lunes, 2 de diciembre de 2019

EL HOMBRE ES BUENO Y MALO, ESO LO HACE HUMANO






Mira cómo vamos repitiéndonos en lo mismo
Fue ayer o más de mil años
-el asombro de la revolución industrial y sus grandes cambios
E internet y la tecnología-
Mira cómo seguimos pensando lo mismo
Y la soledad complacida de los escritores
Mira cómo fue derrotada la soledad
-las muchachas que saben hacer el amor siempre me esperan-
Y la soledad complacida del que guarda silencios muy largos
Y sin embargo son agradables de dejar estar
Calma y quietud, no es el verbo la respuesta
Es el estar sin a veces decir nada
-¿Me soñaste escribiendo esto para tu sosiego?
En mis ojos puebla el inmarcesible mar y son historias que no deben ser contadas
Nadie puede escribir sobre lo fascinante sin dejar de delatar sus embrujos
-el sol broncea más mi piel y pienso en el momento del amor-
Prendo un cigarro mientras el mundo fatiga a las personas
-unos compiten contra otros mientras escribo este poema-
¿Te sentarás como yo por las mañanas para saber de la paz?
Cansancio y tristeza y el brillo de mi mirada sin tener palabras
A veces me detengo a marcar un número
Una palabra desatinada y el día cambia para las personas
Se me ve como el ejemplo de lo posible en medio de lo imposible
No es como la retórica que puede persuadir
Las personas somos nuestro pasado
Y hay pasados que te remueven todo tu interior
Esos pasados cuando hablan son como el fuego que te dice: ¡lo puedes todo!
¡Ah, bendita seas vida mientras más muchachas me des!
No he pedido tanto y se me ha dado mucho más que un aventurero
Podría decir que dentro de mi fortuna está la quietud
El saber esperar lo que cansa a las personas normales
Soy el reflejo de lo que iba más allá de cualquier férrea voluntad
Y así, en mi misterio, el sueño de la tarde me vence para soñar
Si es que a los 48 años la soledad apacible te permite soñar
Ruego así por los que deben salvarse de un mundo donde el hombre es fe y traición
No hay persona que carezca de estas dos facetas
Quien entienda esto, habrá entendido al ser humano
Y todos los errores que se deben tolerar
Antes del perdón personal.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco



ESE ESCRITOR QUE ESCRIBIÓ VARIAS BIBLIAS SIN SALIR DE SU CIUDAD






De estos privilegios donde estoy apartado y complacido, a fuerza de entender y aceptar mi destino, me quedan recuerdos tiernos y sobrecogedores para los de mi generación, de lo que era imposible y fue motivo de mis desafíos y arremetidas, no contras el destino, sino contra un mundo que fue soñado por muchos y, permanece en la inocencia de otras generaciones nuevas, para lo cual tuve en su momento, cuando el discurso romántico se expusiera en la ciudad, con opúsculos publicados por amigos, queda ahora el saber que este oficio no rentable, injustamente para muchos por querer vivir de la escritura, encierra los personajes propios de una realidad que se convirtió en total, desde la globalización hasta las mujeres de otras patrias, con otras costumbres y novedades para mis lecturas que, en su momento me hicieron entender de las pocas diferencias que hay, entre el buen trato y, las experiencias comunes, cuando se trató de los sueños personales y la tragedia de los que tuvieron que renunciar a lo que sigue entre mis dedos fluyendo sin detenerme en estos escritos, sin censura alguna, como homenaje a los poetas o escritores que tras el libro que debe ser impreso, sueñan con sus nombres en un texto desde el cual sincerados, expresen la salvación del individuo, la negación de las derrotas que son similares y comunes a todos, la humanización discreta o el canto apoteósico que es solo entendido en las noches plácidas de soledad, cuando se aceptó el ser un solitario y, además de hallarle gusto a este estilo de vida, el espacio propio del cual tanto escribí por los años noventa, fuera hallado en esta personalidad ajustada a una ciudad donde no hay más fantasmas, salvo la vergüenza que es una experiencia constante y de la cual me animaré con el pasar de los años a esclarecerla, cuando todo sea comprensible desde el lenguaje más claro, sin eufemismos ni palabras muy rebuscadas, si acaso el saber es de todos y así, las palabras son simples, cuando el entendimiento se ha dado, bajo los rigores de la responsabilidad y el criterio ante las consecuencias de lo que se hace y escribe. Porque nada en mis escritos o mi persona es dejado al azar o la casualidad, ser el que se escribe para ser el que vive, a mi conformidad, me place, sin necesidad de París o Barcelona, Roma o Estambul, New York o Buenos Aires, hasta allí jamás podría hallar la comodidad propia con la que actualmente cuento en esta ciudad, desde la cual tengo el mar a un par de horas y, los momentos plácidos, sencillos en el total sentido de la palabra, es decir, sin complejidades ni obsesiones confusas o perturbaciones, me dicen que de aquí no debo moverme, con mis jarras con café, con mis sentencias del amor o mis silencios desde mi encantadora y motivante soledad que se asemejan más que al misterio, a la fortaleza con la cual me ha llenado esta ciudad, sin ánimos de fama o protagonismo. Porque escribo para pensarme con una máquina es escribir portátil en cualquier punto de la ciudad sea como si fueran los ochenta, en el sueño del que sin saberlo hasta sus 27 años, fue concebido para ser escritor, sin ser necesariamente burgués sino más bien, un escritor visceral que ahora tiene los nervios templados y apenas se contenta con las muchachas del placer, unos tabacos mentolados y, las horas de la escritura, cuando todo está muy claro, desde cualquier parte del mundo donde soy leído, para la certeza de los que sienten que hay muchas cosas absurdas e inexplicables en la vida que nunca tendrán un respuesta que contente a todos o, que cuando por las mañanas al salir a la puerta de mi apartamento, a mis casi 50 años, mi sensibilidad me diga que el mundo podría ser Grecia o la India, quizá Alemania o Rusia, pero como el hombre que recorrió todos los caminos que debía recorrer en la misma ciudad que es todo el mundo, se complació con el término rotundo de definitivo, para hacer su propia literatura, sin buscar reconocimientos, ni tampoco respuestas de mis lectores y lectoras que hasta ahora no entienden cómo es posible que un escritor que está lleno de mundo, no desee moverse de donde está, renunciando a otras latitudes, si acaso una sola ciudad le bastó, para llenarle sus páginas, mientras escribe.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL MAURICIO Y TODAS LAS VECES CON TODAS MIS MUJERES





