jueves, 6 de octubre de 2022
MAURICIO QUIERE HACERLES LA HISTERECTOMÍA A TODAS
ESCRITOS LUNARES
LA RUTINA Y LOS DÍAS FELICES
Y si nadie
quiere una solución para sus vidas, y si la gente está enferma y solo quiere
sufrir. Recuerdo esos paseos por los pasillos de los psiquiátricos, había gente
que dijeron cosas más interesantes a las halladas en mis lecturas. En ese momento
medité si todos repetimos las mismas palabras, si todos hemos hecho las mismas
cosas, por ejemplo, tomar de la mano a una muchacha desconocida y arrancarle un
beso, si tienes 15 años ello podría estar permitido, pero a mis casi 51 años el
amor no es tan fácil, diré que las mujeres de mi generación son más fáciles y
siguen soñando con encontrar un amor propio de telenovelas. En otros tiempos no
muy lejanos, digamos, unas décadas atrás, las cartas de amor, antes que
apareciera internet, eran declaraciones llenas de coraje, valentía y
sentimientos donde la palabra quería decirlo todo. Ahora es bobo eso, ahora lo
que miran las muchachas es si uno es millonario y puedan así, asegurarse sus
vidas, sin tener que trabajar, siendo mantenidas por un hombre adinerado,
mientras hacen de sus existencias lo que les da la gana. Digamos que es normal
en esta década que las muchachas tengan muchos novios con derecho y, que solo
los muchachos o varones que tienen mucho dinero, pueden tener todas las mujeres
que quieran sin que en esto haya problema alguno.
Diré que las
mujeres se jactaron siempre de tener una sabiduría eterna, pero hasta ahora no
la he hallado, es como si de pronto hubieran crecido estafadas, con la consigna
de hallar dentro de ellas un saber que no existe. La mayoría de mujeres se
repiten unas tras de otras en sus mismas palabras. Esto es aburrido para
quienes hemos inventado nuevas poses para hacer el amor y sabemos, el sexo no
es suficiente en una relación de pareja. Siguen existiendo mujeres infieles como
varones también. ¿Es una cárcel el matrimonio? Mira que muchas se fueron a
buscar un mejor destino a otros países y hasta ahora se siguen arrepintiendo.
¿El trabajo les soluciona algo sus vidas? Porque llegado el momento cuestionan
si el estilo de vida que llevan es el que querían. Una mañana frente al mar,
una caminata en París, estar frente a las pirámides de Egipto y, recorrer el mundo
en soledad sin haber encontrado lo prometido.
Esas poetizas
que llegan a la vejez son las que más daño les han hecho a las nuevas
generaciones, creo que les han enseñado formas de victimización desde donde los
culpables de todo seamos nosotros los varones.
¿Ya te has
casado, tenido hijos y triunfado en el mundo y sientes que eso no era todo? Si fuera
el caso de las que tuvieron más suerte. Hay otras que ahora están barriendo
calles o trabajando en fábricas. Otras se prostituyen porque un día se cansaron
de lavar ropa, que la vida fácil de abrir las piernas y tener sexo a cambio de
dinero, ahorra muchos sacrificios, esfuerzos donde tampoco se es feliz.
Mis lectores
me dirán como es que tuve cerca de 2,000 mujeres sin haber cedido a este mundo.
A tiempo fui aconsejado y advertido que las muchachas con las que hice el amor,
abortaban una vez por mes para poder seguir trabajando, una puta con hijos es
una meretriz que ya no sirve para trabajadora sexual, de todas maneras, el
preservativo solo me sirvió para evitar contagios o el no contraer las
enfermedades del amor. Sentarse a escribir sin preocupaciones es el anhelo de
muchos varones o mujeres que a mi edad, querrían escribir con plena libertad,
no tener vicios también es una bendición, solo consumo mi Coca Cola, fumo un
cigarrillo mentolado y, al hecho que también sienta por momentos el
aburrimiento, sé que todo podría ser una pesadilla, como lo es con muchas
personas, resignadas, obligadas a asumir responsabilidades de las cuales me
desentiendo por no tenerlas, solo escribir, con el tiempo necesario para hacerlo
a la hora que se me plazca y sin tener que consultar mis horarios con nadie. Como
lo escribiera en una de mis novelas: “escribir para mí es un permanente orgasmo”,
que, si tuve años duros, los tuve como todos y no los olvido, he sabido
sacarles la mierda a quienes se lo han merecido, y también largado a quienes
son personas tóxicas en mi vida, esto es lo que en mis veinte años llamé como
el derecho a tener un espacio propio, un espacio desde donde pudiera dedicarme a
lo que me apasiona y quiero siempre hacer.
Soy el hombre
que es un sueño hecho realidad, sin necesidad de buscar amor, eligiendo a la
muchacha que desee para el sexo, o simplemente sentarme a escribir sin tener
que pasar apuros propios de los que están atrapados dentro del mundo.
En ningún
momento he querido detener el tiempo, en ningún instante he dudado de mí,
apenas solo he logrado alcanzarme lo suficiente como para saber que soy dueño
de mi mente, que controlo mis pensamientos a voluntad y si deseo, me visualizo
donde quiera con quien quiera, sin ningún temor.
