jueves, 17 de marzo de 2022




ENTRE LA CONFUSIÓN Y LA FELICIDAD

 

¿Puedes decirme qué es el amor para ti? Encendí un cigarrillo y pensé en las noches pasadas, cuando también quería saber qué era eso llamado amor. ¿Alguna vez podremos tener sexo sin tanta complicación? ¿Era complicado tener sexo y hablar de amor, o el amor empezaba a significar un: te pertenezco? Me senté frente al ordenador para relajarme con un poco de música, me estaba dejando llevar por una sensación agradable, propia de quien ha tenido buen sexo. Nada. Qué. Nada, no hablemos de ello y seremos muy felices, ¿no eres muy feliz con tus demás hombres?, entonces soy igual de feliz con mis demás mujeres, ya puedes retirarte. Ella se vistió y se marchó para que pudiera ser dueño de mi cama hasta tener la mente en blanco, es decir, en total plenitud de placer. No pude más y me eché a reír de pronto, ella tiene sexo con todos los hombres que le da la gana y quiere saber qué es el amor. Me levanté de mi cama, cogí el preservativo y me dirigí al baño donde lo boté para luego darme una ducha bien helada. El agua recorría mi piel ardiente y eso era placer también para mí. Creo que estuve así por más de 10 minutos. Evocaba el mar y la tranquilidad de sus playas, el silencio y el olor a aire iodado. A mis oídos llegaba el recuerdo del reventar de olas y sus ocasos donde se perdieron muchas interrogantes. Otros recuerdos me evocaban patrias de tiempo donde fui muy feliz, no lo supe, pero entre muchas personas, se me otorgó ese derecho, alguien debía escribir otros testimonios diferentes a los legados por los maestros de la literatura y, entre todas mis lecturas, percaté ello en mi primera juventud, cuando leía una y otra vez voluminosos libros donde no hallaba páginas que correspondieran a un mundo ideal y real. Salí de la ducha mientras meditaba en ello, en mis miles de escritos y en todo lo propuesto cuando mis ojos siempre contemplaron un universo que nadie supo apreciar con precisión, creo que a las personas les enseñaron a ver la realidad de manera distinta a la mía, porque aún desde mis experiencias más extremas, mi lucha por existir y ser feliz, se hizo presente en cada segundo, por el convencimiento que estar vivo es un regalo otorgado que debe saber ser valorado. Miré mi billetera, no contaba con muchos billetes, era como todos esos hombres que, sin contar con dinero, podía darse el gusto de hacerle el amor a 5 muchachas distintas por mes con la salvedad que escribía sobre ello, para luego volver a mis estudios constantes, perderme en los misterios no resueltos de lo que somos, en las biografías de los que pasaron por este mundo conociendo todo lo que debe conocerse para ser un ser humano. En algún momento la gente se cansa de los aprendizajes, lo supe bien, en algún momento todo se confunde y tomamos conciencia que es mejor existir desconectado de todo para poder estar vivo, porque si hacía caso a los medios de comunicación, estaría perdido, mezclado en la confusión que impide ser felices a las demás personas, no hay otra forma de ser libre, porque hasta la música que más me agrada tuve que aprenderla a componer con mi teclado. Si debía volver a algún escrito para recordar qué es bueno aquí, sin duda volvería tras mis viejos escritos, no ante los que fueron mis maestros, ellos también estuvieron perturbados por la gran confusión donde se comprometieron ante filosofías de la nada o, religiones que concluyen como es siempre en viajes interiores, astrales, conciencias cósmicas o vesanias que hacen delirar y malograr los sanos propósitos de la buena salud. Sexo, buena dieta, caminatas sin saber qué ocurre al alrededor y, pensamientos propios de quien se siente sin deudas ante nadie, solo ante Dios. Prendí otro cigarrillo, sabía que ella un día aparecería y sería inevitable decirle que no, La Gran Obra debía continuar, apenas yo podía decir gracias, mientras echado desnudo sobre mi cama, veía videos donde muchachas muy bellas se entregaban a los goces de la carne y, a todo esto, lo llamo: felicidad, sin nada más que agregar.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

 




EL SECRETO DE LA EXISTENCIA

 

Escucha tu interior

Tu universo se ordena en base a tu interior

No es vana la sabiduría que de él salga

Heredas la fuerza que se remonta hasta el origen de los tiempos

Y esa fuerza no se equivoca

Escucha tu interior y delibera

Tienes un serio deber ante El Bien

Si optas por el mal, nada bueno obtendrás,

Si buscas El Bien, mucho hallarás para discernir.

