lunes, 2 de noviembre de 2020

PRESERVATIVOS, SEXO Y FILOSOFÍA





 

De esos días debo recordar los meses en abstinencia, de encierro en un apartamento donde no hubo mujeres, solo una lucha constante contra la muerte, para ser preciso, contra la mente de uno; días en los que estaba a punto de reventar en gritos, de querer desafiarlo todo y a la vez controlarme, llegando al temple de los que saben: o son ellas, o soy yo.

En el trayecto contemplé una ciudad que pareció nunca detenerse, muy diferentes en su estar en la ciudad, al campo de concentración al cual me vi sometido. Yo no pedí amor, solo pedí sexo, por entender que ello sería mi única salvación, entre decisiones superiores al suicidio, a las pastillas que tuve que tomar para no perder del todo la razón, (vaya manera de vulnerar la consciencia de uno), para no seguir ahondando en la sabiduría de los judíos: la experiencia del Yo, lugar común de sacerdotes e intelectuales que buscan la verdad.

Debí suponer que era de vida o muerte, tantos meses sin placer me instaron a desafiarlo todo: me enfrentaba contra penas severas, más severas que las establecidas por la pandemia: el no poder estar cerca de nadie más allá de los 2 metros.

Y vi que en la ciudad todo era normal. Pensé más bien que parecían días cercanos a Navidad, esa atmósfera se respiraba mientras buscaba el hotel donde tenía esa cita con la vida, una cita para no morir de agresividad, furia, avernos donde volví a leer lo escrito por Dante en la Divina Comedia: “todo aquel que entré aquí, pierda toda esperanza”.

No quise ser un Dante para Arequipa, mucho menos un hombre que en su confusión llegara a decir que era el Mesías esperado por los judíos. Era de vital importancia tener sexo.

Elegí a la última mujer con quien había hecho el amor antes del confinamiento. La elegí porque la había derrotado a pesar de ser ella una trabajadora sexual. Supe en su momento que renegaban siempre de su trabajo hasta antes de conocerme, luego, complacidas y convencidas que el placer es real, solían salir desnudas de las habitaciones, convertidas en putas profesionales, decididas a ganarse la vida en un oficio donde las graduaba yo.

A unos pasos identifiqué el hotel, lo recordé porque allí hacía muchos años hice el amor con una muchacha de 19 años que estaba dispuesta a hacer de todo, solo por placer. Fue esa muchacha quien me enseñó un saber que creí, era propio de pocas mujeres, esas que tienen la pelvis poco desarrollada y pueden cerrarla para evitar una penetración. Con el pasar de los años, verifiqué que esa sabiduría relacionada con cerrar la pelvis para no ser penetradas, a voluntad, impedían la penetración, era un saber común hasta para las mujeres que no ejercían el meretricio.

Era la primera vez en mi vida que salía a hacer el amor sin cigarrillos en el bolsillo del pantalón. Pensé que sería muy placentero fumar unos cigarrillos mentolados mientras esperaba a la mujer que siendo madre de un niño, experimentada en lavados vaginales y conocedora de su periodo menstrual como del qué significa criar un niño sola, sin la ayuda del padre del hijo que cría, me dio la garantía que no cometería la torpeza de hacer trampa y correr el riesgo de tener que abortar. Criar un hijo de por sí enloquece a las personas. Una mujer sola no correría ese riesgo otra vez. Mucho menos una trabajadora sexual.

Fue elegida por saber que sus orgasmos eran limpios, que no tenía rastros de papilomas o venérea alguna y, porque en las veces que hicimos el amor me dejó esa garantía: era el pago por tener sexo sin riesgo a nada: toda una trabajadora sexual, una profesional que hace bien su trabajo por unos billetes, un acuerdo donde ambos otorgábamos lo que necesitábamos: ella dinero, yo placer y, salvar mi vida de un inminente suicidio.

Al pasar por recepción, me indicaron el número de la habitación mientras llamaba al padrote que me pedía, esperar unos minutos, que ella ya estaba por llegar.

Al entrar a la habitación noté como era siempre, un televisor apagado, pensé que tal vez tuviera una cámara oculta que volvería a grabar mis sesiones de sexo habituales antes de la pandemia. No me importó. Pensé que debían haber cientos de videos míos en la web. Lo mío era luchar por no matarme.