Cómo fue de pronto que desde Los Derroteros de la Soledad, pasando por La Brevedad en el Tiempo, donde los personajes eran intensos y muy curiosos, si es que debo acotar que tenían personalidades bien marcadas y diferenciadas, llegué a Cuando Venus jugó a ser Perversa a resumirlo todo en la Filosofía entre el varón y la mujer, lo que es la verdadera filosofía: los secretos del placer, el sexo en exceso y los males propios de las experiencias comunes dentro de los sentimientos o emociones mas no las circunstancias que jamás impiden el desconocimiento del saber de todos, estuviese tentado a ser el mediador entre las mujeres y mi universo, el placer sin medida y los orgasmos desde donde fluye mi literatura actualmente. Ya en Historias de Amor y Sexo, pareciera que el universo de mujeres dentro del libro, intentara rescatarme del escritor ermitaño que soy, que solo hace el amor con mujeres impersonales pero sumisas y esclavas y que perturba el paradigma de lo normal, lo establecido, en relación al sexo y los compromisos formales, es decir, desde la intimidad propia de los conservadores donde se cree que el sexo es solo para los casados, bien casados o, los que por mutuo acuerdo, deciden compartir sus vidas por un buen tiempo, si es que le dan pelea a una relación que termine en la vejez y el diálogo lleno de una historia que no es precisamente la mía, porque luego, mi universo de escritos, de manera abrumadora se apodera de todas las centenas de muchachas para saber de rituales donde me entregan sus almas, bajo la  oración del Mauricio Nuestro, una distorsión del Padre Nuestro, desde el que los goces me han apartado de personajes que no deseo conocer ni tampoco sean motivos de mis escritos, para ser el punto de partida de algo de 5,000 escritos, desde los que Mauricio, el protagonista, o yo, se multiplica en lechos con muchachas de diferentes razas y edades, para disfrutar la vida y hacer de mi literatura-parafraseándome a mí mismo-un permanente orgasmo, una celebración de la vida en el sexo, la promiscuidad y todo lo que adelanté en mi generación para los que entregados al goce de las mujeres, centrara el punto de partida de todos esos escritos desde el penetrador, el copulador infatigable, el que revela los secretos de las muchachas que posee desde una intimidad que pocos autores tan egoístamente no han escrito. Debo por tanto confesar que mi literatura parte del Mauricio que conoce a una y a otra sin necesidad de quedarse con ninguna, desesperado por las gracias y encantos de estas muchachas incondicionales que son materia de conocimiento constante que me dan felicidad y una salud envidiable donde he conocido el éxtasis sin ningún tipo de droga o estimulante alguno, al corroborar que el organismo es sanado, curado de penas o desesperanzas a las cuales tuve que aprender a dominar, hasta llegar a lo que soy, un mediador del hombre y las mujeres, del amor en estos tiempos cercanos a lo imposible de la tecnología o, los ojos que encontraron el paraíso en la muchacha que se dejó amar, más allá de que fuera por unos billetes, cuando se dio cuenta que lo mío nunca fue una higiene sexual o, que siempre fue para ella inevitable el sentirme, no como un proveedor de dinero, sino un ángel que les recordaba en las eternidades de los lechos, la fantasía y la  ilusión de lo que se nos prometía siempre, cuando se esperó tanto al amor.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...