Pensador Libre. Nací en octubre de 1971 en El Puerto Bravo de Mollendo, en el sur de Perú.
miércoles, 30 de diciembre de 2020
TODA PANDEMIA QUE NO NOS MATE, NOS HACE MÁS FUERTES
domingo, 27 de diciembre de 2020
DOS MELODÍAS DIFERENTES A LA VEZ PARA UN SOLO TECLADO
sábado, 26 de diciembre de 2020
SOLO DE TROMPETA NAVIDEÑO
jueves, 24 de diciembre de 2020
ESTO ES YA PERSONAL, XI JINPING
domingo, 13 de diciembre de 2020
EL HOMBRE EN EL PEOR DE LOS INFIERNOS Y LA MUJER QUE DERROTA DEMONIOS
No sé
precisar cuál sea su crimen
Por qué la
desgracia le arrebató la virtud inexpugnable en su mirada
Da terror
pensar qué pueda sentir su corazón hecho un millón de pedazos
Si acaso
ante nosotros sea un monstruo
Yo pienso,
en su terrible maldición
Cuando sediento
de vida en el extremo de los que pagan las más severas condenas
Donde supongo,
se debió sentir indigno de ser amado
En el
extremo de este tiempo donde triunfa El Mal y lo más oscuro
Donde impresionado
no soporté el verle
Arrebatado del
don más bello que se nos ha dado
Y que solo
los sabios entendemos como Libertad
Ese monstruo
sin virtud en la mirada
Debe haber
meditado en saberes que no alcanzaré a comprender en existencia
Y de los
cuales a voluntad me aparto
¡No sé qué
crimen debió cometer!
Solo sé que
hay ángeles que vencen hasta al demonio más temible
Mujeres de
belleza y corazón Invencible que a ningún Satán temen
Y amansan a
los huracanados espíritus donde se desconoce la Esperanza
Y fue que
el rostro más horrible
Volvió tras
la virtud de la gracia del ángel como en su origen fue
Y luego de
hacer el amor con la más hermosa de las mujeres,
Mujeres, No
Diosa, solo mujeres,
Lloró para
sentir el latido de su corazón
Para recordar
qué es la existencia
Para recordar
quién es DIOS.
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor
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Derechos Reservados para
Julio
Mauricio Pacheco Polanco
EL TIEMPO DE TOTUS TUUS
Hay
experiencias sobre el sexo que desconocemos de Roma
Tuvieron que
escribirse sagrados escritos por una razón extrema
Tuvo que
llegar a ser pecado abominable lo más bello: el sexo
Algo debió
ocurrir en Roma para que La Diosa Virgen apareciera
Tuvo que
sumarse todo el saber de los Gigantes para que Ella le diera El Verbo a
Nuestro
Señor,
Y así, lo
que fue propio del Paraíso
Lo que fue
buscado como quinta esencia, piedra filosofal o el elixir de la eterna juventud
Alcanzó
grados que no comprendemos
Que desató
la Ira de La Diosa Virgen.
No hablo de
hombres, pequeños e imperfectos somos
No hablo de
aprendizajes, apenas tengo 49 años y sé demasiado poco a voluntad,
Lo necesario
para discernir y decir: ¡esto es lo justo y hasta aquí debo llegar!
Pero en la
Roma de Nuestro Señor
Algo terrible
debió ocurrir con lo que es lo más bello: el placer
Algo muy
macabro que en cada muchacha y muchacho
En cada
hombre y mujer,
En lo que
somos en el destino que no elegimos siempre
La Voz que
es del Pueblo, La Voz que es de Dios,
Grito en las viejas exclamaciones reiteradas hasta ahora,
Pero en el
pasado, la orgía superó inmensamente a los excesos que he visto
Entiendo así,
no puede ser que lo más bello, terminara por ser rechazado por Dios
Tuvo que
surgir el saber milenario de los Gigantes
Para que el
ser humano atrapado por los excesos que no podemos imaginar
Cambiara en
sus propósitos al enseñarnos a existir
Porque lo
que para Él fue Amor, espanto y horror le causó
Y La Diosa
Virgen, la que no quiere pecar por voluntad en toda eternidad
Por ser de
esencia Inmaculada desde que todo es todo
Diera El
Verbo a Nuestro Señor, quien salvó a los humanos
Tratando de
enseñar otra forma de Amar
Desde el
extremo mismo, a lo que propuso Roma, a lo que ignoramos
Si es que
queremos entender la historia del ser humano
Si es que
ya no hay más Gigantes de 10mts como Nuestro Señor
Si es que
Él esté en descanso en El Vaticano A Voluntad
Porque falta
mucho para su tiempo, porque en su dulce sueño bien cuidado
Por más horrenda
que sea nuestra historia
El mundo
actual no es Roma, la Roma donde tuvieron que volver los Gigantes
Para salvarnos,
cuando el amor se convirtió en el horror, ¡el espanto!
