sábado, 19 de febrero de 2022






EL ESCRITOR QUE ES AMADO POR DIOS

 

Supongo que la muchacha aún piensa en su padre, en la dura experiencia de la pandemia

En por qué dejó su casa,

Dios sabe que todos cometimos muchos errores

Y también sabe que el camino que recorremos es un volver a empezar

Y que solo pocas personas desarrollamos un grado elevado de consciencia

Que la mayoría de personas se quedan estancadas en cierto nivel de aprendizaje

Y terminan por decir: hasta aquí llegué

Que en mi propia ciencia, he entendido que mi misión

Es escribir sobre las mujeres, porque ellas lo han pedido

Como se pide a un poeta que escriba cosas reales

No frases bonitas, sino, historias donde ellas dejen de soñar con aquello que tanto les duele

Si en esta tarea el amor no logra resolverse

Como las primeras enseñanzas a los niños que contemplo con alegría de victoria

Como los besos volados que le doy a mi madre cuando se asoma desde la ventana para saludarme

O los platos que tanto le agradan a mi padre y que con buen ánimo le preparo

Si así vuelvo a pensar en la muchacha que dejó a su padre

Y en todas las derrotas de las personas que no pudieron con sus propios destinos

Si fui apartado de todo mal en el momento en que el mal reinó en el mundo

Y para eso estoy aquí, para dar gloria y honor y Mi Señor

Que en el momento de la Verdad

Como gran Maestro estuvo a mi lado, para que testimonie de él

En estas tardes de lluvia, donde las personas siguen buscando respuestas

Mientras desde donde estoy, otra es la dimensión que disfruto

Como recompensa por haber sido fiel y, debo agregar, con la ayuda de las divinidades

Porque de otra forma, sería igual que la muchacha que hasta ahora no se atreve

A pedir disculpas a su padre anciano a quien dejó

Cuando estuvimos todos contra todos

Cuando creímos, era el fin del mundo.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 



VEO AMOR EN TODAS LAS MIRADAS

 

Esos aromas del amor, los olores de orgasmos donde las personas vencen a la existencia

-las calles y largas avenidas son lugares donde se mezclan muchas historias que desconocemos-

Sentado a la mesa, ordeno mi agua de soda mientras veo otra vez muchachas de otros países

Esos ojos claros parecen reflejar los míos, probablemente estén buscando su príncipe de amor

O quizás escapando de algo que ni tú ni yo podremos comprender

-en las fábricas los operarios siguen haciendo andar el mundo-

En la mañana casualmente me encontré con el V:. M:. de grado 33 y

Ya no tuve necesidad de saber de su conocimiento o sabiduría

-pensé que todo lo que tuvo que enseñarme fue dado y que ahora era yo mi propio maestro-

Pude percatar la tristeza y alegría en sus ojos, como quien se dice: por fin Mauricio ya no me necesita

Y pasé de largo para entrar en una ciudad donde la marcha es apurada

Donde veo mujeres con el vientre preñado

Y los ojos de nuevos niños que ignoran todo lo que hemos pasado

Como el cielo donde me he quedado antes que parta a recorrer el mundo

Y saber de la historia de las piedras angulares o las leyendas sobre la piedra filosofal

Que entre mis manos y donde vea, debo dejar pasar las derrotas de los demás

Si las mías están libres de sangre mas no de compasión

Que de mis rituales contra la muerte no tengo más nada sobre qué escribir

Apenas algunas palabras para decir adiós

Como la madrugada en que la Luna se me manifestó con todo su poder

O las otras noches donde me interrogué como se interroga aquella persona que ha vivido siglos

Que si bien antes de la pandemia, por las mujeres más aguerridas

Era considerado como un filósofo, un varón sabio

Ahora que tengo el cabello más blanco y la mirada calmada

Como quien ve a todas partes y se siente amado

Debo entender, Dios pone ángeles donde son necesitados

Para recordar que no estamos solos, si ese ángel soy yo

Y en mi bendición he sido perdonado por ser un ser humano

Alguien que ha tomado consciencia de todos sus errores

Y a quien se le ha entregado la oportunidad de renacer y estar limpio de todo

Si así, el olor a orgasmos es intenso

Y así no quiera dejar hijos, veo amor en todas las miradas

Y esto sí vale la pena, ¡claro que sí!

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 




EL ESCRITOR QUE RETORNÓ PARA VOLVER A QUEDARSE

 