Cuando tomas
consciencia que no serás inmortal, no te apresuras en nada, no anhelas un lugar
dentro de la historia, rompes con los compromisos generacionales, con lo que se
nos impone desde niños en los magisterios donde nos vulneran la consciencia. Si
Dios existe o no, carece ello también de importancia, llegado el momento
comprendemos que estamos aquí sin saber por qué, y eso deja de inquietarnos,
comenzamos a ignorar los propósitos de la existencia porque sabemos que eso
solo produce perturbaciones mentales sin retorno.
¿Una
respuesta para los problemas de las demás personas? ¿Eso es lo que debe
proponer un escritor? Estoy muy viejo como para meterme en las vidas ajenas y
entender que eso no soluciona nada, solo contrae problemas innecesarios, así
acepte que alguna vez quise salvar el mundo, o al país, o hubiese rechazado la
propuesta corrupta de ser el nuevo presidente de Perú, que si me pasó de todo,
puedo decir que sí y decir también que las personas tarde o temprano, llegan a
afirmar lo mismo.
Recuerdo las
horas inacabables en el mundo de las fábricas, mientras me preguntaba si así
sería mi existencia hasta que fuera un hombre viejo, sin fuerzas para nada e
inútil para una sociedad donde educan a las personas para trabajar para el bien
de otras personas. Es decir, pasarse horas de días largos en las fábricas y no tener
tiempo para ver niños crecer o estar cansado para hacer el amor, no, no podía
eso cambiar por lo que ahora hago, si en mi familia, se preocuparon por
asegurar hasta la quinta generación, normalmente el que pertenece a esa última
generación termina por convertirse en el escritor de la familia, soy yo ese
escritor que se dedicó a estudiar sin desmayo, a disfrutar de los placeres de
la carne, a tocar fondo una y otra vez, para desarrollar el intelecto, para
haber vencido el miedo a la soledad y querer, ansiar ser amado por una mujer. Prefiero
escribir y saber que lo peor siempre termina por pasar, que hasta los fines del
mundo suelen ser breves, que no soy inmortal, que por fin tengo en claro que
cuando muera mi paz será mayor a la que ahora disfruto. ¡Qué insensatez esa de
querer ser inmortal!, si nadie aprendió a ser feliz en este mundo, o nadie
entiende mi felicidad, para qué tener vida eterna entonces.
Y he retomado
un camino donde en noches pasadas se me reclamara: ¿no eras el escritor que
escribía todas las noches?, ¿no eras el que relataba historias felices? Pues bien,
al hecho de haber sido censurado, he vuelto a escribir sin necesidad de hacerme
publicidad desde las redes sociales, publicidad con derecho gratuito como ha
sido con todos los escritores de mi generación, sigo escribiendo mientras
siento que dentro de mí fluye algo muy parecido a la felicidad, la satisfacción
o el sentir que esto tiene sentido, así sea solo para mí, cosa que no es
necesario explicar ni detallar. Si todos tienen destinos diferentes, no lo
niego, al menos hay alguien que se dedica a hacer lo que quiere, este es mi
testimonio, en medio de esos reconocimientos donde la gente saben, nadie merece
los pergaminos otorgados por un mundo, donde siempre estaremos todos de acuerdo
en algo, el mundo no es justo con nadie, que ni los reyes se han librado de las
tragedias, si deba puntualizar, hacer las paces con la vida es haber salido de
la tragedia y recuperado un norte que se me fue arrebatado y he logrado
recuperar, que, ¿a esto se le llame sabiduría?, prefiero llamar sabiduría al
coraje de no haber cedido al miedo a estar solo y haberme casado con alguna
muchacha que ahora solo sabría hacerme infeliz, en un momento donde los
matrimonios comunitarios abundaron, cuando los varones tuvieron miedo a
quedarse solos y, hasta las menos agraciadas o con muy mala reputación,
lograron su objetico, casarse. ¿Estoy lleno de tanto mundo que preferí quedarme
solo a estar ahora aguantando a una mujer que me haría desdichado? Tener casi
51 años creo que me da esa autoridad.
De mis
amistades sé que siempre hablan de lo mismo y a veces, el silencio es lo más
dulce que la vida nos puede entregar. ¿Te agobia o quejas de la rutina? Pues te
diré lector que hemos retornado a la rutina, esa misma que ustedes afirmaron en
su momento de mayor claridad o lucidez: los tiempos cuando éramos felices y no
lo sabíamos, pues sí, hemos vuelto a esos tiempos felices, a esa rutina desde donde parece que
nada cambia, cuando sabemos, el mundo cambia constantemente y aprendemos, es
necesario guardar dinero para no enloquecer llenos de testosterona, para
hacerles el amor a las prostitutas que nunca mueren ni con pandemias y, están
dispuestas a hacer el amor, porque necesitan dinero para su vicios u horas de
placer cuando nada es coherente en medio de días, donde lo que verdaderamente
importa es cerrar los ojos y en plenos orgasmos ser felices.
Cerraré estos
escritos de estas horas de la mañana para salir a la puerta de mi apartamento para
tomar sol y saber que el tiempo me pertenece, que nadie me molesta, que soy
plenamente dueño de mi vida, que estoy libre de dar explicaciones a la gente
que se acerca a conversar conmigo, porque mi fama es así: cada vez que me
presento, demoro horas en decir quién soy, y es mejor no hablar de mí, porque
no todos tuvieron tanta suerte en este mundo.
Derechos Reservados
para
Julio
Mauricio Pacheco Polanco
Escritor y
Pensador Libre
Arequipa,
Perú
martes, 4 de octubre de 2022
SOLO QUEREMOS ESPERAR, JAMÁS ENCONTRAR
En otra parte
hace mucho frío, en otra parte caen bombas, en otra parte hay hombres en el
frente de batalla, en otra parte hay ciudades destruidas, en otra parte nadie
puede hacer nada, en otra parte el cielo es indiferente y la Luna absurda.
