Un solo hombre no basta y, normalmente en cada generación, aparece un
solo hombre, a veces sin ser probo. La esperanza o la mafia que no perdona. No puedes
desafiarlo todo si ocultas demasiado. No estoy dispuesto a transar nada. Tampoco
pedí algo. Entusiasmo por un Perú que está desapareciendo, buscando héroes
antes que la mafia china termine por adueñarse de todo el Perú. Esto lo viví en
los noventas con Fujimori. No gracias, no quiero volver a perder mi libertad
injustamente otra vez para luego ser estigmatizado como condena perpetua. No es
una renuncia, es mi conciencia que me alerta: ¡algo no está bien ahí!
Un solo hombre no basta generacionalmente. Soy el escritor que no puede
por sus propios recursos ni comprar un té filtrante y, ése es mi orgullo mayor:
no haberme vendido.
No hay profetas en Perú, sólo poetas que son cooptados por un sistema
que hace milenios lleva dentro de sí la corrupción.
Mis escritos están por encima de simpatías, mucho menos militancias y,
no soy militante, sólo esperé lo mejor para Perú.
Mis decisiones no tienen marcha atrás, hoy estoy triste por haber vuelto
a creer. ¡Suerte a los vencedores!, tragedia para los peruanos. Perú, un país
secuestrado por la mafia. Perú, un país donde los peruanos ruegan por que la
mafia les de trabajo. ¿Dónde está ahora flameando mi bandera?, porque
patriotas, esos se acomodan, así sean intelectuales: es duro llegar a casa para
muchas personas y ver los platos vacíos sobre la mesa, es duro enterarse que
hay familias que se alimentan una sola vez al día, ¿eso me hace empático con
los que reciben prebendas de la mafia?
Mi propósito es claro, desde el arjé muy simple, hasta lo propuesto por
los que nos llevan más de medio siglo de adelanto en tecnología y ciencia, sé cuál
es mi misión: alguien con integridad intelectual debe estar en el momento final
para recordarle a los últimos hombres que el homo sapiens puede ser mejor.
Estoy cercano a Neuralink y el microchip que revela todo y sé, soy el
único que puede asimilar todo el conocimiento del mundo sin enloquecer. No es
complejo mesiánico, es deber y compromiso ante un nuevo Cosmos, ser la memoria
de los errores que deben evitarse y, tal vez todo vuelva a salir mal, aún así,
es necesario volver a intentarlo.
Se me otorgó el derecho a los secretos tecnológicos. Mientras la
humanidad está en guerra fría, mientras contemplo que sus líderes no son
personas maduras y, anteponen sus riquezas al dolor humano, mi compromiso con
la verdad y el nuevo ser humano es más claro ahora. Tal vez el amor florezca en
su óptimo, porque el legado por la historia, fracasó desde el inicio y sé, mi
sabiduría no es perfecta, pero cuando sabes que puedes ser inmortal, sabes bien
que la sabiduría en su momento será total, si tenga dentro de mí, muy
desarrollado el gen del bien: “sólo los más fuertes podemos ser buenos en un
mundo donde hay injusticias y maldad”.
Seamos sinceros, no nos gusta este mundo, seamos claros: la esperanza
está en el nuevo Cosmos. Allí estaré con los hombres elegidos, como homo
sapiens, no como dioses ni profetas.
Mientras tanto, los exoplanetas están pronto a ser poblados. Mi anhelo:
que allí, la corrupción no exista, tampoco las guerras. Tal vez el
Transhumanismo logre modificar nuestro ADN, tal vez se logre desarrollar el gen
de la felicidad, sin árboles del bien y del mal como ciencias, sin narrativas
donde imaginarios seres celestiales juzguen y pretendan ser dueños de nuestros
pensamientos. ¿Alguien sabe cómo lograrlo? Mi esperanza es alcanzar ése óptimo,
porque eso no puedo yo, si soy genuinamente sincero.
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