No tengas miedo, aún si ignores la totalidad que abarca esta palabra

Solo fue creada para detenerte

Mejor piensa en cómo hacer de provecho tu coraje

El coraje es una fuerza interior que atrae buen nombre

Inspira las mejores realidades

Todo es bueno cuando se une El Bien con el coraje

Y si por un momento olvidarás esto después de su comprobado éxito

Detén tus ojos en el cielo, sea de día o de noche

Son el reflejo de tu alma y están allí para recordarte quién eres

Todo es medido en tus intenciones

De los errores buenos o malos, la experiencia sirve para no recorrer pesados y largos caminos, conocidos y necesarios evitar

Respira hondo y siente la atmósfera recuperada

Ahora el oxígeno es puro y el aliento seguro

Nada debes ante las demás personas

El único compromiso que tienes es ante ti

Ante el universo privilegiado de tu mente

Donde están los verdaderos pensamientos, los que debes cuidar

Los que debes saber elegir para estar en paz.

Porque si llegara otra vez las horas del terror

El único lugar donde podrás hallar refugio es en tu mente

Ni en palacios o fortalezas ni bajo el recaudo de los más fuertes en este mundo

Solo en tu mente, manantial donde está el bien y el mal

Escucha tu interior y aprende a hallar en él todo lo mejor

Y si no lo existiera, tu deber es inventarlo

Y si la realidad fuera totalmente contraria, aún puedes hallar paz en tu mente

Domina tus voces interiores y haz que predomine solo la tuya

La verdadera batalla está dentro de tus pensamientos

No en campos de guerra donde las culpas son irremediables

Ni ante enemigos feroces que verás, con facilidad los podrás amansar

No hay fuerza superior a la de El Bien

Todo se sostiene en éste

Y si por doquier todo fuera muerte y desesperanza

Sigue adelante, las mejores experiencias aún no han llegado

Grita con furor cuando te sientas a punto de ser derrotado

Aprieta el puño que no se rinde

Que los guardianes han de aparecer sin que los invoques

Porque hay un camino que debes abrir y que es solo para ti.

Voy yo en marcha por el mío y no es similar al tuyo

Voy con mis palabras, mis actos y mis escritos

Que en el horizonte otras citas tengo

Donde solo veo amor, placer y muchachas

No pretendo enseñarte a existir, tú hallarás tu propia forma de estar en paz

De ser feliz, justo y digno ante Dios

Todo lo demás se lo lleva el tiempo y la historia escrita una y otra vez por el hombre

Sea ésta real o falsa, a lo cual tampoco debemos prestarle importancia

¡Oh, sueño de descanso en vigilia!

Bendito amanecer para quien fue en el tiempo hasta donde todo empezó

¿Algo podemos hacer ante realidades donde somos solitarios?

Mira a los más fuertes, mira cómo son dejados en soledad cuando pierden su poder

Si el dinero va o viene, te enseñará de lo cierto y mentiroso

Porque cuando regreses cansado a tu cama, todo esto restará de valor

Y sabrás que lo único valioso que te llevas son tus pensamientos

El mayor bien, la mayor riqueza, donde mora El Paraíso prometido

Con lo que haces la medida de todo.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 




MI ORACIÓN TESTIMONIADA

 

Oré, oré, incansablemente oré

Y aquí estoy,

Porque oré

Y fui escuchado.