En otra parte
venció el dios de la guerra y el amor se diluyó, se fue bien lejos.
Bancos que
quiebran, hombres y mujeres que observan todo de lejos, bancos que quiebran,
somos civilizados, ¿homo sapiens? Ve y busca a los sabios, no hallarás a nadie,
ya estoy muy viejo para creer en eso que ustedes los intelectuales llaman: la
inteligencia.
No es mi
voluntad ni la de todos, quizá nunca sepamos quiénes deciden por nosotros. Hay años
donde perdemos la razón, años donde después de recapacitar, volvemos sobre la
misma reflexión: ¿qué hemos hecho?
Un discurso
no hace nada, una bandera de la paz tampoco.
El carbón
llena las chimeneas y la niebla invade las ciudades, hace frío en otra parte,
la gente se ahoga, no hay opción. Desde donde estoy todo es rutina, los días se
repiten. Las muchachas se preguntan: ¿de qué se queja tanto el escritor si está
muriendo gente en otra parte a cada instante?
¿Me quejo
porque aquí tampoco hay amor? O porque veo muchachas que no podrán ser mías, no
porque no quiera, sino porque sé en qué termina todo. ¿Vale la pena perder la
paz por el amor? ¿Valen la pena las guerras?
Los poetas
han escrito tanto para nada. Creí saber la respuesta para que la sociedad fuera
mejor. ¿No es normal para todos fracasar en este intento?
Para despertar,
Coca Cola, panes con queso y unos cuantos cigarrillos mentolados. Detrás de mis
silencios hay bastante rock en un idioma que desconozco, por qué debería
aprender inglés si mi lengua es el español y a pesar de haber escrito tanto,
siento que no lo domino como un maestro.
Antes de
entrar a los sueños incoherentes que ni Freud pudo resolver, dejo prendida la
computadora para tratar de robarle las horas a la noche, estudiando desde
documentales que relatan sucesos pasados de la historia.
Esto siempre
ha sido así. Y nos hacemos llamar una especie inteligente. Creo que solo somos
una especie a la deriva buscando héroes generacionales que no resuelven nada. Alguna
vez intenté todo y conocí todo el peso del poder sobre mí. Los escritos, los
escritos no sirven de nada, tampoco una voz en solitario.
Las calles
vacías a esta hora de la noche. Nadie camina por la ciudad. Algunas parejas
hacen el amor como si descubrieran un nuevo mundo, otras solo duermen en camas
separadas, otras no duermen porque mañana será un largo día donde el dinero no
volverá a alcanzar.
Rostros felices
que a fuerza de no poder llorar solo sonríen.
A esta hora,
dentro de todos los vacíos posibles, la desesperación es beber sin detenerse,
rodeado de muchachas en bragas que también se preguntan si para eso han venido
a este mundo. Los hombres beben porque les han enseñado que solo de esa manera
se puede ser feliz. Las muchachas en bragas ya no se excitan con el olor a
orgasmos. ¿Algo anda mal con todos nosotros? Ellas se sientan en los muslos de
los ebrios parroquianos que fueron en busca de placer y se quedaron dormidos
sin haber hecho el amor, ellas se marchan en tacones rojos altos sin haber
hallado algo que alivie a sus corazones derrotados. El día que dentro de todas
sus guerras dejen de creer en un volver a empezar, ese día, el desencanto será
mayor, como su odio.
¿Odian la
mayoría de personas? Creo que nadie está contento aquí. Y sin embargo la paz
que es tan dulce está tan cercana, pero su aprendizaje es duro y nadie quiere
asumirlo.
Evasión con
drogas y risas falsas.
Me senté para
siempre desde donde nada nuevo ocurrirá, sin embargo, sé que es lo mejor.
Diálogos vencidos
por la desesperanza. ¿Apología al mal y la corrupción? ¿Qué les puedo decir a
los muchachos intelectuales que no soportaron las duras noches en soledad? Me dirán
que un líder enseña cómo enfrentar la existencia, lo verdadero es que los
jóvenes buscan sus propios líderes, nunca estuve dentro de sus expectativas por
aburrido. Los libros densos son excusas para no aprender nada. La juventud es
algo tan fugaz, como el voltear página tras página y saber que nadie pudo hacer
nada cuando estuvimos en crisis.
La ciudad es
como un desierto llena de locos que gritan incoherencias y a los cuales nadie
hace caso. Se sientan a las mesas a comer bien, el día siguiente carece de
importancia, todo es incierto, mientras se pueda, mientras haya dientes, se
podrá morder carne a medio cocer. Una crema caliente para el frío o los que no
tienen muelas. Los diarios que nadie quiere leer. La televisión que nadie usa. El
cine en el que nadie ve ya nada nuevo. ¿Ir al mar para reventarse la cabeza
tratando de entenderlo? En las celdas los presos no tienen opción para luchar
por el bien y este mundo parece una celda inmensa.
Estas cosas
no las entienden los niños. Es duro tener consciencia, es duro ser reflexivo,
es duro alcanzar la madurez, es duro pensar, es más fácil el vacío de la
evasión, así ya no resulte, así se muera de a pocos a cada hora. La soledad es
eso que recuerda a las personas que hay algo en ellas que no les agrada.