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor Anti-Profeta
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Reservados para
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
viernes, 11 de diciembre de 2020
LOS GENIOS SECUESTRADOS
El cantante
entonces exclamó: ¡yo no voy a cantar esto!
¡Cómo voy a
cantar algo que va en contra de mi opción sexual!
Meses después,
públicamente felicitaba a quien era su pareja homosexual
Desde una
premiación televisada para todo el planeta,
Porque sabes
que los grandes pintores en realidad nunca pintaron nada
Los cuadros
llegaban a sus estudios para que ellos pusieran sus firmas,
Lo demás
era sostener discursos que no eran suyos
Defender lo
indefendible para ellos,
¡Así nadie
podía hacer arte!
Hay una
pieza en piano que debió ser estudiada por años antes de ser ejecutada
Toda una
vida de encierro
Para la
noche principal
Donde los
aplausos eran palmas fuertes
Y el
pianista dejaba correr el telón, mientras el teatro se vaciaba
Y recién
tocaba sus propias melodías
Las que el
mundo no conocería.
Porque el
defensor de causas nobles
El que creía
en el discurso que cambaría realidades
El luchador
social,
Un día se
encontró ante un discurso que no le dio tiempo para vomitar
Apenas dirigir
sus ojos a las cámaras
Y esperar a
que pasaran unos cuantos años
A que
alguien cometiera sus mismos errores
De querer
salvar a un país
Que obedece
a otro país
Que obedece
a un banco
Que obedece
a una familia
Que obedece
a una creatura
Que es el
arte logrado por escultor que hace tiempo, no supo, qué inventó,
Mientras los
Poetas escriben sin saber que son Profetas Bíblicos
Que sus
versos profetizan un futuro con intereses nacionalistas
Así no sean
sus versos para su nación,
¡No importa
la nación que fuera, eso se puede corregir con una corregida versión de la
historia!
Y el
cantante que hacía el amor en público con las mejores mujeres
El cantante
que fue torero, el actor de cine que enloqueció
El hombre
que no quiso casarse por querer hacerle el amor a todas las mujeres
Y pasó a la
historia como homosexual que murió con SIDA,
El genio
que se declaró ciego
El genio
que se declaró sordo
El trovador
de verdad que se salió del libreto
Y por orden
de un Dictador, le fueron cortadas sus manos,
El Poeta
que vociferó frente al pelotón de fusilamiento
Y que la
historia dice que fue amante del genio que pintaba
Del genio
que hacía películas y nació para ser libre.
Interrogo
pues entonces,
¿Quiénes juegan
con los genios hasta humillarles su memoria?
Porque aquí
no te dan opción a nada,
Porque lo
empezó como Arte
Con la
intención de expresar lo sentido
Sea la
causa que fuera
¡Jamás fue
respetado, jamás!
Sino, vé a
ver lo que hicieron con El Hombre que quiso salvar a la humanidad
Vé a ver lo
que han escrito en su Nombre
Así solo
haya querido predicar lo que es el Amor y el Perdón.
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor
Todos los
Derechos Reservados para
Julio
Mauricio Pacheco Polanco
MARIO VARGAS LLOSA, EL ESCRITOR
Se sentaba
todas las mañanas a leer los libros que llevaban su nombre
Se preguntaba
qué escritos tan maravillosos eran esos,
Es cierto,
él jamás escribiría algo así,
A veces
estaba de acuerdo con lo leído
Otras, renegaba de su nombre
Su nombre,
el nombre de todos los escritores
El nombre
de los premiados por El Nobel.
