viernes, 22 de septiembre de 2017

Kim Jong-un, ¡BASTA!, ¡EL MUNDO TE DICE BASTA!





Somos 7,000 mil millones de habitantes en este planeta llamado Tierra, ¿lo has meditado Kim Jong-un?, ¿has meditado si estamos de acuerdo con tus intenciones nefastas de provocar una Tercera Guerra Mundial? ¿Te importamos los 7,000 millones de habitantes? ¿Te importan los niños, las mujeres, los ancianos, la gente inocente, los hombres de este mundo que nada tenemos que ver con tus intenciones bélicas? ¡BASTA!, ¡BASTA YA!, ¡EL MUNDO TE LO ORDENA!

domingo, 17 de septiembre de 2017

DOS VEINTEAÑERAS EN EL LECHO PARA EL ESCRITOR





“Se llama ponerse en cuclillas, Señor Escritor”. Ese olor fuerte a muchachas excitadas mientras las desvestía me enloqueció. Tenían sus sexos húmedos este par de bellas veinteañeras que me habían escuchado cantar a todo pulmón, canciones de José José, (Voy a llenarte toda), Miguel Gallardo, (Hoy tengo ganas de ti), Beto Danelli, (Contigo yo me pierdo), mientras me desvestía esperándolas en la habitación donde las dos serían mías.
Luego de la ducha helada que me he dado para calmar la furia con la cual les hice el amor y ahora me siento  a escribir este relato, es imposible que el olor de sus vaginas no esté en mi cuerpo.
Porque tienes que sentir lo que yo sentí cuando la muchacha blanquiñosa, de senos deliciosos y turgentes, me la succionaba a la par que la charapa besaba y acariciaba mi espalda, mordiendome como una gata en celo mi piel.
No pasan de los 22 años. Esa picardía en sus ojos, sus risas agradables al oído, el deseo de hacerme suyo luego de haber ayer hecho el amor con una muchacha de 19 años y, el deseo de conocer al Escritor que cantaba a todo pulmón, si acaso en plena calle, mientras me dirigía donde ellas, cantaba con la alegría que siento ahora el tema ochentero de los Enanitos Verdes: El extraño del pelo largo.
Porque su boquita estaba llena de mi polla y lo hacía con amor, con desesperación, con su piel que quemaba, dándome cuenta que se moría de ganas porque se la metiera. ¡Esto es el cielo!, grité mientras la cogía de las caderas blancas y colocada con los pies sobre el piso, se apoyaba en la cama sintiendo yo su olor intenso de mujer, de hembra a la cual hacía mía. Tienes que ver unas caderas bien blancas de una muchacha tetona que desde su cintura mis manos dominaban a la par que la otra muchacha me filmaba con su celular, para saber qué es lo mejor de la vida, lo mejor del mundo.
Esos golpes fuertes en esas nalgas que están bien hechas y que soportan la fuerza de un hombre de metro ochenta con 100 kilos de peso sí que dan razón para vivir.
Entonces la postré sobre la cama para romperle la tanga roja mientras ella pedía primero tener mi miembro viril en su boca. Nunca antes me habían hecho el sexo oral de tal manera, nunca antes había conocido a una profesional, de rostro tan lindo, senos adolescentes, cabellera negra larga y cuerpo voluptuoso mirarme de esa manera, con malicia, con placer, con las ganas de que me enamorara de ella.
Eran un par de angelitos no solo riendo sino gimiendo, disfrutando de lo que Dios nos quiso enseñar cuando se escribió mucho acerca del Paraíso o Edén prometido. Porque no solo abusaba jalándole el cabello largo que tiene, sino que la otra muchacha contemplaba cómo le hacía el amor a esa otra veinteañera que luego la tuve sobre mí, para sentir sus senos pegados a mi pecho, si es que no hay otra expresión para definir la belleza.
Si no sabes qué es la felicidad, pues lo escribiré, tal cual como lo dijeran ellas para quedar uno de estos días y encerrarnos con todas las demás muchachas y hacer una orgía romana conmigo, dispuestas a complacerme en todo, sumisas, cariñosas, amorosas, remedio preciso para cualquier tipo de estrés o depresión.
Me despeinaron de puras ganas de marcar territorio luego de mencionarme el nombre de una  muchacha a quien la volví multiorgásmica, diciéndome que con ella me iba a casar, que me había pedido. Nos reímos los tres mientras les decía, ¿y renunciar a todas?, yo no pienso casarme a mis 46 años por cumplir.
Y entonces la vi, con los pies descalzos, blancos, bella, hermosa, alta, una diosa digna de enseñarle lo que es el amor, postrada sobre la cama al lado de otra muchacha que hacía unas semanas había sido mía, de senos enormes, copa 40; esos muslos y sus piernas perfectas debajo de un jean endemoniado y ese rostro donde los mejores supieron qué es la vida me hicieron preguntarle a mi amigo: ¿por qué no me la has presentado?
Alta, expresión perfecta de la belleza peruana, de rasgos propios de una modelo o certámenes de belleza, me dijo que estaba solo los domingos, que la buscara en días como hoy. No sé si me enamoró su manera de mirarme mientras comentábamos de locales donde fui filmado haciendo el amor, si acaso nos reíamos cuando les dije que la charapa me había filmado con su celular haciéndole el amor a la caderona blanquiñosa que me entregó lo mejor de sí.
En este momento debo estar en todos los WhatsApp de la ciudad. fueron dos muchachas veinteañeras para El Escritor.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco 


