miércoles, 9 de enero de 2019

EL JURAMENTO A GUTENBERG






Así los primeros herejes buscaron la sabiduría
Dos soles en el firmamento por donde quedaba el centro del mundo
Y la noche de Núremberg cuando el hombre solo miraba hacia arriba
O cuando las líneas de Nazca no significaron nada para los españoles.
El misterio de la piedra era como el de la espada y su dominio
Del silencio se podía decir que los niños genios tocaban los clavicordios
Y en las abadías, los amanuenses quemaban los libros del conocimiento perdido.
De la China el papel entregó al poema la inmortalidad
Dicen que los versos se forzaron magníficos y ya nada podía ser añadido,
Así, como en la antigua Grecia, cuando los esclavos en los banquetes
Declamaban libros enteros para los festejados
Alguien pensó que era necesario ser fiel a los acontecimientos,
Así, los hijos de Juan Pacheco, por ejemplo, fundaron la Real Academia
Mientras que la Tierra se abría a nuevos horizontes
Y el mundo dejaba de ser lo que en el Monte de Judá se pensó
Para asombro de los estudiosos de los Profetas Bíblicos
O lo que se acostumbre por los ultra ortodoxos hasta hoy,
Y fue una esfera como los vientres preñados a sugerencia de Isabel la Católica
Cuando un hombre hizo el amor con una mujer, en El Nuevo mundo
Aprendiendo así a amarse entre lenguas de esta parte y del Viejo Mundo.
Sin embargo, con el transcurrir de nuevas Lunas
Alguien pensó que era buena la ficción sin sujetarse a los hechos
Hasta perdernos en la confusión de los sucesos inventados y la fantasía.
Así, un día, alguien utilizó la retórica para demostrar lo inverosímil
Y nuevas leyendas señalaron nuestros orígenes
Hasta en el rigor de los números, solo accesibles a los eruditos
A quienes nunca se les ha entendido nada,
No por ello, deja de ser majestuoso el atardecer lleno de preguntas
O el libro que se abre para innumerables interpretaciones
Si acaso sea la edad un óbice de entendimiento
O los años, un enredo de vivencias donde todo es recuerdo impreciso.
Porque si falte en algo a lo que se sabe
Se hizo un juramento antes del primer libro
Sin que nunca se falte a la verdad en lo escrito
Y así ha pasado el tiempo hasta esta Luna
Donde cualquiera dice ser Poeta o Escritor
Si es que el papel aguante todo, si es que el que escriba
No se ajuste al juramento de Gutenberg
Cuando el libro era algo sagrado, hojas llenas de saber milenario
Que cuando fueran consultadas, en el ritual de los aprendices y los sabios
Uno se remontase a los hechos, sin temer a las patrañas
Y los intereses de por medio, cuando se escribe cualquier cosa
Y los que lo hacen, falten a la causa de los libros
Sea para lanzar bombas desde Palestina
O para engañar al joven lector, malogrando el credo
Panfletando la historia, sea dicho con propiedad,
Porque los libros están allí, pero ya no hay autores ni Poetas
Solo escribidores sin aporte, escribidores sin rituales superados
Páginas desperdiciadas que solo sirven para espantar a los ávidos de saber.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

martes, 8 de enero de 2019

ES MEJOR NO ESPERAR NADA PARA RECIBIRLO TODO







¿Sabes que la gente no tiene memoria?
Que lo que ocurre en un día son apenas palabras
Momentos donde se pierde la vida
En una visión, un sueño, una canción interpretada en solitario
Apenas conversaciones donde no se llegó a entenderse
Tus ojos o los ojos de ellas o todos los días del amor
Esas lágrimas que son de hace años o el beso que ahora es una leyenda
Una pregunta que recorre las callecitas para querer saber
¿Fue sincero el amor del Poeta o, fue la búsqueda de las emociones en cada muchacha?
Porque yo te puedo hablar de esto y lo otro
Y darte fechas y lugares, citarte libros que te comenté
Noches donde te esperaba con ansiedad
Horas donde lo dije todo y sin embargo no fue suficiente
Antes que todo fuera olvidado,
Antes que los días se lo llevaran todo para luego no saber nada
En los segundos de la filosofía, del tocar la vida
Del placer que es efímero y se reitera en cada mujer
Y que sin embargo se hace nada, apenas otra vez recuerdos antojadizos
O soledades donde el tiempo se extravía
Escritos para la media noche o la Luna que promete siempre volver.
Porque el mar que en mi pecho lo hice tuyo
El olor salado de mi piel bronceada de muchos veranos
O el te amo que lo repetí sinceramente hasta el hartazgo
No solamente contigo sino con todas las que me hicieron feliz
¿Sabes que de todo ello siempre quedan satisfacciones y arrugas en el rostro?
Me dices que hice bien en escribir todo lo que nos ocurrió
El contraste de la luz cuando tus ojos fueron perfectos para mí
Tu cuerpo estremecido y lo que fue el contacto cuando estuvimos
¿Quedará algo para los que estén después de nosotros?
¿Hemos terminado algo que no sabemos cómo empezó?
O volveré tras mi marcha feroz a los hoteles de muchachas
Solo para saber si aún te siento mía
O en los cuerpos lozanos otras me entreguen caricias cercanas a ti.
Y entonces, después de todo
Somos tú y yo lejanos, como tus labios grabados en mi memoria
A otra hora estarás de mi mano otra vez
Y tus relatos no sé si a tiempo, sepan de mí
Para finalmente decir que estamos vivos
Si es que estemos preparados para amarnos
Si es que alguien sabe qué es el amor
Entre días que se lo llevan todo
Y no nos dejan nada para la memoria.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco




PARA ATARDECER






Para atardecer, luego de haber cenado, mordido los trozos de pollo
Deglutido el arroz con las papitas cortadas a cuadritos enjugadas
Y subir las gradas que dan a mi habitación,
Para sentarme a escribir, debo antes haberme lavado bien los dientes
Las manos, haber pasado la toalla por la boca, para sentarme frente al ordenador
Y probar un poco de mi jarra con leche de la tarde
Con mi tabaco mentolado, más allá de las noticias y de lo que ocurre en el mundo,
Porque se puede atardecer con el sol entrando por la ventana
Como también desde un aula universitaria o frente al mar,
Tal vez desde el rigor de las oficinas o con un libro entre las manos,
También escuchando una balada que me hable de ellas,
Preguntándome con quiénes harán ahora el amor
Qué hombres las han hecho suyas, cuántos orgasmos hay entre mi tarde
Y las de ellas, pensando en las horas en las fábricas, en las tardes de Mall´s
En las caminatas por las largas avenidas llenas de comercio
En un café en soledad que es por cierto agradable desde la Plaza de Armas
O en la ciudad que no conoceré jamás y desde donde me leen
Sea desde un pueblo alejado de Ucrania o en una Plaza pública en Madrid.
Para atardecer, cierro mis ojos para recordar los otros colores
Para tratar de visualizar la hegemonía de las águilas entre las montañas elevadas
O la muchacha que ha intentado de todo para querer saber para qué es útil,
En el amigo que ahora intenta escribir un libro, un cuento, un poema
O conversa ebrio en un pasaje de la ciudad sin tener conciencia que
Los diálogos perdidos son sabidurías reconocidas como innecesarias
Porque alguien maneja un bus escuchando su propia música y sabe
La libertad es un privilegio que solo es otorgado a los Poetas que superaron
Todos los rituales, todas las maneras que se requieren para atardecer
Sin tener que necesitar de nadie, sin buscar abrigo ni respuesta a lo que se escribe
Como quizá lo entienda la muchacha irlandesa que quiere aprender español
Y trata de entender mi universo, mundo, espacio, habitáculo desde donde soy
Mientras enciendo otro tabaco y alguien comenta en General Pacheco
Que hay un Escritor que hace tiempo tiene la fórmula para derrotar al vacío
Al tedio, a ese sopor que los grandes pensadores no pudieron resolver
¿A tiempo?, ¿antes de rendirse sin eurekas?
Si lo sé o no, si es mejor volver a probar los labios de la primera muchacha
O sentir el olor de la piel de las mujeres que salen del mar y se llenan de arena
No sé, y sé que no se necesita respuesta para ello, ni desde Mollendo
O alguna playa alejada de México,
Porque para atardecer, el cielo oscuro de ese bosque en Alemania
O la claridad del amanecer en Arequipa, se eximen de respuesta,
Estamos aquí, entre hospitales o mercados, cualquier lugar donde alguien respire
Y La Palabra sea enunciada, como si todo se resumiera en soledades diferentes
En soledades que terminan siempre entre un tabaco y una jarra con leche
Con el torso descubierto, sin tatuajes, un jean y los pies sobre los pisos de felpa desnudos
Manifestándose una vez más la interrogante:
¿Qué pensaré en el último momento antes de partir?
¿Habré cumplido mi misión?, si acaso pocos tienen esa certeza,
De saber, saber a dónde se irá uno, cuando finalice todo este estar
O el libro se haya completado, sabiendo que se requerirían algunas décadas
Algunas décadas para ser entendido, si acaso
Todo deba resumirse en un solo verso o párrafo o Palabra
Cuando atardece y los ojos de ellas cuando sienten placer vuelven a mis memorias
Y concluyo que el pronóstico en contra fue vencido con todos los honores,
En este atardecer,
Para atardecer, entre todos los errantes y los pocos complacidos
Y pueden escribir un poema, como éste.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...