En realidad,
él era el que se echaba llave en su estudio
Para no ser
interrumpido por nadie
Para pensar
en la historia secuestrada
En todas
las vanas horas perdidas
Cuando creyó
ciegamente en los libros, en la universidad
En la
ignorancia en los discursos de la cátedra
En los
pocos billetes que le quedaban de la gran fortuna de su madre
En los
libros publicados por Carlos Barral
En los
Poetas de quienes poco supo desde entonces
Los Poetas
del pasado, las páginas que no estaban en blanco
Las páginas
escritas por personajes negros
Por los
mercaderes de la palabra, los que usaron los nombres
Todos los
nombres de los escritores
Para vender
libros, libros que ellos no escribieron
Y que
debían presentar de ciudad en ciudad
Esperando las
preguntas sobre obras que debían estudiar
Porque, además,
ellos eran los primeros lectores de los libros escritos
Que llevaban
sus nombres,
Entre premios
otorgados, reconocimientos por obras que ellos no escribieron,
La vida
pudo ser mejor, pensó Mario,
Lo que en
realidad quiso escribir, pudo decir muchas otras cosas,
Pero no,
nunca más volvió a escribir,
Renunciaba diariamente
a escribir sus propios libros,
Apenas hubo
tiempo entre las columnas que debía defender desde los principales diarios
Las palabras
nuevas a conocer
Las críticas
por cosas que él no pensaba
Los libros
donde se defendían causas que él no defendía
La esclavitud
desde la Literatura
El sueño
destrozado del poeta
Del que
creyó poder vivir de la literatura
Del que
estaba unido a los del Boom por una misma causa
Como los, 100 años de soledad, que Gabriel García Márquez nunca escribió
Cuando desesperado,
envió un mamarracho a su editor
Y se dio
con la sorpresa que habían escrito una obra maestra con su nombre
Que tampoco
le publicarían sus libros escritos por él,
Que así fue
con todos los autores del Boom,
Que no fue
un crimen cometido contra los defensores latinoamericanos de La Palabra,
Que lo
hacían con todos,
Que nadie
en la historia se libró, esa historia reescrita cada cierto tiempo,
Cada fin
del mundo logrado,
Cada noche
oscura desde París, donde se sentaban en los cafés
Para hablar
sobre el perdido Hemingway
Por citar
un ejemplo, para especular sobre sus verdaderos escritos,
Por querer
saber, dónde estaban los verdaderos libros,
Esos que
llenaron las páginas a fuerza de vísceras y garganta silenciada,
Cuando aún
se creía en La Literatura,
Cuando las
manos ingenuas de temperamento iracundo
Dejaban los
manuscritos en las imprentas,
Para al
momento de leer sus primeros libros
Se encontrasen
con otras historias,
Con sus
Nombres.
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio
Pacheco Polanco
jueves, 10 de diciembre de 2020
UNO CONTRA 8,000 MILLONES
Soy el que escribe sobre sexo y el placer
Soy el que halló la felicidad y enseña así a
vivir a las mujeres
Soy la foto a la cual le prenden velas
Las muchachas que quieren saber qué es el amor
Y las que han perdido la fe y se van a suicidar
Soy el que testimonia ante los dioses lo que
somos
Y hace plegarias en plenos orgasmos
Soy el varón que no puede negar ni la más
lesbiana
Porque a ellas les enseño el amor
Y soy el que escribe sobre sexo con la
autoridad conferida por las mujeres
El que no puede ser obviado a pesar de ser
obviado
El que traspasa el alma de todas las mujeres
El Escritor más leído por las mujeres que no
creen en el amor
El que domina las pestes y a la muerte
El que no muere y sabe dónde está el cielo en
este mundo
El que puede soportarlo todo
Y se complace con unas buenas horas de sexo
Y sentencia, satisfecho: ¡esto es la vida, esto
es la felicidad!
Soy el que afirma lo masculino y lo femenino
Soy al que se le sometió al infierno y retornó
más brioso
Soy al que se le negó la esperanza
Soy al que se le quiso derrotar con todo el Mal
del planeta
Y soy el que no da su brazo a torcer
Soy el que testimonia ante Dios lo que somos
Sin temer su Ira, por conocer bien al ser
humano
Y por proclamar estar en contra de los
sacrificios humanos
Y, por tanto, estar en contra de la crucifixión
de Jesús
Y de tanto santo sacrificado en nombre de seres
viles,
Soy el que hace feliz a las mujeres
Y el que no condena y luchó por una humanidad
que pronto le olvidó
Y sin embargo no repara en ello
Y sigue escribiendo
Como nadie más podrá hacerlo
Sobre el sexo, sobre el placer.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco
LA ORACIÓN ENCONTRADA
Y fue que cuando la muchacha empezó a tener sus
orgasmos conmigo
Le ordené a que repitiera todo lo que yo le
dijera
Y ella, sumisa y en un clímax que no cesó
repitió:
Mauricio Nuestro
Dame placer por siempre
Hazme feliz por toda eternidad como lo haces
ahora,
Quiero sentir esto que siento por siempre
Y no quiero sentirme juzgada ni condenada
Quiero que este pecado sea el cielo prometido
Y a tu lado quiero entender así el amor que se
nos prohíbe
Porque soy feliz cuando me penetras
Y me haces sentir mujer
Como nunca antes lo he sentido,
Dame estas sensaciones para no quitarme la
vida,
Mis días carecen de sentido cuando no me das tu
gozo
Y no soporto las horas donde sufro y no
entiendo a mi cuerpo,
Dame esta dicha y libertad toda la existencia
No quiero volver a sentir mi mente como un
infierno
Me siento laxada, realizada e intensamente
viva,
No siento temor alguno al ser tuya
Te entrego mi alma porque contigo pierdo la
tristeza y mis deseos de suicidarme
Me haces olvidar de mis problemas y mis noches
de llanto y soledad
Soy tuya en cuerpo y alma
Haz conmigo lo que quieras
Porque eso es lo que deseo desde lo más
profundo de mis entrañas
Y quiero a voluntad tuya y mía
Sentir y solo sentir lo que tú me haces sentir
Sin temor a sentirme sucia o una puta en la
cama
Porque eso es lo que más anhelo en esta
existencia
Compláceme siempre para que todo tenga sentido
Perpetua este orgasmo todo el tiempo
Dame más dicha y paz
Solo quiero ser de ti por toda eternidad
Porque los dioses que conozco me condenan y no
me entienden
Me acusan con sus dedos y me maldicen por
querer ser así feliz
Y a tu lado soy lo que siempre quiero ser
No me dejes sola sin placer aquí
Quiero el orgasmo interminable como el que me
haces sentir
Mi cuerpo es tuyo y puedes hacer con él lo que
desees
Te entrego mi ser y todo lo que pidas
A ti te adoraré en este tiempo y los demás tiempos
Y soy y seré tuya solo para complacerte
Porque eso me hace feliz
Y me llena el alma que ahora no es mía sino
tuya
Amén.
