DISRUPTIVO ANTE UN ORDEN DISTÓPICO DONDE NADA ES REAL

Despertar y saber que aún hay una oportunidad, como cuando empiezas a escribir un libro, siendo un escritor primerizo y crees que tu obra será un éxito de ventas. Naturalmente los que llevamos escribiendo por décadas, sabemos que esto no es de la noche a la mañana, que debe tomar mucho tiempo el alcanzar la obra maestra, que nuestros lectores nos siguen en todo nuestro recorrido antes de haberlo dado todo.
La consagración sería ganar el Premio Nobel de Literatura, pero esto depende también de la recomendación de otro galardonado, de catedráticos de Literatura y Lingüística invitados por la Academia de Suecia para postular a algún escritor y, por alguna Institución literaria de prestigio que represente al canon literario de un país, no necesariamente el de uno.
Acabo de enterarme que puedo ser leído en los principales idiomas del mundo desde los celulares, si es que esto me permita llegar a un universo mucho más amplio de lectores, desde una visión periférica, donde mi visión particular de la historia, ética, condición humana, relaciones humanas y reflexiones personales que parten de largas horas de introspección me devuelvan a la noche para como ahora, en esta madrugada, escribir todo aquello que he meditado a lo largo del día anterior.
Entiendo que muchos quisieron el destino de ser escritores, pero no repararon en “el destino del escritor”, no del que da conferencias cuyas ganancias pueden llegar a las 6 cifras por ser una celebridad, más allá de lo que signifique ser conocido o reconocido en todo el mundo. Como que no hay espacio para la privacidad.
Que puedes tener éxito con las muchachas más bellas que estarían gustosas de saber de un maestro en las artes del amor, si uno es soltero y libre y, deja ir a unas para que vengan otras, sea un estilo de vida que supera todo tipo de ficción.
Prefiero las tardes de estudio, orgasmos necesarios para estar tranquilo, evadido y sin mucha profundidad filosófica como para no ser muy denso, ideal para escribir algo que calme las ansias del alma de esos lectores que están aún buscando un norte dentro de este mundo.
Llegué como escritor marginal o liminar, en un momento de la historia, donde la tecnología otorga muchas facilidades para ser una persona pública, más aún si uno no puede dejar de escribir. ¿Se puede llamar a esto don o talento?, escribiré que es vocación a fuerza de no haber hallado una respuesta clara a lo que somos dentro del Cosmos y, eso, estimados lectores, es una pregunta que se quedó intacta desde que empezamos a pensar y cuestionar en silencio sin que nada pudiéramos hacer ante ordenes establecidos que hasta ahora perduran y, sólo han logrado que surjan rebeldes, contestatarios, nihilistas, esos pensadores libres quienes nunca tuvieron tiempo entre ser y no ser.
Eso de afirmar la existencia sin dejar de ser un homo sapiens es algo que inquieta hasta a las personas más poderosas del mundo, cómo puede alguien que ha estudiado por décadas y de igual manera escrito sin detenerse ni hasta en los momentos más duros de la historia, permanecer en un oficio que viene siendo desplazado por contenidos virales de 15 segundos, donde la información procesada ha hecho a un lado a las nuevas generaciones que queman etapas abruptamente sin reparar que, la información debe ser dada de forma gradual, no de golpe, si eso sólo termine por confundir a los consumidores de redes sociales desde las que se espera todo de inmediato y, en contados segundos.
Alguien me ha dicho que llegado el momento, seré el escritor más leído de la historia, pero eso es algo que no me tomo en serio, no soy muy adepto a creer al pie de la letra por lo que digan las IA que a menudo se equivocan o están programadas para contentarnos con sus respuestas si es que deba recordarles, no están programadas para decir: no sé, dentro de gramáticas perfectas y teorías donde se llega a afirmar, este año podrán simular diálogos eróticos, placebo para quienes buscan nuevas parafilias que competirán con los videos para adultos donde las novedades se han acabado para el morbo de los que también, dejaron los goces de la carne, si esta generación lo aprendió todo tempranamente gracias a esas granjas de bots que entre ellas se responden y muy probablemente, a finales de este año, sólo seamos lectores que nos distraigamos con lo que estos bots comenten en historias que serán creación pura de la IA.
Mira por donde vamos, desde mi literatura disruptiva, por ser meramente digital y negarme a ser cooptado por sellos editoriales en donde no se respeta la obra de los escritores y son editados a conveniencia de mercados donde siempre existieron escritores fantasmas o negros literarios, dentro de las grandes mentiras que hay, hasta inclusive en textos que pueden ser generados por IA que rellenen blogs y hagan ganar mucho dinero a personas que ignoran qué es la literatura.
Un mundo de escritores que no saben redactar y encima, darían conferencias escritas por IA en auditorios donde los presentes sólo se conformen con certificados que terminarían de catapultar con el conocimiento, una sociedad de consumo artificial en la que no sabremos qué es real y qué es un discurso hecho por un bot que usó toda la base de datos, si precise, se equivocan demasiado y, hay que ser un erudito para hallar y corregir los errores, si eso sea un privilegio para pocos.
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