¿Alguien que no soporta su soledad, puede amar?
Las muchachas
cada día son más hermosas y fáciles de echar a perder. A los 40 años recién
empiezan a querer amar de verdad, después de tantos errores. Lo peor es que no
saben cómo amar y de qué manera amar. Algunas se vuelven expertas en el Kama
Sutra, otras en el arte culinario, algunas leyeron todos los libros para ser
buenas conversadoras, hablo de las que tienen suerte, porque a partir de los
40, ya se tiene una vida hecha, con hijos y pasado, tristezas y renuncias, fue
fugaz la juventud, llena de errores, diré, descontrol de hormonas. Anda y
proclama la paz mundial mientras las muchachas arden en deseos de placer sin
poder controlarse.
Dirás que en
los jóvenes todo es perdonable, porque no escuchan lo que se les dice, porque
escuchan lo que se les dice, pero sus hormonas les dominan, porque no les da la
gana de hacer caso, porque aún no han escarmentado, porque es muy aburrido ser
buena persona.
¿No habría
sido mejor hacer el amor hasta el amanecer en vez de escribir? Estoy seguro que
sí, pero mientras en otra parte la gente se está matando, aquí las muchachas no
tienen consciencia de ello, solo quieren pasar el rato, así sean cuarentonas
aburridas de todo.
¿Contra qué
se han peleado para estar en constante conflicto? ¿Quién les vulneró la mente
para llenarlas de ideas que las volvió viejas y llenas de miedo?
Los bebedores
sedientos buscan otros bebedores para poder hablar. Los sexistas siguen
compitiendo entre ellos y se han olvidado de disfrutar del placer.
Un hombre
culto compró un telescopio de largo alcance, era un hombre muy escrupuloso y
pegado a las normas, instaló su telescopio y al contemplar el universo mandó
todo a la mierda y transó con la corrupción.
En los
psiquiátricos están los verdaderos hombres sabios que guardan silencio, toman
pastillas igual que yo para no meditar en todo lo que saben. (Puedo dar mi
opinión como escritor y pensador libre, pero la gente quiere primero dinero,
con una opinión no se resuelve nada).
He borrado de
mis pensamientos a los pensadores que escribieron en otros idiomas, aprendí a
no confiar en las traducciones. Casi 51 años y solo necesitar escribir. No ha
sido fácil para los demás, tampoco para mí. ¿Me llené de mundo para
convencerme?, o preferí escribir para evadirme de todo lo que no puedo
resolver. (Fui silenciado en mi sueño, pero esto es común para cada quien en lo
suyo).
Unos años
estudiando agudamente me convencieron que nadie quiere respuestas, mucho menos
preguntas que son consideradas tontas, por más elementales e inevitables que
sean. La gente sana evita esas preguntas lo más pronto posible. ¿Puedes armar un
rompecabezas donde nadie retornó lúdico en el intento? Solo puedo decir que
nadie eligió pelearse con el mundo. Y sin embargo aún hay locos a esta hora
gritando en las calles sin que nadie les haga caso, a pesar que estén diciendo
cosas muy reales. La indiferencia no es un pecado, es una seria advertencia de
saber, nada podemos hacer para resolver este estar presentes. Junta cien
personas y puede ser un caos, el final de tu credibilidad o más vidrios rotos
que desencadenen una gran guerra.
Hubiera preferido
hacer el amor toda la noche a escribir, pero a mis casi 51 años cuesta mucho
presentarse ante una mujer que enloquecerá con todo lo que responda ante sus
preguntas. Tampoco es sencillo hacer el amor como si se fueran dos
desconocidos, eso está bien para con las putas, pero lo que menos quieren ellas
es conversar, o quizá me aburra de lo que digan ellas y por eso me exprese de
esta manera.
¿Ya sabes que
los niños hablan solos sin que les enseñes tus palabras? Puedes orientarles en
algo, pero, ¿debo recordarte que los jóvenes nunca escuchan a los adultos?
Las flores
siguen allí en la ventana hasta en noche de Luna, con botellas llenas de agua,
brujería tú dirás, porque sean muchachas o mujeres con vidas hechas, aún sueñan
con el amor.
Hoy no tuvo
coraje el muchacho de la moto para pasear por la ciudad que es inmensa, a pesar
que es solitaria a esta hora. Otros se cansan apenas amanece un nuevo día. Es media
noche y en mi circunstancia es distinto, suelo escribir hasta que los dedos de
mis manos dejan de obedecerme, en ese momento me siento muy frustrado, porque
es cuando he alcanzado el grado de inspiración donde todo lo contemplo con más
claridad y sé, serán escritos olvidados, porque mañana escribiré sobre otras
cosas. Calo de mi cigarrillo mentolado y quiero creer que hay una razón para
todo esto, que por alguna razón tenemos consciencia de todo lo que nos ocurre y
que no somos vanos. ¿Entienden mis lectores por qué se evaden las personas del
tener consciencia que existen? Pero con algo tenemos que llenar nuestros
pensamientos para no enloquecer, es extraño, esto es adictivo e igual de
nocivo, qué es peor, ¿ceder a nuestros pensamientos?, o mantener la mente
ocupada en los escritos de algún escritor que sabemos, nos hará daño.
Salí a ver la
Luna, fueron solo segundos, es inútil, no sé qué representa, no llegaré nunca a
ella, es otra renuncia más, es un satélite que gira alrededor de este mundo, no
sabré qué hay más allá de ella, no sabré dónde acaba este universo, nunca sabré
hasta dónde llegó mi mirada cada vez que veo el firmamento.