Y la muchacha reaccionó y entonces me preguntó
feliz:
¿Quién es Mauricio?
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco
EL VARÓN QUE DERROTÓ TODO
Ya no importa si fui el último que asumió la
consigna de mi generación
Salvar a la humanidad, en plena pandemia,
Ya no importa si todos se cambiaron de
nacionalidad
O si se corrompieron o vendieron por unos
billetes
O si estuve dos veces sin fumar cigarrillos
mentolados
Por 2 meses bellos
O si mientras tú te alcoholizabas
O fumabas marihuana
O consumías cocaína o cualquier otra droga
O pensabas en el suicidio
Apenas yo bebía litros de litros de limonada
sin azúcar
Y despreciaba la vida
Echándome a llorar por la ausencia del placer
que me dieron mis mujeres.
Ya no importa si lo di todo por perdido
Y si llegué a pensar que no volvería a escribir
de esta manera
O si lidié con la muerte en total soledad
Sin que nadie me llamara a mi celular
Y estuviera por meses enteros sin sentir el
afecto de una mujer
O si llegara a pensar en que me había olvidado
de cómo se hacía el amor
O si me hubiera quedado sin dios vivo
Porque el COVID-19 demostró que fue superior a
la fe ante cualquier dios
Y así, solo en mis pensamientos
Sin tener dios a quien orar
Y sin esperanza alguna de vida
Sin razón para escribir sobre el amor y el
placer
Entendiera que las mujeres aman a los más
fuertes
Y que solo podría disfrutar otra vez de ellas
Pero sin darles el derecho a que yo sintiera
algo por ellas
Salvo solo placer y el uso de sus cuerpos
Para alimentarme de vida
Y buscar en los orgasmos
Lo que las ignorantes desconocen y se llama
felicidad,
Si es que no me eché a perder como todos
Si es que no pude ser vencido
Al momento en que se me revelaran todas las
verdades
Y de todo me haya enterado
Para proclamarme como el varón que pertenece a
las mujeres que yo elijo
Si así es mi voluntad
Superior a la peor de las pandemias
Sin dios alguno para orar
Sin esperanza en el segundo siguiente.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco
LA VENGANZA CON LA QUE TE HAGO FELIZ
No soy como las mujeres piensan al amor, la
mujer está convencida que su mejor venganza hacia nosotros es volvernos
alcohólicos, drogadictos, cornudos, homosexuales, transexuales, locos o el
destino más trágico e inimaginable posible. Creo que están enfermas del alma. Mi
venganza es hacerles el amor y demostrarles que conmigo son felices, muy
femeninas y anhelosas del placer que yo abro, para sus úteros no saciados, sus
experiencias aún no iniciadas en algo que desconocen y que se llama: Amor.
No sé precisar cuántas veces les he hecho el
amor a las centenas de mujeres que he tenido y se atribuyen el derecho a decir
que están conmigo, porque yo no puedo recordar tantos nombres, si es que son
nombres de lechos, nombres que uno quisiera buscar en la ciudad y, nunca
hallará, cosa que no hago, porque para mí es su cuerpo lo que necesito, sus
almas, sus orgasmos, el placer que las derrota y vence, el convencimiento que
solo existe el placer entre varón y mujer, no entre mujer y mujer, o mujer y
animal.
Lo soy todo al momento de hacer el amor, y las
renuncias a sus ideas desviadas, sus deseos desesperados a que las necesite,
para hacerlas sentir mías, luchas inútiles, imposibles batallas donde saben,
conmigo en los lechos pierden, a saber que son felices, como nunca antes lo han
sido, si es que así es mi leyenda viva, mi fama de amante invencible, de varón
que no puede ser derrotado por pandemias totales, donde todos pueden morir,
menos yo, y el legado dejado hasta antes de esta pandemia.
