sábado, 14 de marzo de 2020

DUELOS DE AMOR Y OTROS HONGOS Y BACTERIAS, pag 12,13,14,15,16, NOVELA





Fue un sueño muy pesado y agradable, esos sueños reparadores que nos dejan una buena sensación al momento de despertarnos, pero él lo sintió diferente, como si fuera un recuerdo de esos que se adelantan a las premoniciones, a lo que está en el devenir y se termina por evocar en esos años cuando se piensa en quién fue uno en sus años mozos. Vio la lamparilla de luz blanca que estaba en el techo alumbrando su habitación, el color gastado de las paredes en un verde claro y relajante, su ordenador, los libros en los estantes, hojas impresas de un poemario que pensó debía ya ser publicado y, una foto de un  amor de esos cuando aún no se sabe qué es el amor y solo puede corresponder a la vida de un joven soltero que vive y pasa penas de los que  dejaron la casa de sus familiares para saber qué es la libertad y la soledad, y solo en ese momento se dio cuenta que era soltero, que no tenía pareja a quien aguantar, ni hijos para alimentar ni por quienes tener que trabajar, solo una atmósfera agradable que quiso nunca se acabara, por eso, recostado en su cama, cubierto por el edredón, dejó de lado los consejos de sus hermanos mayores sobre ese mal hábito de pasar mucho tiempo  recostado en la cama, que la cama era solo para dormir y que el día empezaba a las 5 de la mañana con todos sus deberes y, si no los hubiera, las caminatas a esa hora cuando el cielo  se abre en la ciudad o los trotes serían necesarios, pero jamás la cama debería ser el refugio de quienes aún no entienden que no deben dejarse ganar por la comodidad de un colchón que echa a perder a las personas entre los retos para crecer como metas a concretar en los proyectos de vida que deben ser repasados cada fin de año. Era feliz mientras puso algo de música desde su ordenador para darse cuenta que no toda su vida tendría tanto tiempo para él, fue un momento de lucidez de esos donde la vida se manifiesta para hablarnos con claridad y recordarnos no solo que se está vivo sino que hay que saber tener cuidado con ésta, que en cualquier momento la fatalidad nos podría arrebatar esa dulce soledad o la libertad de los que ignoran los peligros que asechan a cada momento a todos y de los que nadie se libra por  más corona que se tuviera. Y pensó en la muchacha de la foto, era un mujer que se recorrió el mundo entero buscando el amor y quien le llorara la última vez que pasó por la ciudad, en esos viajes de continente a continente, tratando de descifrar en los rostros latinos felices, por qué en el viejo mundo la gente era tan distante, tan silente, seria y seca y, por qué  los latinos siempre teníamos una razón para sonreír a pesar de que todo pareciera marchar mal o, marchara totalmente mal. Es que ella le lloró porque le decía que lo tenía todo para ser feliz: dinero, viajes a las mejores ciudades del mundo, amistades que la apreciaban de verdad y que siempre estaban ahí cuando las necesitaba, ¡amor!, lo que los jóvenes buscan afanosamente para querer saber qué es la vida, ¡amor y belleza!, pero no, no era feliz, nada para ella resultaba suficiente para su enfado y contrariedad, sin poder entender qué le sucedía, a pesar de considerarse una buena persona. Le confesó entre otras cosas que estaba cansada de tener que ser una buena persona para ganarse los afectos de quienes la miraban y trataban así, es que dentro del universo de gente que formaba parte de su círculo de amistades, el concepto sobre ella era unánime: era linda, amable, confiable y por sobre todo, una muy buena persona, de muy nobles sentimientos de quien siempre se podía esperar lo mejor. En ese momento pensó en lo duro que cuesta lograr ser aceptado por las personas para tener gestos cálidos por parte de quienes le recibían con los mejores afectos, porque cuando lloró desconsoladamente en su brazos fue en el momento de su verdad, de su madre, de los maltratos que ella tardó mucho en entender, de su rigidez en su educación, los esfuerzos y sacrificios que su madre hizo por ella, ¿pero es que  ésa no es nuestra condición?, le repetía llorando sin parar, ¿el sexo no es nuestra condición humana?, ya que fue duro para su madre el aceptarla como lesbiana o bisexual, a veces muy lesbiana, otras muy femenina y, otras muy bisexual, llena de fantasías que no tenían control en su piel, su cuerpo, sus deseos de ser sumisa desde todas sus posturas para el sexo, sea con mujeres o