Me desvestí colocando la ropa sobre la mesita de noche, saqué un par de billetes mientras observaba por la ventana a las personas pasar al correr la cortina. Todo era normal para las demás personas. No tuve apremio en fumar un cigarrillo mentolado, aunque medité que pudo ser mejor esperarla calando el cigarrillo. No lo hice. Ella demoraba. Volví a llamar al padrote mientras me la jugaba contra el titular de un diario sensacionalista donde decía: comando anti “privaditos” dominará la ciudad por el día. Valió la pena ver tanta gente en las calles, caminando como si fuera un día festivo, con sus barbijos, en plena libertad, muy diferente a la que se me privó, sintiendo reitero, el haber estado en un campo de concentración.

Recostado desnudo en la cama, ella tocó la puerta. Estaba vestida de la manera menos escandalosa posible, muy sobria, vestimenta propia de una mujer que salió a realizar compras.

Fuiste la última mujer con quien hice el amor. ¿Sí?, me contestó ella quien de manera clara me hizo entender que no lo recordaba. Lo cierto es que no me había olvidado. Tomó con una mano los billetes y los guardó en su cartera. Empecé a desvestirla como fue mi costumbre siempre. Percaté que su piel estaba caliente. Estás excitada. No se quitó el barbijo para nada. Gradualmente le quité la casaca, la chompa, el pantalón y las botas, hasta percatar que había perdido mi rapidez para desabotonar su sostén. Le quité las bragas negras para reconocer si seguía sana. Su piel estaba libre de enfermedades, su trasero no olía a nada. Sigues siendo la misma profesional de siempre, y sin decir más nada, la tomé con el poder arrebatado de meses de encierro para echarla contra la cama. Ella empezó a sonreír mientras le decía: vueles a ser mía, a pertenecerme, no pensé que llegaría tan de pronto este momento. Besé con desesperación esos pezones que se pusieron de punta de inmediato. Estaba muy erecto yo. Ella me colocó el preservativo.

Empezó a recibir mis órdenes como lo hacía antes.

Mis brazos se metieron debajo de su espalda contra la cama. La apretaba contra mi pecho con furia. Estoy otra vez dentro de ti, me perteneces una vez más, eres mía. Sujeté su largo cabello con mis manos y sacudí con fuerza su cabeza contra la cama mientras la penetraba con violencia y rapidez. Estaba sometida, demasiado sumisa, débil ante mis reclamos, incapaz de decirme no a nada. Le ordené que cambiara de postura, se echara ahora boca abajo y se pusiera de rodillas ante mí. La penetré sin tenerle piedad. Ella descansaba su cuerpo sobre sus rodillas y codos en la cama. Empujé con fuerza y control sus hombros hasta rendirlos sobre la cama y descansar mis 95 kilos sobre ella. La tomé con fuerza de su larga cabellera otra vez como si se tratara de dominar a una yegua salvaje. Uno nunca se olvida de hacer el amor, pensé. En segundos volví a ser el varón que volvía putas a las putas. Mordí con furia su espalda mientras la penetraba con todo el peso de mi cuerpo sobre ella. ¿Me amas?, le pregunté, sin darle tiempo a pensar: soy yo el que ordena: repite todo lo que yo diga: “Te amo Mauricio”. Ella repitió: “Te amo Mauricio”. ¡Tienes que decirlo como si lo sintieras de verdad!, le grité mientras extendía sus brazos hasta los ángulos de la cama y apretarlos con todas mis fuerzas a la vez que entraba y salía de ella y lo decía vivamente a sus oídos. Nunca dejaste de ser mía, ¿entiendes que soy dueño de ti y que me perteneces aún bajo la amenaza de una extinción humana?

Me levanté de la cama dejándola con la boca abierta, extasiada y confundida. Mi esperma no es para ti. ¿El padrote tiene otra mujer para mí? Sus ojos al verme decían: “ten piedad de mí”. Se vistió mientras llamaba al padrote. Estaba coordinando la cita con su mejor mujer, una colombiana de piel muy clara, de mirada de diosa, llamada Luna. Está por venir. Me tiré sobre ella, le dije que era muy bella, hermosa, que la había extrañado mucho. Ella reía, no tenía voluntad para decirme no en nada. Dejé que se levantara para golpear su trasero, meter mis manos sobre su sexo, para luego decirle: has hecho bien tu trabajo, puedes irte, quiero a Luna, quiero más sexo, quiero más.