Y sé que, en
alguna calle de la ciudad, están las muchachas bebiendo con los muchachos,
están hablando de temas que no recordarán al día siguiente. Hoy acaba de
embarazarse una muchacha y otra acaba de abortar. Desde algún café solitario,
alguien se ha quedado dormido sin terminar su bebida, al amanecer será
despertado porque debe ir a trabajar, mientras que otros duermen en sus autos
en campamentos, duermen con un arma sujetada en la mano, el dedo en el gatillo,
no es fácil el dormir para algunas personas. Mira que es descabellado caminar a
estas horas por las carreteras, ¿ya llegaste a subir la montaña más elevada en
este mundo?, ¿qué viste que yo no sepa? Te diría que te sientes a mi lado para
que me comentes todo lo que sabes, pero es bien probable que no sepas hablar
español y yo, menos tu idioma. Sabemos tanto y no podemos comunicarnos. ¿Viste
los ojos del león?, yo vi su temor, pero no su cobardía, miran a los ojos con
miedo, sin embargo, no es fácil sostener la mirada de terror de un león.
Y los poetas
escriben y vuelven sus poemas que serán publicados dentro de 10 años. Tanto tiempo
para unos poemas que nadie hallará y, cuando sean hallados, no serán terminados
de leer. Raza incomprendida de intelectuales, o inservibles personas que han
porfiado en lo innecesario, porque en otra parte, siguen cayendo misiles,
siguen muriendo soldados en el frente, siguen las fábricas produciendo
armamento, siguen las chimeneas emanando niebla que ahoga, asfixia, y en otra
parte, los platos de comida son baratos pero no hay quien los compre a pesar de
ser deliciosos, allí hay ajustes de cuentas desde la primera guerra mundial,
junto con varones que nunca salen de sus casas, al hecho que el lugar es hermoso,
maravilloso, pero maldito. Quiero pensar que el amor es un sueño del cual nunca
se despierta, porque eso queremos pensar todo el tiempo todos. Quizás en eso
nos hemos terminado por convertir, en las eternas personas que esperamos el
amor y que huimos espantados cuando alguien aparece, y nos quiere malograr el
sueño, porque nadie quiere amar, solo soñar con que se amará algún día, con la
esperanza que ese día nunca llegue.
A esto nos
resumimos en la década de los veinte en este nuevo siglo donde está pasando de
todo, justo cuando creímos, éramos mejores que los del siglo pasado.
Todos los
derechos reservados para
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor y
Pensador Libre
Arequipa,
Perú
EN PRIMAVERA NO HAY AMOR
De pronto ves
a todas partes y ves que nada ha cambiado, que es mejor avanzar sin rumbo fijo,
fumando un cigarrillo, distrayendo la mirada con la gente que pasa, hasta
detenerse en un café y saber que no hay nada qué esperar. Abrir un libro, cerrar
otro, no creer en todo lo escrito, revisar bien cuántas ediciones o
reescrituras tuvo, pensar en el autor que ignora todo el negocio que se ha
hecho con su obra, saber que él no vive de ese libro con el cual el sello
editorial se está llenando de dinero, que quizá sea un tipo solitario al cual
le ocurre todo e ignora mucho. No hay muchachas para amar, esta guerra nunca
acabará y, no es que uno tenga culpa en algo, creo que todo empezó cuando
decidieron renunciar a ser ellas y les pareció más interesante querer
imitarnos, ser como nosotros. No sé qué razones tengan, muchas aceptaron que en
sus consciencias gobierne yo, y descubrieron la felicidad, para irse contentas
y tener una identidad de varón, alguien que solo satisfacía sus necesidades sin
amar, pero se dedicaron a tener de igual manera sexo y pasó lo que tenía que
pasar: se embarazaron y, todo se les fue a la mierda. Aquí nadie se contenta
con nada. Y todos quieren ser Mesías, pretenden enseñara vivir, ¿no se dan
cuenta que esas poses de sabios solo sirven para el cine? Silencio por doquier
y es agradable como contemplar el cielo de día o de noche y saber que nunca
llegaremos a él. Entonces, ¿para eso he leído toda mi vida?, para saber que
nunca podré ver el mundo desde todo lo alto o, que el universo me será esquivo
siempre sabiendo que tengo consciencia de este, sin que llegue algún día a
recorrerlo. Los que fueron más allá de su mar seguramente vieron realidades
increíbles, solo soy de libros, con los libros no se puede conocer el mundo,
mucho menos los confines del cosmos. Paso por un escaparate de libros, veo lo
mismo de siempre: historias de amor escritas con otras palabras que contienen
la misma trama. Veo textos que se atribuyen la verdad con solo teorías. Calo de
mi cigarrillo y percato que nadie mira a ninguna parte, parecieran estar
dormidos mientras avanzan por la ciudad: una mujer con dos niños de rostro
serio, parece no ser feliz; un hombre de terno nuevo, pero con el rostro
envejecido por el día, no por la edad o los años, ¿un día de mierda?, no sé;
avisos de publicidad que pareciera ser el único que observa y no presta importancia
a lo que dicen; muchos autos, mucha gente; la ciudad parece una cárcel de la
cual nadie desea salir.
He pasado por
una casa donde antes fui feliz por ser un lugar de citas con muchachas alegres.
