lunes, 10 de junio de 2019

CAPITULO IX NOVELA: EL ÚLTIMO RITUAL






En relación a los hombres y el alcohol, se cree que las mujeres en su mayoría admiran más a los que son capaces de beber en demasía sin embriagarse nunca. En realidad el feminismo indujo al hombre a que este bebiera con varios fines, ¿el primero?, el que estando muy ebrio el varón, terminase haciendo el amor con una mujer muy horrible que en el estado de embriagues, sea vista como muy bella.
Todos los hombres que hemos estado ebrios lo sabemos. El alcohol hace que veamos a las mujeres menos deseadas como muy atractivas.
Para el sexo, siempre han sido las mujeres las que han tomado la iniciativa. Ante otro tipo de conducta, por más bien parecido que sea el varón o mucho dinero que tenga, las denuncias por maltrato o acoso estarán de manera constante dejadas en las comisarías. Pero escribí sobre las iniciativas para el sexo. Las mujeres dan siempre el primer paso. Un contacto visual, un coqueteo franco y directo y frases sin darle mucho ruedo para decirle al varón excitado que ellas desean hacer el amor.
Si están ebrios, es decir, si son grandes bebedores y aguantan mucho bebiendo, entonces al momento de tener sexo, ella no exigirá preservativos ni otra forma de prevenir embarazos no deseados, si es que acaso , las mujeres que forman parte de entornos donde se bebe bastante, son mujeres fáciles que ya nadie quiere y que ha  pasado por todo los varones que, vencidos en su orgullo, terminan por quedarse con la mujer que fue de todos, haciendo gala de poca vergüenza cuando se expresa que todo queda en familia y todos siempre fueron buenos amigos, si acaso ya estén diciendo que: amar es compartir.
Pero es que el problema con las mujeres parte justamente de su menstruación. La menstruación en las mujeres es una enfermedad que les altera el estado del ánimo o humor, generándole conflictos entre sus días más fértiles donde a gritos piden sexo sin importarles si hace 8 días atrás gritaban a los 4 vientos que no necesitaban de nosotros los hombres. En el día más fértil, es cuando más necesitan de placer y, por ende, a mayor juventud, más abortos si es que no tienen implantes que les evite quedar embarazadas o, si es que están pasando de los 22 años y empiezan a notar que hay muchachas de 15 años que están en competencia y los varones miran hacia ellas por ser más lindas y carentes del mundo que en las mujeres desarrolla la malicia y el arte de ser perversas en sus maquiavélicos planes para atrapar a uno de nosotros.
De los bebedores que viven en los bares por la decepción de una  mala mujer, de esos se jactan las mujeres solo para su vanidad o ego, para decir que hay hombres en su pasado que las siguen amando y no las pueden olvidar y, sin mucha pena, lamentan que no fueran los  indicados para ser sus parejas dentro de un matrimonio que no las librará de la menstruación y los cólicos menstruales o la infertilidad, tanta desdichas desde donde su bioquímica para cada día del mes les dará un estado de ánimo diferente. Y así no se puede convivir con una mujer que menstrúa, es decir, con una mujer que tiene 31 personalidades para los 31 días del mes.
Pero dicho con propiedad, es el feminismo el que induce a los varones a beber y, no me incluyo porque detesto el alcohol como las drogas, porque las feas podrán atrapar a algún tonto que eyacule dentro de ellas, para que luego de 3 meses de embarazo, éstas les digan que esperan un hijo de ellos y, esté toda la familia de la susodicha en la puerta del varón, obligándole a casarse o  ir a prisión por alimentos, ya que los trabajos que consiga el tonto ebrio serán un infierno, donde recordará por qué se gana el pan, con el sudor de la frente, mientras se pierde la salud física y mental.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco


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