Luna era una mujer de quien muchos varones se enamoraron perdidamente y en quien pensé, sería la elegida para mi siguiente novela. Hice el amor con ella anteriormente 2 veces. Pensé en cómo hacerle el amor.

El hombre del hotel me pidió pagar por otra hora más por la habitación. Le alcancé un billete y se marchó. A los minutos ella apareció. Estaba vestida en un buzo gris ceñido, con borceguíes, llevando en el hombro una mochila con sus acostumbrados geles, preservativos, papel higiénico, alcohol, celular y otras cosas más que no me importaron.

Por qué me has sacado la vuelta, me dijeron que querías que fuera tu esposa. En ese momento la sentí derrotada desde antes de poner el primer pie dentro de la habitación, cuando aún no había cerrado la puerta. Eras la elegida, pero el padrote no me dio tu número de celular, no respondo números que no están agendados ¿No fumas?, no estás fumando cigarrillos. Recordé que eso siempre observaban ellas en mí, que yo oliera a cigarrillos mentolados. Puedes revisar mi pantalón, no traje cigarrillos, ¿debía traerlos?

El encantador de las mujeres para el amor, se puso a sus pies para quitar los pasadores de unos borceguíes mientras le decía: “observa la pleitesía que hago, me pongo a tus pies mientras elevo mi mirada a tu rostro para que veas que honro tu belleza”. Su calentura fue de inmediato mientras decía: “los sacaré yo, esos pasadores son bien difíciles de sacar”. Hecho ello, en pie, se dejó quitar la ropa con suma facilidad para ver su piel muy nacarada, muy blanca, apenas algo rosada. Estaba encorsetada. No tuve tiempo para meditar en fracciones de segundo cómo derrotaba así a sus demás clientes. “Te haces llamar Luna, pues quiero lo mejor de ti, ya que en este momento, eres la representante del sexo femenino y, quiero que seas tan digna como el nombre que usas: Luna”.

Desnuda ante mis ojos le pedí atención venerable a mis órdenes. Vi sus ojos muy bellos y llenos de misterio. “Es una lástima que uses barbijos, en otros tiempos me habrías hecho un sexo oral sin retenerte”. “¿Quién dijo que no lo haré?”, y se postró de rodillas ante mí mientras mi miembro viril duro, muy crecido y grueso, ella lentamente se lo introducía a su boca. Espera, quiero que veas bien a mi miembro viril, porque solo a él adorarás, él es tu único dios y solo por él vivirás. Tomé con mis manos su cabeza mientras ella succionaba mi miembro viril, sintiéndolo dentro de su boca, vulnerando su soberanía absoluta ante mí, profanaba su cuerpo, mis palabras fueron más allá de su alma: “debes aprender a metértelo todo dentro de tu boca, a partir de ahora tu cuerpo y alma me pertenecen y solo vivirás para satisfacer mis placeres”.

Entonces me pidió un masaje para que se sintiera ella relajada y menos nerviosa, sin miedo ante mi poder. La tomé de sus caderas de modelo y con mis dedos exploré su ano, no estaba dilatado ni húmedo. “Sé que piensas, no me gusta el sexo contra natura, solo quise ver tu ano para saber si estaba muy prolapsado”. Su voz era muy serena pero derrotada por dentro, repitiendo con una interrogante que parecía más bien una observación esperada por toda su vida: “…no te gusta el sexo anal”. Mis manos dominaron sus nalgas duras, hasta cerrarlas en su cintura que triunfaba sobre las demás mujeres de la ciudad. Mis dedos eran empujados por mis manos que encerraban todo el deseo de los varones por poseer a una mujer bella y tener sexo, recorría su espalda. No pudo más, me pidió que la penetrara, se volteó, la penetré con el preservativo puesto desde el momento en que me hizo el sexo oral, no solo su piel estaba caliente, su útero también lo estaba, no olían a nada sus orgasmos, también es sana, pensé, mientras le ordenada que enredara sus piernas sobre mi cintura y con sus brazos rodeara mi espalda: “haz de cuenta que te pertenezco y seré el hombre que te hará el amor y complacerá hasta que pierdas la noción de ti misma y seas solo un cuerpo que necesite de mi sexo todos los minutos de tu vida”. Sin inmutarse como siempre, sus palabras sin embargo expresaron emoción sin cambiar en ningún momento de tono: “¿lo dices en serio?”. “Dije bien claro que hicieras de cuenta, no fue un juramento", mientras con mis manos percaté que su cabeza era muy pequeña entre ellas y que era tan frágil como la cáscara de un huevo.