La habitación parecía un mundo aparte, con todo
lo que se requiere para vivir dentro de esta, con una esfera de luces de
colores, una cama sobre la cual, a mi viejo estilo, verifiqué si podría
aguantar mis 90 kilos, si es que perdí 15 kilos en la pandemia, y supe, ellas
olvidaron qué era la felicidad.
La primera vez que habíamos hecho el amor, ella
apareció en la habitación de otro hotel, diciendo quién era yo que reclamaba
tanto una muchacha que pudiera aguantar 8 horas de sexo continuo. Desde entonces,
fueron experiencias que guardé en mi memoria, hasta aquella mañana en que salió
de la habitación donde traté de hacerle el amor y no pude, porque ella cerró su
luz o hueso pélvico, para impedir que la penetrara, jactándose ante sus amigas
que me había estafado.
Medité en el día que ella anhelara tenerme el
terror que siente cada vez que la llamo, para saber que se moja su sexo de solo
oír mi voz desde el otro lado del celular y, exigirme que la visite sin que le
preste mucha importancia, porque sé que me esperan una decena de muchachas para
volver a saber de la existencia, de todo aquello que las hace sufrir en un
planeta de mierda, donde estuvimos a punto de desaparecer, mientras que las
muchachas desviadas y enfermas del alma, posteaban desde las redes sociales que
los He-Man, nos habíamos olvidado de hacer el amor, que ellas habían vencido en
esa dura batalla, donde nos dieron por derrotados, ante nuestros miembros
viriles muertos.
Recordé aquella mañana en que la muchacha de la
cual relato, a viva voz me reclamó como su esposo, cosa que aproveché de
inmediato para rechazarla y hacerle el amor a otra muchacha con la cual lidiaba
sus celos profesionales y a quien le provoqué sus mejores orgasmos, mientras
ella se tragaba esas palabras dichas cuando afirmó haberme estafado y derrotado
sin éxito alguno.
Hasta el día en que la tuve bajo mi poder, el
día en que subí las gradas a toda velocidad he hice retumbar las paredes del
balcón y las demás habitaciones, para entrar en su recinto y pagarle por 2
horas de sexo y exigirle que fuera mi esclava, donde yo sea el amo, el que no
solo le arrebatara todos sus placeres, sino, la sumisión total, furia desatada
en mis manos que zarandearon su larga cabellera como nadie lo había hecho, para
penetrarla a mi regalada gana, mientras el furor de su útero me hacía entender
que no solo disfrutaba al máximo el maltratado que le daba a su cuerpo, la
violencia con la que le hacía el amor, si acaso soy el Escritor que escribió
sobre sexo durante años y que la pandemia me hizo creer que había olvidado el
arte de hacerlas llegar al clímax las veces que a voluntad yo lo deseara,
porque no solo la traté sin misericordia alguna, sino que le arrebaté todos sus
sentimientos, sin culpa alguna, para luego de las 2 horas de sexo continuo,
echado sobre la cama, como si hubiera practicado una simple maratón más para
mí, le dijera: no me has hecho eyacular, tendrás que ser mucho más sumisa de lo
que eres para que vuelva a buscarte, si acaso, al verla al rostro, me sorprendí
de verle con 3 acnés que enormes, le habían brotado en el rostro, a fuerza de
haberla hecho segregar hormonas femeninas en esas 2 horas, donde hizo el amor
como nunca antes lo había hecho, a tal punto que fue derrotada y convencida como
es mi costumbre, de hacerles entender que solo a mi lado está la felicidad, no
al lado de una mujer o un animal.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
TOTALMENTE INCOMUNICADO POR DECIR LA VERDAD
Para que haya sido baneado de todos los chats
del planeta, debo estar enfrentándome al ser más despreciable que jamás haya
existido, porque hago uso de mi libertad de expresión, digo lo que pienso, sin
obedecer a nadie, ni sentirme debajo de nadie, no soy esclavo de nadie y, por
esa razón estoy escribiendo ahora, para expresar mi queja, si es que los que
escriben en blogs, lo hacen para agradar a sus lectores, yo no pienso en ello,
dejo liberar a través de mis palabras lo que pienso, callan los demás. ¿Se
llama a eso ser libre? Yo puedo decir que sí, porque entiendo, a mis 49 años,
persevero en un intento de vivir de la literatura, aun sabiendo que el planeta
entero conspiró para que dejara de escribir, siendo ello lo que motivara a que
escribiera hasta el momento 11 libros, publicados en Amazon, sin tener una
ganancia que llegue a los 8 dólares. Porque si mi sueño no se realiza, el sueño
de ustedes tampoco se hará realidad, si así entiendo, he superado todos los
rituales exigidos para reclamar a vivo derecho, el ejercer el oficio que he
elegido y no me ha impuesto un sistema donde todos reciben órdenes y nadie
piensa por sí mismo.
