
Si se tratara sólo del silencio, estaríamos de acuerdo todos, pero pasó tanto sin tener explicaciones. Esa puerta está cerrada hace años y la luz sigue encendida. Sabemos de esos lugares donde no volveremos nunca más. Quién acalla las preguntas de la conciencia. Leer un libro, aprender otro idioma, conocer otras calles, otras ciudades. ¿Estamos escapando todo el tiempo?
Esos rostros apenas expresan algo, quisiera ver vida en ellos. No hay relación entre sus facciones y las palabras desconcertantes. Veo una película cada vez más rara, así nos sentimos muchos, muy lejanos de nosotros mismos.
Ella partió y no recuerdo el día ni la estación. Recién recordé su partida. ¿En realidad partió cuando la olvidé? Sería ideal una sola edad para las muchachas. En eso estamos todos de acuerdo. Los hombres podemos envejecer y hasta nos ponemos más interesantes. Tú debes quedarte en los años de ahora, porque quiero tu ahora para siempre.
Tus senos duros como las rocas. Tu derrier invencible ante la gravedad. Tus ojos no profanados con respuestas negativas.
Me advirtieron pasaría esto. Como todos, ni lo creí ni hice caso. Aceptar cuesta mucho cuando ya no estás y no eres la misma. No, no es frivolidad, tú misma lo dijiste hace décadas: Julio Mauricio, ¿entiendes la inocencia, la importancia de la inocencia? No era hacer el amor o sentir angustias cuando la regla no bajaba. Cuando la inocencia se marcha, entonces el silencio se hace necesario, cuántas veces hicimos las cosas muy mal, ¿entienden entonces al silencio?
Tomaste tus maletas y seguía escribiendo y haciéndole el amor a otras muchachas. Pensé si alguna vez te amé, otras muchachas en plenos orgasmos me confirmaron ello. Ni tus ojos grises fueron capaces de estirar mis brazos hasta el fin del mundo para retenerte.
Desde aquí hasta más allá del no sabemos dónde, todo pasó abruptamente y alguien me ha dicho: se está pasando el tiempo. Sé mucho de esto, llevo décadas contemplando cómo los relojes nos observan con sarcasmo desde todas las plazas. Alguien allí corrió con mucha alegría. Julio Mauricio, ¿alguna vez fuiste tan libre como tu inocencia incomprendida?, porque eso me pasa a mí, se van mis mejores años y el amor aún es algo asemejado a ti, pero no te siento como si fueras el amor.
Un ponche de vino y besos hasta la última hora del día, antes de saber cómo es el sexo y tu olor en la piel. Las primeras veces son sólo torpezas, las últimas siempre son las mejores, con drama y tragedia. Esto lo entenderás estimado lector en su momento. Es mejor así, a los desengaños y las otras soledades cuando nada quede de algo señalado a ser para siempre.
Danzábamos sólo para nosotros dos. La gente no existió nunca cuando éramos tú y yo. ¿Fueron todas las canciones hechas para nuestro amor? Entonces, por qué te dejé ir, cómo otras muchachas fueron mucho más a lo propuesto por eso llamado corazón. El alma mudando constantemente, sólo nos hacemos más sabios y, no sabemos hasta dónde. Nuestros pasos han recorrido tanto. Ya no sé dónde estás o si me piensas, fue un recuerdo de una tarde con lluvia, un escrito sin corresponder a tu nuevo ahora. ¿Eres otra?, o dejaste de ser. Morir en alguna ciudad del mundo, en plena calle, o en una cama, haciendo el amor sin ganas, como si fuera la última oportunidad para no quedarse solos. Morir, morir, una vieja costumbre impuesta por un orden donde no sabemos ser libres. Ese miedo natural a ser libre y no encajar. ¿Quién es el maestro de la libertad? ¿Hay un manual escrito sobre ello, estimado lector?
Sus palabras, la inocencia, gritando de felicidad a medianoche sin tener miedo a los malos modales o la censura. Habíamos ignorado tanto, creo que eso fue lo mejor de todo.
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