jueves, 14 de septiembre de 2017

CUANDO TE ECHAN EL OJO







El Reverendo Padre Gordillo, erudito como pocos, de la orden franciscana, conocedor por las confesiones de todos los secretos del Puerto Bravo de Mollendo, quien compartía conmigo las mismas confidencias, leía mis poemas cuando yo era ateo a mis 17 años y él, los leía alentándome a seguir escribiendo, si acaso había quedado claro desde el colegio que yo era el Escritor de la promoción. Me dijo dos cosas puntuales: “no entiendo nada de lo que escribes”. Yo pensaba que había escrito cosas brillantes. En realidad no era así. Una tarde comentando siempre sobre Filosofía, Teología, Literatura y el ser humano, siendo mi asesor espiritual, me habló de León Tolstoi, el Conde que había escrito La Guerra y la Paz o, Ana Karenina: “los escribió a los 70 años. Los escritos Mauricio, alcanzan la madurez intelectual a esa edad y escriben sus Obras Maestras después de un largo aprendizaje, tómalo en cuenta tú que quieres ser Escritor”. También me enseñó que: “los hombres no cambiamos, maduramos con el tiempo”. Le decía que no había conocido a mis abuelos paterno ni materno en vida y, que lo consideraba como el abuelo que nunca tuve. Muchos años después, cuando él ya estaba muerto, una tarde de extrema soledad, lo extrañé, extrañé a ese hombre sabio que había muerto de un infarto al corazón mientras hacía el amor con una mujer. Lo enterraron en el cementerio del Vaticano, es decir, se lo llevaron desde El Puerto Bravo de Mollendo hasta Europa para que allí estuvieran sus restos mortales.
En mi experiencia de veterano, sé que cuando una mujer le echa el ojo a un hombre, es decir, lo reclamaba públicamente para sí, ya sabe todo de él, no hay misterio que de él no conozca, a pesar que se haga la desentendida o la que ignora todo de uno.
Vivo 9 años en este barrio y todos me conocen. Conocen mis buenas maneras y buenas costumbres, como mi mal humor cuando me indigno. Saben que fumo bastante tabaco desde el balcón de mi casa y que me gusta hablar de autores que he leído con mi padre. Evito hablar de las mujeres que han sido mías, muy al hecho de ser conocedor de todos sus secretos por haber tenido hasta el momento más de 100 muchachas veinteañeras como amantes quienes, me han confesado toda la intimidad de la mujer, si acaso alguna vez conviví y, no supe elegir en el amor, quizá por mi inexperiencia, a quien de pronto le entregué mi inocencia. No soporto las mujeres conflictivas, las que complican la vida, las mitómanas, las que beben o se drogan o en todo caso no guardan las buenas maneras y costumbres dentro de sociedad. A lo largo de estos años, rechacé propuestas de matrimonios de polacas, españolas, francesas, rusas, mexicanas, chilenas y peruanas porque para contraer una relación de pareja, hay que tener dinero. Yo no soy del tipo de hombres que estará dispuesto a que le digan: “ni agua pal`té” o, que sea dominado por una muchacha que quiera imponer su voluntad sobre mí. Me gusta la transparencia y la nobleza del corazón, si acaso pongo siempre a prueba estos valores en quien quiera entrar en mi mundo. No me gusta la gente chismosa ni mucho menos grosera. Me he acostumbrado tanto a mi libertad que la soledad es una fiel compañera que me va bien conmigo. Me gusta el silencio, el sexo en demasía. No me gustan los conflictos. Tampoco estoy dispuesto a trabajar para mantener a una mujer, ¿la razón?: mis padres son adultos mayores que merecen mi atención y, ellos para mí, están por sobre cualquier persona. Perdí a tiempo la debilidad de los celos luego de haber estado con veinteañeras muy bellas de quienes he disfrutado a mi voluntad sin enamorarme nunca. No he salido con muchachas decentes porque no quiero romperle el corazón a quien no lo merece, para ser preciso, durante estos últimos años, he hecho el amor con las marocas más bellas de la ciudad, es decir, las que ejercen el meretricio, ¿por qué razón?, porque al pagarles por sus servicios, el trato es tácito: no les otorgo derechos sobre mi persona, a pesar que muchas veces no han querido cobrarme por sus servicios.
Siempre he dicho que para tener una relación de pareja, el varón debe trabajar y tener dinero para sacar adelante dicha relación. Pero yo no tengo ningún bien material, solo mi ética y mi resistencia ante un sistema corrupto al cual le digo segundo a segundo: “no quiero la vida fácil, no quiero un espíritu miserable rodeado de mucho dinero donde deje de ser yo, es decir, el hombre honesto  incorruptible que quiere un mundo mejor  y lo plasma desde sus escritos". Me gusta dialogar sin imponer mis ideas y, eso espero de las personas que han de entrar en mi mundo y, por sobre todo, me gusta defender mi Libertad de Expresión. No me gusta que me callen. Me conozco. Cualquier injusticia ante mi persona me insta a tomar medidas demasiado temerarias.
