martes, 31 de octubre de 2017

ALCANCES A UNA MUCHACHA SOBRE LA INTIMIDAD





Venga, démonos unos minutos para contemplar el cielo nocturno. Prendí mi tabaco mientras pensé: “creo que es una inocente”. ¿Tienes una novedad que esté más allá que lo propuesto por algún científico de la NASA? No pensé que fueras tan serio, ambos sabemos que nada está explicado, salvo lo que proponga un orador que aún no mienta. Mentir, pensé, es tan fácil mentir con cualquier tipo de argumento, coherente, aceptable, preciso para un libro que sea leído con algo para picar en esas horas cuando todo parece ser una locura. ¿Sabes que una sola palabra se presta para decenas de temas de conversación? Y, digo decenas porque no soy bueno mintiendo, porque si lo fuera, haría tratados sobre el arte de mentir. La vida es un tratado querido, se trata solo de encontrar las mentiras adecuadas para sobrellevar todo con suma tranquilidad, en eso nos hemos puesto de acuerdo hace tiempo. ¿Quiénes, los masones o los católicos? Pues desde los musulmanes hasta el hombre que vende diarios desde su puesto de periódicos. ¿Y qué sabes de la vida de los que venden diarios? Lo mismo que tú, es decir, solo sé lo que necesito para llegar a la noche y sentarme en este café, mientras comparto contigo un zumo de frutas y calamos unos tabacos sin saber de qué va nuestra conversación. No me resulta fácil, ¿eh?, mira que podríamos ahorrarnos este tiempo perdido en este café y filosofar mejor desde una habitación de hotel dejando una ventana abierta para contemplar el cielo nocturno mientras hacemos el amor. Lo sé escritor. Fuiste más lejos. Te aburres con tus amigos, te aburre todo tipo de plática que no sea hecha haciendo el amor, no, no me pienses una calentona, debes considerar que no todas vamos a tu ritmo, que estoy nerviosa, y hasta hace unos minutos me preguntaba qué era más importante: ¿una torta de chocolate o un clonazepam? Ya me abriste el apetito. Ordené una torta de chocolate mientras probaba del zumo de frutas, pensaba que era mucho dulce para la noche. Es que mencionaste: chocolate, la palabra, la palabra despierta emociones, apetitos… Pero para todo ello se requiere de dinero, ¿no poeta? Pues creo que uno elige beber para ser disculpado de todas las estupideces que necesita decir, es una forma muy solitaria de creer que uno es escuchado. ¿Te refieres a que beber entre hombres feminiza? Quizá eso explique el por qué las agresiones son propias de los bebedores. Más bien entre un varón y una mujer, el diálogo sí tiene sentido. Hablas de los adultos poeta. Hablo de todos en general, que al fin y al cabo, uno elige con qué llenar su consciencia, sea de vivencias o ideas. ¿Por eso te cuesta tanto socializar con las personas? Diría más bien que ya fui muy sociable y que ello me da todas las razones para ser como soy. ¿Entonces todos terminamos leyendo un libro un sábado por la noche para no pensar en lo mismo? Permíteme corregirte: terminamos haciendo el amor, ¿sabes que en ese momento las conversaciones son más agudas y sinceras? Podría mentirte mientras hago el amor contigo. ¿Mentirme cómo, fingiendo un orgasmo o, diciendo cosas que no crees?, no, cuando sentimos placer, nuestro verbo está más vulnerable, se llama: intimidad, algo muy distinto a lo que hacemos ahora, dialogar superficialmente. Llámalo prolegómeno. ¿Prolegómeno para qué?, el misterio se desvanece en unos labios mordidos, en una vagina de fuego penetrada, en la conexión del placer, eso ya no es soledad, la soledad que sentimos tensamente ahora. ¿Entonces según tú, poeta, debimos citarnos directamente en el hotel y luego de desnudarnos, hacer el amor a la vez que nos presentamos? Te has expresado con sabiduría. Ordené la cuenta mientras ella recogía su bolso y me pedía permiso para ir al baño mientras yo pagaba lo servido. Al salir del café encendí otro tabaco mientras volví a contemplar el cielo nocturno, no, pensé, buscarle una respuesta a este universo sin sexo es inútil, solo haciendo el amor todo cobra sentido. Guardé silencio contemplando a las bellas muchachas que caminaban por las calles, apreciando sus bellezas, hasta que por fin ella me alcanzó. Que sea un hotel discreto por favor. Tomamos un taxi.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL POEMA QUE HABLA SOBRE EL LIBRO QUE DEBERÍAS ESCRIBIR






