lunes, 23 de abril de 2018

EL ESCRITOR QUE NO LE HACÍA EL AMOR A CUALQUIER MUCHACHA







Mientras escucho a Raul Diblasio y su tema, Piano, pienso en que han pasado 25 años, que si bien los libros han dejado de ser mi fascinación, que ya no soy el muchacho que leía vorazmente todos los días en la Biblioteca y anhelaba ser publicado, era el que se sentaba frente a su máquina de escribir y, se pasaba todas las noches dibujando y escribiendo, escuchando temas como el mencionado, tratando de encontrar las palabras precisas para expresar lo que sentía en esos entonces.
Creía que enamorarse lo era todo y, creía que el amor era a primera vista. Ambas cosas no lo son ahora que puedo escribir con autoridad sobre estos temas. El amor no lo es todo, es una experiencia necesaria que se repite en cada mujer que conozca o haya conocido y, el amor a primera vista solo sirve para hacer el amor o tener sexo, mas a mis 46 años ya no sería tan inocente como para acostarme con la primera muchacha que me lo ofrezca.
-ella no quería dejarse ver su sexo, pedía que apagara la luz, que así era más romántico. Me senté sobre la cama, encendí un tabaco y me quedé observando su cuerpo, era un cuerpo hermoso. En ese momento evoqué a otra muchacha de hacía más de 15 años, lo mismo me pidió, que no le viera su sexo, que apagara la luz. Está bien, le dije, mientras me quitaba el preservativo. Qué haces, dijo mientras su rostro cambiaba de expresión: sin preservativo  o sin  protección nunca lo hago. Es que no lo haremos, puedes estar llena de papilomas o condilomas dentro de tu sexo. Me vestí y salí del hotel mientras daba una calada a mi tabaco internándome en calles donde las muchachas sonreían y era difícil saber quiénes eran portadoras y quiénes no. No sé quién fue el que dijo que ahora era más fácil tener sexo y difícil encontrar al amor, creo que estaba errado: lo difícil no era tener sexo digamos con 7 muchachas diferentes en una semana, ¿7 polvos con 7 mujeres no me parece ya poco?, lo difícil es encontrar a una muchacha sana-
Mejor dicho, ignoraba el significado de los lunares en el rostro, mejor dicho, ignoré el significado de los lunares. Recordé en ese momento la cama de un hotel donde un bicho se prendió de mi brazo y tuve que frotarme con fuerza con las uñas de los dedos para sacarlo porque se estaba convirtiendo en un lunar negro, un lunar como los muchos que tengo en la espalda o en el pecho. El hallazgo fue sorprendente, algunos lunares tenían una razón de ser. Fui al sauna donde me asee con un jabón antibacterial y pasé toda la mañana hasta sentirme seguro de no tener en mi cuerpo algún bicho como ese. Vaya, me dije, no puedo confiar en los hoteles, quizá por eso uno de 5 estrellas merezca pagarlo tanto.
Pasada la tarde, era fácil tomar un taxi para desde un café poder llamar a alguna muchacha, pero eso era exponerme a enfermedades o contagios porque los preservativos no protegen ante las enfermedades de transmisión sexual. Descarté de inmediato los night clubs para la medianoche, las había visto besarse con desconocidos de quienes no podían ver con claridad ni sus rostros, menos saber quiénes eran.
La mayoría de muchachas que conocía llevaba tratamiento psiquiátrico. Las preguntas que le hacían a su terapeuta eran: ¿por qué soy tan puta? Hacer el amor con 10 muchachos en un día, fuera de si hayan sido orgías o uno tras de otro carecía de importancia. Era el placer por el placer, la extravagancia por lo exótico, desde rostros grotescos hasta hombres de muy avanzada edad, eso no importaba. “Son casos especiales, Mauricio, no todas son putas, son raras las putas”, me decía mi padre quien sabía tanto del tema como yo. Se enamoran del momento, pensé, porque lo mismo me pasó a mí. ¿Eso es tener el corazón de piedra? ¿No se supone que el sexo es el culmino en todas las relaciones de pareja que buscan amor? El cortejo, el conocerse, el saber del uno y la otra para estar seguros antes de entregarse, eso lo obvié cientos de veces. El amor para mí era solo un concepto que carecía de significado.
Dicen que las arrechuras se curan con las venéreas o el temor a contraerlas, no con los embarazos no deseados, porque ellas mismas se hacen abortos sin pedirte ayuda. Hay tantas maneras al alcance de todas. Luego de haber ordenado mi Coca Cola, pensaba en los ignorantes que disfrutaban del sexo sin darse cuenta de los riesgos a los cuales se exponían. Estaba claro para mí que el amor es una enfermedad, el amor de los principiantes y que la lujuria, es otra enfermedad también. Las muchachas trataban de entenderlo con sus terapeutas y ginecólogos, mientras tenían miles de orgasmos en el día. Tanto orgasmo las hacía felices, por ello se les llama sin duda: las mujeres de la vida alegre.
Encendí otro tabaco mientras daba sorbos de mi Coca Cola, revisé mis preservativos en mis bolsillos y pensé entonces recién en las muchachas vacunadas contra las enfermedades de transmisión sexual. No todo estaba perdido. Había pasado de nivel en el amor y el sexo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