La felicidad no podía ser otra cosa, saber que mis mujeres vendrán siempre a mi apartamento para hacer el amor, donde no hay dramas, celos, enredos, algo que malogre aquello que entiendo es lo más bello: el placer. Sentado ahora frente a mi ordenador desde el escritorio que está dentro de mi habitación, bajo una tarde de tenue garua, pienso en la muchacha de 22 años que ha retornado a la ciudad con quien me entiendo muy bien en el lecho, supongo que de eso se trata la vida de los amantes, de variar de mujer siempre y solo, solo cuando los orgasmos de uno no lleguen, pese a que ellas tienen orgasmos apenas las estoy penetrando, como si el hecho que yo les haga el amor fuese lo más excitante que les pudiera ocurrir con un varón y el sexo, hace que sean siempre ellas las que tengan digamos unos 8 o 9 orgasmos en todo el tiempo que tardo en alcanzar el mío, a veces sin lograrlo en un lapso de horas donde desisto y me doy por complacido,  por saberme dueño de esos cuerpos que ellas atentas me entregan para todas mis solicitudes. Y así, la existencia no puede ser mejor, como el retomar mis escritos de amante latino, de escritor que fuma cigarrillos mentolados, acompañado con jarras de café o aguas de soda minerales, para como en este momento, con todo el tiempo propio de un hombre soltero, que no rinde explicaciones a nadie y administra como le dé la gana sus horarios, es que vuelvo a recordar lo que escribiera antes del inicio de esta pandemia que se fue: escribir para mí, es un permanente orgasmo, si veo, el ser humano en nada ha cambiado y seguimos siendo los mismos, algunos mejores personas, leales como siempre a nuestros ideales, bajo la prueba de Dios o la Ética, donde como yo, me salvo de todo aquello que sea condenable. Me he preparado un par de huevos fritos en aceite vegetal y en breve calentaré mi cena, un caldo de pollo con fideos, papas y trozos de mazorca de maíz blanco cocido, sin duda he resistido lo suficiente como para poder decir que me siento orgulloso de mi persona, que hubo un tiempo en la pandemia que pasó donde fui más famoso de lo que creí alguna vez y, por cierto, no gané nada de dinero, solo fama y buen nombre, creo, lo más importante, esta paz y esta tranquilidad que me permite volver a escribir, luego de estos largos 2 años donde me dediqué a estudiar y entender la historia, lo que somos como seres humanos, nuestras reacciones ante circunstancias extremas cercanas a la muerte o, lo que es el amor para mí: el desear hacerle el amor a todas aquellas muchachas que solo desean algo: ser felices.

Sin que nada me apure, sin que nada me detenga, a mis 50 años, saludable para las muchachas que anhelan hacer el amor con sementales de fama connotada, siento agradables estas sensaciones propias de las horas de después de hacer el amor, sin haber dejado hijos no provocado abortos, habiendo entendido que lo mío es escribir sobre historias estupendas, no como la poesía dejada por Dante, creo, literatura como la dejada por los maestros de la literatura, con legados pesimistas, nunca ha sido mi propósito, si así escribo ahora sobre el placer, el amor, la eterna juventud y las dichas de los que somos bien amados por Dios y nos ha dado la libertad para escribir honras a su creación, así en este momento, mucha gente aún no tenga las nociones claras sobre lo que es la existencia, o mejor dicho: existir y ser libre, si solo necesite de hacer el amor con mis mujeres y escribir, escribir, como lo supe hacer desde que me aventuré en esta ardua labor que siendo placentera para mí, me deja satisfacciones como ésta, el poder elegir sobre qué experiencias escribir.

¡Oh, dichosa tarde de tenue lluvia!, dichosas estas palabras donde me vuelvo a reencontrar con mi literatura, para hacer con mis vigorosos brazos a un lado los escritos tristes, que los lectores no quieren saber más de penas, tristezas y dolores, que he llegado de nuevo, estoy de vuelta, y estoy aquí, para volver a quedarme, estimados lectores.

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

jueves, 10 de febrero de 2022

EL HOMO SAPIENS QUE SE ENAMORÓ DE LA VIA LÁCTEA


 


Y así, entre todo el universo de mujeres

Contemplé un ser mucho más hermoso y perfecto

Si fui simiente entre espermas

Y como homo sapiens soy otra forma de esperma

Que contempla la vulva del cielo

Esa que ustedes llaman La Vía Láctea

Cuyo misterio he logrado entender

Entre todo lo que somos

Lo que fuimos, lo que he de ser cuando la fecunde

Como destino ante La Luna que me abrió el camino

Para entrar en esa vulva que está en el firmamento

Por ser varón y quiera el cielo

Fecundar conmigo a otro varón

Para el nacimiento del ser esperado desde el amanecer de los tiempos

Cuando los sumos sacerdotes consultaban a los astros

Sin poder entender que La Vía Láctea es la vulva de una mujer

Que aún no ha sido fecundada

Si escribo como testimonio de lo que he de ser

En La Gran Obra Suprema

Donde otros hombres intentaron penetrarla

Sin ser los escogidos

Cuando al salir de este mundo

Contemplaron a la mujer de los tiempos

Que está fuera de este lugar donde vivimos

A quien contemplamos desde siempre y no ha sido amada.