Veo en mi entorno lo que se me ha concedido por mis oraciones

Y sé que no puedo hacer nada por el resto del mundo

Si he entendido que las oraciones son personales

No las peticiones de uno para todos

Sino la necesidad de uno,

Así, la oración es personal y de decisión propia,

Así hace caso Dios a quienes le llaman

Sin necesidad de saber su verdadero rostro o Nombre,

Oré, oré y aquí estoy

Para testimoniar como es mi deber

Y decirles a mis lectores que la oración es una decisión personal

Que nace de necesidades, anhelos, que no deben ser orientadas por nadie

Nace del corazón por voluntad propia

Desde el yo donde somos todos en comunión con Dios, si Él es el Yo

A partir del cual todos nos acercamos a sus misterios

Para los años cuando todo sea esclarecido

Si esclarecido estoy

Y contento en mis alabanzas

La esperanza está en mi corazón

Como voz suave de niño alegre e inocente

Que con su gracia agrada a Dios

Que ya hecho hombre, tomo de los placeres dados para ser feliz

Si en las muchachas están los caminos para volver con fuerza por lo antes recorrido

Esas certezas que solo uno entiende

Sin que imponga en mis oraciones o versos

El destino a otras personas

Que en la libertad de elección

Los caminos que se abren en medio de lo desconocido

Serán siempre inevitables para quien fuera

Si cada uno de nosotros es un camino por conocer

Y que nadie antes ha recorrido

En todos los términos propios de lo que es auténtico

De esta gran aventura que es la existencia

A la cual se nos ha invitado, hasta que sea necesaria nuestra presencia

Antes de partir si es que partir es otra forma de pensamiento elevado

Donde se concluye nuestra estancia aquí

Y preparados, podamos disfrutar de este largo viaje que no acaba, no cesa

En lo propuesto por La Gran Obra, cuando ésta sea entendida.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 








EL ESCRITOR QUE ENTENDIÓ A DIOS

 

¿Si te muestro el mundo, qué mirarías?

Así, El Paraíso puede ser la mejor experiencia en existencia

O el infierno, un estar donde se debe luchar por alcanzar lo prometido

Hasta llegar a la paz que es dichosa

Ese conocimiento donde La Gran Obra comunica con el verdadero saber.

Si vi a las bestias espantadas huir de mí sin entender por qué

O en noches sin terminar, el ángel adversario me enseñara lo que se le obliga

Para conocer la maldad en toda su totalidad

Soberano en mis decisiones, el camino desconocido que ahora ha acabado

Recorrí sin esperanza alguna

Cuando exclamé que no quedó dios vivo alguno

Y en soledad sideral total con el coraje de los que forzosamente debemos ir más allá

Fue que en el camino encontré a mis maestros

Desde la locura y la falta de aliento

Hasta los goces arrebatados que se pretendieron quitarme si hablo de las mujeres

En esos años del tiempo pasado donde solo escuché lamentos e infamias

Cuando los prelados vendían sus vestimentas

Y toda creencia era vulnerada

Asolando el terror a la humanidad ante quien me erguí

Para exigir que El Bien perdure

Si es que todos debíamos morir

Y en mis privilegios arrebatados

Todo lo que es propio del infierno llegué a conocer

Para en este retorno sin que se me pueda silenciar

Más sabio y más libre de todo esté

Para solo rendir cuentas una vez más a Mi Señor

Si así fue mi cita con Él

Mientras todo era oscuro para todos

Y sepa a partir de ahora que solo ante Dios tengo compromisos

Y ninguna respuesta ante la humanidad.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

 




VIGOROZOS BRAZOS SOLITARIOS INCLINARON LA BALANZA HACIA EL BIEN

 

