Dijo Dios
¿Quién habla con tanta autoridad
Y en su verbo se revienta mi ira,
Lo que alguna vez propuse
Cuando di aliento al ser?
¿Qué bondad ha ganado a su corazón
En este momento grave y definitivo
Ahora que todo el mundo le escucha?
¿Sabe este muchacho el alcance sonoro de su voz,
Los muros que están ahora cayendo tras su paso solitario
Internado en medio de la peor de sus noches,
Donde se resiste a ser igual
Que los viles que le maltratan?
Dijo Dios
“Después de todo, cuando haya acabado
En su trajinar, en su reclamo no premeditado
Me haré saber para darle la vida necesaria
Para que escriba mi
victoria sobre El Mal,
Cuando las voces calladas se rebelan
Y los viles tiemblan
Ante los solitarios, que son llamados para hacer de jueces
Porque así es mi voluntad
Y así he de recordarles que Yo estoy presente
He inspiro a los más débiles
Para hacerlos teas de otros caminos
Que a Mí conduzcan”.
Así dijo Dios, extrañado
Ante el muchacho solitario que rabiaba con sed de justicia.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

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