Otorgo el derecho a la credibilidad siempre pero, ante la primera mentira, ya no confío y descarto a esa persona que pretenda entrar en mi mundo. Por el contrario, mis amistades, son de años. Me gusta conservar amistades que aman la sabiduría y contribuyen a mi crecimiento personal. No me interesa la política, pero si es necesario, me manifiesto cuando hay un desatino que me obliga por deber a expresar mi voz desde los medios de comunicación. Soy más bien solitario. Es raro el amigo con el cual converse, normalmente mis amigos son machos alfas, es decir, lobos solitarios que no dependemos de nadie y perseveramos en nuestros ideales. Soy un librepensador, es decir, tengo un pensamiento propio y amo mucho a mi país.
No perdono en las relaciones de pareja. Si me provocan celos, considero que me han dado una razón legítima para dar por acaba la relación, es decir, su tuviera pareja y esta saliera con otro hombre, no me afectaría en lo más mínimo, ya no haría escenas ni escándalos por algo que ya no siento: celos. Más bien, daría por terminada la relación de manera tajante. De seguir siendo perturbado, tomaría medidas legales por acoso con ayuda de mis amigos abogados.
Sé todos los métodos para evitar embarazos, sé reconocer cuándo una muchacha es virgen sea anal o vaginal o cuándo cierra el hueso pélvico para no permitir ser penetrada y, sé en pleno acto sexual, con  preservativo, cuándo una mujer tiene orgasmos continuos. A pesar de tener mucha potencia sexual y ser muy sensible en mi miembro viril, es bien raro que eyacule en dos o tres horas de sexo continuo. Hablo demasiado y no precisamente temas irrelevantes. Me gusta filosofar mientras hago el amor, me gusta cantar canciones de amor mientras tengo sexo y, me gusta someter.
Mi presupuesto me alcanza solo para mis tabacos, mis alimentos, mis gaseosas y mis escapadas para hacer el amor con  las muchachas A1 que me complacen de manera sumisa y sin condiciones. No me fío de la regla ni de los métodos para cortarla o retrasarla como las limonadas o el vinagre usado para matar los espermas que deje dentro del útero de la mujer. Antes de iniciar una relación de pareja estable, lo medito mucho, porque sé que ello implica asumir un compromiso que puede desestabilizar la paz y tranquilidad que tanto me ha costado ganar. En otros términos, no me emparejo con cualquiera y, no pienso dejar de escribir, como tampoco dejar de calar tabacos, total, sé que siempre habrán más muchachas por conocer, porque sé que los hombres como yo, a mis 45 años, veteranos en el amor, con nuestras arrugas y el rostro fiero, resultamos atractivos a las muchachas veinteañeras a quienes les enseñamos la felicidad al momento de hacer el amor sin que haya maldad en ello. No pretendo dañar a nadie ni tampoco quiero que intenten cambiarme. No soy de los que obedecen, de ello estoy muy curado. Si me tratan con respeto, trato de igual manera, si me tratan con sinceridad, de igual manera lo seré. Creo en el secreto conyugal, es decir, en el saber callar lo que se me confía dentro de la relación de pareja, mas no comento nada de mí, mi silencio siempre será un misterio.
No pregunto a las demás personas quién es y qué ha hecho con su vida. La linealidad en el discurso describe la veracidad en las palabras, en los diálogos.
No fuerzo nada en el amor. Si hay atracción, todo fluye de manera espontánea y sin esfuerzo alguno, si no se dá, y perdura el interés, no descarto una amistad en la medida que no intente corromper mis principios.
No me gusta que me jodan. Si percibo ello desde el principio, descarto una probable relación. Si ya dentro de la relación, noto que me joden o friegan la paciencia, llamo a mis abogados y veo qué medida tomar para llegar a un acuerdo y llevar la fiesta en paz, pero ya no como pareja.
No me gustan las personas que se quieren pasar de listas conmigo. No soy tonto. Otra cosa es que cuando guarde silencio esté expresando mi decepción y aversión a quien cree que puede manipularme.
No le temo a la soledad, la vencí y se convirtió en mi compañera.
Si percibo que en la relación, mi salud desmejora o siento amargura, pierdo peso o soy infeliz, corto la relación de buena manera sin demasiado drama. Ya vencí al amor una vez y desde entonces elijo las muchachas que desee, siempre desde las casas de citas.
Puedoparecer muy rudo y machista, pero la verdad es que el amor para mí además de ser 100% sexo, (cosa que lo puedo obtener en caso de acabarse la relación, con las muchachas que conozco), es una alianza.
La mujer que desee ser amada, debe valorar lo que le entregue, así sea solo ético, porque dinero no tengo. Si no corresponde y sus intenciones son dominarme con el tiempo, la dejaré y alegaré maltratos sin vergüenza alguna.
Una visita al ginecólogo para que le inyecte a la mujer hormonas anticonceptivas será lo primero que haga. La decisión de tener un hijo es de dos, no de uno o una. Pero antes de tener hijos, la situación económica debe ser muy estable y, reitero, yo no puedo trabajar porque mis padres dependen de mí y no puedo dejarlos solos.
Si me es infiel, no me molestaré, daré como razón válida ante La Ley para acabar con la relación y, seguiré mi vida como siempre la he llevado y, para mí nada habrá cambiado. Soy un buen tertuliador y también buen oyente y, como Escritor, presto atención a lo que se me dice. Las personas veraces no entran en contradicciones. Los discursos claros y sin esfuerzos son los más veraces. No reviso celulares ni Facebook u otra red social, lo mismo espero.