Me cansé en ese momento de hacerle el amor de esa manera. “Voltéate”. Su cuerpo perdió toda gravedad en mis manos, debo entender que se sintió conmigo en el cielo, volando entre las nubes, sin peso alguno.

He hizo lo que las mujeres y trabajadoras sexuales hacen cuando quieren vengarse de uno en la cama: cerró su hueso pélvico. Esa era una experiencia para mí muy aburrida. Déjalo allí, no quieres ser penetrada más, estás cerrando tu hueso pélvico, ya no quieres ser penetrada, no me gusta ir más lejos cuando las mujeres no lo quieren. ¿De qué habla usted? En ese momento empezó a tratarme de “usted”. Luna, he escrito bastante sobre esto, ¿no has leído mis escritos donde escribo sobre ello? He leído todos sus libros, ¿por qué dijo que solo yo sería su esposa y llamo a otra antes de mí? Era como un entrenamiento para darte la leche a ti. Ella se levantó de la cama mientras yo estaba erecto, recostado sobre la cama. Veo que usted le dice a todas lo mismo, que las ama, las adora, que ellas son las únicas en su vida. La miré a los ojos mientras ella se vestía sin querer irse: ambos somos iguales, lo sabes bien, amamos al placer, nada más, sonriente afirmé: el amor murió en abril cuando hubo el confinamiento, le hice el amor a muchas mujeres y ninguna me llamó cuando la familia humana estaba a punto de desaparecer, por qué no eres como tu hermana, ella es tan linda, tierna, dulce, se deja entregar. Su hermana era una mujer igual de alta, de senos inmensos y un derrier que solo podría ser penetrado por los más dotados por el placer y la excitación. Claro, usted ha estado con todas, usted es el hombre que ha estado con todas. ¿Tiene algo de malo amar el placer que otorga cada mujer? No, pero has cambiado, antes eras alegre, ahora eres diferente.

¿Ellas habían cambiado? Mi rostro debía ser el de un hombre muy feliz, sin embargo, ellas no lo notaban. La lucha para todos no fue igual. ¡Vámonos!, parece que en mí nada ha cambiado, sigo sin dar la leche, aun teniendo bajo mi poder a dos mujeres muy ardientes. ¿Me vas a acompañar? Eh, sí, hasta la puerta.

Terminamos de vestirnos. Pasamos por recepción. La mujer que atendía me vio con perplejidad, parecía no creerlo, yo le había hecho el amor a dos mujeres muy bellas, y no mostraba signos de enamoramiento, solo signos de estar muy complacido y satisfecho.

Al salir del hotel le dije, chau, gracias por haber sido sincera conmigo, habríamos fracasado como pareja si ibas a hacer eso siempre, Luna. ¿Qué?, me preguntó sin perder su imperturbabilidad. Nada, perdería el tiempo en reclamarle el por qué cerraba el hueso pélvico, solo supe que me llevaba el secreto de las muchachas y mujeres que se hacen llamar Luna, nada, repetí.

Y caminé en total libertad por la ciudad otra vez. 