Abro mi billetera, vaya, pienso, para esto sirve ser un escritor, no poder
pagar por un servicio sexual, ¿conformarme?, habría sido peor el tener que
aguantar a una muchacha que aún no sabe qué es el amor ni cómo es la
existencia. Siempre fui un hombre que hacía el amor sin saber con qué muchachas
lo hacía, alguien a quien le repetían muchos te amo y se entregaban totalmente,
solo querían que las sacara de ese mundo, hasta ahora no entiendo por qué la
gente tiene la errada idea que tengo mucho dinero, ¿esa idea se tiene de los
escritores que han escrito más de 70 libros?
Tengo la
opción de rendirme y quedarme parado para siempre en la vereda y esperar que
pasen los años sin que sea importante retornar o luchar por algo, también tengo
la opción más dura: retornar a casa y creer que aún hay esperanza que, en este
mundo, alguien sea más determinado que yo y, tenga la respuesta que me falta
para convencerme que aún podemos salvar al mundo. Paso de largo del escaparate,
tengo sed, una sed bárbara, mi paladar me pide algo dulce, busco un café,
necesito una Coca Cola, sentarme desde lo alto de un café para contemplar una
plaza, una plaza donde sé, hay personas contemplando al vacío. ¿El pasado son
intentos fallidos para todos? Y si sus pasados solo se basaron en hacer
fortunas. Busco caminos diferentes, soy un ser para el conocimiento que ha
disfrutado de los placeres de la carne hasta el exceso sin haber contraído
ninguna enfermedad del amor ni, haber embarazado a ninguna muchacha, la semana
que viene cumplo 51 años y parezco de 30 años por mi contextura atlética, sin embargo,
eso no me es importante. Subo unas gradas que comunican a los altos de un café
que tienen vista a una plaza donde hay bancas y gente en silencio. Observo que
está vacío el café. A la muchacha que se me acerca para la orden le pido además
un cenicero y un vaso con cubos de hielo. Me he preguntado cómo será sus días,
si durará mucho tiempo en ese trabajo, si en una semana o en un mes, buscará
otra ciudad con mejores oportunidades, o si tal vez se rinda y se dedique al
meretricio. Tantas cosas suelen pasar en un día. Lo difícil para mí es
presentarme, soy todos los libros que he escrito fuera de mis 5,000 escritos en
mis bloggers censurados, creo que es una empresa vana presentarme. Silencio. El
silencio que solo se otorga a los que han vivido mucho. Atardece. No hay nadie
a quien esperar, no hay nadie a quien buscar, a nadie por llamar, nadie a quien
molestar, (lo mismo puedo decir en mi favor de manera inversa), ¿es esto un
privilegio?
Después de
todo, estoy en paz y eso es algo raro de hallar.
Todos nos
olvidamos los nombres de las mujeres que formaron parte de nuestras vidas, nos
olvidamos de sus rostros, de las conversaciones, de los momentos compartidos,
de los buenos orgasmos que se sintieron, de las habitaciones de los hoteles,
del color de sus ojos cuando las penetraba y dominaba, del cómo las tomada con
violencia del cabello para sacudirlas con fuerza hasta que sintieran que sus
cabezas iban a ser desprendidas de sus cuerpos elevados en temperaturas que
solo puede aliviar en momentos de furia cuando supieron qué es el placer.
No es cierto
eso que los hombres nos retiramos del sexo por impotentes, nos retiran a la
fuerza por falta de dinero.
Y casi todas
tienen un precio. ¿Transar con la mafia para volver a no repetir de muchacha al
momento de tener sexo?, no gracias, de allí no se retorna y te exigen sumisión
total, eso que ustedes mal llaman: lealtad. La verdadera lealtad es ante uno
mismo.
La muchacha
trajo el cenicero, el vaso con cubos de hielo, la Coca Cola y se alejó como
quien se aleja sin haber sido trascendente en la vida de uno. Creo que así
somos la mayoría de personas para todos. No creo que sea importante trascender,
tampoco creo en el olvido o la memoria que dejamos los escritores o
intelectuales, todo se vulnera y altera, hasta la biografía de los escritores,
porque sé, en un tiempo cuando no esté aquí, mis escritos no serán los mismos y
otros escritores buscarán la obra maestra con cada libro mío, solo para hacer
negocios y dinero. ¿Debe importarme o preocuparme ello? Alguien está apretando botones
en plena guerra entre Ucrania y Rusia y al mundo tampoco parece importarle y,
eso sí es más relevante.
Pongo unos
cubos de hielo en el vaso, acomodo una servilleta para secarme los labios, echo
el agua de soda y prendo otro cigarrillo. El café donde estoy sentado comunica
a todo el alto de un portal que amuralla la plaza y debe reunir unos 15 cafés
en total, veo poca gente, ¿es la hora?, ¿o es la falta de ganas para perder el
tiempo de esa manera? Mejor dicho, en una sociedad donde educaron a las
personas para hacer dinero, nadie tiene tiempo para llevar mi estilo de vida. Veo
mi celular, he borrado cerca de 10 números de mi agenda, eran de trabajadoras
sexuales, están pidiendo demasiado dinero, ¿me lo piden a mí?, si es así, mala
fama la mía de ser escritor para que se me cobre tanto. Observo otros números
de mujeres con las cuales tuve buen sexo, pero estoy aburrido de hacerles el
amor, pienso en los matrimonios, en lo cansados que deben de estar haciéndoles
el amor todo el tiempo a la misma mujer. Silencio mientras renacen en mí las
ganas de volver a escribir. Será un libro más que nadie leerá. Estos sin
tiempos desesperados donde la gente no sabe lo que es el amor, pero sí la soledad.