Se me negó el derecho a tener mujer desde que
vine a este planeta y, cuando la tuve, me convencí que era maltratado y humillado,
lo cual comprendí de inmediato, no era amor, sino, el despecho de alguien que
nos odia a nosotros los varones, así, empecé a pagar por tener sexo y, tuve
muchas mujeres, las necesarias como para enterarme y corroborar lo que siempre
pensé en relación a la intimidad femenina, hasta divulgar lo que es callado por
todos los varones: la menstruación y todos sus misterios, hasta romper la regla
que unió a las mujeres con la luna.
Porque si bien hace años, un policía me dijo: “te
entiendo, has tenido una mujer de trasero blanco que fue tuyo las veces que
quisiste, pero cuando ya no hay confianza, cuando te han sido infiel, la relación
ya no funciona, claro que te entiendo, también he pasado por lo mismo”, si es
que me remito a esa noche donde destruí la afirmación por parte de las
feministas que todo varón es feminicida, cosa que en mi caso no fue así, porque
pedí ayuda a la policía para que esa mujer no volviera a meterse en mi vida,
siendo así que después de un tiempo de duelo, donde me aboqué a leer sin
drogarme o echarme a beber de bar en bar, empecé a pagar por sexo a centenas de
trabajadoras sexuales y disfrutar de mujeres infinitamente hermosas, de todas
las razas, siendo totalmente sumisas, esclavas, femeninas en la cama,
dispuestas a complacerme en todo lo que pidiera, para a cambio, entregarme sus
sabidurías, sin reparo alguno, en relación a un sexo que aprendí a disfrutar,
sin volver a sentir celos, ni deseos de retener a ninguna, porque empecé a
compartirlas con mis amistades, entendiendo que yo amo al placer, a cada mujer
que se me entrega, si es que sé que son felices después de todos los orgasmos
que sienten conmigo, si es que aprendí a reconocer sus orgasmos y así,
escribiera miles de escritos, propios de 3 biblias, y varios libros sobre el
sexo de los varones que no otorgamos derecho a nadie, ni exigimos lo mismos de
parte de las mujeres que se entregan a uno.
Por ello, recuerdo los días en que entrando a
salas del extranjero, para ser preciso, de España, me diera con la sorpresa que
era leído por las que estaban en el chat, mientras me echaban en cara si yo no
era el varón que escribía todos los días sobre sexo y que ahora estaba
silenciado, que había perdido el aliento propio de los que no desmayamos en
escribir sobre lo que nos apasiona. Así entendí que mujeres que odian a
nosotros los varones, me echaban en cara que me había quedado sin literatura,
mujeres a quienes nunca veré en persona y que se jactaban de varones que como
yo, decíamos a viva voz que habíamos hallado la felicidad, ante el asombro de
estas mujeres que decían que eso era imposible, que la felicidad no existe,
llegando yo a decir que no podía vivir sin las mujeres, afirmando ellas que lo
aceptaba, que las necesitaba, mientras abusaban del COVID-19, como plan para
exterminarnos a nosotros los varones, para procrearse con animales y traer a
este planeta a una nueva especie de homínido, entiendo, la degeneración es
total, por lo que pienso, si he sido baneado de todos los chats del planeta, es
porque me estoy enfrentando a un ser monstruoso que no tolera que pueda elegir
a la muchacha que desee y se me entregue, porque sé, he vuelto a romper todos
sus planes, porque conmigo nadie ha podido, ni la mujer más hermosa de este
planeta, por ser el Escritor más viril por antonomasia, si acaso así es mi
fama, y mi desprecio a este ser monstruoso que sé, me ama, y que yo desprecio,
porque dejo por sentado que es el varón el que elige a la mujer que desee, y no
ellas, las que quieran seguir dominando un planeta, donde he revelado todo lo
que se tiene que saber sobre las mujeres en relación a su intimidad, su
menstruación y, la reivindicación a nuestro derecho a decidir si nosotros
queremos ser padres, derecho usurpado por milenios por parte de las mujeres,
que ahora, ya no tienen esa libertad, si acaso debo reiterar, soy el varón que
rompió el enlace entre la mujer y la luna.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
CHINA, UN PAÍS EXTREMADAMENTE PEQUEÑO, VEAN EL VIDEO
sábado, 5 de diciembre de 2020
LA MENSTRUACIÓN (CANCIÓN)
EL ÚLTIMO HOMBRE (CANCIÓN)
viernes, 4 de diciembre de 2020
REQUIEM PARA XI JINPING
miércoles, 2 de diciembre de 2020
TODA PANDEMIA QUE NO ME MATA, ME HACE MÁS FUERTE (TECLADO)
TODA PANDEMIA QUE NO ME MATA, ME HACE MÁS FUERTE
Eso me lo
dijo una española en plena pandemia por el chat de España,
¿No eras tú
el que escribía todos los días sobre sexo?
