Era como recordar mis 11 años y
cómo con mi miembro viril quería derribar las paredes
Porque a mis 48 años siento la
necesidad de agarrar a vergazos esas
Paredes de mi habitación donde me
siento encerrado
Contando los minutos hasta que
llegue la muchacha a sacrificar
En nombre del amor o la
testosterona, lo que fuera
Con tal de penetrar y penetrar
hasta quedar saciado
Calmado, ¡patrañas para los
inocentes!
Porque una vez empezada la faena,
se sabe que todo saldrá de control
Y al echarme boca abajo en mi
cama
Luego de largas sesiones de sexo
Necesite una vez más de otra
muchacha para calmar mis apetitos
Y lo que para muchos puede
resultar vesania
Es para mí una desesperación
constante
Porque no se puede caminar por
las calles con la verga erecta
Ni mucho menos salir de misa
luego de haber comulgado
Y sentir esa necesidad de
hacerles el amor a todas las mujeres
Sin distinción alguna, para alcanzar
un sueño que nunca llega
Porque la ciudad es eso para mí;
Senos, piernas, traseros, vaginas
expuestas a mi vigor insaciable
Olores que reconozco de inmediato
Y las ganas que no se van
Ni con 7 masturbadas seguidas
Ni con 5 muchachas para darles
trámite en un día
Y vuelve entonces la vesania
Y esa furia de agarrar a vergazos
todo
Hasta calmar mi agresividad
Y sentirme sosegado
Como un alma bendita del Señor
Pero en fin, esto solo tiene
final con la muerte
En medio de todos mis abusos
sexuales
Al momento de maltratar vaginas
Al momento de volver a ser feliz.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados
para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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