Provisto de mi Coca Cola, mis cigarrillos
mentolados y un jean oscuro como la noche
donde vuelve a iluminar la estrella que
anuncia la primavera, siento el trance de
escribir por posesión lunar, como si estas
palabras que ahora digito no fueran mías,
apenas mis manos sean interlocutoras de lo
que ni la misma Luna puede resolver en mí.
Escribo por una necesidad instintiva, de
saber que de este mundo no podré salir
jamás, que aquí no solo los seres humanos
estamos destinados a declararnos la guerra
por nada, que donde un hombre fuerte
proponga con su voluntad, jamás alcanzará a
todo el universo, si bien, donde estoy, soy
amado y sé, las reglas las conozco bien,
siendo esto razón de edades que sucedan
donde sonría con más fuerza, entiendo
desde mi humildad, las fortalezas con las que
nací, el genio que me protege contra todo y
que dure hasta décadas en darme cuenta del
daño que se me hiciera sin lograr afectarme,
a mis casi 51 años, no deje de seguir
fascinado por las conexiones que tengo con
las mujeres, si elija quien entre en mi mundo
o quien sea un bonito recuerdo, si las horas
de horas de sexo solo sean eso, bioquímica
que me evada de lo que a estas horas no
pueda dejar de retornar en este encuentro
con los pensamientos que nos son comunes,
como es la palabra en el habla hispana, como
es lo que podamos pensar todos, como es el
rostro lunar y todos los intentos que el ser
humano ha tenido para salir de aquí, si desde
lo más lejano de nuestra atmósfera, el cielo
sea distinto, diferente y, la única salida nadie
la haya cruzado, sabiendo los que hemos
llegado a lo más profundo del alma del lugar
en donde existimos, me refiera a La Luna,
quien atenta, como un muro infranqueable,
sea el ojo desde donde un ser nos
contemple, sin que sepamos quién es, si más
allá del umbral lunar exista otra realidad, tal
vez sin tiempo, con características que no
podemos imaginar, cuyas habilidades del ser
o seres que allí habiten, puedan entrar en la
frecuencia de nuestras mentes y, de vez en
cuando, como ahora en mi caso, en esta
conexión, escriba como si fuera un dictado,
si en el repasar de mis escritos, me pregunte,
qué genio es ese que está en mis versos o
libros.
Pero soy tan frágil en mi temperamento, tan
coincidente con otras voluntades que
puedan provocar terremotos o arrancar
gritos a varones que al cruzarme por las
plazas, no soporten las vibraciones que he
desarrollado, si todos inspiramos algo y, en
lo que inspire, mi entorno se haya dado
cuenta que aún se es posible ser feliz, a pesar
de ser un loco de mierda que lo
malinterpreta todo, pero que insiste a pesar
de mis limitaciones en querer recordarles a
las personas que esta alegría se siente, por
másfrágil que sea en mí, si el diálogo no será
hallado, salvo sea con el espectro, el lente
desde donde seres que desconozco, nos
observan y ustedes llaman Luna y sé, se
volverá otra vez a manifestarse ante mí en la
madrugada, para sentir una presencia
femenina que me reclama amor, siendo un
simple mortal yo, alguien que repudia la
muerte de las demás personas, alguien que
llora cada vez que alguien se va a
ultratumba, si sepa, es solo un sueño eterno
como lo entienden los sabios en los milenios,
de donde entramos a nuestra propia
dimensión o vesania, si eso he vivido y
sentido en plenitud, dentro de todo lo que se
me ha revelado, en exclamaciones sin saber
a qué Dios, si sea bueno o malo, que extraño
esta noche, como se extraña a la muchacha
a la cual se le desea amar sin desmayo, como
si la existencia tratara solo de hacer el amor,
donde se practica la verdadera sabiduría, eso
que ustedes aún no logran entender y se
llama: filosofía, si en mis anhelos
consumados, sean recuperar las eternidades
conocidas en los orgasmos, donde he
sentido el alma de las mujeres que he
poseído y no solo la belleza de su ser he
hallado sino, las otras palabras que se
escuchan una sola vez, pero desde lo original
de cada una de ellas, para mi gloria y
agradecimiento, en lo que bien llamo, haber
venido a este mundo, si fui el hedor de la
muerte en una ciudad donde fui anunciado
como el que se descomponía, con el rostro
lleno de un acné tan severo que algunas