sábado, 21 de abril de 2018

DE MAROCAS NUNCA MÁS Y ADIÓS AL NEOLIBERALISMO






Porque una cosa es que sepas que los hoteles donde haces el amor sean seguros, visitados por gente decente y discreta, con sábanas cambiadas y olor limpio, con colchones sin mancha de menstruación y, baños sin olor alguno, con wáter’s pulcros y mayólicas que brillan por el aseo dado y, claro, las muchachas veinteañeras que carecen de lunares en el cuerpo, lunares en el rostro, inexpertas algunas para el amor, precisas para enseñarles los caminos del placer y, otra que renuncies a ellas, porque de pronto al momento de querer cerciorarte que estén sanas, se nieguen a que les revises el interior de su vagina, si acaso tengan papilomas o condilomas, esos virus tan propios de los que llevan una vida sexual intensa, promiscua o liberal.
La ignorancia va de la mano con la inocencia. Y puede ser inocente un gran maroquero, desde los que van a night clubs, hasta los que llevan años casados y siendo infieles, se enteran por sí mismos de los riesgos que implica tener 6 o más mujeres.
Nadie quiere de pronto despertarse y encontrar verrugas en las ingles o el monte de Venus, mucho menos con un lunar en el rostro, para tener visitas al principio vergonzosas con los dermatólogos ante quienes pareciera que uno ha cometido un crimen y merece dar asco.
No me convencen por ejemplo unos ojos azules, o una cabellera natural rubia o una piel muy blanca. Parecerá que a partir de ahora, debiera hacer la labor de un ginecólogo antes de hacer el amor: auscultar bien a la muchacha con quien deba hacerlo, si de pronto ambos antes tengamos que exponer nuestras biografías sexuales para saber a qué atenernos.
Yo diría más bien que he tenido que llegar hasta aquí para callar las voces que reclaman la liberación sexual femenina o la promiscuidad, es decir, que las mujeres puedan tener la mayor cantidad de parejas posibles, en pleno ejercicio de su libertad sexual. Porque los preservativos no protegen ante este tipo de enfermedades de transmisión sexual, así la pareja en cuestión no tenga síntoma alguno de padecerla, ya que se manifiesta 5 años después o 10 años en otros casos con los primeros síntomas.
¿Monogamia? Duro es aprender esta lección en pleno siglo XXI, sobre todo cuando se ignora tanto y nadie se atreve a escribir sobre esto, porque alguien sensato no hace el amor con la primera muchacha que le ofrece amor. Desde el herpes hasta la gonorrea resistente, nunca sabemos qué más se pueda contraer si acaso esté uno arriesgándose al VIH.
Esto es lo que plantea el neoliberalismo: enfermedades de transmisión sexual. Todo lo contrario a lo que el sexo sano con una sola mujer pueda otorgar. Que exámenes médicos en laboratorios y el rigor de los que son testigos de las personas que han de conocerse, para verificar sus costumbres, hábitos y formas de ser, tienen mucho vínculo con el pasado sexual de las personas.
Masturbarse en todo caso no es malo, a estar auscultando a muchachas veinteañeras que podrían no tener verrugas dentro de su sexo, más si dentro de su garganta, que los besos compartidos están llenos de virus y eso no te lo comentan en los colegios ni los padres de familia que no educan bien a sus hijos.
Alguien tiene que recorrer el camino para señalar por dónde no ir y, alguien debe aceptar que la monogamia es saludable y confiable, que bien, en los contratos prenupciales, las demandas ante contagios por enfermedades venéreas son escandalosos y hay que saber con quién se empareja uno, ya dejando de lado las pastillas abortivas o las inyecciones o la píldora, porque si tu pareja ha tenido muchas parejas antes de conocerte y piensas contraer nupcias, debes estarte preparado para los exámenes de rigor que se piden antes de casarte, porque no son casuales, sino hechos con el fin de no traer hijos afectados con la sífilis o en todo caso con malformaciones de quienes abusaron del sexo en ignorancia, sin la guía o pauta dada por los mayores o, en este caso, por El Escritor que dice lo que otros callan.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA ESTRELLA DE DAVID







Porque me llamaste
Y fiel acudí a tu llamado
Varón solitario
En una ciudad que tembló al verte
En una noche poblada de estrellas
Donde vi tu Magnificencia
Y supe de tu poder años después.
Porque ante mis ojos
Y los ojos de un millón de habitantes
Tu Estrella brilló desde lo más lejano
Y el miedo en mí desapareció
Y la ciudad me escuchó decir:
Él vive, no me importa morir por su causa
Y hacía Él iré, a su encuentro.
Porque la Iglesia que no perdona
Impuso su poder para borrarme la memoria
Largos 3 meses después de curas de sueño
Para que luego el mundo supiera de mi voz:
¡Sí se puede, Sí se puede!
Porque me llamaste
Y feliz peregriné a tu encuentro
Porque un millón de habitantes vio tu Estrella
Y el único que caminó hacia ti fui yo
Sin importarme perder la vida,
Como está escrito y archivado
Dentro de la Historia
La que relata la del hombre que dijo: ¡Sí se puede!,
La que relata la del hombre que vio en Arequipa
La Estrella de David
Y muchos años después escuchara por todo el mundo
Mi: ¡Sí se puede, Sí se puede!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...