bien maduras o de su edad, o varones experimentados y tolerantes o jóvenes aventureros que cruzaban fronteras con ella sin temer perder el alma en esas sesiones de sexo donde ella reclamaba más para sus apetitos, porque no faltaba nunca algún varón o mujer que estuviera presto o presta para unirse a sus deseos en los lechos, si es que se montaba en orgías donde 4 o 6 o más personas se unieran para darle rienda suelta a lo que el cuerpo pidiera, ¿eso era malo?, le preguntaba llorando, ¿era malo?, porque desde allí no se entendía, no del hecho que le pesara ser mujer partiendo desde los abortos, la menstruación o la maternidad, era demasiado inescrupulosa en ese sentido como para que reparar en ello, lo dejaba como un aplazamiento que el tiempo resolvería cuando se cansara de sus amores que la hacían explorar hombres y mujeres, donde la curiosidad fuese satisfecha, entre fiestas e historias ricas de todo tipo de gentes que la convirtieron en lo que ella quiso ser, pero que no le hacía feliz. Vio con detenimiento la foto, estaban abrazados en un parque céntrico de la ciudad y parecía un amor de verdad, un amor de esos escritos en las novelas románticas que arrancan lágrimas a las muchachas soñadoras que no quieren perderse ningún detalle de todas las historias de amor escritas y no escritas, para que su historia, su historia de amor fuera original, diferente, como la leyenda que aspira toda muchacha cuando tiene qué relatar a sus amigas de ruta, de matrimonio, de embarazo o de madres o tías o abuelas, cuando se dieron rápidamente cuenta que los textos de filosofía no encerraban nada de sabiduría, pese a que los leían para tener tema de conversación con los amigos intelectuales, si acaso dominaban también los temas de economía y hasta los de deportes, para poder jactarse que podían aspirar a un amor tan imposible pero lleno de vivencias tan fuertes que estaría de boca en boca, como una historia urbana referente, si es que el amor verdadero debería ser así, con esos requisitos, para no haber sido una mujer que pasó por este mundo, sin haber tenido su propia historia de amor. ¿Una canción, un poemario, un cuento, una novela, un ensayo, algo sobre el amor?, la locura llevada al extremo antes de elegir la simiente de quien se convirtiera la mayoría de veces en el culpable de sus desafortunadas vidas, pero al fin y al cabo, el villano que se llevó sus corazones, el tipo malo, el error de sus vidas, entre todos los pretendientes aceptables y convenientes, dignos tipos aburridos para búsquedas que solo podían ser una sola en sus vidas. Vaya, prendió un cigarro mientras pensaba en todo ello y en sus poemas, escritos que le parecían muy buenos como solo le pueden parecer buenos a quien aún carente de mundo, cree que a sus 18 años sabe más de sexo o de la vida que cualquiera y que los consejos de sus hermanos estaban desfasados porque que el mundo donde él se desarrollaba era muy diferente a las viejas épocas de ellos que ya habían fracasado en todo. El cigarro, su hermana le repetía hasta el cansancio que no quería que él fume, que esa era una adicción que no tenía retorno, poco caso a un consejo que llegaba tarde cuando se terminó por considerar un poeta de ideas raras, tan raras como su discurso lleno de palabras que no se podían entender y bien podrían ser analizadas por un psiquiatra para darle un diagnóstico, nada, era un poeta y todos los poetas consumen café y cigarrillos, pero no quiso moverse de su cama, no quería seguir allí, como si quisiera que ese momento se perpetuara para toda su vida, en su éxtasis revelador, su  conciencia de joven soltero, libre y dueño de su tiempo, sin  molestias tediosas sobre su soledad o hastíos propios de crisis existenciales donde no se sabe qué hacer. Pensó rápidamente sobre qué fue su sueño y cuánto tiempo había pasado durmiendo, y le ganó la noche desde la ventana sin recordar qué había soñado y por qué justamente en ese instante no deseaba hacer más nada que seguir debajo de su  edredón, recostado en su cama, mientras seguía escuchando temas que sabía bien, no tendría tiempo de escucharlos en otros años cuando fuera un hombre serio, responsable, un hombre que solo podría fumar 3 cigarrillos al día, si acaso así sería su soledad y libertad, su evocación a ese instante donde se descubrió, como nos pasa a todos al momento de tomar conciencia por si solo de lo buena que es la vida sin problemas.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco


