Un millón de soldados en el campo de batalla. Un millón de hombres haciendo poemas. Toda una población no sabiendo qué hacer ante terremotos constantes.
Una presidenta que va y viene a todas partes tratando de ver cómo se soluciona esto.
Una élite que nombra a fantasmas o a hombres ultrapoderosos que manejan todos los medios de comunicación, telefonía móvil, satélites y que, sin embargo, obedecen órdenes.
Un mundo silenciado y callado. Libros que nunca saldrán a luz y que serán quemados. Escritores que se autopublican a sí mismos, sea a través de Amazon. Realezas que simplemente acatan y obedecen.
Presidentes de potencias mundiales atrapados entre guerras que no quieren declarar. Discursos leídos en contra de su voluntad, hablo de los más fuertes. Gente que va y que viene.
Un hombre de dos metros que posa en un puente Grau de aquí de Arequipa, lo que simboliza a Grau, el Caballero de los Mares, el que se inmoló en la guerra del Pacífico en el monitor Huáscar.
Reitero, un hombre de dos metros vestido de mujer, maquillado como mujer, de dos metros, yo mido un metro ochenta y cuatro, para una sesión de fotos hace más o menos treinta minutos, deben ser las nueve de la noche, en plena vía pública.
Deshonra, humillación. ¿Cuál fue su historia? ¿Cuál fue su, su derrota? Quizás fue un gran cachero, un gran mujeriego.
Una sociedad donde las mujeres han preferido tener perros y gatos como hijos, donde la familia ha sido destruida, donde las voces han sido silenciadas, donde nadie escribe desde el presente, donde yo tampoco puedo escribir.
Estoy censurado, no autocensurado, sino silenciado, si es que esta voz se enfrente contra todo aquello que se llama el mal que está destruyendo al mundo entero y que va más allá de los líderes como Donald Trump, Netanyahu, Vladimir Putin, el mismo Xi Jinping.
Estoy hablando acerca de la libertad de las naciones, la libertad de los pueblos.
Estoy hablando a quienes de pronto oponen y quitan presidentes, los que han silenciado a la humanidad entera, a los ocho mil millones de habitantes.
No hablo de los más ricos, de los que tienen la banca, los que tienen a Wall Street. No estoy hablando de los que manejan el Vaticano ni al Papa lo estoy mencionando.
No estoy hablando de las comunidades cristianas. No estoy hablando de los políticos que están atrapados hasta el cuello.
No estoy hablando de aquellos que quisieron salvar al Perú y ahora están encadenados en una mafia de la cual no pueden salir.
No me estoy refiriendo a los narcotraficantes que de alguna forma salvaron en su momento a muchos pueblos como Pablo Escobar.
No estoy hablando de las víctimas que constantemente piden ayuda y nadie les escucha. Véanme a mí, tengo el rostro extremadamente fiero. Mi caso fue muy distinto. Fui muy rebelde y contestatario.
Ya a mis dieciséis años de edad, cuando medía un metro setenta y seis, fui entrenado para ser el pívot o el capitán de la selección de básquet del Puerto Bravo de Mollendo, donde dirigía a compañeros que medían un metro noventa y cinco y les ganaba en moral.
Y el entrenamiento que se me dio era para derrotar a hombres de dos metros con veinte centímetros, no de aquí, sino a nivel nacional.
Y tenía solo dieciséis años y el rostro muy fiero, como pueden notar, si es que me vieran en persona, por segregar demasiada testosterona. Si es que ya se me reconocía como el Minotauro.
Y si es que sin saber formé, formé parte de marchas de protesta, cuando en realidad me estaba rebelando contra una crisis universitaria que me impedía ser profesional.
O Perkaté no tenía nada que enseñarme.
Y lo mismo ocurría en las fábricas donde trabajaba, en todos los-- en las decenas de trabajos que tuve, porque aquí en realidad no te dejan ser honesto, no te dejan ser honrado.
Alguna vez dejé de fumar cigarrillos y fui feliz, porque en ese momento no solamente fui contracorriente, contracultural, estaba haciendo las cosas de manera correcta, pero el sistema no quiere eso.