Juro que ya había renunciado a esas experiencias donde tenía bajo mi dominio a las mujeres que no podían rendirse ante mis viriles palabras, encantamientos acompañados de penetraciones, donde batallaban no contra el amor, sino contra el temor de morir entre mis brazos, sin poder oponerse.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

NO HAY ESPACIO PARA NADIE MÁS AQUÍ



 

No hay espacio vital en Europa

La gente vive en Paris en 9 metros cuadrados

Y en Hong Kong viven en jaulas como si fueran animales de circo

No hay espacio vital en las potencias

Y Rusia no es el país más grande del planeta

Vean su extensión en kilómetros y compárenla con Brasil

Y Brasil no es el país más grande del planeta Tierra

Extiendan horizontalmente toda nuestra costa, sierra y selva

Y Perú es más grande que Brasil,

No hay espacio vital ni en el ártico ni en el antártico

Los bribones están hace tiempo con sus láser

Lanzando hologramas en diferentes partes del planeta

En China hace tiempo que ven cosas raras en el cielo

Ciudades flotando y hasta ángeles

Y los chinos lo graban en vivo

Como 2 soles

Y hasta 3 lunas

No hay espacio aquí para nadie más

Y no podemos ir más allá de la luna

Cuando queremos ir al espacio

Mira que el cine es tan divertido cuando es usado para la ciencia

Aquí no cabe nadie más

Recuerda que Europa fue destruida y vuelta a construir 2 veces

Después de las 2 grandes guerras mundiales

Y los libros que tenemos, son escritos recientes

Si es que queremos saber de nuestro pasado.

Hace tiempo alguien se guardó la última cámara para tomar fotos

Y filmar películas

Hace siglos diré bien

Y empezó a recorrer el planeta y filmarlo todo

-no sé precisar en qué momento de la historia todo desapareció-

Pero hay un hombre que grabó la historia

Hasta cuando habíamos involucionado

Y también murió

Y les dejó a sus hijos esa tarea

Ser los viajeros del tiempo

O El Ojo que todo lo ve

Que si no te has enterado

En la cima de las pirámides había un obelisco inmenso

Y no una nave que se iba al espacio

Pero después de tanta guerra, saqueo y destrucción

Los restos arqueológicos hallados

Se prestan para cualquier interpretación

Para decir que tienen una antigüedad muy milenaria

Si acaso, fueron construcciones recién hechas

Pero bueno, ¿nadie cuestiona sus métodos para medir el tiempo, no?

Porque lo único que le importa a la gente es:

Tener dinero para beber, drogarse, hacer de las suyas

Y por supuesto, pagar por publicar memes

Donde se tiran a Jesús Cristo

Pero como no se meten con los musulmanes

No tienen temor,

Si es que allí tampoco hay espacio vital

Y Putin no habita el Kremlin

Ni tampoco nadie habita ya la Ciudad Prohibida

O el Castillo de los reyes belgas que dicen quienes serán

Los nuevos Premios Nobel,

Porque aunque usted no lo entienda

La gente hace tiempo ha inventado cualquier excusa

Así sea diciendo que la Tierra es plana

O tiene la forma del símbolo del infinito:

Con tal de buscar un terreno en la Antártida

Para seguir teniendo sexo

Sin que nadie les moleste

Porque Cristóbal Colón descubrió el último Nuevo Mundo por descubrir

Y ya no hay más Paraísos

Si en su momento, Marco Polo pensó lo mismo, de los chinos

Cuando los descubriera, en ese entonces.




 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

 

LA INSISTENCIA EN EL RECLAMO A DIOS



 

Y Juan Pablo II recorría todo el planeta

Y exaltaba a los creyentes

Invocando a Dios

En viva voz con cientos de miles de personas

Naturalmente que él tenía fe

Y todos los creyentes elevaban su oración

Para clamar a Dios

Para sentir su presencia

Y sentir la cercanía con Dios

Y la sensación era intensa

Y todos eran felices, como lo era Juan Pablo II

Hasta aquella noche en que a algún bribón

Se le ocurrió lanzar con láser

Hologramas por todo el planeta

Para que en diferentes partes se vieran los símbolos de Dios

Y fue que yo fui uno de ellos

Y vi el Holograma de la Estrella de David

Y se hizo vox pópuli que alguien había visto a Dios

Precisamente cuando había guerra entre USA e Irak

Y se temía por una Tercera Guerra Mundial

Y el fin del mundo

Y fue que hice un peregrinaje

Y al retornar, la Plaza de esta ciudad se avivó

Y a mis pasos, se quiso ir hasta Bagdad

Como fue mi intención

Por querer proclamar la Paz Mundial

Y la vida Eterna prometida por Dios.