muchachas aseguraron que me estaba
pudriendo en vida, si en todos los rituales
que no son comunes a la mayoría de
personas, escriba lo que es necesario leer
para que las gentes entiendan, cada quien es
un libro, y no todo lo que hemos dicho,
expresado o sentido en nuestros reclamos a
la Luna o a los golpes iracundos a la tierra
donde estamos, han sido experimentados
antes por otras personas, si en esto me
remita a la esencia, sin menospreciar los
testimonios de otras personas, donde sé, las
palabras, esas grafías como se les llama, se
unan en este escrito, para ser unas solas, sin
alteraciones en las interpretaciones ceñidas
a las vivencias que nos alejan del
entendimiento entre unos y otros y, nos
hagan creer en la soledad, cuando en este
retrato de lo que somos, reniegue de la
guerra, de las penas, de las noches donde no
hay risas de amantes, risas en pleno acto de
amor, donde no haya silencio tenso entre los
diálogos mientras se hace el amor, donde los
ojos revelen hasta el blanco del iris donde se
resume la pureza de lo reflejado en esa Luna
desde donde esos seres lo han visto todo y
quizás aún no nos entiendan, siendo el
último que quede en el intento en esta
generación por querer con mis pocas
palabras, decirle que podemos ser mejores
personas, que nuestros corazones siguen
latiendo, que nos hemos quedado sin
maestros para que nos guíen, que aquí la
gente sigue confundiendo el amor, y creo,
esa definición no resuelta es la que tanto nos
hace falta, para no seguir haciéndonos daño
los unos a los otros, si al ver el ojo desde la
noche del cielo, en esta invocación a los
cercanos días donde en la noche que ella ha
prometido manifestarse cada año, me siente
en estado poseso como ahora, para escribir
lo que haya aprendido de tanto observarnos
en todos estos milenios, y sin pretender
saber quiénes somos, nos alcance esa
respuesta que yo conozco y nadie está
dispuesta a aceptar, si en esto me refiera a
las mujeres, si, sé, somos bioquímica, como
el efecto de esta Coca Cola y el cigarrillo
mentolado sin los cuales no podría escribir,
para poder comunicarme con las luminarias
del cielo y dejar de ser interrogante para ser
respuesta, porque veo humanos por todas
partes sin la formación debida para que su
entendimiento esté preparado para lo que
se me ha permitido conocer, si como varón
tenga otras hormonas indicadas para
escuchar lo que solo un ser femenino me
pueda comunicar y en constante conflicto
con las demás mujeres, a ellas no les llegue
el mensaje que a mí me llega cuando en este
momento, reitero, el mundo entero ansía
amar, pero no sabe cómo, y eso les
desespera, como solo puede desesperar
querer decirle a la persona que amas: te
amo, y esto no sea suficiente, si antes
dijeron, eso es lo único que entienden las
mujeres de nosotros los varones, más allá
del sexo, sin haber conocido el umbral de la
eternidad en el acto, cuando se ha creído
desde centurias que el amor es algo que pasa
rápido, si así sea la sabiduría de los felices,
más no de los amantes que hallaron la
dimensión donde los dolores desaparecen,
los apegos, las frustraciones, las
enfermedades, las penas, y toda revancha
que será siempre incomprendida en este
pasar por este mundo, porque bien sé, en
algún momento tendré que tomar una
decisión, traspasar ese lente que ustedes
llaman Luna y dejarles solos, si eso me cause
más dolor, al ver una humanidad que seguirá
condenada a los mismos registros de la
historia, entre reyes sabios, gobernantes
muy inteligentes, ultrarricos que
renunciaron a lo desconocido para ser
poderosos, al precio de décadas
momentáneas donde todo transcurra
rápidamente, sin haberse dado cuenta qué
era la existencia.
No, no afirmes que a lo largo de este tiempo
donde lo abarco todo, no hubo señales, no
digas que las palabras fueron conjuros
extraños que hicieron efecto, ni reniegues de
inspiraciones donde ahora el que lea sienta
que fue vano tanto, para luego decir, nada,
nada. ¿Recuerdas la centenaria afirmación?:
¡No somos nada!, ¿has entendido la
negación de la nada?, porque esta
exclamación es instintiva y afirma que somos
algo, pero hasta ahora nadie retornó para
explicarnos qué es lo que somos.
