jueves, 6 de octubre de 2022

ESCRITOS LUNARES




Provisto de mi Coca Cola, mis cigarrillos mentolados y un jean oscuro como la noche donde vuelve a iluminar la estrella que anuncia la primavera, siento el trance de escribir por posesión lunar, como si estas palabras que ahora digito no fueran mías, apenas mis manos sean interlocutoras de lo que ni la misma Luna puede resolver en mí. Escribo por una necesidad instintiva, de saber que de este mundo no podré salir jamás, que aquí no solo los seres humanos estamos destinados a declararnos la guerra por nada, que donde un hombre fuerte proponga con su voluntad, jamás alcanzará a todo el universo, si bien, donde estoy, soy amado y sé, las reglas las conozco bien, siendo esto razón de edades que sucedan donde sonría con más fuerza, entiendo desde mi humildad, las fortalezas con las que nací, el genio que me protege contra todo y que dure hasta décadas en darme cuenta del daño que se me hiciera sin lograr afectarme, a mis casi 51 años, no deje de seguir fascinado por las conexiones que tengo con las mujeres, si elija quien entre en mi mundo o quien sea un bonito recuerdo, si las horas de horas de sexo solo sean eso, bioquímica que me evada de lo que a estas horas no pueda dejar de retornar en este encuentro con los pensamientos que nos son comunes, como es la palabra en el habla hispana, como es lo que podamos pensar todos, como es el rostro lunar y todos los intentos que el ser humano ha tenido para salir de aquí, si desde lo más lejano de nuestra atmósfera, el cielo sea distinto, diferente y, la única salida nadie la haya cruzado, sabiendo los que hemos llegado a lo más profundo del alma del lugar en donde existimos, me refiera a La Luna, quien atenta, como un muro infranqueable, sea el ojo desde donde un ser nos contemple, sin que sepamos quién es, si más allá del umbral lunar exista otra realidad, tal vez sin tiempo, con características que no podemos imaginar, cuyas habilidades del ser o seres que allí habiten, puedan entrar en la frecuencia de nuestras mentes y, de vez en cuando, como ahora en mi caso, en esta conexión, escriba como si fuera un dictado, si en el repasar de mis escritos, me pregunte, qué genio es ese que está en mis versos o libros. Pero soy tan frágil en mi temperamento, tan coincidente con otras voluntades que puedan provocar terremotos o arrancar gritos a varones que al cruzarme por las plazas, no soporten las vibraciones que he desarrollado, si todos inspiramos algo y, en lo que inspire, mi entorno se haya dado cuenta que aún se es posible ser feliz, a pesar de ser un loco de mierda que lo malinterpreta todo, pero que insiste a pesar de mis limitaciones en querer recordarles a las personas que esta alegría se siente, por másfrágil que sea en mí, si el diálogo no será hallado, salvo sea con el espectro, el lente desde donde seres que desconozco, nos observan y ustedes llaman Luna y sé, se volverá otra vez a manifestarse ante mí en la madrugada, para sentir una presencia femenina que me reclama amor, siendo un simple mortal yo, alguien que repudia la muerte de las demás personas, alguien que llora cada vez que alguien se va a ultratumba, si sepa, es solo un sueño eterno como lo entienden los sabios en los milenios, de donde entramos a nuestra propia dimensión o vesania, si eso he vivido y sentido en plenitud, dentro de todo lo que se me ha revelado, en exclamaciones sin saber a qué Dios, si sea bueno o malo, que extraño esta noche, como se extraña a la muchacha a la cual se le desea amar sin desmayo, como si la existencia tratara solo de hacer el amor, donde se practica la verdadera sabiduría, eso que ustedes aún no logran entender y se llama: filosofía, si en mis anhelos consumados, sean recuperar las eternidades conocidas en los orgasmos, donde he sentido el alma de las mujeres que he poseído y no solo la belleza de su ser he hallado sino, las otras palabras que se escuchan una sola vez, pero desde lo original de cada una de ellas, para mi gloria y agradecimiento, en lo que bien llamo, haber venido a este mundo, si fui el hedor de la muerte en una ciudad donde fui anunciado como el que se descomponía, con el rostro lleno de un acné tan severo que algunas muchachas