Un pan sobre la mesa, una jarra con café, y el Sol que brilla con toda su fuerza

-recuerdo la voz que me retaba a unirme a los pasos contados-

-el vértigo de la locura y la muerte cercana-

-el cielo rojo y todas las revelaciones-

-la atmósfera no se podía respirar-

Así erguido para la Gloria de Mi Señor

Escribo lo que debió ser silenciado definitivamente

Y desde este día claro donde el cielo es celeste

La investidura que se me ha otorgado solo puede recordar a Dios

Como su obra siendo el hombre que no se rindió

Y cuando rechacé la existencia para entrar en el sueño sin aliento

Al despertar mis ojos seguían diciéndome que seguía aquí

-en el día que entendí el compromiso de Jesús El Cristo-

Cuando entendí que debía negarme a mí

Por ser un escritor que no podía hacer todo lo que Él hizo por nosotros

-y sin darme cuenta, alcanzaba así a mi ser-

Para ser libre desde donde esté

Si solo confío en Él, cuando todos creen que Dios nos ha abandonado

Dentro de toda la sabiduría judía que se me ha otorgado

Si estos versos han sido escritos para ti

Con todo el peso de los brazos vigorosos que en soledad inclinaron la balanza

Apoderada por Las Fuerzas del Mal

Cuando estuvimos totalmente solos en el universo

Y a plena voluntad, mis pequeñas manos

Lo inclinaron todo, como solo es propio en términos de justicia

Cuando me pregunten en otros años

Cuál fue mi intención en todos esto y responda:

Antes de los nuevos tiempos, ya venía con el conocimiento de los felices

Y en mi propósito, fue mi empeño a no renunciar a estos.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 




CUANDO DIOS ME PREGUNTÓ EN PLENAS HORAS NEGRAS QUÉ PENSÉ DE LA HUMANIDAD

 

 

Y en esto hay que prestar atención

Porque Dios un día querrá escuchar tus planes

Desde tu inconsciente ser que aún repite palabras que no son propias,

Porque entre todo lo que podamos elegir para ser

Los referentes que inclinan la balanza hacia El Bien

No en vano se enfrentaron contra todo

Elegidos en misión por Nuestro Señor

Para los momentos cruciales, cuando La Fuerzas del Bien sean mínimas

Si así es la voluntad de un solo hombre ante la totalidad de la humanidad

Cuando en su Santa Ira, Dios voltee para vernos

Y desde el extremo, aún alguien persevere en el Amor que nos enseñó

Y lo que pudo ser el final definitivo dentro de todas las exclamaciones

Los señalados para ser sabios

Elevarán los clamores cuando el resto de humanos no tengan más palabras

¡Oh, dulce es el corazón mi corazón que escribe esto ahora, con mis propias palabras!

Porque hubo noches donde no se pudo escribir así

Y mi rechazo fue total cuando las experiencias negras me sorprendieron

Dentro de un camino donde solo sabía cantar felicidades

Para entrar a lo más oscuro y librar mi batalla más dura

En mi encuentro personal con Dios

Para que se tomara un tiempo en escucharme

Así sea como hasta ahora y siempre: un hombre

Un hombre que gritó sin desmayó para ser escuchado

En medio de ejércitos de El Mal dominado el mundo entero

Si así de descomunal fue mi deber

Para recordar a MI Señor

Que podemos proseguir, continuar

Si así es mi bendición.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú




LAS MANOS QUE VOLVIERON A SER HUMANAS Y NO ANIMAL

 

Soñar el sueño que es de todos

Escribir las palabras olvidadas

Volver sobre la marcha

Hacerle el amor a una muchacha

Y en pleno acto dar las gracias,

Estar frente al Sol sin tener ningún misterio ante La Gran Obra

Soñar con las muchachas que llegarán

Sentir los momentos de placer que nadie se los lleva

Prender un cigarrillo mentolado y sonreír con mis recuerdos

Evocar las primaveras del viejo tiempo

Ver el nuevo tiempo y dar las gracias a Dios

-la muchacha me preguntó hace casi 2 años por qué solo yo no temía la Ira de Dios-

Alcanzo a responderle que soy fiel a lo mis maestros me enseñaron

Que en la guía del Gran Mesías nada quedó en mí que no fuera explicado,

Contemplar el majestuoso poder de la Luna

Quedar encantado por todo lo bueno de esta existencia

Haber cambiado el término de “vida” por “existencia”

Haber llegado a ser mi ser

Disfrutar de una suave melodía

Saber del valor de este momento que es el ahora

Despreciar las experiencias que intentaron hacer daño

Probar de mi agua de manantial con sumo deleite

A la mesa estarán unas presas de pollo doradas, arroz, papas y verduras

Unos huevos fritos y la sensación que más pleno no puedo estar.

