No te jactes mucho de haberte
casado con una mujer muy bella. Normalmente las más bellas son las más deseadas
y ellas los saben bien y, una mujer que se siente deseada, anda todo el tiempo
con calenturas si es que está casada y tiene sexo por las mañanas con su esposo
antes que se vaya a trabajar, para luego seguir con las calenturas, sea en su
trabajo, donde convive con otros compañeros de trabajo con quienes se dará sus
escapadas para hacer el amor o, con otros hombres a los que no les importará si
ellas tienen hijos, porque luego de haber aprendido a hacer bien el amor en su
matrimonio, les importará poco en dejar al varón, para irse con un hombre con
más poder o dinero, todo sea a través del sexo y, valiéndoles un carajo el
haberse casado de blanco en el altar o lo que diga la gente, que a las finales,
la gente, entérate estimado lector, hace lo que le da la gana, sin pedir
permiso a nadie.
Porque una mujer que es muy
bonita, demuestra mucha fertilidad, sea desde su belleza hasta su trato muy
femenino y lleno de gracia y encanto. En otros términos, segregan más
progesterona que las mujeres normales, siendo ésta la razón del porqué tengan
mejores senos, mejores caderas o piernas, o un rostro difícil de evitar para el
deseo.
Las hay desde las que hacen del
amor todo un arte para llenarse de fortuna mientras van enviudando paulatinamente
hasta las que llegadas a una edad avanzada, pagan a gigolós para que las
complazcan en todos los menesteres de la cama, sin que tengan vergüenza ante
los sacerdotes si es que son católicas o, al círculo social al que pertenezcan,
porque reitero una vez más, la vergüenza o el pudor es algo que lo pierden
desde que empezaron a menstruar y el sexo es algo que se disfruta hasta que la
salud alcance, antes de llenarse de veneras o contraer cáncer al útero por
tanto aborto provocado cuando los métodos más seguros para no embarazarse
fracasan, sean a voluntad por medicamentos tomados para anularlos a
conocimientos de ellas, cuando ven un mejor “partido”, aun estando casadas,
porque para ellas, el amor no acaba en el matrimonio, que no hay para ellas el “
a estas alturas qué voy a estar pensando en ser infiel” cuando algún tonto
aparece en sus vidas y su sexo pide 50 sesiones de placer por semana, cosa que
ya no les puede brindar un esposo que trabaja duro y llega cansado del trabajo
y no tiene ganas para hacer el amor, si es que debo acotar que las mismas
feministas declaran que no están obligadas a ser buenas madres o dedicarse
enteramente a la crianza de los hijos que tengan, cuando escudadas en eso que
llaman: condición humana, todo vale, si es que la felicidad es algo que va de
la mano con los orgasmos, sea tanto para nosotros los varones, como para ellas,
las mujeres.
Así que si tengo que revelar el secreto
de las mujeres más bellas, es éste, en relación al deseo y el poder que tienen
para seguir elijiendo varón aun estando casadas, sin importar el qué dirán,
porque un hombre con dinero puede ofrecer una nueva vida en otra ciudad con
todas las comodidades y alguna institutriz que se encargue de los hijos que no
son suyos, mientras se recorre el mundo, a punta de vergazos o vaginas y, mucho
sexo, hasta que venga otro varón, si es que no ha envenado la mujer a su
reciente esposo, para contraer nuevas nupcias, siempre con alguien más joven,
al cual, con la fortuna acumulada, lo tendrán como su gigoló, porque el sexo en
la mujer no se acaba con los años, si es que debo hablar sobre el clítoris y,
el uso que le puedan dar hasta las mujeres más entradas en años.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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