viernes, 11 de mayo de 2018

LOS ESCRITORES SOMOS LOS ÚNICOS QUE NO TENEMOS LÍMITE DE EDAD PARA TRABAJAR






Pasada la medianoche luego de darme una ducha caliente para sentarme frente a mi escritorio y escribir lo que a continuación haré, solo corresponde a la constancia desde el discurso que echa ecos para corroborarme que no soy el único que desea un mundo mejor.
Días de soledad y desamor, días llenos del calor humano y de amores victoriosos, días donde tuve que apartarme de amistades donde la bohemia me hacía pensar que en algo nos estábamos equivocando los escritores de la ciudad y, días donde entendí que si uno es correcto, La Ley estará presente y no te dejará en el desamparo cuando las causas son justas.
Porque para mí, lo normal luego de leer y escribir por las noches sobre mis vivencias, donde he perdido y ganado sin ya importar cómo sea la balanza donde me encuentre cuando he querido cada vez, en entrega total, mejorar la realidad que me rodea, digo, lo normal, es levantarme para tomar sol en la puerta de mi apartamento y pensar en qué más les puedo decir a mis lectores para que no pierdan la fe, compartiendo alegrías con los vecinos que me ven pasar, tomando mi Kola Real o, calando mis tabacos, a veces conversando con mi padre o, a veces conversando con señores de edad avanzada, hablando siempre de los valores necesarios para nuestra sociedad mientras veo pasar a las camionetas de la Policía varias veces por donde vivo como de igual manera a Serenazgo en un barrio donde la prioridad son los niños o las nuevas generaciones, porque a veces converso con personas que me dan su testimonio cuando se me acercan y me dicen que nunca beba, que nunca ceda a las garras del alcohol, que ellos darían cualquier cosa por ya no beber y que el alcoholismo es el peor de los infiernos que en sus propias palabras, no lo desean a nadie.
Porque sonreír no es malo, no es coqueterío. Nadie sabe cómo es el día de cada persona y, a veces un buenos días amable o una sonrisa cordial y respetuosa nos hace recordar que la juventud es algo que se lleva por dentro y hace que las personas empiecen bien su día, entendiendo que no todo es maldad dentro de este mundo, que hay personas que no pedimos nada, que no tenemos ningún interés y que tras la coherencia entre lo que escribimos y hacemos dentro de la ciudad, nos dice que cada quien desde su lucha diaria, entendemos que ser mejores personas es una labor constante que tiene que ver con el respeto y la armonía desde la cual sintamos la confianza propia de un orden establecido que requiere aportes y soluciones para nuestro estar.
Y por qué le puse el título al escrito de esa forma, porque a mis 46 años he recibido una grata noticia que me llena de entusiasmo a mi edad que en Perú es descartada para trabajos donde además de tener experiencia y estudios especializados para rigores donde tener 30 años ya es sentirse viejo, mucho más si es que no se tiene las relaciones públicas necesarias para enterarse dónde hay plazas de trabajo y qué oportunidades puede tener una persona de 30 años, si es que reitero, a mis 46 años, como Escritor, puedo afirmar que este oficio, sin que de pronto se vea parametrado por alguna línea editorial sugerida, es quizás el único oficio en  el que no se pregunta por la edad sino más bien, se apela a la sabiduría y el aporte que pueda brindar en este caso quien escribe.