Que sea un escritor outsider, un anti-establishment, no significa que esté agitando a la población, no significa que esté yendo en contra de las normas de buena urbanidad, no significa que esté yendo en contra de la ley, porque inclusive la ley exige esto: ser honrado, ser honesto, practicar las normas de buena urbanidad, promover la paz, la tranquilidad.
Vean todo lo que me pasó. Hice campaña en contra del alcohol y de las drogas. Promoví el trabajo y no me dejaron trabajar. Promoví el estudio y no me dejaron estudiar.
Me encerré décadas en bibliotecas y hasta ahora sigo siendo autodidacta. Practico la autodidaxia. Llegué a doscientos libros y ya no puedo mentir. En el libro doscientos uno estaría mintiendo.
Ahí sí estaría mintiendo. Los primeros dos-- los últimos doscientos libros son viscerales. O sea, lo que es franco, lo que es sincero, lo que sí es literatura.
Pero a partir del libro doscientos uno ya no será literatura, será mentira. Por eso dije: ya no puedo mentir.
Escribir un libro más sería mentir, y eso sería engañar a los lectores que creen en que al menos alguna voz hay aún en el mundo Que se enfrenta contra quienes no manejan grandes conglomerados o corporaciones o grupos de poder, porque ellos también obedecen.
Alguna vez alguien dijo: "Está-- ah, se está destruyendo lo que costó mucho, con mucho esfuerzo construir". No se trata de eso. No se trata de destruir, se trata de unir.
Pero pareciera que hay gente extremadamente inclasificable dentro de la psicología o psiquiatría que domina ese mundo, pone a elegidos para que estos ejerzan el poder y den el rostro, o en todo caso, se les indique como los culpables de lo que ocurre en la humanidad entera, si es que este mundo está lleno de falsedades y mentiras, y todos nos percatamos y guardamos silencio y no nos complicamos la existencia y nos conformamos y nos resignamos y nos preguntamos de qué vale ser rebelde.
Porque rebelde significa oponerse con obstinación y con resistencia ante algo que está mal, que hace daño a la sociedad. Porque si te vas a oponer contra las drogas, la ley te debe apoyar.
Si te vas a oponer contra la muerte, la ley te debe apoyar. Si te vas a oponer contra la delincuencia, la ley te debe apoyar.
Si te vas a oponer contra todo aquello que haga daño a los niños, la ley te debe apoyar y te va a apoyar.
Si te vas a oponer contra todo aquello que destruye a las personas tanto moral como ética, como psicológicamente, la ley te va a apoyar, porque eso lo dice la ley.
Y entonces estoy del lado de la ley. Pero veo una sociedad destruida, desde aquí de Arequipa, que es cosmopolita, donde observo cosas increíbles. Lo que fue antes el León del Sur.
¿Qué cosa era el León del Sur? Lo que es un felino, lo que es el rey de la selva, lo que es el que ruge, el que grita, el que se revela, el que protesta.
Pero rebelarse, protestar, te-- no tiene sentido. Esta batalla ya fue perdida hace siglos o hace milenios. Yo no quisiera estar en los zapatos de Keiko Sofía Fujimori Higuchi.
No quisiera estar en sus zapatos. Ella hace todo lo que puede y en mala hora le llegó la oportunidad de ser presidenta del Perú.
Soy plenamente consciente que hay terrorismo sísmico, hay terrorismo sísmico. Antes de la pandemia, en el 2017, 2016, ya se debatía sobre la ética de cambiar o no el clima. ¿En qué parte?
En los países árabes, donde hay desierto, donde no hay agua, porque los grandes magnates de petróleo declararon oficialmente: "Nosotros seremos millonarios, pero nuestros hijos pasarán una pobreza extrema.
¿Qué hacemos?
¿Cómo salvamos a nuestra descendencia?" Pues es muy simple: alteremos el clima, que llueva y que en los desiertos de Arabia Saurita-- Saudita haya vegetación y de eso puedan vivir, exportar, exportar productos agrícolas.
El conocimiento tiene más de dos millones de años de antigüedad.