Sea pues el homo sapiens que entiende esto

Entre todo lo no resuelto que estuvo oculto

Si en mi marcha comprendida

En el sueño de sus anhelos

Alguien por fin la ha entendido

Y le ama, en el trayecto de los homo sapiens que lograron ir al espacio

Y no entendieron nada, por no haber conocido eso llamado: Amor

Donde con ella, otro ser he de ser.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

10 de febrero del 2022

 

 

miércoles, 9 de febrero de 2022

POLÍMATA ENTRE TODOS LOS HORIZONTES DEL TIEMPO



 

Y a esta hora de la noche, querer conversar de cosas triviales y no profundas, no relacionadas con todo lo ignoto que nos fascina, dulce locura y extravío donde sabemos, no podemos comprenderlo todo, pero atraídos en la seducción del saber, el empeño es irresistible ante el cansancio propio de los que escriben hasta dejar el último aliento, los que devoran libros y dudan en dar uso a las horas del día y la noche, entre los cuerpos de las muchachas, o los textos, los documentales con imágenes preciosas, la búsqueda de las historias perdidas de otras épocas que, queriendo saber de éstas, el tiempo se hace como un universo que se propaga hacia todas partes, en la línea de la historia de quien observa hacia todas partes desde un solo lugar, calando un cigarrillo mentolado para sosegar y dar calma al entendimiento, aburrido de los placeres, de todas las formas aprendidas para hacer el amor, de los rituales propios donde las muchachas se convierten en el verbo de uno, hasta dejar de existir ellas y ser solo cuerpos donde uno se adueña hasta del alma, como visiones perpetuas que hablan del amor, del goce que ellas buscan en otros amantes inútilmente, las palabras donde el amor soy yo en otros ojos, otros miembros viriles, vagos orgasmos de maestros torpes que no entienden mis escritos, si mis ojos ahora se posan entre hace 10 millones de años y el miedo del futuro, del devenir que es duro aceptar y ante el cual solo queda adaptarse, que en soledad perfecta, es mi voz interna y mis pensamientos, lo que me proponen estos, reflexiones que me unen a Dios, hago un alto en mis estudios, para escribir esto que olvidaré también pronto, que del estudio nada nos queda, solo los hechos que perduran, vivas imágenes sentidas, para buscarme en el pasado, en otros rostros o personajes, entre sentirme extasiado, saciado, agradecido por lo que se conoce, decisión personal de no querer formar parte de la gran obra de las mujeres, no dejar simiente por saber que mi aprendizaje es imposible y sea el varón que de mis genes quieran vea luz, fuera más intenso que yo y por tanto, rechazo la condena y culpa, en mi negación a los pedidos del destino y los fracasos de eros o la derrota del amor, que bien sé, estos años de transición generacional, corresponden a la sabiduría precedida por una era que acabó sin que hable de mí, sino en general, si hay otro horizonte para el cual he sido invitado y, en mis ejercicios de soporte emocional, esté advertido que las realidades serán distintas en pocos años y, como testigo del pasado, escriba desde el tiempo de mi memoria y experiencias y, lo que tenga que suceder sin que en nada intervenga. Así, aspirando a la visión universal, antes que se nos impongan otras visiones o puntos de pista forzados para contemplar al mundo, mi Dios me ha otorgado el saber y poder de tener compañeras sumisas que me atiendan cuando el descanso sea necesario, dentro de la imposición de mi mente en ellas, para así poder confiar hasta en el aire que respire, si mis horas sean para entenderlo todo fuera de cualquier inevitable nuevo orden, donde en el uso de mi pensamiento libre, aprenda el arte del silencio, para no adueñarme del alma de las demás personas y así, mis obligaciones sean solo para con mis estudios y estos hallazgos difíciles de citar por ser innecesarios, a razón que las palabras en los textos no dicen todo lo que deben decir, sin temor alguno a ser egoísta en esta labor de escribir, por abnegarme ante el derecho de quienes sean mis iguales cuando todos seamos inmortales, y en ese tiempo donde la mayoría se extravíe más, me encierre para el mundo, por saber lo vano que es explicar ese momento de la historia que bien comprendo, este momento o los que vengan, que como esperma, lo que escribo sin ser entendido, expulse como higiene mental, advierta a mis lectoras no leerme más, que de hacerlo, han de entrar a otra parte que fue buscada desde las primeras preguntas antes que se empezara a hablar, cuando el homo sapiens entendió su privilegio de estar conectado con la mente que nos da claridad y arrastra hacia la sabiduría, sin que opongamos resistencia alguna, antes de que mis lectoras sepan, el universo está en mis pensamientos y que todo lo real, solo es real desde el ángulo con el cual se les hayan educado para entender lo que se ve, si el mío es propio, como voluntad aprendida de mis maestros elegidos por instinto, por elección, si la fecundación de mi alma entre por los ojos de mis lectoras, y ahora no esté solo sino acompañado de ustedes, percatadas de mis privilegios, cuando nunca nada estuvo coherente, y en mis afirmaciones, no sean estas palabras respuestas sino aventuras que rompan bloqueos mentales, para llegar hasta donde antes otros temieron, y en mi morada, cercano siempre a Dios, los deleites que conozco, viven dentro de ustedes, como yo vivo dentro del tiempo, en medio del laberinto de todo lo que ocurrió en la historia y entienda bien, el fuego de esos fluidos vaginales que les están cercanas a los espasmos que pocos varones conocieron de ustedes, estallen en delirios de felicidad y goces, como lo es cuando se trata del placer y la sabiduría, el fecundar mentes, La Nueva Gran Obra.

 

©Julo Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

9 de febrero del 2022

 

EL HOMO SAPIENS

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