Largas trayectorias donde las décadas han sido libros de lectura obligada hasta los escritos, como en mi caso, donde tomada la decisión de publicar gratuitamente desde mi Blogger en bien de la humanidad y de aquellos jóvenes que piensan que la literatura es una forma de lucrar con el conocimiento o la sabiduría, hasta ahora se preguntan con qué libro empezar a leer, si acaso no logran entender plenamente lo que dijo tal o cual escritor, desanimando de esa manera la espléndida y maravillosa aventura de la lectura que sirve para informar, advertir y prevenir desaciertos donde el autor ha recorrido un camino y, de manera abnegada insiste tercamente desde sus escritos en querer salvar al mundo, usando no solo la palabra desde sus escritos sino en el trajín diario donde uno se percata que la mejor moral para enunciar cualquier discurso es estar distante de la corrupción y perseverar en los valores que cada generación  necesita y algunas las pierden quizá porque este escrito como otros muchos no llegaron para ser leídos si es que lo que quiero puntualizar es que a los 46 años te pueden ofrecer trabajo y, de qué, pues de Escritor, como si fuera poco, en la convergencia de propósitos donde los que nos unimos queremos paz, sin ningún ánimo de afiliación política, o en todo caso se respete mi cualidad de librepensador, como Escritor, unido a una gran comunidad internacional que desea lo mismo que yo: un mundo mejor, desde la palabra escrita y hablada.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 9 de mayo de 2018

DE DROGAS Y SEXO SIN CONSENTIMIENTO






Si  todo estaba tramado, si esos que se hacen llamar amigos, si los que te invitan tabacos con burundanga sin que lo sepas, si las muchachas creen que consumir marihuana con sus amigos es ser libre, aquí relataré cotidianos hechos donde nadie sabe de quién está rodeado, si acaso alguien primero fue desgraciado y así desgraciado uno por uno a todos y, se acepte con conformidad lo que se reconoce como ser un sobreviviente.
Porque nunca pensó que esos tabacos tenían burundanga y que terminaría sin voluntad ante quienes querían destruir su carrera como filósofo. Está demás decir que la universidad son experiencias, la mayoría corruptas y denigrantes para el ser humano, en este caso, adolescentes que empiezan a vivir y creen ser queridos, estimados, por la manipulación de la palabra, esa que te llena de halagos y que crees, son verdades que mereces.
Al salir de ese apartamento pensó en la suerte que tuvo, en que quizás ahora sería un bisexual más o que formaría parte de esos alcohólicos que ya nada tienen qué perder y entre ellos se juntan solo para elegir a alguien que sea talentoso y pueda ser la sombra de lo que ellos nunca podrán ser. Una calada de tabaco y una sensación rara donde era difícil explicar qué se sentía, sin entender qué pasaba.
La muchacha me dijo eso: me siento rara. Que si le habían dado algo en la bebida en plenas clases de universidad, eso lo corroboré cuando se pegó a mí y empezó a acariciarme, insinuándose para tener sexo. Ella tenía 18 años y estaba a la deriva desde hacía unas semanas, entre noches de alcoholismo, exponiéndose a venéreas o a embarazos que terminarían en un aborto o tal vez, en una paternidad que obligadamente sería llevada a cuestas sobre mí, claro está, si le hubiera hecho caso a sus insinuaciones.
Porque los 20 muchachos sabían que a ella le gustaba fumar marihuana y entonces decidieron reunirse en una casa donde había bastante bebida como drogas. En el momento en que menos se dio cuenta, ya estaba haciendo el amor con uno y otro muchacho, si acaso el sexo, la penetración con drogas es más intenso y difícil de decir: un basta, yo no quiero. 20 muchachos le hicieron el amor a la vez, lo suficiente como para al recobrar los sentidos o el sano juicio, se declarase como loca, como alguien que había perdido la memoria, alguien que sufría o adolecía de lagunas mentales para negar lo que había pasado en esa casa donde todos la hicieron suya. ¿Y todo por qué? Por el consumo de drogas.