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viernes, 13 de marzo de 2020

EL DÍA EN QUE EMPEZAMOS A PAGAR POR RESPIRAR










El ciudadano llegó al banco de aire donde inmediatamente le quitaron su mascarilla buconasal para colocarle una mascarilla con un soporte de 5 minutos de oxigeno filtrado, libre de ozono y bacterias y, sobre todo, del virus que asoló a todo el planeta y malogró para siempre la atmósfera. Pudo percatarse que las provisiones de barras con hierro, complejo B, vitaminas A y C, magnesio, calcio, entre otros nutrientes necesarios para su alimentación, estaban en stock, que no volvería a ocurrir lo del día pasado, en que el pánico por un desabastecimiento de barras de alimentos, ocasionara una compra compulsiva por parte de los pobladores de una ciudad donde se tenía que pagar por respirar, si acaso era así en cualquier lugar del mundo, salvo que la ciudad donde él radicaba, era la que contaba con el banco de mejor garantía a nivel mundial y, en caso el crédito de las tarjetas para comprarlo fallara, el mercado negro de oxígeno para respirar le daría a su alcance oxígeno, para digamos, hasta 48 horas. Lo normal era ir al agente de banco de la zona donde vivía y comprar su cuota de oxígeno de 24 horas, que incluía ansiolíticos y vacunas de nueva generación respirables que venían incluidas dentro del tanque de la mascarilla que era llenado en el banco; además había que agregar que el visor de la mascarilla marcaba la temperatura corporal, el nivel de triglicéridos, ácido úrico,  la glucosa, la presión arterial, el ritmo respiratorio y cardiaco, la creatinina y la cantidad de hemoglobina en la sangre, como también, la cantidad de glóbulos para el sistema inmunológico como un detector de enfermedades no conocidas sean del que llevaba la mascarilla como de las personas con quienes tenía el trato de rigor, siempre a un metro de distancia, espacio vital regulado por la Ley de sanidad, para evitar cualquier enfermedad, virus o bacteria, que no solo le enfermaría, sino que lo podría convertir en un portador de algún agente patógeno no conocido para el que aún los laboratorios no tenían cura. ¿Para las 24 horas? El hombre que llevaba la mascarilla suplente con filtro le miró a los ojos al banquero de oxígeno, estaba acostumbrado al sarcasmo de éstos cuando siempre hacían esa pregunta a todos los prestatarios del banco, era un eufemismo usado en vez de: ¿por cuántas horas más puede vivir?
Se supone que para el siglo XXI se había estimado colonizar Marte y que las condiciones de vida serían mucho mejores para las personas, si acaso también se estimó que habríamos alcanzado la inmortalidad, cosa que no fue así. Una mañana de pronto un científico descubrió un virus extraído de los montes del Himalaya que se remontaba a una era antes de la humana y, desde entonces en menos de un trimestre, el mundo cambió, desde la economía hasta los modelos de civilización. En suma, todos llevaban máscaras buconasales que se retroalimentaban así mismas, eliminando dentro de los filtros de éstas, 1 litro de agua vaporizada concentrada que servía para el consumo de las personas y que el banco de oxígeno sabía capitalizarlos en los mercados de consumo previo proceso catalizador que aprovechaba al 56%, los minerales, vitaminas y proteínas expiradas por el prestador, lo cual le daba créditos acumulables para tener también barras de grasas y fósforo como otros nutrientes que les permitían tener un organismo compensado, sano y útil para los descendientes de los ultra ricos, quienes desde bunkers especiales, podían llevar esa vida tan normal como la que se llevó por inicios del siglo XXI. En realidad se vivía para ellos y, se les daba a cambio, oxígeno desde bancos, cada 24 horas. El sistema funcionaba así. Todo era útil, desde los gramos de excretas limpiados en los bancos donde se hacían lavados rectales hasta los que extraían con sondas de la vejiga los orines en mililitros, usados con fines farmacéuticos para desde laboratorios donde los procesaban, servían para cultivos de nuevos inhibidores de virus resistentes ante una atmósfera que no podía ser respirada.
Lo miró fijamente al banquero y le respondió, sí, para 24 horas, mientras volvió a colocarse la máscara buconasal para dirigirse a su apartamento donde vivía en soledad, incomunicado de las demás personas, teniendo como único contacto con el mundo el internet, desde donde podía ver videos de cómo fue el mundo antes de la pandemia que asoló al planeta y les dejó sin oxígeno para respirar, en ciudades aisladas, donde se pagaba de esta forma a los bancos, para poder respirar, porque además, nadie quería morir, a pesar de todo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco


jueves, 12 de marzo de 2020

DUELOS DE AMOR Y OTROS HONGOS Y BACTERIAS pag11 NOVELA





el amor no estuvo hecho nunca para nosotros, apenas podemos sentir placer, pero no entregarnos, conocemos los quiebres del alma cuando todo se hace añicos dentro de uno y eso, es algo que no vale la pena con nadie, pero era vano, ya que ella insistía en querer llorar para sentenciar, lo amado se goza y cuando muere, se chupa, se llora y se entierra para siempre, ante lo cual, dejé que siguiera llorando, mientras desordenaba su larga cabellera, que por momentos la jalaba como si eso le trajera recuerdos de noches de pasión muy intensas en donde  fue feliz. Verla era sentir la representación de lo más bello en una mujer marcada por un sino siniestro desde donde atisbé los peligros extremos del amor y los duelos con los cuales muchas mujeres aprenden a vivir, para al día siguiente, sin necesidad de cortarse las venas o tomarse todas las pastillas o algún potente veneno, seguir en su rutina, muy propia de las que necesitan del sexo que todos necesitamos para no enloquecernos o matar a las demás personas. Sus senos eran deliciosos y su trasero toda una oda a la perfección, pero adelantado en los riesgos de los embarazos no deseados y esos vínculos que no quiero tener con ella, al verificar que no teníamos preservativos, renuncié a hacerle el amor, si acaso algún inexperto o carente de mujeres sí lo habría hecho, sin reparar en los riesgos de abortos donde las  mujeres terminan con infecciones en el útero por el uso de pastillas abortivas que se pueden encontrar en cualquiera de esas esquinas donde se encuentra de todo como remedio, cuando los mates de las abuelitas que aconsejan sean usados para no  resultar embarazadas dejaron de ser efectivos. No, no quería pasar angustias con ella, mejor dicho, no quería tenerla en la puerta de mi apartamento con la premura de atrasos menstruales que debía afrontar. Era muy bella, tan bella como esos precipicios cuando la vida no vale nada y queremos  acabar con todo, un veneno sin antídoto capaz de desquiciar a cualquiera. Hasta que se marchó sin prometer nada, es decir, sin lanzar venganzas contra él ni contra los hombres, era muy mujer para ello. Me besó en la mejilla para finalmente decirme: “no todas las personas somos  de piedra como tú, gracias por recibirme cuando pierdo la razón por un hombre”, para subir a un taxi y no saber de ella hasta el día siguiente en que echa toda una diva negara lo ocurrido, que ella era una mujer que tiene a su alcance 100,000 hombres y que los seguiría teniendo, porque no había nacido aún el hombre de quien se enamorara de verdad. Era ella otra vez, una guerrera en el amor, alguien difícil de vencer.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
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DUELOS DE AMOR Y OTROS HONGOS Y BACTERIAS pag10 NOVELA