aseguraron que me estaba pudriendo en vida, si en todos los rituales que no son comunes a la mayoría de personas, escriba lo que es necesario leer para que las gentes entiendan, cada quien es un libro, y no todo lo que hemos dicho, expresado o sentido en nuestros reclamos a la Luna o a los golpes iracundos a la tierra donde estamos, han sido experimentados antes por otras personas, si en esto me remita a la esencia, sin menospreciar los testimonios de otras personas, donde sé, las palabras, esas grafías como se les llama, se unan en este escrito, para ser unas solas, sin alteraciones en las interpretaciones ceñidas a las vivencias que nos alejan del entendimiento entre unos y otros y, nos hagan creer en la soledad, cuando en este retrato de lo que somos, reniegue de la guerra, de las penas, de las noches donde no hay risas de amantes, risas en pleno acto de amor, donde no haya silencio tenso entre los diálogos mientras se hace el amor, donde los ojos revelen hasta el blanco del iris donde se resume la pureza de lo reflejado en esa Luna desde donde esos seres lo han visto todo y quizás aún no nos entiendan, siendo el último que quede en el intento en esta generación por querer con mis pocas palabras, decirle que podemos ser mejores personas, que nuestros corazones siguen latiendo, que nos hemos quedado sin maestros para que nos guíen, que aquí la gente sigue confundiendo el amor, y creo, esa definición no resuelta es la que tanto nos hace falta, para no seguir haciéndonos daño los unos a los otros, si al ver el ojo desde la noche del cielo, en esta invocación a los cercanos días donde en la noche que ella ha prometido manifestarse cada año, me siente en estado poseso como ahora, para escribir lo que haya aprendido de tanto observarnos en todos estos milenios, y sin pretender saber quiénes somos, nos alcance esa respuesta que yo conozco y nadie está dispuesta a aceptar, si en esto me refiera a las mujeres, si, sé, somos bioquímica, como el efecto de esta Coca Cola y el cigarrillo mentolado sin los cuales no podría escribir, para poder comunicarme con las luminarias del cielo y dejar de ser interrogante para ser respuesta, porque veo humanos por todas partes sin la formación debida para que su entendimiento esté preparado para lo que se me ha permitido conocer, si como varón tenga otras hormonas indicadas para escuchar lo que solo un ser femenino me pueda comunicar y en constante conflicto con las demás mujeres, a ellas no les llegue el mensaje que a mí me llega cuando en este momento, reitero, el mundo entero ansía amar, pero no sabe cómo, y eso les desespera, como solo puede desesperar querer decirle a la persona que amas: te amo, y esto no sea suficiente, si antes dijeron, eso es lo único que entienden las mujeres de nosotros los varones, más allá del sexo, sin haber conocido el umbral de la eternidad en el acto, cuando se ha creído desde centurias que el amor es algo que pasa rápido, si así sea la sabiduría de los felices, más no de los amantes que hallaron la dimensión donde los dolores desaparecen, los apegos, las frustraciones, las enfermedades, las penas, y toda revancha que será siempre incomprendida en este pasar por este mundo, porque bien sé, en algún momento tendré que tomar una decisión, traspasar ese lente que ustedes llaman Luna y dejarles solos, si eso me cause más dolor, al ver una humanidad que seguirá condenada a los mismos registros de la historia, entre reyes sabios, gobernantes muy inteligentes, ultrarricos que renunciaron a lo desconocido para ser poderosos, al precio de décadas momentáneas donde todo transcurra rápidamente, sin haberse dado cuenta qué era la existencia. No, no afirmes que a lo largo de este tiempo donde lo abarco todo, no hubo señales, no digas que las palabras fueron conjuros extraños que hicieron efecto, ni reniegues de inspiraciones donde ahora el que lea sienta que fue vano tanto, para luego decir, nada, nada. ¿Recuerdas la centenaria afirmación?: ¡No somos nada!, ¿has entendido la negación de la nada?, porque esta exclamación es instintiva y afirma que somos algo, pero hasta ahora nadie retornó para explicarnos qué es lo que somos. Unos besos, unos abrazos, clímax que se convierten en rutinarios y