ESENCIA VULNERADA



 

Te vi hace tiempo ahora y supe que no quisiste amarme de esa manera. Eras tú o era yo. Mira que fue tan fuerte lo sentido que hasta ahora sigo escribiendo. Supe recién que ayer cuando apenas sabíamos amar, mis palabras empezaron a ser las tuyas, mi conducta, un referente a seguir, era yo un espejo donde querías ser tú. Años de muchachas que se rindieron ante mi poder, eligieron a mi miembro viril como a su dios y, fueron felices, felices como lo quisiste ser endiabladamente tú, pero sabías de tu muerte, de los días aburridos donde empezarías gradualmente a negarte hasta desaparecer ante mi imponente sombra.

Y escapaste aterrada ante algo que ya no podías dominar. Nadie vio tus ojos frente al mar, gritando desde las soledades más cuidadas donde el privilegio es otorgado a las más valerosas, porque no dejabas de gritar mi nombre, entre oraciones que no lograban devolverte el alma. Mientras más distante fuera, sería mejor como cuando tomas el bus que marcha hacia un destino ignorado y no quieres parar. Huir, huir, estabas huyendo no de la felicidad que con seguridad sabrías en mí, habías encontrado para tu asombro incrédulo, la esencia vulnerable de ti, porque brillabas con dominio soberbio en los días de  reina que en su generación impuso sus reglas siendo yo el más bello terror de ti. La corona había caído torpemente y sin saberlo, la recogía para jugar con ella sin saber que fue hecha con fibras muy delicadas de tu corazón. Después las canciones más tristes, los recuerdos enterrados, hasta los planificados de ese cofre donde hay muchas cartas escritas una y otra vez, explicaciones más hacia ti que a mí, borrones, papeles arrugados pero no echados a la basura, con tu perfume, tu aroma aún no profanado, la inocencia y el abrupto conocer del miedo ante quien tenía el carácter que rompió tus esquemas, lo que no estaba encajando en un mundo hecho a tu medida en el que irrumpía sin permiso, sin saber que mis olvidos serían tan superficiales como el escribir estos instantes donde he juntado las piezas que faltaron para armar tu rompecabezas y comprenderte, por verte en un rol que no deseaste nunca, un rol sumiso que odiaste desde que me viste sin haberlo pedido, sin que te hubiese buscado, en la noche donde pregunté por el amor de otra muchacha con desesperación genuina, si era el que confundía con todas a la amada y eso era algo que sólo habías hallado en libros e historias de matronas que advierten de los muchachos peligrosos, porque tus ojos se paralizaron ya que estabas ante el que pensabas no existe.

Querías la libertad al lado de alguien que no pudiera controlarla, querías el amor pero con condiciones, lo querías todo y entonces fui yo y empezaste a estar en fuga desde ese momento.

¿No luchabas contra ti cuando reaccionabas dentro de tu coraza que cubría tus estremecimientos y estabas haciendo lo que no debías hacer: esperarme en contra de tu voluntad, solo para verme otra vez?

En la tensión de quien cede, tomé el camino del que manda para recibir entregas constantes. Y sabes que en este viaje sin equipaje que nunca termina, de mis enseñanzas he dejado las máximas de  sometimientos de bellas muchachas,  sin culpa alguna, mientras recuerdas tu corona de reina perdida en la adolescencia, una humillación imperdonable que adoras hasta hoy, porque no la quieres desde entonces, en ese proyecto que ambicionó lo más grande, hasta darte cuenta que no estabas aún preparada para ello, para mí, quien escucha ahora a Scorpions y Still loving you, porque, cuando leas este escrito, te volverás a preguntar, quién es capaz de escribir un día entero, todos los días, entre horas robadas al estudio, la introspección y reflexión de lo que somos.

El vientre morirá virgen sin el hijo deseado, no, lo tuyo no era ser gobernada, lo tuyo era disponer y proponer con voz que quiso ser como la mía: habías desde entonces dejado de ser tú para ser yo. Y como pasó el tiempo, sientes que me llevas en lo más profundo de tu conciencia, porque crees pensar como yo, amar como yo y piensas, qué habría hecho yo ante tal circunstancia.

Eres yo hace tiempo, quizá desde el momento en que fuiste lo verdaderamente invencible como para decirme no y ser el Mauricio, si en ese momento pensaste ser como yo, posturas donde amaste ser lo anhelado, un orgasmo primerizo que terminó por convertirse en tu doctrina, la religión con la cual terminarías por encarar al mundo, al cual asomas de vez en cuando, (como ahora), para cerciorarte que hiciste lo correcto: amarme desde donde estás que, el placer, es un bien común, pero el amor, eso sólo pocos lo hemos conocido, si sea tu Ley dentro de todos tus referentes y puntos de partida antes de volver a empezar de nuevo, retornando a esa invasión interior que se lo llevó todo sin dejar nada pendiente, ni un ruego al destino para algo casual, tan perfecto como para desear que el igual siga intacto, si en cada encuentro pierdes más y recuerdas las bestias salvajes y otras ciudades, ese relato que he construido en medio de ellas, si tu mirada ha viajado hasta donde las penitentes no quieren detenerse y por no hallarme, tu furia ha sido más sincera, por un eco constante de pasos imborrables de los fronterizos, lo que está más allá de lo humano y habita en mí, eso mismo que quieres descubrir para saber, qué siento yo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MANUAL PARA NO DESPERDICIAR LAS NOCHES

EL POEMA QUE HONRÓ AL MUNDO

EL CORAZÓN QUE VOLVIÓ A SU DUEÑO