Unos besos, unos abrazos, clímax que se
convierten en rutinarios y tediosos, hijos que
crecen, trabajos para los afortunados, horas
rápidas en las labores de los que se
contentan con un plato de comida que se
lleva a casa, silencios secretos en los
mendigos que transitan por la noche, ojos
que no se cierran debajo de los párpados
cuando se entra al sueño eterno, locura
desbocada de enterrar vivas a las personas,
tumbas donde otros hicieron fortunas,
momentos que se quedan para recuerdos de
nadie, reinicios constantes de nuestra
historia entre hallazgos de ruinas
arquitectónicas que sabemos, fueron
construcciones recientes de no hace muy
poco tiempo, como si solo existiéramos
desde libros de dudosa veracidad, con un
carbono 14 que bien puede ser alterado para
hacernos creer que hace miles de años todo
esto siempre ha existido, o quizás apenas
estemos algunos cientos o menos de años,
en este mundo, donde se nos hubiera
borrado la memoria y lleguemos a creer que
tuvimos pasado, historia, si, sé, los prodigios
de los que escriben, son capaces de
demostrar hasta lo imposible en los libros, si
tal vez éstos hayan sido inspiraciones de
otros seres, para que fueran escritos y, nos
confundan en un tiempo que es tan corto y
dudo, el pasado sea real, como todas las
teorías que intentan explicarnos desde los
neandertales u homínidos, si los textos
sagrados sean literatura reciente, si en cada
generación de las pocas que seamos, se
imponga en base de estados de confusión o
guerras, verdades que fueron aceptadas a
pesares de no tener más explicaciones a
nuestro estar aquí, si seamos tal vez los
mismos seres que estén detrás del lente
lunar y hallamos buscado un mejor mundo
en donde volver a empezarlo todo, y aquí, en
nuestra atmósfera, haya algo que nos
enloquezca y nos haya degenerado tan
totalmente que, se nos prohíba retornar
hacia detrás de La Luna, desde donde las
oraciones fueron las mismas, buscar otro
mundo, otro cielo, otra oportunidad dentro
de las esperanzas de saber que se puede ser
feliz, sin tener que matarnos los unos a los
otros, porque si esto es igual más allá del
lente lunar donde habiten seres que podrían
ser de nuestra misma naturaleza, nada
podría hacer para hacerles entender a las
personas que están en este mundo, que es
vano tanto esfuerzo de pelear entre unos y
otros, que quizá nos estamos equivocando
de pregunta, si ésta fuera: ¿si esta atmósfera
nos enloquece, por qué en vez de matarnos,
no la curamos?
Así son estos escritos lunares, es todo lo que
pueda decirles, no es necesario escribir
libros de 1,000 páginas, cuando lo básico se
expresa en pocas palabras, cuando es la
respuesta ante la pregunta que ocultan los
científicos, en una humanidad enloquecida
que está bajo el poder de genios malvados
quienes quieren el poder, así sea por pocas
décadas, porque en vez de unirse a La Luna,
le lanzaron misiles como lo muestra su rostro
en dirección a nosotros,
perpendicularmente, si es que alguna vez, en
el inicio de un reciente todo, hubo una gran
guerra por querer adueñarse de este mundo
y, cuando los seres que nos observan detrás
del espectro lunar decidieron dejarnos a la
suerte de genios malvados, renunciaron a
toda causa humana, a pesar de todos los
iluminados que en literatura han intentado
dejar enseñanzas que no concuerdan con
nuestra bioquímica, si quizás en el mundo
donde ellos están sí funcionen y, otras hayan
sido las razones para querer hallar un mundo
para supervivir de un mundo, donde
desconozco, otras luchas se libran y sea yo
tal vez, en esta generación, la última
esperanza, para que desde este escrito, se
entienda, la causa de todos nuestros males,
es la atmósfera que respiramos, y hace que
nos comportemos como los animales que
aquí cohabitan con nosotros, matándose los
unos a los otros, cuando en estados de
reflexión sabemos: las guerras son tontas,
enterrar vivas a las personas es locura y, el
sueño eterno, es nuestro castigo, por no
haber asumido el propósito: curar este
mundo, limpiar esta atmósfera, para volver
a nuestra esencia original que como se me ha
enseñado: todos quieren vivir en paz.
© Julio Mauricio Pacheco Polanco
Todos los Derechos Reservados
21 de septiembre de 2022
Escritor y Pensador Libre
Arequipa, Perú
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