El respeto es algo recíproco y lo valoro. No me siento obligado a decirle a quien fuera mi pareja: “deja ese celular, ¿quién te doy like?, o por qué te habla mucho esa persona o te llama. Mata mi pasión si es que estando la muchacha conmigo, conteste la llamada de otra persona y me sienta desplazado a un segundo plano, para mi será una acción que borre mi pasión, será una forma de aburrirme.
Cuando estoy en silencio, estoy filosofando, no pensado en otras muchachas. Cuando estoy de pareja, no provoco celos ni genero desconfianza. La confianza es la base de toda relación. Si defraudan mi confianza, lo tomaré con calma y me apartaré sin complicaciones. No hay retorno a mí después de una infidelidad, eso ya lo he vivido y he renunciado a quien fue mi pareja en su momento sin que recurra en el desamor al alcohol o las drogas. Tengo soporte emocional. Soy más inteligente de lo que aparento, como también comunicativo.
No lloro en el pecho de quien fuera mi amada. Detesto que me digan que huelo a tabaco mientras hago el amor.
Mi libido es fuerte, a más sexo, más deseos hay en mí por segregar más testosterona. No estoy solo. Sé a quienes acudir si es que se descompense mi bioquímica, ya conozco ese camino y, puedo ser muy tierno, adorable, cariñoso, amoroso y buen amante, pero si me niegan el sexo, establezco por finalizada la relación.
Estoy en paz, feliz, y deseo seguir estándolo. Amo a mis padres como hermanos. Si noto que se empieza a manipularme para entrar en discordia con ellos, entenderé que estoy con la mujer equivocada. He escrito 3 libros sobre el amor y el desamor, como cerca de 4,000 páginas desde mis blogs sobre mis experiencias con las muchachas que he tenido y que quiero seguir teniendo.
En otros términos, si he de estar con alguien, debe ser madura, debe respetar a mi familia, los principios morales que defendemos y nuestras costumbres. Es allí donde se ven las buenas maneras y costumbres, en el trato educado, con clase, sin ánimos de ofensas gratuitas con indirectas o incitaciones a la discordia o intrigas.
No soy amiguero en las relaciones de pareja y espero lo mismo según sea el proceso de la relación. No prometo cosas que no voy a cumplir. No creo en los chismes. Solo me doy a conocer con quienes tienen una sólida ética. Creo en el sexo antes de pasar a un compromiso. El sexo es importante en una relación, al menos a mí, me da vigor y salud.
Reiterando en el diálogo, en la manera de vestir, el tono de voz, la mirada y demás características de la mujer, considerando que conozco la realidad universitaria y, sé cómo es cada egresado que proviene de las universidades de la ciudad, ya tengo un perfil de la persona antes de conocerla.
Utilizo un lenguaje académico para expresarme, es decir, simple, pero intelectual, claro, pero sabio. Guardo silencio cuando se abordan temas que desconozco y, creo en lo que se me dice y, lo verifico. Si se me ha mentido, ya no volveré a creer en la persona en mención. En otros términos, no manejo un doble discurso y, eso espero de la que desee estar conmigo.
Quien haya llegado hasta aquí en el escrito, debe saber que soy un gran motivador, si la persona se me ha dado a conocer en sus fortalezas y flaquezas, tengo las palabras que se necesita para galvanizar la moral en momentos difíciles. En confianza, río demasiado pero a la vez, controlo la alegría para no herir a nadie, salvo sea justo. Tengo la costumbre de dialogar consumiendo cola negra y tabacos. No pienso perder esa costumbre. No tengo horarios fijos desde que salí del colegio. Provengo de un hogar donde se me ha amado siempre como hasta ahora y así seguirá siempre.
Y por supuesto, no pienso dejar de escribir por nada ni por nadie, porque es mi vocación y nací para ello. Cualquier sugerencia pesimista o negativa provocará mi alejamiento.
Es cierto, me enamoro con facilidad, pero a la media hora me olvido porque me vuelvo a enamorar de otra muchacha, lo cual no quiera decir que me acueste con todas. Amo al amor y quien me quiera, deberá perseverara en mi amor.
No dudaré en denunciar en la Comisaría si es que soy agredido físicamente, pidiendo garantías para que no se me acerque mencionada persona ni sus amistades 300 metros a la redonda.
Y por último, siempre hay otras muchachas que querrán ser felices conmigo. Los longevos hacemos el amor hasta morir y sé de las fantasías de las muchachas cuando ven a un hombre maduro cuya fama en el sexo es notable, cuando advierten:” tengo 75 años y no quiero casarme con ninguna, las que quieran se quedan o si no se van”. No, no es ficción, el conocimiento acompañado de la experiencia otorga libertad y sabiduría.
Lo que deba comer de su mano, ella deberá comerlo primero, lo que deba beber de su mano, ella deberá beberlo primero y, no estoy dispuesto a ser evaluado en habilidades violentas que estén relacionadas con reyertas, camorras o enfrentamientos con ex parejas del pasado. Exijo lealtad si es que se quiere estar conmigo y, puntualizo, una mujer que ama, no prueba a su hombre para enfrentarlo con otros hombres donde se exponga la vida.
Posdata: Depo Provera cada 3 meses bajo la guía del ginecólogo y, adaptarse a mi estilo de vida.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor

viernes, 8 de septiembre de 2017

SOBRE LA FELICIDAD Y LOS ESTAFADORES





No me puedes decir que la felicidad es una actitud
Que es una decisión
Que uno decide o bien sufrir o ser feliz.
Te diré charlatán que te llenas de dinero con ese discurso
Que el que no ha comido en días
No está pensando en esa actitud de la cual hablas
Mucho menos si tiene hijos
Qué, ¿los vas a juzgar?
En qué mundo vives, ah, ya lo recuerdo
En el mundo de las estafas
Porque en la cárcel y los psiquiátricos están los dueños de la verdad
Porque el dinero del rico
Fue ganado sacando del camino a quien ahora no tiene nada
Y no me vengas que el que estudia triunfa
Porque si lo dices, te diré que sigues mintiendo,
Conozco tanta gente que es brillante e inteligente
Pero que no triunfó a pesar de haber estudiado mucho.
El mundo está lleno de gente que ha vendido su alma
Solo para tener dinero
Y saben que ya no tienen retorno,
Que dentro de sí mismos sienten que hay algo valioso que perdieron para siempre.
Así que la próxima vez que te pares frente a un auditorio
Y pretendas a hablar de la felicidad
Recuerda que te estás llevando nuestro dinero con tu discurso estafador
Porque eso es lo único que te interesa
Lucrar con las esperanzas de las demás personas
Que bien, las mentiras pueden consolar un momento
Pero la vida es otra cosa
Y eso lo sabes bien,
Pero más te interesa el dinero de aquellas personas
A las cuales les hablas de la actitud para ser feliz.
¿No es eso una estafa?
Porque cuando muera un hijo tuyo si lo tienes
O cuando pierdas todo el patrimonio que tengas
O cuando enfermes de cáncer
Dime si de algo te servirán los certificados que otorgas
Cuando hablabas de la actitud para ser feliz
De que ésta es una decisión.
No, por supuesto, solo te reirás de los tontos que te dieron de comer
Con tus discursos charlatanes.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

jueves, 7 de septiembre de 2017

LO QUE DEBE SABER EL JOVEN VIRTUOSO






La sabiduría es cruel, pero necesaria
Te aparta del mal y te entrega quietud y paz.
Debes entender muchacho lector que
Quienes hacen escarnio de ti
Son viles y derrotados
Y no soportan sus existencias.
Hay tanta mierda dentro del que hace daño,
Y tú no sabes la razón,
Yo te diré la verdad:
Maldijeron a sus padres cuando tomaron consciencia de sí
Cuando se dieron cuenta que al leer un libro
No es que no le entendieran,
¡No soportaron a los virtuosos que luchan por un mundo mejor!,
Porque ellos de muchas generaciones anteriores
Nacieron con vidas vendidas a precios míseros.
Cuando veas el rostro del verdugo
Debes saber que codicia tu virtud que sabe, jamás tendrá,
Debes entender que anhela tu Ética,
Debes comprender que llora amargamente
Y no soporta verte libre y sin culpa.
¡Ah, si los  disolutos tienen  rostro decente!
Sin embargo ocultan abominaciones que aún no te enteras.
¿Qué de notable podría aportar alguien perdido a la sociedad,
Sino odios gratuitos, envidias y ansias que seas como ellos!
Muchacho que has sido formado bajo la virtud,
El camino es largo y lleno de satisfacciones,
Los perdidos se delatan pronto
Y entre ellos hay guerra constante.
Que no te extrañe si te aparten
En buenas formas o perversas maneras,
¡Brilla el Sol por los diferentes, no por ellos!
Recuerda que la Historia existe
Y ellos nunca fueron invitados a ésta
Desde hace muchas generaciones
Si es que no maldicen a sus padres
Por el destino que llevan
Y saben, dejarán en estigma a sus hijos
Nunca lo que tú heredaste por noble
Desde tiempos inmemoriables.
Se llama: Virtud.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL NIÑO DE CASI 4 AÑOS QUE USABA EL MARTILLO