Hasta allí llegaron las oraciones de las centenas de miles de personas

Con su clamor avivado

Para invocar a Dios

Porque el planeta vio con horror una posible

Tercera Guerra Mundial

O el Fin del Mundo

Y entonces supimos que se había orado a nadie

Ya que la guerra prosiguió

Y Dios no hizo nada

Si es que luego se revelarían todas las denuncias contra El Vaticano

Y la gente dejara de orar

Porque Dios no oye

Aun si en plena Plaza de Armas de la ciudad de Arequipa

Se supo que La Estrella de David se manifestó aquí en el 2003

Para la diversión de un bribón

Que nos usó a todos

Para echarnos en cara todas nuestras intenciones inútiles

Y nuestros ruegos que son sordos

Porque en realidad nunca sabremos

A quien oramos

Si es que ÉL O ELLOS

Quieran saber algo de nosotros.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

LUCHA SIN CUARTEL SIN PERMISO DEL HOMBRE Y DEMÁS CREATURAS



 

Y fueron esfinges, dioses animales, hombres elegidos en todas las culturas

Centauros, minotauros, hombres elefantes, con muchos brazos

Sirenas, dragones

Sabios, poetas

Religiones, pero nada, nada hemos podido hacer ante esta guerra sin cuartel

Y fueron reinados, imperios, monarquías, tiranías,

Hombres dioses vivientes

Profetas y militares

Democracias e ideologías extremas

De derecha, izquierda, anarquistas, caos

Lo que fuera propuesto

Física, ciencias, medicina, conocimientos milenarios

Lo cierto es que las creaturas existentes y los hombres

Las mujeres y su matriarcado o el patriarcado

Nada han podido hacer ni podrán

Ni queriendo salir al espacio, ni en otra parte

Ni descubriendo nuevos mundos

Ni ilustrando a los hombres

Ni humanizándolos

Ni con revoluciones ni guerras para conquistar la paz,

Hay algo que debe saber el planeta

Que mientras existimos

A lo largo de la historia

El agua y el mar se han peleado con la tierra

Y el agua y el mar han cambiado geografías

Y las tormentas de arena han peleado contra el agua y el mar

Y donde el agua empezó a dominar

Ahora hay desiertos, luchando contra el agua y el mar

Como es con el fuego y los rayos y relámpagos

Imponiendo el miedo y la devastación

En constante lucha con el aire y sus virus

Y las temperaturas y las bacterias y las mutaciones

Porque mientras los hombres y demás creaturas

Hicimos todo lo posible y mencionado

Tratando de calmar al aire, agua, tierra y fuego

Que a su voluntad, sin pedirnos permiso

Destruyeron nuestra felicidad

Cuando creíamos alcanzar por fin el paraíso

Para hacernos entender que nuestra voluntad es impotente

Ante lo que propongan estos cuatro elementos

Que fueron superiores al amor siempre

Si es que es por amor, que estas especies sobreviven

En este planeta

Sin poder ser dueños de sus propios destinos

Y de su Historia.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

 

 

 

 

 

NO EXISTE EL OJO QUE TODO LO VE



 

Mira que vulneraron tu consciencia

Se metieron donde solo existe la paz

En tus pensamientos

Porque desde el origen en todas las civilizaciones

Los amos, si dieron cuenta que

Antes que les cortaran las cabezas

Aún les quedaba el control total sobre las mentes

De las personas sometidas

Entonces, ¿es bueno o vil el que ordena una civilización?