Parecía un complot o conspiración. Ningún taxi quería llevarlo. No entendía qué había sucedido ni cómo. ¿Tenía que callar lo que habían intentado hacer con él? Una tarde se me acercó y me relató su experiencia. Hablamos sobre las drogas que dan desde los taxistas que con un solo soplo en las narices o un roce casual con la víctima, hacía que la persona en cuestión estuviera a merced del victimario. Pero es que las advertencias de los padres de familia son inútiles hasta que les ocurre esto a las víctimas. Se declaran después sobrevivientes y, dicen, es una experiencia más dentro del mundo universitario. Porque la muchacha de ojos verdes me dijo eso una vez, que se sentía amada por todos su amigos como si fueran sus hermanos y haría cualquier cosa por ellos porque eran de su absoluta confianza, hasta esa noche de su cumpleaños en que le dieron una gradual dosis de escopolamina y terminaron tomándole fotos en donde se daba de a besos con una muchacha de preferencia sexual diferente, reitero, en el día de su cumpleaños, donde estaban sus mejores amigos.
Porque yo vi a un muchacho que creía tener amigos, con el trasero al aire totalmente dilatado, botando miasma, dejado en plena calle de un domingo a las 06:00 a.m., apoyado en sus rodillas, sentado para la calle y las personas que por allí pasaban y solo pensaban en los padres del muchacho que no llegaba a los 20 años, en lo duras que son las lecciones que dá la vida.
Porque no me vas a decir que eso hacen los que te estiman mientras te dan marihuana y otras drogas con alcohol si es que debamos hablar de esos “sobrevivientes” que lo han perdido todo y solo quieren hacerle a los demás, lo mismo que les hicieron a ellos, si acaso le trasmitieron el VIH o simplemente destruyeron su vida, para siempre.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

CONVERSACIÓN CON MI PADRE SOBRE LOS CELOS






No, Mauricio, no todas son putas. Las putas son raras, especiales. No todas nacen con esa cualidad. ¿Sabes la cantidad de enfermedades de transmisión sexual que hay? Los celos son una etapa propia de todo varón que no sabe nada del amor. Una cosa es que la mujer sea coqueta y otra que esté llena de venéreas. ¿Sabes cuál es el impacto que éstas ocasionan en las mujeres? Los mismos herpes labiales son virus que tiene rebrotes de por vida y se contagian solo con los besos. Hace años, un conocido liberal que acostumbraba hacer el amor con esas muchachas que se le entregaban a todos, dentro de su ignorancia, hizo el amor con ella y, le salieron herpes en sus partes íntimas. Lo escabroso de todo esto es que se enteró que los tendría de por vida y que los transmitiría a su descendencia sin tener tratamiento alguno para curarse de ese virus. En  mi generación se pensaba que mientras más venéreas tuviéramos nosotros los hombres, más machos éramos y más respeto merecíamos. Hoy en día sabemos que aquella persona que ha tenido más de 3 parejas estables, tienen muchas probabilidades de tener alguna enfermedad de transmisión sexual. Es que no solo se trata de tener intimidad, se trata de que con solo besarse con una desconocida, puedes adquirir estas enfermedades del amor o la de los besos. Tú tienes mucha suerte por ser de buena familia. Sé que te has besado con innumerables muchachas que cuando tuvieron tu edad, nunca portaron ningún virus de los que te menciono. Los débiles ante la carne, los y las que han caído en las garras de la lujuria, son los que terminan escarmentando con alguna enfermedad venérea. Lamentablemente algunas de estas enfermedades son de por vida y no tienen cura. Por eso, cuando alguna muchacha te ha rechazado cuando has querido besarla, es porque han temido que tú seas un portador o tengas alguna de estas enfermedades.
Te hablaba de las putas, te decía que son especiales, porque ellas cruzaron todas las líneas donde las fantasías se convirtieron en realidad. Que puede pasar esto con todas las mujeres, te diré la verdad, claro que puede pasar. En el sexo no hay límite alguno y, experimentado éste, se llega al punto donde ya no se puede decir no. Los varones perdemos el control y queremos hacerle el amor a todas las mujeres que podamos. Algunas se dejan porque lo desean y otras se asustan y se atemorizan. En el caso de las mujeres, esta incapacidad para decir no se basa justamente en que los orgasmos sentidos, sean con drogas o al natural, se ha convertido en una necesidad de la cual no pueden desligarse. Pero son raras, son pocas las mujeres que deciden llevar ese estilo de vida, primero porque nadie quiere tener enfermedades de transmisión sexual y segundo, porque llegado el momento, la vida para ellas solo se trata de tener sexo, sea con quien fuera, varón o mujer y, sobre esto quería hablarte, sobre los celos.