Enfrentarse contra esos gigantes, contra aquellos que nos conocen de memoria, que hasta inclusive pueden haber programado nuestra personalidad, nos pueden haber condicionado, que saben absolutamente todo de nosotros, inclusive que este discurso visceral sea consecuencia de algún efecto esperado por ellos.
Entonces, ¿cuándo llegará el libro doscientos uno? Cuando el hombre que maneja todo el poder en América ya no esté en este mundo.
No, nunca llegará el libro doscientos uno, porque cuando él se vaya habrá otro elegido, donde la Europol, la Interpol, el FBI no podrá hacer nada.
Alguien que heredará el patrimonio superior al que tiene Elon Musk, alguien más rico que Elon Musk. Y si es que Elon Musk es el hombre más poderoso y fuerte del mundo hablando en dinero.
Reitero, un millón de soldados enfrentándose en contra de su voluntad. Una historia sin sentido, trágica, enfrentando a naciones hermanas en guerras fratricidas. La corrupción no elegida.
Cuando no tienes para comer, cuando ves a tu familia que se muere de hambre y no hay trabajo para ti. Y entonces alzas un palo en contra de tu voluntad y te meten preso y te sindican.
Y vas a prisión y ahí te das cuenta que el hacinamiento y el encierro produce una patología llamada maldad. Y está bien.
Te entregas a Dios, empiezas a rezar, estudias la Biblia, te enmiendas, sales de prisión y no hay trabajo, porque ya tienes certificados de antecedentes penales, porque estuviste preso.
Y entonces filosofas y te preguntas: ¿dónde está Dios? ¿Cuál es la postura a asumir? Ser fiel y firme con la ley. Pero ¿y cómo resuelves a ocho mil millones de personas?
Porque somos más de ocho mil millones de personas y cada quien tiene su propia manera de entender la vida.
Y en el camino muchos se han quedado derrotados, callados, silenciados, vencidos por el peso fuerte y abrumador del mundo. Porque todos lo han intentado.
He escuchado la voz de gigantes que me llevan quince centímetros de estatura. Lo intenté todo. Lo intenté todo, absolutamente todo. No se puede unir algo que está quebrado, que está destruido.
No se puede hermanar una human-una humanidad que ya dejó de creer, que perdió la fe.
Y no por escepticismo, cinismo o por incredulidad, sino porque se entregaron de lleno En la causa de la humanidad y fueron derrotados, denigrados, degradados, humillados y nunca más les quedarán las ganas de al menos levantar la mirada y decir: hay esperanza, hay fe.
Porque la esperanza y la fe también la matan.
Entonces, mi interrogante es: si no es el fantasma quien gobierna esta parte del mundo, el que maneja todos los medios de comunicación, el que tiene una fortuna superior a la de Elon Musk, ¿quiénes son los que lo eligieron para estar detrás de él?
Si es que ni siquiera puede hacer nada Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin, Netanyahu o la Comunidad Europea.
Porque él tiene solamente ochenta y tres años y ya debe estar en un ataque de paranoia terrible pensando que en cualquier momento lo van a envenenar o matar o le llegó la hora.
Naturalmente que siempre habrá otra persona que ocupe su lugar y tome las mismas decisiones que él ha tomado, entre comillas, si es que también sea una pantalla, una apariencia.
Alguien que de pronto deci-- recibe órdenes. La humanidad está secuestrada, se lo estoy diciendo así con total autoridad hoy vei-- sábado, 22 de agosto del 2026, desde Arequipa, Perú.
La humanidad está secuestrada. Estamos secuestrados, callados y silenciados. Y los más fuertes ya alzaron su voz y los derrotaron para siempre.
Y nunca más, nunca más, por más que aparezca otro invencible, nunca más lo volverán a intentar, porque los destruyeron para siempre. ¿Contra qué nos estamos enfrentando?
Porque esta lucha es en solitario, porque el que decide enfrentarse contra los que están destruyendo a la humanidad o la han destruido por completo, lo hará en solitario y todos espectarán incrédulamente, escépticamente.