Se había dado cuenta que no había estudiado nada en el colegio. Recordé a ese profesor cuando al año siguiente, en mis desvelos, cuando seguía mi horario de estudios, pensaba no en ingresar a la universidad sino, en estar preparado para estar dentro de ella. Dijo: esos muchachos que se ríen tanto y se burlan de nosotros sus profesores, esos que son los que ocupan los últimos puestos en nuestros exámenes quincenales de la academia, son los que sentirán culpa por no haber estudiado y han de amanecerse para ser los primeros puestos el próximo año en esta academia. Sus palabras las recordaba mientras rendía mi examen de ingreso a la universidad al año siguiente cuando postulé por segunda vez, luego de no haber ingresado en el primer intento, porque tuvo razón: yo no sabía nada, no entendía nada de lo que enseñaban, por eso me burlaba de ellos, por eso cuando resolvía los problemas del examen de admisión a la universidad, sabía que iba a ingresar, porque cuando estudié a consciencia el año siguiente, tal como él lo dijo mirándome a los ojos, recordaba las palabras de los profesores: “deben prepararse no para ingresar a la universidad, eso es fácil, deben prepararse para responder en sus estudios dentro de ésta".
Ingresé en décimo puesto a la carrera más disputada: Ingeniería Industrial. Lo que no sabía era que en el salón, estábamos todos contra todos, que la fama que me había ganado de ser inteligente por haber aprendido en pocos meses lo que nunca estudié en el colegio, me puso en la mira como al primero para sacar del camino, en una escuela, donde los primeros puestos tenían trabajo asegurado, en las mejores minas del sur de Perú, es decir, los mejores cargos o puestos de trabajo.
Aquella mañana había dicho delante de los compañeros de la academia: “voy a formar un Imperio, mi descendencia será inmensa y serán como ovejas pastando en prados que no alcanzaré a terminar de ver y, tendré 7 hijos y, en mi herencia, dejaré estipulado que el séptimo hijo mi séptimo hijo, herede mi Imperio, porque el séptimo hijo de un séptimo hijo, es perfecto”. Tenía 18 años. Era virgen. Llevaba bordado en mi jean con mi propia mano en hilo blanco el nombre de la banda Iron Maiden. Era 1990.
Ese mismo año, a finales, estaría recibiendo terapias de electrochoques. 8 años después gritaría en plenas calles: ¡SÍ SE PUEDE!, ¡NUNCA MÁS!, en plena Dictadura, luego de haber sido hostilizado en Arquitectura, donde había denunciado la corrupción que había hallado, luego de haber roto una agenda donde habían 200 números de muchachas que cuando se los solicité, les decía: “entonces, si te llamo a las 02:00 a.m., ¿me contestarás?”. Todas respondieron que sí. Y llamaba a algunas a esa hora y, siempre me contestaban.
Pero el sistema no perdona a los que van en contra de él. El sistema gana a los que rápidamente se dieron cuenta que no hay otra salida, que hay que someterse sin ningún reclamo, en silencio. Yo estorbaba a todos, como seguramente debo seguir estorbando. Rompí la agenda donde tenía 200 números de muchachas que me expresaron lealtad. Ese día ninguna contestó a mis llamadas.
Fueron muchos años de silencio, dislalia y negación de la razón, desde los psiquiátricos hasta las calles donde enervado por las drogas, la desesperación que tenía era cruel. Así me vieron en esta ciudad. Así de igual forma le escribí una carta a Su Santidad Juan Pablo II expresándole mi deseo de salvar el mundo en marzo del 2003, así puedo escribirlo, como cuando abrí los ojos y me di cuenta que estuve en estado vegetal por dos semanas, que no recordaba nada, que tendrían que transcurrir 3 meses para que recuperase la memoria después de salir del psiquiátrico, cuando sentado en las gradas de mármol de La catedral, recordara los años en que salía llorando de casa para dirigirme a ésta y pedir un  milagro.
Porque cuando me alcé en la ciudad luego de una cruenta tortura psicológica infringida en Cayma, el Pueblo Tradicional donde viví, al ver que la ciudad callaba ante mi voz justiciera, cuando supe que era escuchado, recordando todas las veces que quise estudiar, todas las veces donde fui humillado en los trabajos que tuve y donde no pude hacer dinero, recordando la carencia de amigos, cuando en mi avanzar, entendí rápidamente que ejercía a plenitud lo que bien pudo ser el derecho a la venganza, recordé todos los libros que leí, recordé los días conminados a la Biblioteca donde los únicos amigos sinceros que tuve fueron los libros que debí estudiar en Psicología o Ingeniería Industrial o Arquitectura, dentro de la universidad, por derecho ganado de ingreso, entre los primeros puestos, tratando como aquella noche a mis 21 años de saber qué hacía como agente de seguridad en una fábrica si debía estar terminando la carrera que elegí para ser profesional, tratando de saber por qué los obreros no eran tal cuales como en los libros, por qué tenía el revolver dentro de mi boca pensando que al apretar el gatillo, solo serían unos breves segundos y luego todo tendría un final necesario, porque al tener la ciudad atenta a mi protesta, recordé las luchas de los Maestros de la Literatura dentro de la historia del hombre y, decidí luchar por las causas que ellos lucharon. Tenía 27 años cumplidos. No conocía el amor. Era un Escritor solitario, alguien que no tenía nada material en el mundo, como hasta ahora a mis 45 años, que enterado de cómo funciona este sistema, podría hacer dinero fácilmente, a sabiendas que podría pasar mis días finales internado en un psiquiátrico, sin protección, entendí recién porqué a un niño de casi 4 años le dejaban usar un martillo con clavos para empujarlos en tablillas de cedro, queriendo hacer sus propias casas, sin que mis padres temieran a que me volara un dedo con el martillo mientras sujetaba los clavos que hundía en la madera con fuerza.
Había nacido sin miedo.
Otra cosa es que me hicieran sentir la soledad en el mundo y, sin embargo, apostara por el Bien. Otra cosa es que crea en la Ética.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco




miércoles, 6 de septiembre de 2017

4 HOMBRES, 4 BARAJAS, 4 FORMAS DE ENTENDER EL MUNDO





Las cuatro formas de jugar a las barajas se remontan desde los tiempos en que éstas representaban la identificación o procedencia de las personas, según las latitudes o códigos secretos para darse a conocer.
Así, curiosamente, 4 hombres se juntaron para decidir su suerte, proviniendo de diferentes lugares, donde las costumbres y maneras de proceder eran diferentes, como el orden establecido bajo el cual fueron criados.
Sentados a la mesa, decidieron echar la suerte para entablar lazos diplomáticos; tenían un juego de barajas y, estas cartas, cada cual, con sus propios Ases, sean de corazones, tréboles, espadas o diamantes, según sea el orden al azar escrito, tenían su propio valor para cada uno de los presentes.
Así, cuando se dio la partida, sorpresa mayor fue que para estos diferentes hombres, el 10 de diamantes valiera para el comerciante, 2 puntos, como de igual forma lo fuera el de tréboles para el campesino y, para el representante del clero lo fuera el de corazones y, al noble, el de espadas.
Lo mismo ocurría con el 2 y cada palo de la baraja.
Enterados del valor que le daban a los naipes, se preguntaron a sí mismos la razón de ello.
El noble expuso las razones propias de un rey.
El comerciante expuso las razones propias de quien acostumbrado a manejar mercados, expresó que así jugaba siempre él.
El representante del clero quiso hacer entender que sus reglas eran las que predominaban por ser representante del credo de Dios.
El campesino hizo lo propio argumentando que el trébol representa a la revolución, es decir, a los oprimidos.
Mirándose frente a frente, se preguntaron de dónde procedían.
De distintos lugares, de distintas partes, donde las reglas del juego eran expresadas de esa forma.
¿Quién debía ganar entonces ante reglas tan diferentes?
¿A quién acudir para que se impartiera una regla justa, si cada quien creía tener razón en el juego?
Nadie se puso de acuerdo, nadie quiso acudir a nadie para que decida cómo se debía jugar a las cartas.
Desde entonces, los nobles, los comerciantes, los campesinos y los del clero, juegan cada quien a su manera las cartas, si acaso así es el mundo, cuando se echa la suerte, cuando se trata de ganar imponiendo las reglas personales, cuando no hay juez alguno que sea capaz de conciliar o llevar a un acuerdo, cuando se trata de dar validez a cada palo, sobre todo si se trata de ganar, cada quien con su propia fuerza u opinión.
Entendieron que no era necesario llamar a un juez, que éste más bien sobraba.
Entendieron también que entre ellos no podrían nunca jugar unas cartas, que cada quien por su lado jugaría a su manera, mientras los comerciantes sigan haciendo mercado dentro del mundo, mientras los nobles sigan ejerciendo su poder, mientras los del clero sigan predicando su credo y, mientras los campesinos siguieran armando su revolución.
Estimado lector, el mundo es así y, siempre lo será, más allá de qué palo de la baraja te represente. Cada quien juega con sus propias reglas y por su cuenta a ganar la suerte, sin necesidad de ningún juez. La Ley se la lleva el que vence, sin importar cómo venza.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

SOBRE LA SOLEDAD





Cuando los adolescentes se dieron cuenta que
Nadie puede soportar la soledad,
Cuando años después, los viera con su celular
Tratando de no sentirse solos,
Concentrados en lo que había en esos equipos,
En ese momento comprendí la deliberación
El que fueran conscientes que
Me habían condenado al ostracismo
En mi generación,
Que sabían que la soledad induce al suicidio
Bajo el cinismo de los psiquiatras cuando dicen que la soledad
Es una enfermedad.
Nadie elije estar solo,
Nadie se aísla bajo ninguna razón de las personas,
Porque cuando nos llenamos de mundo
Queremos más mundo.
La tranquilidad es algo que existe,
La vida pacífica es real,
El vivir a buen recaudo no es un privilegio
El poder estudiar no es un don,
Pero no, pueden verte en soledad
Y saben que ella te va a inducir al suicidio
Y les importas un carajo,
Ante cualquier contingencia
Dirán que estás loco,
Total, los médicos nunca tuvieron consciencia,