Nuestra condición de machos territoriales hace que sintamos que nuestra pareja forme parte de nuestra propiedad o la sintamos así y, sé que está mal, pero esto es algo atávico. En las relaciones de pareja se habla mucho de la confianza que se debe tener entre ambas partes de la pareja. No se puede ir pidiendo a cada mujer que conoces, exámenes de laboratorio para verificar si tiene alguna enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, sin salirme del tema, los celos son una enfermedad de la cual algunas  mujeres hacen abuso femenino para controlar al varón donde es más débil: en la mente, en sus pensamientos. Generalmente este tipo de mujeres se quedan solas. Nadie quiere estar con una mujer que provoca celos constantemente, mucho menos si es infiel. Las personas maduras no perdonamos las infidelidades y, las mujeres que se respetan y son decentes, no se encaman con el primer hombre que las seduce. Los rastros de las venéreas no solo salen en los labios. ¿Alguna vez te has preguntado por qué rechazamos a las mujeres que tienen lunares en el rostro? ¿No has sentido esta reacción instintiva como algo natural? No, no es antiestético, es porque tememos que nos salgan esos lunares en el rostro y, en el amor, ambas partes se combinan. Está demás decirte que si tu pareja tiene los ojos claros, tus ojos se aclararán con el tiempo, que combinarse entre dos personas implica intercambiar genes que están dentro de los fluidos propios de los orgasmos entre varón y mujer. Debes entender entonces que por más coqueta que sea una  mujer, si es que es infiel, no podrá soportar la condena de una sociedad donde las mujeres también condenan a las infieles y, no es por razones machistas: nadie quiere tener cerca a una mujer que podría quietarles a su esposo. Las razones como ves, son por seguridad y normas de convivencias donde no hay patriarcado sino deseos de vivir en paz. Por eso, las putas, son mujeres especiales, con las cuales puedes hacer de todo si acaso llegada a tener la confianza y el consentimiento con quien fuera tu pareja, pudieras con ella hacer todo lo que ella también quisiera hacer en la intimidad. Leí una de tus novelas, creo que se llama: La brevedad en el tiempo. Y no te equivocaste, la mujer lucha mucho antes de entregarse, porque cuando ya has logrado que se entregue, será tuya para siempre. Que si en el matrimonio hay crisis, eso es algo muy normal, es difícil sobre llevar los años de convivencia, te lo digo yo que llevo casado con tu madre 48 años.
¿Los celos?, pues sí, todos los hemos sentido alguna vez, indistintamente de que sea uno varón o mujer, pero cuando la persona madura, piensa en otras cosas: el escándalo o la desgracia en sociedad que juzga y mira mal todo aquello que atente contra las relaciones de pareja, que al fin y al cabo, la calentura no se resuelve revolcándose con extrañas o extraños, que si no te queda claro, unos somos decentes y, otros, como se dice, de la vida, con todas las enfermedades de transmisión sexual posibles, si es que acaso podrá soportar ver sus partes íntimas llenas de llagas, granos, heridas o asquerosidades que de inmediato provocarán el rechazo de cualquier persona si así puntualizo que no todas son putas, que las mujeres no se entregan al primer hombre que se les aparece o que nosotros, no nos acostamos con la primera mujer que se nos regale porque los virus de las enfermedades de transmisión sexual se contagian a veces solo con roces y, nadie quiere ser un apestado, alguien que sea señalado por tener venéreas. Por lo tanto, los celos quedan fuera de todo trato dentro de la pareja, que la sonrisa es para darla, las amistades para compartir buenos momentos y, el libertinaje dejado para los y las enfermas con venéreas.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...