tediosos, hijos que crecen, trabajos para los afortunados, horas rápidas en las labores de los que se contentan con un plato de comida que se lleva a casa, silencios secretos en los mendigos que transitan por la noche, ojos que no se cierran debajo de los párpados cuando se entra al sueño eterno, locura desbocada de enterrar vivas a las personas, tumbas donde otros hicieron fortunas, momentos que se quedan para recuerdos de nadie, reinicios constantes de nuestra historia entre hallazgos de ruinas arquitectónicas que sabemos, fueron construcciones recientes de no hace muy poco tiempo, como si solo existiéramos desde libros de dudosa veracidad, con un carbono 14 que bien puede ser alterado para hacernos creer que hace miles de años todo esto siempre ha existido, o quizás apenas estemos algunos cientos o menos de años, en este mundo, donde se nos hubiera borrado la memoria y lleguemos a creer que tuvimos pasado, historia, si, sé, los prodigios de los que escriben, son capaces de demostrar hasta lo imposible en los libros, si tal vez éstos hayan sido inspiraciones de otros seres, para que fueran escritos y, nos confundan en un tiempo que es tan corto y dudo, el pasado sea real, como todas las teorías que intentan explicarnos desde los neandertales u homínidos, si los textos sagrados sean literatura reciente, si en cada generación de las pocas que seamos, se imponga en base de estados de confusión o guerras, verdades que fueron aceptadas a pesares de no tener más explicaciones a nuestro estar aquí, si seamos tal vez los mismos seres que estén detrás del lente lunar y hallamos buscado un mejor mundo en donde volver a empezarlo todo, y aquí, en nuestra atmósfera, haya algo que nos enloquezca y nos haya degenerado tan totalmente que, se nos prohíba retornar hacia detrás de La Luna, desde donde las oraciones fueron las mismas, buscar otro mundo, otro cielo, otra oportunidad dentro de las esperanzas de saber que se puede ser feliz, sin tener que matarnos los unos a los otros, porque si esto es igual más allá del lente lunar donde habiten seres que podrían ser de nuestra misma naturaleza, nada podría hacer para hacerles entender a las personas que están en este mundo, que es vano tanto esfuerzo de pelear entre unos y otros, que quizá nos estamos equivocando de pregunta, si ésta fuera: ¿si esta atmósfera nos enloquece, por qué en vez de matarnos, no la curamos? Así son estos escritos lunares, es todo lo que pueda decirles, no es necesario escribir libros de 1,000 páginas, cuando lo básico se expresa en pocas palabras, cuando es la respuesta ante la pregunta que ocultan los científicos, en una humanidad enloquecida que está bajo el poder de genios malvados quienes quieren el poder, así sea por pocas décadas, porque en vez de unirse a La Luna, le lanzaron misiles como lo muestra su rostro en dirección a nosotros, perpendicularmente, si es que alguna vez, en el inicio de un reciente todo, hubo una gran guerra por querer adueñarse de este mundo y, cuando los seres que nos observan detrás del espectro lunar decidieron dejarnos a la suerte de genios malvados, renunciaron a toda causa humana, a pesar de todos los iluminados que en literatura han intentado dejar enseñanzas que no concuerdan con nuestra bioquímica, si quizás en el mundo donde ellos están sí funcionen y, otras hayan sido las razones para querer hallar un mundo para supervivir de un mundo, donde desconozco, otras luchas se libran y sea yo tal vez, en esta generación, la última esperanza, para que desde este escrito, se entienda, la causa de todos nuestros males, es la atmósfera que respiramos, y hace que nos comportemos como los animales que aquí cohabitan con nosotros, matándose los unos a los otros, cuando en estados de reflexión sabemos: las guerras son tontas, enterrar vivas a las personas es locura y, el sueño eterno, es nuestro castigo, por no haber asumido el propósito: curar este mundo, limpiar esta atmósfera, para volver a nuestra esencia original que como se me ha enseñado: todos quieren vivir en paz.

© Julio Mauricio Pacheco Polanco 
Todos los Derechos Reservados
 21 de septiembre de 2022

 Escritor y Pensador Libre Arequipa, Perú 


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