Mucho menos la ciudad que te somete a la soledad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


martes, 5 de septiembre de 2017

MIEDO





Tenías miedo,
Te cagabas literalmente de miedo,
Te aplicaron electrochoques para borrar tu memoria
Para sacarte de ese miedo a la gente
Un miedo que empezaste a sentir cuando acababas el colegio
Cuando temías al futuro
Cuando empezaste a escribir
Y en las canciones que componías
Te negabas a ser testigo de una realidad que te daba miedo
Porque encima no tenías amigos
Y el único lugar donde estabas tranquilo
Era en la Biblioteca.
Te cagabas de miedo y no tenías amigos que te defendieran
Nadie te habló de los Derechos Humanos
Ni llegabas a los 19 años
Y los psiquiatras solo diagnosticaban locura.
¿Cómo podías entender a los de tu generación,
Si el lenguaje que utilizabas era el que hallaste en los libros?
El que no habla jerga está loco en esta sociedad.
Y no hubo abogado alguno que te hiciera sentir en un Estado de Derecho,
No sentiste nunca la seguridad propia de una civilización
No era la mirada de El Otro,
Era papá y mamá tomando sedantes
Era la familia sola contra todos,
No hubo opción,
Los psiquiátricos no encierran locos,
Encierran el reflejo de las ciudades que conociste
Si acaso fueron un balneario, ésta
Y una comunidad donde supiste qué era ser costeño.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

PROCLAMA DE RESPALDO A DONALD TRUMP





Como Escritor y Librepensador, en defensa de la Paz Mundial y, los 7,000 millones de habitantes que poblamos el mundo, expreso mi respaldo a las decisiones que sean tomadas en La Casa Blanca, ante los acontecimientos dados en los días presentes, ante una inminente Tercera Guerra Mundial.

viernes, 1 de septiembre de 2017

64 KILOS Y TALLA DE PANTALÓN 28




Tuvo una muchacha virgen de 13 años pedirte que fueras su novio
En la noche que no sabías, besarías por vez primera
A tus 16 años, siendo mancebo.
Al retorno de la Academia,
Las muchachas te esperaban sonrientes en las puertas de su casa
Y no sabías que eso era amor.
Para ti, una sonrisa era la invitación a besos sin pedir permiso a la ciudad,
Tuviste que ingeniarte el amor inocente en las calles
En las Bibliotecas,
No, eras imposible con tus 64 kilos para tu metro ochenta
Y tu talla 28 de pantalón, distante, muy distante a la talla 36 de ahora
Con tus 100 kilos de peso y sin tatuajes, sin cortes,
Sin aretes ni crucifijos, siempre distante para alguna Shakira o algún anillo,
Desafiando a la ciudad mientras llorabas empujando a la gente
En plenas calles a las 07:00 p.m. pidiendo solo un milagro.
Fueron muchos amores platónicos donde dejaste huella,
¡No sabías del poder seductor de tu inocencia!
Porque a tus 41 años, luego de muchas derrotas
Amaste de verdad y, te diste cuenta que ese amor era un infierno
Que te abrió las puertas a las muchachas más bellas,
Las maestras del amor que te enseñaron todo
Lo que en 41 años solo supiste en base a masturbaciones.
Cómo aguantaste el acoso de quienes apostaron por volverte gay
O cuando quisieron casarte tantas veces
Y seguías creyendo que eras tú el que debía elegir.
Llegaste a los 25 años para saber qué era sentirse el dueño del mundo
Y llegaste a los 45 años para enterarte que
La plenitud en todo varón se alcanza a los 55 años.
Ahora disfrutas de cada guerrera del amor sin enamorarte
A pesar que en cada una de ellas dejas parte de ti,
Si lo dejas todo, si te robas el alma de las que te complacen
Si les cantas canciones de amor mientras haces el amor
Si dijiste a viva voz en un café:
¡Ya le hallé el  gusto a la vida!,
Sin importarte los 5 internamientos en los psiquiátricos
Las soledades obligadas donde no tenías ya con quién conversar
Donde peleabas por tener un amigo
Donde la desesperación eran calles recorridas a velocidad
Abriéndote paso en una ciudad que te eligió
Para desarrollar el coraje.
No, tu bandera sigue intacta,
Y has crecido para saber que 108 años es poco para vivir
Que tu mejor legado será el de ser libre en vida
Firme en tus propósitos,
Así canta el Poeta,
Así canto yo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL HOMO SAPIENS

  ©Julio Mauricio Pacheco Polanco Todos los Derechos Reservados 2602034443907 SafeCreative Escritor y Pensador Libre Arequipa, Perú 02 de fe...