Ella pensó
que habían llegado mis días finales de Escritor
Naturalmente
le dije: no me agrada lo que ocurre en el planeta
Me niego a
escribir un saber muy errado
Que deba
pasar como memoria a la historia
Yo escribo
sobre la felicidad.
La mujer se
río y me dijo:
¿Pero es
que conoces la felicidad?
¡Nadie
conoce la felicidad en este planeta!
¡El mundo
debe acabar!
Lamento contradecirte,
pero yo si encontré la felicidad.
¡Eso es
imposible, aquí nadie es feliz, esto debe acabar ya!
¿Te
refieres a que debemos desaparecer de este planeta?
¡Debemos
quedar solo mujeres, nadie más!
¿Para qué,
para preñarse entre ustedes haciendo uso de su clítoris?
¿Eso es lo
que quieren, preñarse entre mujeres?
¡Sí, eso es
lo que queremos!
Vaya degradación
de la mujer
Desde que
la mujer decidió preñar a la mujer con su esperma clitoriano
Dios se
ausentó de este mundo por darlo perdido.
Sí, soy yo
el que escribe todos los días
El que
halló la felicidad
El que hace
tener orgasmos superiores al clitoriano a las mujeres
Y les
demuestra que la felicidad existe
Porque soy
el hombre que puede decir:
Toda pandemia
que no me mata
Me hace más
fuerte.
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor
Todos los
Derechos Reservados para
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
EL VARÓN QUE CERRÓ LA CAJA DE PANDORA
Al entrar a la habitación del hotel, me
sorprendí que ella estuviera esperándome, normalmente soy yo el que espera.
“Has perdido la fe”
Vaya, pensé, una mujer que sabe hacer el amor y
que además tiene algo qué decir. Tú te rendiste hace tiempo. Es más fácil
ganarse la vida de esta forma, al menos no le abro las piernas a mi jefe. ¿Fue
contra tu jefe, o es que te enteraste del cómo inducir la menstruación para ser
libre y poder hacer el amor como te dé la gana? Siempre son todas las cosas,
Escritor. Yo creo más bien que alguien te hizo el amor, no hablo de sexo, hablo
de hacer el amor de verdad, de esos encuentros donde las mujeres deciden volverse
putas. Tú eres el hombre que ama por horas. Eso dicen de mí y creo que tienen
mucha razón, ¿es mejor así, no? A que nos mate un loco celoso, pues sí. Los
celos, pensé un momento en los inocentes, en los destinados a dejar de creer en
el amor. Deja de pensar en ello, sabes que son invenciones con las que crecimos
buscando algo nunca hallado. Me agrada tu manera de dialogar y, me agrada tu
coraje para querer ser mía. ¿Crees que me derrotarás? Ya estás derrotada y eso
te excita, de todas maneras, usaremos como siempre, preservativo. Las 5
muchachas anteriores están dentro de la lista de mujeres que te odian. Es lo
usual, y también es usual que quieran volver a ser mías. No todo el tiempo te
van a decir sí. Es algo a lo cual ya me habitué. No estás fumando como me
comentaron. Fumaba demasiado antes y después de hacer el amor. Entonces,
¿dejaste el cigarro por nosotras? Nunca hice nada por ustedes, el dinero les
atrae bastante y por supuesto, un buen terapeuta sexual.
Te has inmunizado totalmente. Esbocé una
sonrisa severa. ¿Te refieres a que no hiedo?, eso fue hace muchas décadas atrás,
fui el capricho de una muchacha de 13 años que quiso destruirme. ¿Te refieres
al primer beso? Me desvestí mientras la contemplaba como una mujer a usar. Sí,
al primer beso. Es cierto, besé a más de 1,000 mujeres y, le he hecho el amor a
más de 700, creo que eso me hace inmune a todo, ¿no? ¿Hediste por mucho tiempo?
Lo necesario como para perder la razón y todos mis sueños. Entonces ya sabes de
la enfermedad de los besos, del por qué nosotras no besamos a nuestros
clientes. A mis 49 años recién lo sé. Cada mujer tiene sus propios virus y
bacterias, la muchacha que me besó, me contagió su peste cuando yo era
totalmente sano, alguien a quien le apestaba la ciudad y no olía a nada.