Soy precisamente el escritor que no se enamora, en un tiempo donde nadie se
enamora, solo temen a la soledad. Quizá sea el único que prefiera una Coca
Cola, un cigarrillo y, una tarde en un café, a tener que enredarme con una
mujer por temor a la soledad. Si hubiera sido un inexperto, seguramente ahora
estaría padeciendo lo que proponen ahora las mujeres para el amor. Son ellas
las que nos espantan. Son ellas las que me hacen repensar en que no vale la
pena tener una relación de pareja y, reitero, la próxima semana cumplo 51 años,
peino canas, para ser más exacto, tengo pocas amistades, y mínimas
posibilidades para tener pareja, a no ser que repase en todas las que he
descartado para algo decente: ya están corrompidas por la vida, demasiadas
mañas y astucias para querer que yo sea su pasatiempo o peor es nada. De pronto
una voz suplicante está gritando sin que nadie preste atención, salvo yo, es un
varón que desde su celular hace reclamos a una mujer, entiendo esto porque
repite su nombre constantemente. Le ha colgado la llamada. Ha empezado a marcar
su número de celular de manera compulsiva. Perdí la cuenta cuando pasó de las
50 llamadas no contestadas. El tipo lloró. El tipo es un hombre de unos 35
años. Ha ordenado una botella de cerveza para beber en solitario, una tras de
otra, no va a parar de beber. Qué bonito es el amor me digo. Lo curioso de todo
esto es que cuando él ya la haya olvidado, ella le llamará para pedirle que
vuelvan y él que creyó haberla olvidado, volverá. Ha entrado al café una mujer
atractiva, elegantemente vestida, ha sacado de su bolso 9 celulares, esta
historia la conozco muy bien mientras suenan los celulares a la vez y ella
atina a contestar a 5, ingeniándoselas para hablarles con el discurso que le
entiendan, que están los padres de sus hijos a la vez hablándole, los varones
con quienes habla, aceptan ello. Ella se queja, habla con uno por vez, a veces
con los 5 a la vez, por fin ha puesto alta voz, los 6 están conversando, es
demasiado fina pienso, logra que sus 5 amantes le hablen a la vez y se pongan
de acuerdo con ella. De pronto los apaga y suenan los restantes 4 celulares que
estuvieron en espera, se repite el mismo drama. Se cansa de hablar también en
alta voz con ellos, apaga los celulares, les dice que está cansada de ellos. Ha
ordenado un café, ha prendido un cigarrillo. Ha aparecido un hombre de
apariencia adinerada. Percaté que estuvo parado escuchándolo todo antes de
sentarse a su mesa. Se sienta con ella. Están hablando de amor.
Es decir, las
mujeres no quieren hacer el amor conmigo porque creen que soy un escritor
tacaño y, la mujer tiene 10 amantes que encima le pasan dinero. No tiene
importancia, pensé que el útero un día no da para más y dejan de ser útiles los
ovarios, porque una mujer sin útero ya no tiene orgasmos, ¿a dónde van las
hormonas sino al útero para que el orgasmo concluya en concepción? Estamos parejos,
pienso. Sin embargo, no pensé que esto fuera la literatura: ser un espectador
que ahora pasa una mala racha por no tener toda la cantidad de muchachas que
antes tuve.
La felicidad
debe ser otra cosa, como el sentarme a tomar sol en la puerta de mi apartamento
sin ser molestado por nadie y, saber que los cambios que nos imponen no avisan
nunca, solo sirven para destruir vidas, como si fuera una pesadilla sin
retorno.
Me sirvo un
vaso más con mi agua de soda, pero es que a quién carajos le interesa la vida
de los demás, cada quien sabe en lo que se mete y nadie obliga a nadie hacer lo
que hacen. Es una gran demencia carecer de experiencia.
Volteo la
mirada hacia la plaza donde los faroles y sus luminarias empiezan a encenderse.
Ese color de cielo ha visto tantas cosas sin que le haya importado lo que
sintamos. Estamos aquí y a nadie le importa si lloramos o reímos. ¿Qué somos?,
¿seres con consciencia que nadie escucha? Vaya manera de existir para mirar
hacia todas partes y saber que nuestra suerte no tiene protección de nadie.
Me levantó de
la mesa. Vuelvo a ver los números del celular de las mujeres con las que me he
cansado de hacer el amor, no las llamo, pago la cuenta, camino hacia ninguna
parte, es otra forma de llegar a casa.
Las personas
siguen yendo y viniendo. Nadie parece saber qué camino recorrer ni qué buscar.
Derechos
Reservados para
Julio Mauricio
Pacheco Polanco
Escritor y
Pensador Libre
Arequipa,
Perú
domingo, 4 de septiembre de 2022
ENTRE ANIMALES ENFERMOS
Traté de conversar en el confinamiento desde el chat
de España
Pero me di con la sorpresa que estaba lleno de gente
de la zona donde vivo
Y que me deseaban la muerte.
Entraba al chat de Perú y hallé solo homosexuales y
lesbianas.
Me estoy acostumbrando al silencio
A no querer conversar con nadie
A no querer hacer nuevas amistades
A saber, que esto les pasará a todos en algún momento
de sus vidas.
No me permiten publicar esto en las redes sociales
Si es que mi computadora está hackeada
Y recibo solo noticias terroristas desde las redes
sociales,
Por eso no veo Facebook
Tampoco creo en los documentales donde han alterado la
historia.