Entre todos los magníficos libros que son posibles de escribir
Existe un libro que se repite en cada uno de nosotros y
Que solo los afortunados podrán escribir.
Si ya de por sí, escribir es tener fortuna
Cuando asociamos la literatura a la libertad,
¡Atento!, sino estás advertido sobre el libro que hablo,
Que allí se resumen todos los errores del ser humano
Y dicen los experimentados, no lo volverían a escribir una vez más
Porque si bien es un libro muy extenso,
Los vividos se preguntan si en realidad valió la pena aprender tanto.
Dicen que cada persona se merece uno aparte con su propia versión,
Como lo puede ser una canción en los casos más mezquinos
O un flaco poema donde se cree, se ha dicho todo
Si así piensan los superficiales, los que están condenados a repetir la historia.
De los conquistadores de su propia ventura
Los que son dueños del día y la noche
Y hallan en ello regocijo y agradecimiento
Aprendemos lo inevitable de este libro,
De los desdichados que lo perdieron todo y están a la deriva
Entre sentimientos atormentadores que no encuentran el perdón
Hay entre uno que otro sabio con más de una respuesta para la noche extrema.
Dicen los maestros, los veteranos, sin ningún tipo de resentimiento
Que siempre hay que estar atentos,
Porque siempre olvidamos
Y que quizá sea ése el origen de nuestra tragedia.
Que los que olvidan pronto, en sus alientos intensos
De su aprendizaje nos remiten:
¡Ay del que olvidó lo duramente aprendido!,
¡Condenado está a recorrer el camino antes maldito!
Y así, en cada uno de nosotros
El libro permanece, o bien en espera a ser descubierto
O a ser cerrado con la fortaleza de lo que es ya inútil y no tiene remedio.
Mucha suerte tienen los que han escrito y cerrado el libro
Mucha fortuna la de los que siguen escribiendo fabulosas historias
De las que es necesario aprender,
Que si bien cada quien tiene derecho a su propio libro con su original versión
Nada aún, dicen los sabios,
Sabemos del amor.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LO QUE ESTÁ ESCRITO






A lo lejos el sol parece marcharse
El silencio es común a todos
No hay secretos importantes
Salvo las mismas preguntas que nadie pudo responder
O las que obviamos para seguir en este silencio engañoso.
Es tanta la sabiduría de los que vemos marcharse al sol esta tarde
Sabemos que el mejor poema ya fue escrito hace tiempo
Mas preferimos ver morir al sol otra vez,
Las muchachas tienen una dura misión:
Explicar el mundo con el Amor,
Pero todos sabemos que el ser humano mismo no se explica fácilmente,
Es una tarea que nadie entiende,
Como si se nos hubiese sido asignada solo para confundirnos más.
Dicen que los poetas han fracasado
Y que solo representan febriles intentos de hace tiempo,
Hazañas que nadie recuerda para no entristecernos,
Para porfiar en una nueva verdad
Que sabemos, no será nuestra ni será alcanzada
Mas así es nuestra esperanza:
Vivir dentro de una mentira para no sentir las ausentes verdades
O las verdades que no nos gustan y que soportamos día a día.
La guitarra ya no tiene la misma magia,
Pareciera que solo tener sexo nos pudiera salvar
Pero pocos somos los libres para disfrutarlo,
Hay cuentas a saldar todas las noches,
Duras horas en la fábrica o las oficinas,
Presiones por todo lado como para querer definir la puesta del sol.
Hemos preferido el misterio impuesto
Para no volver tras lo inconcluso.
Alguien bebe una cerveza y decide perder la razón sea en su tristeza o alegría,
Los ojos contemplan a los inocentes
Y sabemos que hallaran el poema que estuvo escrito desde siempre.
La oración es la misma: solo pedimos que sientan su leyenda,
Que encarnen el verso que fue perfecto
Porque lo que queda son solo atardeceres donde el sol se marcha
Y una noche donde alguien estará en soledad, bien o mal,
Pocos diría yo en paz y,
Muchos elaborando con más equilibrio
Esa filigrana que sostiene al mundo
Que nos sostiene a todos
Antes de reventar en gritos en las horas que provocarán vergüenza
Porque hace tiempo el mejor de los poemas fue escrito
Y a pesar que todos sabemos sus versos
Nadie lo recuerda, nadie.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

