jueves, 17 de marzo de 2022




CUANDO DIOS ME PREGUNTÓ EN PLENAS HORAS NEGRAS QUÉ PENSÉ DE LA HUMANIDAD

 

 

Y en esto hay que prestar atención

Porque Dios un día querrá escuchar tus planes

Desde tu inconsciente ser que aún repite palabras que no son propias,

Porque entre todo lo que podamos elegir para ser

Los referentes que inclinan la balanza hacia El Bien

No en vano se enfrentaron contra todo

Elegidos en misión por Nuestro Señor

Para los momentos cruciales, cuando La Fuerzas del Bien sean mínimas

Si así es la voluntad de un solo hombre ante la totalidad de la humanidad

Cuando en su Santa Ira, Dios voltee para vernos

Y desde el extremo, aún alguien persevere en el Amor que nos enseñó

Y lo que pudo ser el final definitivo dentro de todas las exclamaciones

Los señalados para ser sabios

Elevarán los clamores cuando el resto de humanos no tengan más palabras

¡Oh, dulce es el corazón mi corazón que escribe esto ahora, con mis propias palabras!

Porque hubo noches donde no se pudo escribir así

Y mi rechazo fue total cuando las experiencias negras me sorprendieron

Dentro de un camino donde solo sabía cantar felicidades

Para entrar a lo más oscuro y librar mi batalla más dura

En mi encuentro personal con Dios

Para que se tomara un tiempo en escucharme

Así sea como hasta ahora y siempre: un hombre

Un hombre que gritó sin desmayó para ser escuchado

En medio de ejércitos de El Mal dominado el mundo entero

Si así de descomunal fue mi deber

Para recordar a MI Señor

Que podemos proseguir, continuar

Si así es mi bendición.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú




LAS MANOS QUE VOLVIERON A SER HUMANAS Y NO ANIMAL

 

Soñar el sueño que es de todos

Escribir las palabras olvidadas

Volver sobre la marcha

Hacerle el amor a una muchacha

Y en pleno acto dar las gracias,

Estar frente al Sol sin tener ningún misterio ante La Gran Obra

Soñar con las muchachas que llegarán

Sentir los momentos de placer que nadie se los lleva

Prender un cigarrillo mentolado y sonreír con mis recuerdos

Evocar las primaveras del viejo tiempo

Ver el nuevo tiempo y dar las gracias a Dios

-la muchacha me preguntó hace casi 2 años por qué solo yo no temía la Ira de Dios-

Alcanzo a responderle que soy fiel a lo mis maestros me enseñaron

Que en la guía del Gran Mesías nada quedó en mí que no fuera explicado,

Contemplar el majestuoso poder de la Luna

Quedar encantado por todo lo bueno de esta existencia

Haber cambiado el término de “vida” por “existencia”

Haber llegado a ser mi ser

Disfrutar de una suave melodía

Saber del valor de este momento que es el ahora

Despreciar las experiencias que intentaron hacer daño

Probar de mi agua de manantial con sumo deleite

A la mesa estarán unas presas de pollo doradas, arroz, papas y verduras

Unos huevos fritos y la sensación que más pleno no puedo estar.

Las muchachas retomaron su camino

Están buscando la felicidad

Como en su momento lo hice yo

Me recuesto por las tardes en la cama

A veces lloro por todo lo pasado

Por los que se fueron sin que pueda explicarme la razón

Descanso en mis propios pensamientos

Y solo veo muchachas bellas a las cuales les hago el amor

Seducido por los pensamientos más bellos, duermo, duerno

En la dicha de los privilegiados, que entre lo pasado y lo que es el ahora

Mis oraciones van hacia el cielo que nos han prometido a todos

Porque sé que si no hemos aprendido a disfrutar de El Paraíso en este mundo

No sabremos disfrutarlo cuando estemos en él, en el momento verdadero

Cuando toda pregunta sea resuelta

Cuando sea el final del Gran Camino.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

miércoles, 16 de marzo de 2022




DEL OLVIDO Y LO NECESARIO

 

No solo es necesario olvidar los males de amor

Es necesario olvidar la vida para poder sonreír

Olvidar una y otra vez hasta cerciorarse que el ahora no se basa en el pasado

Si hemos llorado mucho o también equivocado

¡Qué importa cuán humanos seamos!

