martes, 3 de septiembre de 2019

EL VERDADERO LIBRO DE LA VIDA






De lo que han visto mis ojos
Lo más agradable es el ver entrar mi miembro viril
En una vagina, las más de 600 vaginas que he penetrado
O el haber escuchado hasta el hartazgo
Con las voces del placer: “Mauricio, te amo”,
¿Por qué deberías quejarte muchacho lector si la vida fuera injusta?
¿Agitas la bandera en nombre de la Revolución?
¿Te quejas de un Nuevo Orden Mundial?
Te diré que son bobadas, así la Tierra se Plana o no,
Todo se borra en las horas del placer
-así me digas que es una forma de evadirse-
Más bien creo, debes, olvidar tus pretensiones de querer amar a alguien
¿Cómo querrías amar a una sola mujer cuando hay miles en una ciudad?
Algunas viajan de una en otra y a veces vuelven
Si es que no están recorriendo el mundo ahora, entre placer y placer
Te digo entonces, cuando llores por lo perdido
¿Sabes de qué te estás liberando para siempre?
Porque verás lo más hermoso como lo he visto cientos de veces
Y no querrás compartir tu vida con nadie
Salvo sea, con las muchachas que no retienen
Mira que he visto a hombres de 85 años ser felices con muchachas de 19
Y no es que ellas se hayan fijado en el bastón de apoyo
O el cuerpo de anciano que no tiene marcas de atleta
Que es cierto, para cada generación, hay alguien que siempre retrata
Lo que los sexólogos no se atreven a escribir
Porque perdieron la cabeza por una mujer
Puedo decirte que entre la soledad y el placer
Está el verdadero reino de los cielos
O el Libro Verdadero, ése donde está escrita la vida
Y todos deben conocer.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


MIENTRAS LA VIDA PASA






Eres la mujer más bella que he conocido-ella se detuvo en pleno orgasmo
Y sonriente me dijo:-mentiroso, eso se lo dices a todas
Sus caderas comenzaron a moverse con más violencia
Y su respiración se hizo agitada mientras sujetaba de su cabellera larga con fuerza
La paré en seco justo cuando mojó mi sexo y muslos
Y le ordené que me viera a los ojos:
-es cierto, soy un mentiroso, a las demás les mentí, porque antes no
Te había conocido a ti-
La tomé con furia hasta tenerla debajo de mi cuerpo
Ya había apreciado y golpeado esas caderas imponentes
Y mis ojos se llenaron de una penetración inolvidable
Mi miembro viril entraba entre sus labios vaginales mientras ella gemía
Ahora quería que sintiera todo el peso de mis 100 kg de peso
Metí uno de mis dedos entre sus labios y ella empezó a succionarlo
-era muy bella, en realidad, todas las centenas de mujeres que
He tenido han sido bellas a mi elección-
Su sexo se mojaba más y más y parecía un manantial
Mientras toda su piel ardía, sobre todo sus entrañas
Las manchas rojas en su piel me advirtieron dónde debía morderle
Para dejar la marca de lo intenso, cuando está totalmente derrotada.
En otros años ella nunca pensó que haría el amor de esa manera
Mucho menos que en toda su vida pasaría de los 1,000 hombres
Y que antes de decirse adiós, meditara en qué es el amor
Si acaso los hombres a conocer creyeran en éste
Si aún habría la posibilidad de volver a empezar todo de nuevo
-sé lo que piensas, no lo lograrás, no han nacido los hombres que
Dominen a mujeres como ustedes. Estamos más allá del placer-
-¿Y el placer lo es todo?- me preguntó con sus ojos soñadores
Ojos que soñaron mirando a cientos de hombres en otras noches
-cuando el amor ha muerto, solo quedan vivos los cuerpos
-así ya, es imposible salir dañado de los gustos
Y quiso saber si volvería por ella, quise saber lo mismo
Mas media hora después, ambos estábamos seguros que todo se desvanecía
O se desvanecería hasta el día siguiente, con otra mujer
Y para ella, con otro hombre
Mientras la vida pasa.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


TODOS LOS QUE ESTAMOS DE PASO






Me dirás que no entiendes, que cómo puede ser posible que
En menos de un minuto, estés haciendo el amor con una bella muchacha
Y estén dialogando como si se conocieran de toda la vida
Sobre todo si acaban de conocerse un minuto antes
Y no se ha consumido ni alcohol ni drogas
Apenas la has elegido entre las demás muchachas que están en bragas
Y al cruzar la puerta de su habitación todo empieza con un: ¿se puede?
Sin que medien nombres de por medio,
Sin que los corazones estén peligrando al borde de un abismo
Y mientras te desvistes, ella te hace un oral como si fuera tu mujer de siempre
Y no has llegado a los 10 segundos y la estás penetrando
Y la haces tuya y ambos son felices, entre risas y caricias
Como si fuera un momento irrepetible
Sin tener tiempo para pensar más en nada, solo en el placer
Tu placer, el placer de ella, entre orgasmos y camas cómodas
Hasta quedarse satisfechos y volver a la realidad
El saber que no se volverán a encontrar nunca más
Porque ella no es la única ni tú, el último hombre
Y sales a la calle y ves a cientos de muchachas
Cuerpos igual de perfectos como si la felicidad estuviera en todas partes
Y las dejas ir, sin querer conocerlas ni entrar en sus vidas
Ni un saludo o una mirada que conecte, ni deseos de marcar a una amiga
Por el celular, mucho menos buscar un compromiso.
De hace años a estos días como serán los siguientes
Mientras escucho el tema La casa del sol naciente
Pienso en los tontos que se fueron en bancarrota
Por haber perdido la cabeza por las pelirrojas
Porque estos son otros tiempos, con sexo al paso
Y soledades agradables donde nadie quiere saber de nadie.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...