, una de esas mujerzuelas que no valen nada pero que sin embargo pese a que ella no quería aceptarlo, le había arrebatado su hombre, el hombre que había triunfado por sobre los 100,000 hombres que ella llegó afirmar, podía manejarlos a su antojo. Qué curioso es el amor cuando se cree que a éste se le tiene bajo control y cada paso dado, celosa y ceremoniosamente desplegado, implicaba sentirla como a una diosa o reina de corazones, ahora la tenía en mi habitación entre llantos y el no saber qué más hacer entre su renuncia digna, su paso a un costado obligado, por haberlo intentado todo, desde ruegos, reclamos, súplicas, orgasmos llenos de te amos, te quiero, te necesito, lo eres todo para mí, sin ti no sabría qué hacer, si te vas de mi vida me mato, no sé vivir sin ti, frases gastadas e inútiles cuando se sabe que ya nada se puede hacer ante esas derrotas donde ella necesita le recuerden que seguía siendo hermosa, bella, la mujer fatal que se adueñaba de todos los corazones que le diera la gana. Y es que en verdad es muy bella en mi afirmación de verla moverse para mí, haciendo un desnudo grotesco, patético y lleno de piedad expresiva ante sus desesperados intentos de no sentirse la segundona, la que fue destronada, y es que pensé que el amor con ella debía rosar con el infierno y pesadillas mayores de las cuales los que lograsen retornar, llevarían marcas imborrables de las cuales solo quedarían largas charlas de bar en los que solo se hablaría de un amor que se rechazaba a pesar de ser ella muy bella, ¿por la fatalidad que le perseguía en su suerte para el amor?, debo pensar mejor por su altanería al creer que para ella el amor era algo que nunca le alcanzaría hasta este momento en que apenas podía entender su discurso sobre el orgullo y la dignidad, el saberse querer o amar, lo que algunas personas llaman, darse su lugar y volver a empezar, porque para mis lectores y lectoras, el amor se empieza una y otra vez a pesar de saber cómo es su desenlace, y esa es una decisión que descarté definitivamente en mi vida y que ella con coraje y valentía asumía como percaté en su cuerpo sexy, delicado por fin y susceptible ante hombres de mundo que la vieron como ella suele ver a los amantes que podía tener: como alguien a quien se le ve de paso, no en serio. Y entonces me acerqué a ella cuando me abrazaba con fuerza y sus lágrimas mojaban mis mejillas y le decía: pero es que pensé que habías  aprendido eso de mí, el amor no estuvo hecho nunca para nosotros, apenas podemos sentir placer, pero no entregarnos

Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 11 de marzo de 2020

DUELOS DE AMOR Y OTROS HONGOS Y BACTERIAS pag6 NOVELA





¡toma!, es el recibo del alquiler, de la luz, el agua, y ésta es la boleta de pagos de la mensualidad del colegio de tus dos hijos mayores, porque es tu deber, ¿lo sabes, no? El hombre se levantó sin terminar la cerveza helada y se dirigió al baño para ocuparlo, ¿otra vez te vas a ir sin comer?, ¿qué tiene mi comida?, ¿no es igual a la que hace tu madre?, dime, ¿qué te hemos hecho nosotros para que nos trates así? El hombre entró al baño sin decir una sola palabra mientras sentía que ella seguía hablando insistentemente, hablaba de otros gastos, las zapatillas para el segundo de sus hijos que había sido seleccionado para el equipo de fútbol de su clase, las zapatillas, no hay dinero para más, pensó, no sé, tú te las ingeniarás, te harás un préstamo donde tu amigo el gordo de la bodega, no sé qué harás, pero el niño se lo merece, es el mejor de los 3, siempre saca buenas notas en deportes, se merece lo mejor de nosotros, no merece ser un perdedor como lo eres tú, un simple obrero sin futuro que no existe dentro de la ciudad, ¿me escuchas?, ¡no quiero que sea otro bueno para nada como tú!, ¿me escuchas?, ser un perdedor, ser un futbolista, pero si él fue la promesa de su barrio, un tipo del que todos decían llegaría lejos en el fútbol, claro que su segundo hijo debía ser bueno en la pelota, había heredado un talento que se vio truncado cuando la conoció a ella y en una noche de verano, a sus 16 años terminó por embarazarla para hacer trámites con la única ayuda que recibió por parte de sus padres, aumentarle dos años de edad para que pudiera ser agente de seguridad y tener un trabajo para sacar adelante a la muchacha alegre, decente, la indicada para tener un hogar feliz. Habían pasado por casi todos los métodos anticonceptivos, todos fracasaron, entre sus desarreglos hormonales y náuseas, vómitos, aumento de peso y crecimiento de vello facial como la aparición del acné, pero la amaba, la amaba como un recuerdo de algo que se fue desvaneciendo hasta no ser nada de lo que alguna vez fue: una dulce esposa, algo muy diferente a lo que en realidad le parecía ser cada vez que retornaba de ese trabajo pesado de obrero donde tenía problemas con sus compañeros de trabajo y donde ese mismo día se le había llamado la atención bajo amenaza de ser suspendido y luego despedido si es que volvía a hacer lo mismo: se había agarrado a golpes con un tipo fornido y abusivo que lo torturaba todo el día, tomándole de la cintura para luego puntearlo, sodomizarlo con la ropa puesta, 

Julio Mauricio Pacheco Polanco
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HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...