miércoles, 12 de junio de 2019

CAPÍTULO XXII NOVELA: EL ÚLTIMO RITUAL






Ella no sabe que también caminé con una muchacha igual de bella, de su misma edad, por las calles de la ciudad, cantando canciones, abrazados como solo se pueden abrazar los que se quieren de verdad y se tienemucha fe y sienten que los únicos que existen en el universo son ellos y, por fin todo tiene sentido, porque hay alguien que entiende y se identifica en las palabras de uno y el día que empezó temprano con todas las ansiedades, se terminó por convertir en la noche donde la luna reinó para encontrarles besándose como anhelan volver a sentir los adultos mayores, esas mujeres que guardan secretos llenas de alegría, porque su historia de amor existió de la manera más perfecta, cuando sin darse cuenta, fueron fuertes y nada más importó, entre risas, frases que nacen del corazón o tardes donde se evocó lo que se quedó para siempre en la memoria y en la ciudad que existió y ya no es nunca más la misma. Porque si mi lector y lectora percata, lo que los grandes pensadores, dentro de todas su preocupaciones, anhelaron detrás de la matemática y toda lógica, demostrar dónde estuvieron vivos, cuando en realidad ésta es una experiencia muy común que la velocidad de la dicha la convierte en olvido y vuelve a ser recordada cuando el Escritor las menciona en sus palabras como lo hago ahora, para por sobre todas las luchas humanas, sin comparaciones entre héroes o personas muy solitarias e incomprendidas, el conocimiento es el mismo, si acaso es una cobardía quitar mérito a lo que un hombre común y corriente relate, cuando sabe que sus palabras fluidas se las ha tragado el mundo, a pesar de tener los mismo pensamientos de un filósofo.
De allí las coincidencias en la palabra o el poder entender a otra persona cuando dentro de todas sus reacciones nos conmuevan, nos hagan sentir penas o alegrías, si es que para todos ha de llegar los días de la felicidad, esos días cuando le sonríes a una mujer que es muy bella y la dejas sonreír, porque ella sabe que tú disfrutas de su belleza, sin tener que llevarla a la cama, porque hay recuerdos para los vividos en los que valoramos más la belleza que un revolcón en la cama, cuando sabemos que podrían surgir sentimientos, si es que el varón en cuestión se conoce muy bien y sabe que no la volverá a ver con los mismos ojos otra vez, esos ojos de la interrogación y la curiosidad, de la admiración y el deseo suspendido, después del misterio arrebatado, cuando en los otros días se la vea como a una más entre las tantas mujeres que hay en el mundo, si es que se tiene a la mano mujeres para el sexo y, mujeres para ser admiradas y no tocadas, mas que solo en sueños, esas sensaciones propias de todos cuando sentimos recostados que ellas están al lado de uno y uno quiere que el momento no se acabe, porque en el sexo real, la magia se esfuma y el amor debe ser otra cosa, quizá lo que he escrito: una mujer bella que sonríe y que queremos que siempre nos sonría sin que la poseamos, porque hemos poseído ya a tantas y sabemos, es mucho mejor la ilusión, a unos cuantos orgasmos donde todo termina por acabarse.
¿Se le puede llamar a esto amistad?, es decir, la amistad entre un varón y una mujer o, lo que en la soledad de los privilegiados sea motivo de estos escritos, acompañados de canciones que hablan de amor y se resisten a ir más allá del misterio donde debo declarar, esto nos pasa a todos y en nuestro afán de recuperar la pureza perdida de los que somos mundanos, queramos volver a sentir la ternura de cuando fuimos adolescentes y supimos sentir lo mismo desde donde todo siempre ha empezado: una mirada sonriente correspondida de una mujer a la cual querríamos contemplar toda la vida, esa vida que son segundos donde retenemos su imagen y en nuestros silencios nos repetimos: ¡qué mujer para más dulce!, si es que la dulzura es la mejor expresión de la belleza, vuelvo a decirlo, en, una mujer.
Y así he hablado del ritual de las sonrisas compartidas, cuando hemos recuperado la ternura.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

No hay comentarios:

MANIFIESTO EN CONTRA DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO Y XI JINPING, PERPETRADOS CONTRA PERÚ Y EL MUNDO

Cuando hubo el huayco aquí en Arequipa, un fenómeno inusual, empecé a gritar, porque lo vi frente a mis ojos, acusé a China y al HAARP. Er...