Las muchachas retomaron su camino

Están buscando la felicidad

Como en su momento lo hice yo

Me recuesto por las tardes en la cama

A veces lloro por todo lo pasado

Por los que se fueron sin que pueda explicarme la razón

Descanso en mis propios pensamientos

Y solo veo muchachas bellas a las cuales les hago el amor

Seducido por los pensamientos más bellos, duermo, duerno

En la dicha de los privilegiados, que entre lo pasado y lo que es el ahora

Mis oraciones van hacia el cielo que nos han prometido a todos

Porque sé que si no hemos aprendido a disfrutar de El Paraíso en este mundo

No sabremos disfrutarlo cuando estemos en él, en el momento verdadero

Cuando toda pregunta sea resuelta

Cuando sea el final del Gran Camino.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

miércoles, 16 de marzo de 2022




DEL OLVIDO Y LO NECESARIO

 

No solo es necesario olvidar los males de amor

Es necesario olvidar la vida para poder sonreír

Olvidar una y otra vez hasta cerciorarse que el ahora no se basa en el pasado

Si hemos llorado mucho o también equivocado

¡Qué importa cuán humanos seamos!

De esta época a las demás épocas o las anteriores

Entiendo que todo es producto de una inercia

Como cuando se echa a andar al péndulo para siempre

Así en su vaivén en nada se asemeje a lo que somos

¿Nada coindice con las máximas dejadas por los más sabios cuando dejaron consejos, no?

Lo que escribo apenas es mi verdad, no la de mis lectores

Pero en las lecturas de mis escritos las palabras que despiertan

Como la necesidad del olvida solo quieren decirte:

¡Sana, olvida, sana!

Que si he llegado a tiempo, estoy complacido

Que si he llegado tarde, no tiene importancia

Otros vieron en el horizonte maravillas increíbles y nadie les creyó

Cuando felices de sus venturas, también olvidaron sus hallazgos

Diré que algo escribieron y luego se marcharon al silencio

Entre todos los que como ustedes mis lectores, sabemos que sabemos algo

Pero nada decimos, y no porque el silencio sea malo

Creo que solo nos escuchamos a nosotros mismos

Si acaso en eso nos asemejamos a Dios

Porque creo, Él también solo se oye así mismo

Mientras el péndulo que fue echado a andar

No puede ser ya detenido, por nadie,

Desde hace tiempo, centurias, no importa, ya está hecho,

Estamos aquí, y el ahora es lo único real,

Lo demás, experiencia que solo sirven a cada quien, no a los demás.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

 

 

 




LAS MUCHACHAS EN LA UNIVERSIDAD

 

A mis 25 años no solo me sentía el rey del mundo

Arrastraba la fama de haber leído a esa edad, nada menos que 500 gruesos libros

Si bien se me consideraba un hombre de mundo

Era alguien totalmente inexperto con las mujeres

A pesar de tener éxito con los besos espontáneos

El libre acceso a todas las muchachas que deseara conocer

-una mirada sonriente que se fijara en mí era una conquista segura-

-o lo que creía era una conquista para mí en esos entonces-

Debo ser preciso: amé tantas veces con tanta intensidad que

Me veía obligado a escribir para encontrar las palabras que quería decirles.

Escribir era un oficio para enamorar, un oficio en el que he fracasado siempre

Entre besos y lo que es ahora, sexo casual, sin compromisos

O ánimos de tener compromiso con mujer alguna,

Solo una mirada tranquila hacia el cielo de esta ciudad

Fumando un cigarrillo mentolado, tomando café en jarras de 3 litros

Y guardando silencio hasta esclarecer lo que es inútil

Y sin embargo me fascina.