domingo, 29 de octubre de 2017

SABIDURÍA DE UNA NOCHE DE OCTUBRE





Memoria es dejar transcurrir la noche escuchando mis pensamientos
Escribir como lo hago ahora mientras calo mi tabaco en libertad,
Pensarte a ti, a ti, o todas en ti y las que no conozco aún y serán conocidas.
Memoria es caminar de día por las calles sin quitarse el sombrero por nadie
Y confundirse con las muchachas que me sonríen y dudar si ya fueron mías.
Memoria es leer un buen poema y querer haberlo escrito por la total vivencia
Y darse cuenta que uno mismo lo ha escrito
Para volver a calar el tabaco y decidir pasar un par de horas en un café,
Tomando una cola negra en silencio
Con la apetencia de llamar a alguna muchacha de esas que siempre responden
Y querer componer una canción como en los viejos tiempos
Cuando no pensé que la vida sería tan buena
Como las muchachas amadas, como las que he de amar.
Memoria es una canción donde fui muy feliz
Y que me recuerda que hay peleas tontas pero necesarias
Desde la ignorancia de la pasión
Hasta las verdades que te liberan de todo compromiso.
Memoria es sonreír lleno de misterio y darse cuenta que uno no sonríe solo
Que los recuerdos de cada quien merecen un libro
Y que hay historias que nunca dejan de ser escritas aún después que uno muera.
Memoria es que yo no esté presente y mi nombre sea gritado
En nombre de lo reclamado, lo justo o lo que llena de broncas a muchos,
Es un atardecer donde alguien ha preguntado algo al universo
Y ha recordado uno de mis versos
Y al leer este poema, ha renunciado al suicidio y sabe que hay aún más
Que el recorrido es incierto, como cuando conocí lo incierto
Y se termina por perder el miedo y la necesidad de amigos,
Del espanto de las tardes cuando se llenó uno de palabras
Y el té servido sobre la mesita es buena compañía con el silencio,
Cuando la memoria te dice con claridad qué fueron errores
Y qué es la vida.
Memoria es saber por dónde retornar y hacia dónde uno siempre va,
Si sabes qué quieres, no es necesario dudar ni seguir buscando,
Algunos le llaman lucidez,
Este poema le llama merecerse, a sabiendas que todo marcha rápido
Inclusive cuando ya no esté, inclusive cuando todos ya no estén
Y el mundo obstinado pretenda seguir cambiando
Y olvide todo esto al hacer el amor
Con la muchacha cuyo nombre no recuerde
Mas su cuerpo nunca olvide.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


DALE TIEMPO A LOS LIBRES SIN OBSTINACIONES





Lo siento, serás rubia y de ojos claros,
Pero la verdad es que al momento de hacer el amor
No vas a aguantar mis 100 kilos de peso,
Porque al fin y al cabo
Si nos lo proponemos
Tendremos tema de conversación siempre
O podremos llegar a creer que la pasamos muy bien juntos
Pero sinceramente, estarías quitando el tiempo
A quien me daría todo lo que tú puedes darme
Pero con un metro ochenta,
Tan ágil como tú, tan coqueta como tú
Tan llena de verbo como tú.
Tranquila, no se cae el mundo,
Duro es cuando te enganchas y sabes que ya no hay marcha atrás,
Eso duele mucho más que unas simples palabras sinceras.
¿Dices que solo tú me podrías ser fiel como nadie?
Pues te creería todo el tiempo que estés a mi lado
Pero el amor es una enfermedad que solo sabe quitarnos la paz
Y yo no quiero enamorarme
Ni celarte, ni que me celes,
Ni tampoco ser el maestro que dé forma a tu personalidad
Para que te amoldes a mí,
Mira que la paso bien con mis propios horarios,
Soltero y sin hijos, sin deudas con ningún banco
Y abocado solo para escribir.
¿Que todos tenemos que trabajar para sustentarnos la vida?
Sí, tienes razón, pero eso depende hjjo de quién seas,
¿Sabes que unos nacemos con un propósito y otros llegaron sin avisar?
Calaré mi tabaco y si quieres hacemos el amor
Total, sabes que no me voy a enamorar
Que no eres la primera rubia de ojos claros que ha sido mía
Ni tampoco quiero que seas la última.
Si te agrada mi manera ruda de hacer el amor
Y con el pasar de los días te enteras de mi priapismo
Y llegas a entender el significado de la lujuria,
No confundas eso jamás con amor,
Que la lujuria son dos cuerpos amándose
Pero no necesariamente dos cuerpos para siempre,
¿Sabes que los hombres podemos con todas
Y ustedes pueden con todos si lo desean?
No hagas planes que no he pensado nada mientras calo el tabaco,
Porque si me dices adiós después de hacer el amor
Tal vez te recuerde en un dorado atardecer de soledad
Frente al mar, o escribiendo desde mi habitación
Y sabes bien que eso no cambiará las cosas,
Que nadie llega para quedarse,
Quedarse es mucho tiempo para tan poco tiempo que dura la vida,
Sobre todo cuando disfruto mucho mi espacio propio,
Cuando prefiero que seas solo un buen recuerdo,
Sea de unas horas o días,
Que bien aprendí a dejar ir quienes dejan a otras venir
Mas nunca retener a quienes lo quisieron todo
Cuando todo es una experiencia necesaria con todas.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco



jueves, 26 de octubre de 2017

BREVE ANTOLOGÍA INCOMPLETA DE LA SABIDURÍA DE LOS LOCOS





Después de todo, no puedes negarlo
Las estrellas están de noche en el cielo
Y te rompes la cabeza tratando de saber qué son
Y buscas textos, en internet y, ves que hay de todo,
Desde una Tierra plana, hasta el universo dentro de la misma,
Y sabes que nada es tan coherente como preguntarse:
¿Quién pensó en: el infinito?,
Para no salir desnuda por las calles y gritar ¡Eureka!,
Dirás, es cosa de locos, un rompecabezas que no puedes armar
Y levantas la mirada al cielo
Y ves que siguen allí
Y entonces te preguntas qué es La Luna,
¿Por qué solo vemos un solo lado de ésta?,
¿Para esto sirvieron las matemáticas?, piensas,
Porque en resumidas cuentas, solo encuentras Teorías al respecto,
Y hasta llegas a pensar que el viaje al espacio
Fue un gran trabajo de Hollywood,
Porque no solamente has dudado tú,
Entre internamientos en psiquiátricos por buscar la verdad
Y todos los Cristos conocidos,
Están Dios y el Diablo juntos peleándose por tu alma
Y sabes que por encima del cielo, podría caber un mar
O que más allá de la Antártida podrían haber otros continentes
O que el Sol  y todo lo que te rodea son pensamientos ajenos,
Pero ya es tarde, tus libros de cálculos los encomiendas a Hipatia de Alejandría,
Porque eres mujer y no crees en la Virgen
Y ya tienes casi 20 años
Y tienes ganas de ser madre, tienes necesidades inevitables de ser madre,
Y sabes que eso acarreará muchas preguntas a tu niño o niña
Porque además debes tener dos historias del mundo,
Una para el varón
Y otra para la fémina
Y la regla viene otra vez
Y sientes miedo, miedo a los años, a la soledad, a no entender nada.
Finalmente decides dejar de usar el limón
Echas una moneda entre el creacionismo y la evolución
Y sabes que esto siempre ha sido así,
Estamos aquí
Y piensas: ¿quién pensó antes la Fe?
Porque todo termina en una intensa noche de amor
Para que en nueve meses después
Todo lo cuestionado sea enseñado otra vez
Y solo sabes algo: solo hay preguntas tras preguntas sin respuestas,
Porque tuviste una Biblioteca completa,
Pero no, son solo opiniones
Mientras tomas tus medicamentos
Y prefieres no estar loca, dices, mientras meces la cuna,
Y esperas las obligaciones con ansiedad para no pensar más
Porque, después de todo, no puedes negarlo,
Las estrellas están de noche en el cielo,
Y así será para siempre, al menos, eso queremos creer.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco



miércoles, 25 de octubre de 2017

CUANDO EL MUNDO SE CAE





Todo podría derrumbarse
La calle cambiar de nombre varias veces
Los libros profanados y reescritos sin vergüenza
El rostro del billete de más numeración tener la faz de un rufián
Una canción más que nadie sabe con varias estrofas para el olvido
O un atardecer donde la verdad necesitada llega a destiempo
Todo, todo podría derrumbarse
Con grotesca y violenta ironía
Como la soledad de los auténticos Poetas
Como la prostitución de las palabras más sagradas
O un editor que tiene muchos amigos y no estás tú entre ellos
Porque escribes cosas que ellos no podrían sostener,
Todo, todo podría derrumbarse
Y perder sentido entre el pulso que se hace pausado
O la muchacha que te enseña que debes volver a empezar
A pesar de haber empezado tantas veces hasta el desengaño,
Como la taza con café que no logra despertar el día
O las oficinas que encierran el insoportable olor de todos
Y alguien simplemente vive para odiar a las demás personas
Y una oración sabes bien, solo es sincera cuando ha sido escrita por ti mismo,
Todo, todo puede derrumbarse
Entre las sombras de la habitación llena de ausencias
Y los amigos que van quedando en el camino
Para hacer más ancha la calle que se puebla de gente que siente lo mismo,
Cuando todo lo perseverado termina y sabes que termina,
En ese momento,
Cuando todo parece derrumbarse
Si sabes de qué hablo
Debes abrir la agenda que nadie conoce y no compartes
Y ser cuidadoso porque sabes que eres un mensaje que va por el viento
Que todos leen con miedo porque también tienen miedo,
En ese momento, cuando todo se ha terminado por derrumbar
Lava tus manos con los jabones más perfumados
Y limpia hasta el último rincón de tu habitación
Y llénate de agua caliente en la ducha para sentirte fresco
Porque el mundo se ha derrumbado
Y esos billetes que estaban destinados para ese momento
Ponlos en tu bolsillo para marcar con firmeza los números de celulares
De las muchachas que siempre contestan
Cuando todo se ha derrumbado
Y es necesario olvidar, no hacer caso,
Seguir de pie donde ya no hay piso
Rearmar el camino por donde ahora solo vas tú
Hasta llegar donde ellas
Para no seguir los griteríos y vesanias del mundo que se desbarranca
Mientras haces el amor, con las muchachas que reservaste
Cuando el mundo se caiga, definitivamente.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

CUANDO LA MUCHACHA QUE NO VOLVERÁS A VER





No, no me vengas con que leyéndome tendrás una respuesta diferente.
No soy pesimista, nunca lo fui, suelo reír casi todo el día,
Está bien el silencio de las tardes, la observancia ante los errores
Y alguno que otro libro que ya no tiene sentido.
¿Te parece poco ubicar este poema dentro de un mundo que cambió?
No me pidas estimado lector que te escriba sobre el amor,
Mis relatos eróticos tienen mucha verdad necesaria para no rendirse
Pero el silencio que compartimos todos no dice necesariamente lo mismo.
Porque hay un tiempo para llenar auditorios y
Contestar las preguntas pertinentes y obviar las que están fuera de foco.
Un libro de poemas podía ser un tema de conversación en un bar
O un parque a medianoche,
Quizá la poesía sea eso: una afición para los muchachos ajenos al placer
O los que como yo, retornamos de una casa de citas y la mente necesita pensar,
Algo para pensar como una canción de las de antes
Como cuando el cantante no sabía lo que cantaba
O nosotros ignorábamos qué nos quería decir con sus letras.
Sin embargo, aparte de todo esto, hay una oportunidad
Antes de cerrar bien las puertas y tirar los televisores por la ventana,
Porque la palabra pedida que el terapeuta te negó para llenarse de dinero
Con tus consultas, resultó ser una experiencia que se escribe de diferentes formas
Y cada quien la llenó de calles, cafés, habitaciones de hoteles
O departamentos donde se rió o lloró
O se conoció lo imposible
O se renunció para siempre.
Me he reído tanto últimamente de tantas interrogantes,
Dicen que el verdadero Poeta no es el que te despierta preguntas
Sino el que te alcanza sus propias respuestas.
Debe ser eso la sabiduría,
Un acompañarse entre líneas escritas, para no sentirnos tan solos
O miserables en el ojo ajeno o en el nuestro.
Otra playa debe tener un sol diferente al que veo desde mi puerta
Cuando el día se marcha y volteamos la mirada sobre las vivencias gastadas
O la fe en lo que se vivió una sola vez.
Tú le llamarías rescate para seguir obstinando en algo ya irrecuperable,
Antes de abrir la boca para espontáneamente ser deliberado
Entre las inocentes o las que se han de alimentar de mi experiencia.
La palabra perdida que la buscan  todos tiene cabida en un lecho
Y allí todo se cura,
No hay locura que se le resista, si son unos labios libres
Un cuerpo de muchacha que arde
Un préstamo de vida mutuo antes de recordar las razones que nos llevaron allí
Porque se siente uno vivo y el mundo importa bien poco
O lo que importa ha sido vivido otra vez,
Y así nacen las mejores canciones
O los mejores poemas,
Luego de muchos libros escritos desde la esperanza
Desde lo que no se conocía
Contra la hora donde no queremos ser derrotados
Y vienen a nuestros ojos: senos, caderas hermosas y grandes
Y un sexo donde entramos cantando, inspirados y felices
Antes de decirle al día que no vale la pena,
Antes de aceptar que fue vano todo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