Veo a la gente pasar cada vez que me siento a la
puerta de mi apartamento
La gente se empeña en saludar, contesto el saludo
amablemente
No sé sus nombres, no sé quiénes son
Sé que no tengo deudas con nadie
Que tengo la consciencia en paz
Que luché desde el canal de You Tube que fue borrado
Por querer salvar a la humanidad
Y sé que creyeron que moriría cuando empezaron
En la zona donde vivo, a liberar gas
Y estoy vivo y o testimonio
Si es que la gente aquí en Arequipa desde las redes
sociales pedía
Larga vida al coronavirus.
Solo silencio y sin necesidad de amigos
Escribiendo lo que debe saber el mundo
Lo que no debe quedar impune
Lo que debe ser condenado.
Estoy vivo para saber de quienes estoy rodeado
Estoy vivo para saber que donde vivo, solo hay
animales,
No seres humanos.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor y Pensador Libre
Arequipa, Perú
AREQUIPA, LA CIUDAD MALDITA
Caminar por la ciudad y encontrar a una cuadra de una
Comisaría
A un hombre alto y robusto desnudo y muerto en plena
vía pública
Una Comisaría que queda en el Cercado de la ciudad
Ante la mirada de gente indiferente.
Caminar por las calles de la ciudad, y ver ancianos de
buenas familias
Pidiendo limosnas, la razón: repartieron en vida sus
herencias
Y sus hijos los botaron como perros a las calles.
Caminar por la ciudad, y ver a dos adolescentes
tomadas de la mano
Como si fueran enamoradas, pareja, lo que son en
realidad
Esto a plena luz del día, esto no ocurría aquí.
Mucha gente que requería de oxígeno nunca supo que
Murió intoxicada al inhalarlo y que sus parientes
querían eso
Matarlos para reclamar sus herencias
Aquí no existen los Derechos Humanos
Ni existe La Ley si los que gobiernan saben bien de
esto y son indiferentes
Hoy domingo el sacerdote hizo misa casi al medio día
Pretendieron hacer una procesión por toda la zona
donde vivo
Los piadosos no aguantaron y se dedicaron a beber en
menos de dos cuadras
De procesión
No es que no tengan consciencia, aquí nadie quiere a
nadie
Aquí todos están contra todos
Aquí todos saben que, entre ellos, hay un siguiente
que va a morir.
No reclamo nada por gente que no vale nada
No alzo la voz por gente que se comporta como animales
No peleo más por inhumanos que mataron a sus
familiares.
Escribo en silencio mientras nadie duerme
Sus pensamientos no les dejan en paz
Creo que no están en paz, que la perdieron para
siempre
Desde que empezó la pandemia que pasó para mí
Porque soy el único que no usa barbijos por tener las
4 vacunas
Si aquí fue poca la gente que se vacunó
Y hasta hicieron un juicio al Estado para no vacunarse
Y lo ganaron
Pese a que en Arequipa todos se pusieron de acuerdo
con la pandemia
Si deba añadir, solo estuvieron confinados un mes
Y luego, hicieron de sus vidas como si nada hubiera
pasado
Deseándoles la muerte a los que seguían confinados
Los que escuchaban la radio o veían la televisión
Con todo el apoyo del Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas
Que se prestó para esto
Y nadie hizo nada por nadie.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor y Pensador Libre
Arequipa, Perú
NO TENGO NINGÚN COMPROMISO CON AREQUIPA NI EL PERÚ
No leo los periódicos, aquí en Perú solo desinforman
No escucho ni veo la radio ni la televisión
Desde que fueron pagados por el gobierno para hacer
Terrorismo de Estado
No veo las redes sociales porque está llena de gente
enferma
-lo dicen bien los judíos: si quieres ser feliz, no
veas cine de Hollywood ni veas las redes sociales-
Aquí en Arequipa el amor ya no existe
Abundan los muchachos y muchachas tatuadas
Con raros cortes de cabello
-eso de que usen barbijos me hace dudar si son hombres
o mujeres-
Guardo silencio y no deseo hacer nuevas amistades
La gente prometió cambiar con la pandemia que ya pasó
Pero en Perú se ha vuelto más malvada
Por tanto, rompo todo compromiso con el ser humano.
No uso barbijo porque puedo afirmar, soy el único que
se puso las 4 vacunas
Aquí en Arequipa se radicalizaron con la pandemia
Pero pocas personas se vacunaron.
Sus creencias son hipócritas
Beben en nombre de su dios en sus fiestas patronales
De paso también se drogan y cometen delitos.
Aquí dejaron de creer en su dios, le tuvieron más
miedo los sacerdotes al virus
Recuerdo que vendían los obispos sus trajes por las
redes sociales
Recuerdo que aquí todos se vendieron a China
Puedo decir que este país está lleno de gente sin
consciencia
Que están en un estado inferior al homo sapiens
Son capaces de hacer cualquier cosa por el dinero
Desde matar a un familiar
Matarse entre ellos,
No tengo ningún compromiso con Arequipa
Que no es todo el Perú, si me exprese de mejor manera
Soy el único que no usa barbijo con permiso de La Ley
Porque tengo las cuatro dosis de las vacunas
Y tengo rostro, las demás personas lo ocultan
La razón: no se vacunaron
Se prestaron solo para matar a sus familiares
Para cobrara sus herencias
Este país está desalmado.
Y nadie puede negarlo.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
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