Veo a todas partes y sé que todos nos damos cuenta de lo mismo

No existen soluciones para nada ni para nadie

Mientras vemos cambiar al mundo a la fuerza

Sin que se nos consulte, sin que nada podamos hacer

Solo observar, perder la fe en Dios, u orarle para pasar el tiempo

Para no sucumbir ante la locura de un vacío que se siente en todas partes

Ausencias donde vemos en el tiempo hacia atrás, hacia este momento

O hacia un futuro que nos da vértigo

Y así transcurrimos mientras sonrío en silencio

Porque las muchachas de la universidad eran todo menos ingratas

Frases que ya no recuerdo pero que aún las siento

Diálogos perdidos que ellas han convertido en leyendas o en poemas

Que atribuyen mi autoría, sin precisar si sea verdadero o falso

He escrito tanto y de tantas cosas que podría decir que todo eso es cierto.

¿Experiencias duras?, en su misma medida todos hemos pasado por ellas

Ante Dios nadie ha sufrido más ni menos

Y ante Dios, nadie ha logrado hallar las palabras perfectas para que el milagro se de

Y las horas marchan en paz, en quietud

Como el viento que frota mis narices y me repite que no estaré aquí para siempre

Que estas palabras detienen en la historia urbana

Los años universitarios donde fui feliz

Mientras sentado en la puerta de mi apartamento

Calmo de espíritu, sé de las empresas de los de destino difícil

Y entre un poco de café y una calada de cigarrillo mentolado

Mis pensamientos viajan a voluntad por todo el tiempo

A como me dé la gana

Mientras los niños siguen poblando este mundo

Y las bellas muchachas que no serán ya mías

Pasan dejando aromas propios de sus años

Entre las palabras que no diré, y mis ojos brillando por haber sido muy feliz,

Como siempre he pretendido escribir

Y así lo afirmo, como también escribo.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú




LO SAGRADO DE LOS LIBROS

 

Esperen, creo que me quedé en los noventas del siglo pasado

Entre lecturas de libros que no comprendía y creía entender

Sin saber por qué se escribieron de esa manera

De lo que ocurría en la historia y con los autores.

Creo que me pasé todos los noventas, toda esa década leyendo

A todos los autores que escribieron sobre sus experiencias

Sin haber dado el valor preciso de sus testimonios

Errores, aciertos, desaciertos, madurez que algunos alcanzaron

Estupidez alegre de existencia donde algunos pocos fueron felices

Y el resto, en su mayoría, apenas hombres sabios, nada más

Es decir, de los que abundamos.

En mi sano instinto, abría y cerraba libros luego de recorrer con mis dedos

Esos ficheros de los casilleros deletreados de la A a la Z

Sin duda fueron buenos tiempos, privilegiados para loas voraces lectores

Los que repasábamos autores para aprender más de estilos

Maneras para poder escribir, si eso, nadie lo enseña, uno mismo escribe a su manera

Como mejor pueda y le plazca

Que si hubo terrorismo o dictadura, eso lo repetían en los medios de comunicación

Y ahora recién percato que debía tomarme más en serio a las muchachas

No a los caudillos que puertas adentro, pretendían ser los ladrones de turno del país

Qué raro, rara la atmósfera donde parecía todo girar en torno de mí

Como si existiera en mi propio universo

Si así nací o fui formado o algunas personas nos protegemos de esa manera del resto del mundo

¿Alguien puede poner orden a todo?, eran mis exclamaciones sin saber

Que todos sabemos que el mundo siempre marcha mal

Que propuesta tras propuesta todo es un rotundo fracaso

Que para algunos el plato sobre la mesa es una bendición

Y para otros, el precio de su salud o libertad.

Mis dedos acariciaban las encuadernaciones como a una mujer

Y entiendo que esto era un ritual, casi tan sagrado como hacer el amor.

Pienso que sigo en los noventas, con mis abstracciones mientras caminaba

Por las muy poco pobladas calles de la ciudad

Pensando en las novelas que ya he escrito

En los temas que ya he desarrollado,

En todo lo que he resuelto, si también, lo tuve todo en contra, como todos, como todos.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...