“Has perdido la fe, pero tu deseo de tener sexo
es superior al de cualquier varón”
Solo recuerdo que, en plena pandemia, ustedes
las mujeres se burlaban de nosotros los varones, diciendo que ya nos habíamos
olvidado de hacer el amor. Y te has olvidado de hacer el amor. Eso nunca se
olvida, solo me he multiplicado, cada mujer que poseo se enamora de mí. ¿Así
sea sexo pagado? Es un alto precio que corren ustedes, ¿no? Mas de esto nada de
culpa tengo yo, ustedes necesitan el dinero y yo placer. ¿Nunca venéreas? Estoy
como me ves y no huelo a nada, tengo el saber de los ginecólogos, puedo
retirarte la placenta de tu útero para que te baje la menstruación, mejor
dicho, soy el que desentrañó lo oculto de la regla. ¿Sabes que pocos pueden
escribir sobre ello? Lo hice, ¿hubo alguien que no haya querido hacerlo? Todos quisieron,
pero los casaron con mujeres que les dieron hijos que no son suyos. Eso ya lo
denuncié desde mis escritos y videos que fueron borrados, pero que alguien se
encargó de grabarlos para que permanezca como denuncia. Entonces eres el
vengador. No lo diré así, soy el que rompe esquemas, el inevitable, el que
tenía que cerrar la caja de pandora.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco
LA VERDAD QUE NO TE VA A AGRADAR
Yo vi el
Halo Solar el primer día de primavera este 2020
También vi
la Luna Roja cuando avisó el fin del mundo judío
Yo vi la
inmensidad de la noche cuando mis palabras no fueron mis palabras
Nunca nuestras
palabras son nuestras palabras
Solo repetimos
lo que nos enseñaron a decir
¿Tienes
derecho a decirle a un niño qué debe pensar?
¿Tienes
derecho a decirle a un niño qué debe decir?
Tienes el deber a que aprenda a defenderse cuando esté totalmente solo en el mundo
-hacen
tantas cosas las personas por unos cuantos billetes-
No somos
excepcionales
Apenas somos
animales que hablamos
Y esa habla
no es nuestra.
Tú que
sigues leyendo la Biblia
Te diré que
ese verbo se encarnará en ti
E inevitablemente
vivirás su Apocalipsis.
Quiénes son
los que escriben
¿Existe
Musa alguna?, o somos las palabras que escogimos
Si es que
de niños nos enseñaron a escoger palabras.
Te diré que
el mal termina por derrotar a todas las personas
Que todos
los intentos son vanos
Que llegada
cierta edad, el mal gana a todos.
Me mantengo
al margen de todo esto
Escribo para
defenderme de lo que no quiero ser,
Ésa es mi
decisión,
Porque si
bien, he superado desde electrochoques
El hecho
que se me repitiera constantemente que estaba loco
A consenso
de una ciudad entera
Y si bien,
estuve drogado en contra de mi voluntad casi toda mi vida
Y vine a un
mundo donde todos están corrompidos
Donde los
padres venden a los hijos por dinero
Donde he
comprendido que hasta un perro puede amar a su amo
Que mis
ojos vieron a Jesús caminar como homosexual
Con el
cabello propio de los que se drogan
Y me aparté
de su lado por ser homofóbico
Si es que
eso significa tener miedo a lo que uno no desea
Así fuera
el mismo dios que ustedes crearon,
Deben entender
que escribo día a día para reafirmar mi rechazo a todo
Que ha
transcurrido una pandemia
Y soy
testigo que el amor no existe
Que lo más
cruel se puede desatar y será olvidado pronto
Que aquí no
se te permite ser feliz
Que la
soledad para mí es algo sagrado
Y que no
hay mujer cuyo corazón sea bueno.
¿Sabes de
las noches donde el mundo entero lloró mientras me sentía en el cielo?
Yo puedo
hablarte de todos los malos propósitos
De los que haciéndose llamar humanos
Matan a
gente inocente, sin ningún remordimiento
Te puedo
escribir de la tortura extrema
Peor de la
que sentí cuando se me internaba en los manicomios
Y donde a
la fuerza se me obligó a aceptar que estaba loco,
Puedo escribirte
de una tortura superior.
¿Es éste el
saber de los amos del mundo que ya son ancianos?
¿Debo
reiterar que el mal gana a todos?
Que detrás
de una pandemia solo hay nuevas grandes fortunas
Y si ésta
no funciona bien
Prosiguen las
guerras que son un gran negocio
Porque si
vieras como yo vi a los hombres
Desde lo
más alto
Pensarías que
son como hormigas sin sentimientos
Quizá alguien
nos debe ver así desde todo lo alto
Pero reitero,
vi a Jesús ya convertido en homosexual,
Entonces,
¿Quién imparte justicia divina en este mundo?
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor
Todos los
Derechos Reservados para
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
EL HOMO SAPIENS
©Julio Mauricio Pacheco Polanco Todos los Derechos Reservados 2602034443907 SafeCreative Escritor y Pensador Libre Arequipa, Perú 02 de fe...
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