Porque si el miedo no es eficaz para dominar a las muchedumbres

Si el terror y las bombas no son suficientes

Entonces el arma más letal será tu mente

Y te dirán que el Dios de ellos lo sabe y ve todo

Hasta tus más recónditos pensamientos

Y así serás controlado

Donde ellos sin hacer ningún esfuerzo

Dominan tus pensamientos desde que naces

Enseñándote a hablar con un verbo

Que sirve solo para lavarte el cerebro

O llenarte de ideas y creencias

Acordes con sus objetivos o fines

Que son dominarte

Porque El Ojo que todo lo Ve

No existe

Es una fantasía más

Para dominarte

Si es que ahora se dieron cuenta de ello

Y han sacado otra arma más letal

Los Hologramas

Donde podrán hacer que cualquier Dios se te manifieste

Y te hable, si es que esta tecnología ya está siendo aplicada en Roma

Donde un hombre estuvo en 150 lugares distintos a la vez

Dando discursos diferentes

Ante el asombro de las personas que le veían y conversaban con él

Interactuando de manera diferente con esas multitudes

Pero dirás que ya es tarde

Que lo que los ojos ven es digno de crédito

Y que es real

Si es que estoy hablando de la tecnología 5G

Y de lo que empezaron a hacer con los pobladores de este planeta

Mientras estabas encerrado en tu habitación

Creyendo que la pandemia te iba a matar.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

ESOS POETAS QUE NO SABEN QUE LOS QUIEREN VOLVER PROFETAS


 


¡Oh, muchacho que te volvieron Poeta!

Lee con atención para que te liberes

Del trágico destino que te imponen a ti

Y a todos los que hacen poesía

¿Sabías que detrás de cada Poeta

Hay un plan nacionalista para tener su propio Profeta

Con su propia religión y su propio Dios?

Esos sacrificados para el nombre de una Nación

¿No has reparado que mientras más escribes,

Los que te leen están pensando en el futuro

En sus propios intereses económicos y territoriales,

En sus mezquinos afanes de poder?

Porque quieren que escribas un nuevo Génesis

Y propongas qué es El Bien y El Mal

Si acaso propongas el pensamiento de un Estadista

Y des una nueva interpretación al Universo.

Yo te diré desde mi aprendizaje

Que en la ciudad donde radico

Es una vieja costumbre hacer creer a los hombres

Que son Dios

¡Ah, qué amargo saber, no?

Es una vieja tradición de occidente

Escoger a sus mejores hijos

Para volverlos sus propios Dioses,

Debes saber que los libros que lees

No son los mismos libros que se leen en Rusia

China o Alemania

O los textos sagrados en hebreo

Cada país tiene su propia versión de la historia

Si acaso con esto te digo que lo que lees no es verdad

Que ninguna academia es dueña de la verdad

Que lo enseñado en USA no es lo mismo que se enseña en Roma

Que he visto en la Plaza de esta ciudad, hombres de piel azul

Los mismo que son venerados como creaturas celestiales en la India

O que en mi niñez, vi mujeres con 6 dedos en los pies

Sin que nadie se asombrara ante ello

Y no es que esto sea racismo

Pero lo cierto es que no somos una sola familia humana

Que en cada región del planeta

Hay razas con diferentes características

Que piensan y hablan

Y eligen a sus Poetas

Para imponer Profetas y nuevas religiones

Que los Himnos de las potencias mundiales hablan siempre de Libertad

De guerras y venganzas como poder total

¿Qué pensaste entonces cuando escribiste un poema?

¡Ah, muchacho que escribes poesía!

Eres uno más dentro de un planeta que no es libre

Y así, testimonio desde mis escritos

Que doy un paso al costado

Para defender mi Libertad

Y no querer formar parte del destino impuesto

A todo aquel que escribe

Ignorando la suerte que se le ha asignado.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

BASTÓ SOLO UN MES PARA QUE EL AMOR MURIERA DEFINITIVAMENTE



 

Qué me dirás muchacha que buscas al amor

Que mereces ser amada

¿Que el sexo es la respuesta a todo?

Ya pasó las largas horas de la verdad

Y te diré que nadie se salvó

Que nadie hizo méritos para ser amado

Mientras bebía limonada sin azúcar

Y luchaba para dejar de fumar cigarrillos

Qué es pues la soledad

Sino el ver a las demás personas

Solas y todas contra todas

Practicando el hacer daño entre sí

¿Esto es el ser humano me repetía?

O son personas que no tienen consciencia

Personas que pueden ser genios o muy inteligentes

Pero carentes de amor

Carentes de piedad

Carentes de entregar la vida por amor

Y así, muchacha que en las horas largas de la verdad

¿Pretenderás ahora que te den sus vidas por Amor?