Dirán: es una causa perdida, no tiene sentido esta lucha. Nosotros hemos sido más invencibles, hemos tenido mucho más poder, hemos sido, sido más hábiles, más astutos, más inteligentes.
Hemos tenido un grupo gregario invencible, con un cuerpo de élite propio de operador militar, que se encarga de, en fracciones de segundo, resolver problemas críticos para salvar a personalidades o magnicidios evitados.
¿Qué es ser poeta? ¿Qué es ser novelista? ¿Qué es ser escritor?
Llegar a doscientos libros y percatarse que ya no se puede escribir por más que se quiera, porque hay un techo, porque se llegó al tope, porque lo que se declara a partir de ese momento irá en contra del escritor.
La manera en la que lo estoy diciendo es un momento.
Irá en contra del escritor porque le dirán: usted es un mentiroso, usted ya no está diciendo la verdad, usted ya no es escritor, usted es light, usted es comercial.
¿Para qué voy a leer un libro que es light, que es comercial?
¿Para qué voy a leer un libro donde no hay nada real, donde ya no está el dedo señero que está diciendo: aquí está el error, aquí está el dedo que mete en la pus misma, que sangra en las heridas de una humanidad que no quiere ir al quirófano para que le su-- le sus-- suturen esa pus y le curen esas heridas?
Es una voz en solitario. Si alguna vez encuentran el libro doscientos uno con mi nombre, Julio Mauricio Pacheco Polanco, entonces en ese momento la esperanza habrá renacido como el ave fénix.
Porque a mi alrededor, a nivel global, hay millones de escritores, millones. Los han silenciado, los han callado, los han contentado, los han derrotado, los han destruido, los han hecho escarmentar.
Yo he aguantado mucho, demasiado, más de lo que cualquiera otra persona pudiera haber aguantado. Pero eso no se lo deseo a las demás personas. Yo tengo un millón de derrotas, un millón de derrotas.
Nadie querría tener un millón de derrotas. Lo que observo me deja perplejo, pasmado. Los testimonios son tristes, desoladores, sin esperanza, sin fe. Miramos hacia el cielo. Es infinito, es hermoso.
Sabemos que el paraíso está aquí, pero jodidamente alguien no quiere que disfrutemos de este mundo.
Hay posturas de derecha, de centro, de izquierda, filósofos, pensadores, falsos, mentirosos, con discursos vendidos. No son auténticos, no son originales. Se han aprendido un libreto de memoria.
No están diciendo la verdad. La verdad que todos rumian, que callan, que los hace infelices, desdichados, que los obliga a consumir drogas, alcohol o evadirse con putas.
Los que reclaman querer saber qué es el amor, por qué sus mujeres están secuestradas, por qué la muchacha elegida tiene que hacer el amor con el men, si es que ella le pertenece a otro que le ha pedido en mano.
Es un humanmen-- una humanidad secuestrada, una lucha en solitario. Les reitero, ocho mil millones de habitantes, todos escribiendo y escribiendo y escribiendo, pero sin ganas de publicar.
Ocho mil millones de habitando, habitantes, en silencio, en silencio. Alguien de pronto alza la voz y es agitación y subversión y todo se va al carajo.
La estrategia, la manera, la forma de cómo salvar a la humanidad Reitero, hay terrorismo sísmico. Terrorismo sísmico. Estamos amenazados ante ello.
En cualquier momento hay un terremoto, la gente más callada se queda. Más callada. No quisiera estar en los zapatos de nuestra presidenta Keiko Sofía Fujimori Yoshi.
Hace más de lo que podría hacer ella. Mucho más. Que el pueblo, llegado el momento, esté en descontento contra ella.
Sinceramente les diré, a mis cincuenta y cinco años casi cumplidos, tengo la empatía suficiente como para darme cuenta que la rabia que siente la humanidad es provocada, es azuzada y es contenida.
Ninguna revolución ha sido buena. La Revolución Francesa se decapitaban entre unos y otros. Esa masa mon-monstruosa y salvaje que quería sangre. La Revolución de Octubre, ¿para qué?
