domingo, 15 de julio de 2018

EL HOMBRE QUE CONOCIÓ LA POESÍA






Si bien el guerrero después de la gesta
Declamó lo sentido y el Poema fue
Mis ojos han visto el placer en la juventud
Y la amistad en la templanza y la furia aplacada en las labores
-antes de decir algo hiriente limpio mi apartamento y la calma vuelve a mí-
Estos años donde las melodías vencedoras tienen sentido
Donde las pausas en el silencio son sabiduría
Y sentarse a escribir es placentero
Como los buenos modales y el arte de tomar con elegancia un vaso con agua
El paladear agradecido los generosos trozos de carne
El paso rápido entre calles donde para unos hay caos
Y para otros, armonía, mientras veo mi billetera y sé que estoy con lo diario,
Mientras he dejado pasar la mañana para celebrar el Sol en mi vera
-alguien reitera los caminos que ya recorrí
Y alguien aún no sabe de esas noches oscuras que fueron mías,
Preciso decir que no extraño las estrellas del cielo abierto,
Dicen los que han escrito bastante:
“Hay días intensos donde uno ha escrito como Poeta
Y recién se dá cuenta que lo es”-
Para mis dedos, están las melodías que he compuesto en el piano
Y para mis pensamientos una agradable taza con té y apenas una cucharada de azúcar,
El olor es relajante antes de dormir,
Pues he aprendido de los aromas y la renuncia a las noches de desvelo.
¿Cómo no despertar feliz para un nuevo día?
¿Hay misterio en esta rutina me preguntará usted?
Lo cierto es que además de tener los dedos llenos de jugosos aderezos
Sentado en la puerta de mi apartamento el día sé que es bueno
-los días donde se esperaba algo diferente fueron alcanzados,
No necesité recorrer el mundo para llenarme de asombro,
Que de esos pasos embravecidos al extremo
En otros poemas fui sincero como ahora-
Que antes de decir algo hiriente
Medito en mi propia paz y la consciencia
Los brazos fuertes, vigorosos derrochan el temperamento
Que en media hora de esfuerzo vuelve el silencio de los pacíficos
Para sentarse a probar del vaso con agua o un tabaco mentolado
Y saberse vivo, lo necesario para decir: “todo por fin está bien”,
¿Fue largo el recorrido, no?
Para los que recién llegan a la lectura les parecerá que fue fácil
Y para los que me vieron llorar en las calles
El verdadero sentido de La Palabra en este Poema será hallado,
Que El Poeta después de su gesta exclamó el mejor de sus poemas
Y en ese momento sin tomarle importancia
Se supo Poeta, antes de cumplir su destino.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

viernes, 13 de julio de 2018

EL SEÑOR DEL TIEMPO






Ese tedio de las tres de la tarde era la desesperación a los 20 años
Como el voltear la mirada y ver el parque San Francisco y no tener a nadie
Y sentir la eternidad en cada minuto
Segundos alargados al máximo donde no se sabía qué hacer
Fenómeno extraño que no sabía valorar
Diría mi lector que un buen libro
O la compañía perfecta lo solucionaba todo
Pero el libro no existía
-ese libro es el libro que escribo diariamente-
Y la compañía solían ser muchachas que no se entendían
Ni sabían hacia dónde debían orientar sus vidas
-por más lecturas o viajes o instrucción tuvieran-
Perder las tres de la tarde con unas botellas de cerveza siempre deprimieron
Los bares no fueron nunca lugares para ser feliz
-sobre todo si es que uno era sincero consigo mismo-
¡Ah, cómo ha pasado el tiempo para mi victoria!
Y así escribo
A las tres de la tarde
Con la placidez de los agradecidos
De los que sentimos la eternidad de los minutos
Y en ello contemplamos el fenómeno del tiempo
Y feliz es uno.
¡He allí dos maneras de entender al tiempo en una misma vida dirá usted lector!
Yo puedo responderle que las tres de la tarde
Para cualquier edad, pueden significar muchas cosas
-más allá los suicidas piensan y piensan en alguna manera de evadirse de esto-
Apenas el tiempo entre mis pupilas es un hechizo de bienestar
Dirán que el tiempo se alarga en medio del espacio
Pero eso ya es física teórica
Y mi sabiduría no se empeña en las ciencias
Sino en el arte de vivir
De saber vivir para testimoniarlo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco







jueves, 12 de julio de 2018

EL POEMA QUE ME VALIÓ UNA AMENAZA DE MUERTE



 

Que yo sepa, a nadie amenazaron de muerte por un poema
Al menos de todos los autores que he leído
Que deben ser más de 1,000
No sé de alguno que haya sembrado tanta envidia por un solo poema
Para ser amenazado de muerte.
¿Puede tanto desquiciar a quien no puede escribir lo que yo sí puedo escribir?
Mis cantares quizá sean más que simples poemas
Mis versos tal vez remuevan heridas en seres totalmente perdidos
¡Oh, esos fanatismos donde no se soporta un poema más mío!
Porque en todas las ciudades siempre habrá un Poeta Vital
Alguien que señale el camino sin temor alguno
¿No me honra que me amenacen de muerte por un Poema?
Apunta mi dedo señero donde otros no han pisado jamás camino alguno
Hace tanto tiempo dejé de escribir para los perdidos
Hace ya tanto tiempo que solo estoy escribiendo para los más fuertes
¿Las amenazas podrán callar al Poeta que Canta Feliz?
Sentado frente a mi ordenador pruebo de mi jarra de 3 litros con agua
Y pienso en la desdicha de los que no están destinados para leerme
Pero solo por un momento, siempre pienso en los vencedores
En los que  como yo vamos siempre más allá
Dicen los veteranos que otros escritores porfiaron en escribir para inducir a sus lectores
Al suicidio
Como Goethe o Camus,
¿No escribo siempre más bien para exaltar a la Vida?
¿Dónde en mí hay sentimientos de dolor o desesperanza?
¿Dónde en mí hay un Cantar donde comparta el sentir perdido de otros?
¡Ah, debo haber escrito algo imposible para haber sido amenazado de muerte!
Para un jueves 12 de julio del 2018 me parece magnífico
Porque en otros años, cuando sea anciano, reiré con solemnidad y más vigor
Cuando en el epitafio ordene mi conformidad con el haber llegado al final de mi tiempo
Que venturosa es la vida conmigo
Que así se escribe sin haber recorrido el mundo
Sin salir de esta ciudad de Arequipa
Como Cachalote en el más grande los océanos
En las profundidades legítimas a la montaña más alta de su entonces
Cuando me encontré.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...