Si no lo hiciste cuando más se necesitó

Has perdido ese derecho

Entre todos los derechos

Para conocer el Amor

Algo que murió para siempre

En este evolucionar de la historia

Donde se demostró

Que el Amor no existe

Solo el deseo de hacer daño

Justo cuando más se necesitó de Amor

Para tener al planeta unido

Pero no, el miedo a la muerte lo puede más

La muerte es más fuerte que el Amor

Y ante esto, ya nadie puede convencerme de lo contrario

Porque tendrán como respuesta

¿Recuerdan el abril del 2020?

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta Peruano

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

 

 

EL HOMBRE AL QUE NO PUDIERON MATAR



 

Casi 8,000 millones de habitantes clamaban por su vida

Nadie quería hablar con nadie

Nadie quería sentir la cercanía de nadie

¡Qué vil es el ser humano, así entendí al Amor!

La expresión fue: ¡muérete tú con el virus!

¿Es dura como decepcionante la verdad, no?

Porque todos los medios de comunicación repetían segundo a segundo

¡Vamos a morir todos con el Covid-19!

Y me refugié una vez más en el conocimiento

Busqué en los documentales de YouTube otra realidad

Empecé a elegir con qué llenar mi consciencia

Mientras en el planeta todos estaban contra todos

Así sentí ese “código de guerra”

Que dice claramente: “lo siento hermano, pero debo matarte”

Eran casi 8,000 millones de habitantes gritando: ¡Muerte, Muerte!

¡Tantas veces gritaban Muerte, Muerte, Muerte!

Casi 8,000 millones de habitantes gritando desde todas partes

¡Muerte, Muerte, sin cesar!

Y hoy es día de todos los muertos

Entre días donde me sentía en el cielo

Para luego sentirme en el infierno

Negándome a escribir lo que mi corazón sentía en ese momento

Por ser una experiencia cruel que entendí

Debía ser borrada de la historia universal

Para que nadie concientizara el dolor de mis palabras

Que tuve que callar, para no hacer daño a quienes me leyeran

Y eran casi 8,000 millones de habitantes gritando eso

Sin que pudieran matarme.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta Peruano

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

LA UTOPÍA PERDIDA



 

Cómo pretenden que ame

Si en el mes de abril

Acostumbrado a la soledad total en el mundo

Sentí que todos estábamos contra todos

Y desprecié a la vida 3 veces

Entregándome a la muerte sin miedo alguno

Decepcionado del ser humano

Convencido que si el celular sonaba

Sería solo para destruirme más

Con eso que las mujeres llaman: Amor

Han tenido que pasar estos meses

Para entender que se tiene un concepto errado del Amor

Pero ya es tarde

El celular no sonó

Ninguna mujer me llamó

Ningún amigo

Nadie,

Y así, desprecié la vida 3 veces

Sin importarme morir

En mi lucha solitaria

Recordando todos mis intentos de querer salvar al mundo

Y así, las muchachas me reprochan que ya no soy alegre

Que he cambiado

Vaya, un Escritor que pretende salvar al mundo

Que tuvo que aguantar su impotencia de no poder hacer nada

Cuando la familia humana estaba a punto de desaparecer

Cuando el amor debía aparecer triunfante para la humanidad

En esas noches de abril

Donde el terror se apoderaba de todo el planeta

Y el celular no sonó

Mientras lloraba sonriente en silencio

Pensando en eso llamado: Amor.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta Peruano

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

TODO LO QUE DEBES SABER HOY 1 DE NOVIEMBRE, DÍA DE TODOS LOS SANTOS

DICEN QUE LOS SANTOS SE COMUNICAN CON UNO PARA TRANSMITIRLE PARTE DE SU APRENDIZAJE E INSPIRACIÓN, AQUÍ MI TESTIMONIO


NO SABEMOS CONTRA QUÉ NOS ESTAMOS ENFRENTANDO, PERO NO ESTAMOS SOLOS

EL PLANETA ENTERO ESTÁ BREGANDO POR SUS VIDAS, EL SER HUMANO HA TOMADO CONSCIENCIA QUE NO QUIERE MORIR. LA HUMANIDAD NO LO SABE AÚN, PERO LA VOLUNTAD DE DIOS ES PREPARARNOS UNA VEZ MÁS, PARA EN VIDA, DISFRUTAR CON ÉL, DE SU PARAÍSO.


HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...