¿Qué ocurrió con Lenin, con Stalin? La Revolución de Mao, ¿para qué? Fracasaron. Cientos de millones de chinos muertos de hambre. ¿Optar por el capitalismo?
Solo hay silencio, trabajos donde nadie es feliz y trabajos definitivos y para siempre, sin posibilidad de escalar, de subir a otro puesto para ganar un poco más, para tener al menos un departamento, un auto, el derecho a una familia, un hogar.
Pero si te dan la opción única de quedarte con un perro y con un gato y renunciar al amor, si es que en este momento se ha romantizado los juicios y el matrimonio es visto como un negocio y el sexo se ha comercializado tanto que hasta las muchachas más hermosas que podrían estar en Hollywood se están prostituyendo y consumen LSD para hacer el amor con cien varones sin discriminación al día, en un solo día.
Entonces, mi pregunta: ¿hacia dónde me estoy dirigiendo? ¿Contra quién debo- ¿Contra quién debo encontrarme?
Porque parece ser soy el último que ha quedado, el último en pie, el último, el que ya no escribe, el que diserta, el que habla. Graben este video. Hoy es sábado 22 de agosto del 2026.
Tal vez sea la última voz sincera y honesta, con muchos errores, muchas limitaciones, pero al menos no me silencian.
Si alguna vez soy silenciado, entonces la causa será totalmente perdida, porque la siguiente generación, la que veo que continúa, no sabe a dónde va. Siente miedo, siente terror.
Hay problemas de salud mental más agudos de los que yo tuve en su momento: inseguridades, angustias, aislamiento, confinamiento.
Las mujeres encerradas en sus casas, insistiendo en querer trabajar dentro de sus casas.
¿Qué problemas tienen tratando de resolver un mundo en el cual ni ellas pueden con sus ovarios y sus ovulaciones y menstruaciones? Quieren-- lo han hecho a propósito, hay que decirlo así.
Han querido tomar el poder y todo se ha ido al carajo, hay que decirlo así. Mi nombre es Julio Mauricio Pacheco Polanco.
Soy escritor y pensador libre por derecho ganado propio, impoluto, incorruptible y ultraviril por antonomasia. Piensen bien antes de hacer las cosas.
La próxima vez que se les ocurra tomar el poder y destruirnos a nosotros los hombres, si es que a mí no me han destruido, mediten en las consecuencias. El mundo ya se jodió. Se jodió del todo.
Un hombre de dos metros vestido de mujer, maquillado, en pleno puente Grau, lo que simboliza el puente Grau aquí en Arequipa, el León del Sur, vestido de mujer en una sesión de fotos, en plena noche, en medio de la multitud de la gente, es una derrota atroz y cruel y malvada.
Ese hombre tiene una madre. Ese hombre tuvo derecho a tener hijos. Ese sigue siendo un hombre para mí. Pero hazle entender eso, pues.
Lo han feminizado o lo han destruido totalmente o le están obligando en contra de su voluntad estar en esa sesión de fotos. Extorsión, chantaje. ¿Saben qué?
Mi mejor venganza, mi mejor venganza, ¿cuál será? No patear el tablero. Mi mejor venganza será escribir el libro doscientos uno, cuando al menos la fe y la esperanza se haya recuperado.
Yo tengo paciencia, mucha paciencia. Tengo otros conocimientos, tengo otra sabiduría. He desmitificado, he destruido muchos mitos, he ido mucho más lejos que ustedes.
Sé que ustedes no pueden procesar toda la información que manejo, mis discursos. Sé que los confundo, los perturbo.
Sé que he ido demasiado lejos, no solamente verbalmente, sino soy el que salió de la torre de marfil y entró al llano muchas veces. Y me costó duro, bastante.
Que he sido programado para dar ese discurso. ¿Qué significa ser programado para dar ese discurso?
Es negarse a estar en silencio, negarse a callarse, negarse a estar entre las sombras donde de pronto ya no se existe, ya no hay vida, ya no hay libertad, sino dinero, dinero, dinero y más dinero y una vida falsa.
Donde pueden ponerte las melodías más hermosas, el banquete más delicioso, los mejores licores y tú sabes bien, no eres feliz.

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