SOBRE LA ÉTICA Y LA LEY








Prendió el tabaco mientras tomaba su cola negra. Estaban hablando sobre la Ley y La Resistencia. La Ley es algo tan cambiante, no es una consciencia estimado Poeta,  hoy por ejemplo puede ser normal fumar marihuana y hasta sembrarla, toda tu lucha contra las drogas por sujetarte a La Ley quedó fuera de lugar. Calé mi tabaco mientras volvía a contemplar la Plaza de siempre, había gente que se mezclaba entre extranjeros con diferentes formas de entender a La Ley. Sí, es cierto lo que estás pensando, sus leyes no son precisamente iguales a las nuestras, pero antes de venir acá, se tomaron la molestia de leer las nuestras para no ser trasgresores, es como sujetarse a dos criterios de consciencia y pensar antes de actuar, porque primero piensan con La Ley a la que pertenecen y después, con La ley dentro de la cual están, no todos pueden ser pues ciudadanos del mundo, porque no se tomaron la molestia de leerse solo nuestra Ley, sino La Ley de cada ciudad donde están, porque cada ciudad es diferente, como sus maneras de proceder y costumbres a llevar; decir que leemos para entender a los intelectuales de cada ciudad, para entender los museos y la historia, para comprender por qué tienen esa disposición las Plazas de Armas o por qué ciertas fiestas son celebradas de manera tan diferente a como ellos las celebran, partiendo desde los credos relacionados con Dios u otras interpretaciones de la vida es como tener a la vez varias consciencias dentro de muchas ciudades en otros países, donde debes negar tu idea de nación, tus arraigos o maneras de proceder; dejas de ser libre solo para poder caminar por las calles y observar en silencio los templos, los monumentos o las intenciones de querer cambiar al mundo al doblar la esquina y verte atrapado en algo que les pueda parecer injusto pero que aquí es permitido. ¿Qué hacer entonces? Dirás que las lecturas amplían el criterio, pero al pisar la tierra de otra ciudad te darás cuentas que solo fueron grafías, palabras que alcanzan otras connotaciones cuando te das cuenta que eres un extranjero y que debes ceñirte a un orden establecido que es distinto en cada lugar que esos extranjeros recorren y deben memorizar para no estar presos en menos de 5 minutos a pesar de estar convencidos que se hizo lo correcto, claro, lo correcto pero de donde provienen, no donde se está.
La Ley, expresé con desengaño, La ley la hacen los Padres de la Patria y es cambiante, qué consciencia entonces debemos tener si ésta está fuera de lo que llamé como Ética. La Ética mi estimado es un concepto tan personal, tan subjetivo. Intentar hacer un tratado sobre la Ética es atentar contra una realidad cambiante donde ahora sé, todo es cambiante, sin importar lo que ésta sugiera para una mejor convivencia social. ¿Echar la culpa a los que nos gobiernan? El aparato estatal es un caos ingobernable y, los que dirigen ese aparato atinan, y sé que suena incoherente lo que digo cuando uso la palabra: atinar, porque atinan a contentar a la muchedumbre, a darles maneras, modales, formas serias de ser decentes para de pronto, sin pedirles permiso, cambiarles las normas sociales y de primeras y repentinamente, establecer otras formas de ser decente, siempre más allá de lo que creí yo debía ser la Ética. La Ley resulta pues un concepto que es corregido, aumentando y disminuido que es sobrepasado desde sus interpretaciones, desde la voz de un abogado, hasta del que sentencia o los que la promulgan. Esa consciencia de La Ley es algo tan cambiante, tan mudable, tan manoseada por la corrupción, si acaso al decir corrupción no esté diciendo nada nuevo, si acaso La Ley solo responda a intereses de grupos de poder que estén pendientes de sus mercados, del capital con el cual son dueños del piso en el que nos apoyamos, sin poder decir que es nuestro, porque pagamos tributos por solo pisarlo, porque la Bandera que ondea desde el asta de esta Plaza de Armas representa guerras, mártires o héroes o, el símbolo de los que dominan la riqueza donde estamos ahora, ¿otra cosa?, ¿amor a la Patria? Sin Ética se me hace más ambiguo precisar ahora qué es Patria, qué es Nación, lo cual no me impida entender qué es Estado.
¿Entonces qué Poeta?, ¿fumarás un porro de marihuana? No lo creo, no tengo dentro de mis planes echar a perder mi vida en más vicios más allá del tabaco que si bien disfruto como pueden decir los consumidores de la marihuana, me quita libertad, porque no me vas a negar que si algún día estoy en un café de otro país, seguramente a alguien le incomodará que cale un tabaco y, eso es limitante, como una coacción en medio de preferencias donde me será muy difícil ser un extranjero. Mas la pregunta sigue siendo la misma, ¿tanto hemos bregado para generar cambios para dar en esto? La lucha por las libertades personales se convirtió en la perdición del ser humano y, lo único que podemos hacer es mantenernos al margen y contemplar sin volver a caer en el buen intento de escribir sobre la Ética.
En conclusión Poeta, qué Ética propones ahora desde tus escritos si corroboras que el verso es letra muerta cuando se quiere enfrentar contra aquello que considerabas era un mal lacerante para la sociedad. No lo sé, deja que sea sincero, porque lo que visiono son juventudes con excesos sin retorno, un mundo diferente donde no cabrá la reflexión o la agudeza de los pensamientos esté orientada hacia filosofías incomprensibles propias de países del medio oriente donde el opio embruteció a la muchedumbre dejándoles sin palabra, sin consciencia alguna, si acaso la consciencia a la cual me sujeto que es La Ley, me ha decepcionado y terminó por convencerme que cuando los congresistas se reúnen todos los días en el congreso para promulgar leyes, esa consciencia varía según sus decisiones sin que entienda ahora ¿qué es criterio de consciencia?, ¿qué es la Ética?, qué es lo mejor para el pueblo peruano.
¿No te bebes mejor una cerveza y nos evadimos de todo este discurso que desengaña? No estimado, a mis 46 años sé de otras formas de evadirme, solo siento que he escrito en vano, que la literatura no logra nada, que toda una vida de lucha es destruida en un día desde el parlamento y, que la Ética es una realidad propia de la utopía, no a la que se aferran los más idealistas, sino la utopía de los que tuvimos que aprender a fracasar, para dejar vivir a los demás, así no esté de acuerdo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco




viernes, 6 de octubre de 2017

LOS AMIGOS DEL POETA





¿Quién dijo que el muchacho de 17 años no tenía amigos?
El mar era una mujer hermosa e inmensa, más amor no pudo darme el universo,
Camus me relataba lo que le pasaba y me acompañaba en mis silencios,
Jean Paul retornó muchos años después para decirme “¿Qué es la Literatura?”,
Nietzsche era difícil de entender, pero bastaba leer cuando escribía: “el superhombre” y,
Todo podía ser enfrentado, ¡todo!
¿Quién dijo que era silente?
César Vallejo era un sabio amigo a quien no lograba entender en su totalidad,
Pero estaba presente, a consciencia que sin conocerme, sentado en una banca
Igual, sin tener con quién conversar, ya pensaba en mí, como pensó en todos.
Antonio Cisneros, por supuesto, me acuerdo de ti,
De cómo sonaba tu ronca voz cuando repasaba tus poemas y
Me reía de tu desenfado cuando hablabas en público y eras tan alto como tu 1,87 cm.
Baudelaire y Verlaine, Rimbaud y Novalis,
¡Oscar Wilde y García Márquez!,
Julio Ramón Ribeyro y Bryce Echenique en la Lima que no conozco,
A su momento Vargas Llosa, tanto en persona como en Conversación en la Catedral,
Y volver y Thomas Dylan o Rainer María Rilke,
Perderme en los textos de Guy de Maupassant,
¡0 Maravillarme con José B. Adolph y no entender por qué no era reconocido!,
Como cuando le preguntara a Oswaldo Chanove en 1991:
¿Por qué no te dan tu lugar que mereces en el mundo?
No, no estaba solo en esa enorme Biblioteca del Ateneo,
Porque cada mañana un Hombre Sabio y Superior me esperaba,
¡Rudyard Kipling y El Hombre Número Mil!
A sabiendas que las mañanas solitarias nos eran comunes
Como intensas lo fueron para Milan Kundera,
Para el poema: “cascando” de Samuel Beckett aprendido de memoria
Cuando amaba, cuando amaba, inocentemente.
No, tuve a los más fuertes como amigos, siempre pacientes,
Siempre incondicionales, siempre en silencio, siempre esperando,
Siempre respondiendo.
15 años con los verdaderos hombres día a día,
No puedo decir que estuve solo:
Tuve a los mejores amigos de la Historia y del Mundo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco





UN METRO CUADRADO







La Resistencia cabe en un metro cuadrado
En silencio
Escuchando el Himno Nacional
Viviendo la Libertad de pocos
Contemplando el cielo imperecedero
Haciendo fuerza desde el centro mismo del mundo
Escuchando el tema de Rio: Y a la droga dile no,
Escuchando el tema de Miki Gonzales: Vamos a Tocache,
Escuchando las noticias para volver al ordenador
Y escribir con el pulso sereno y firme
Sin tener con quién conversar,
¿Qué Escritor tuvo con quién conversar?
¿No es común esto a los Escritores?
Porque pienso en los verdaderos hombres
En los que llevan su Bandera en lo más hondo del corazón.
La Resistencia es privarse de las más bellas muchachas
Privarse de recorrer el mundo
Sujetarse a La Ley
E insistir en un mundo mejor
Así El Bien sea algo raro de encontrar en las calles de la ciudad.
La Resistencia es no hacer caso a las provocaciones
Pero estar atento para señalar donde se esté
En los pocos minutos de tránsito por la ciudad
Lo que todos callan, lo que todos aceptan,
Lo que todos permiten.
La Resistencia cabe en un metro cuadrado
Sentado en una silla
Sin moverme todo el día
Amando más mi Patria,
Siendo consciente de lo que escribo
Más allá de la corrupción
Más allá de la vida fácil
Más allá de La Palabra cuando se enuncia
Cuando es La Palabra
Desde un metro cuadrado,
Sentado en una silla,
Sin moverme todo el día.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco 

martes, 3 de octubre de 2017

LO QUE DEBES SABER DE ALBERTO FUJIMORI Y EL INDULTO HUMANITARIO






No, no has entendido la hora cuando me dijeron:
Te daremos el título de médico para que seas Psiquiatra.
Aún recuerdo las paredes del manicomio
Y los enfrentamientos verbales contra los médicos y los alumnos de medicina,
Aún recuerdo La Ley en mi Palabra,
El gradual aumento de drogas hasta no poder pronunciar La Palabra.
No, no entiendes aún mi rechazo a todo aquello que no es correcto.
Así es mi soledad,
Así vi a un hombre estar internado por 17ava vez
Así me visualicé internado cada año
Hasta aceptar que tenía esquizofrenia paranoide crónica,
¿La razón?: era la Dictadura de Alberto Fujimori Fujimori,
Mi reclamo: Derechos Humanos,
Mi grito: Libertad de Expresión.
No te olvides muchacho qué pasó esos años,
Recuerda cómo corrompieron a esa generación
Cuando los Padres de La Patria juramentaban:
“Por Dios y por la Plata”, desde los medios de comunicación;
Era una generación que Fujimori destruyó, una generación a la cual
Fujimori le quitó el Honor, La Honestidad, El Amor al Perú,
Por unas cuantas monedas, jugando con el hambre del Pueblo Peruano,
Hasta huir como cobarde hasta su país, para renunciar por fax.
Porque yo le hice el paralé en plena Plaza de Armas de Arequipa
Cuando dos policías de dos metros le pegaban a dos mujeres
Que reclamaban por el retorno a la Democracia
En pleno mitin del Dictador.
Todo estaba podrido, tanto como ahora
Pero aún más.
Recuerda muchacho de los noventas:
Todos pagábamos Derecho de Piso donde estuviéramos,
Sea un vecindario, trabajo o casa de estudios,
Esa política impuso el Dictador
Quien mandó a internar a cientos de muchachos a los psiquiátricos
Para silenciarlos, para callarlos, para meterle más miedo a nuestras juventudes.
Yo soy el que te dice que leas qué pasó esos años
Cómo el narcotráfico iba y venía por el avión Presidencial
Cómo Alberto Fujimori se burlaba del Pueblo Peruano
Postulando al Senado Japonés, recalcando su sangre Samurai,
Su lealtad al Japón.
Yo soy el que debes leer cuando dudes sobre el Indulto Humanitario que pide el Dictador
Yo soy el que debes leer cuando encerrado en un psiquiátrico
Nunca dejé de amar al Perú,
Si acaso aquí nací,
Si acaso soy el Perú de los noventas,
La memoria que él nunca podrá callar.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL HOMO SAPIENS

  ©Julio Mauricio Pacheco Polanco Todos los Derechos Reservados 2602034443907 SafeCreative Escritor y Pensador Libre Arequipa, Perú 02 de fe...