De esta época a las demás épocas o las anteriores

Entiendo que todo es producto de una inercia

Como cuando se echa a andar al péndulo para siempre

Así en su vaivén en nada se asemeje a lo que somos

¿Nada coindice con las máximas dejadas por los más sabios cuando dejaron consejos, no?

Lo que escribo apenas es mi verdad, no la de mis lectores

Pero en las lecturas de mis escritos las palabras que despiertan

Como la necesidad del olvida solo quieren decirte:

¡Sana, olvida, sana!

Que si he llegado a tiempo, estoy complacido

Que si he llegado tarde, no tiene importancia

Otros vieron en el horizonte maravillas increíbles y nadie les creyó

Cuando felices de sus venturas, también olvidaron sus hallazgos

Diré que algo escribieron y luego se marcharon al silencio

Entre todos los que como ustedes mis lectores, sabemos que sabemos algo

Pero nada decimos, y no porque el silencio sea malo

Creo que solo nos escuchamos a nosotros mismos

Si acaso en eso nos asemejamos a Dios

Porque creo, Él también solo se oye así mismo

Mientras el péndulo que fue echado a andar

No puede ser ya detenido, por nadie,

Desde hace tiempo, centurias, no importa, ya está hecho,

Estamos aquí, y el ahora es lo único real,

Lo demás, experiencia que solo sirven a cada quien, no a los demás.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

 

 

 




LAS MUCHACHAS EN LA UNIVERSIDAD

 

A mis 25 años no solo me sentía el rey del mundo

Arrastraba la fama de haber leído a esa edad, nada menos que 500 gruesos libros

Si bien se me consideraba un hombre de mundo

Era alguien totalmente inexperto con las mujeres

A pesar de tener éxito con los besos espontáneos

El libre acceso a todas las muchachas que deseara conocer

-una mirada sonriente que se fijara en mí era una conquista segura-

-o lo que creía era una conquista para mí en esos entonces-

Debo ser preciso: amé tantas veces con tanta intensidad que

Me veía obligado a escribir para encontrar las palabras que quería decirles.

Escribir era un oficio para enamorar, un oficio en el que he fracasado siempre

Entre besos y lo que es ahora, sexo casual, sin compromisos

O ánimos de tener compromiso con mujer alguna,

Solo una mirada tranquila hacia el cielo de esta ciudad

Fumando un cigarrillo mentolado, tomando café en jarras de 3 litros

Y guardando silencio hasta esclarecer lo que es inútil

Y sin embargo me fascina.

Veo a todas partes y sé que todos nos damos cuenta de lo mismo

No existen soluciones para nada ni para nadie

Mientras vemos cambiar al mundo a la fuerza

Sin que se nos consulte, sin que nada podamos hacer

Solo observar, perder la fe en Dios, u orarle para pasar el tiempo

Para no sucumbir ante la locura de un vacío que se siente en todas partes

Ausencias donde vemos en el tiempo hacia atrás, hacia este momento

O hacia un futuro que nos da vértigo

Y así transcurrimos mientras sonrío en silencio

Porque las muchachas de la universidad eran todo menos ingratas

Frases que ya no recuerdo pero que aún las siento

Diálogos perdidos que ellas han convertido en leyendas o en poemas

Que atribuyen mi autoría, sin precisar si sea verdadero o falso

He escrito tanto y de tantas cosas que podría decir que todo eso es cierto.

¿Experiencias duras?, en su misma medida todos hemos pasado por ellas

Ante Dios nadie ha sufrido más ni menos

Y ante Dios, nadie ha logrado hallar las palabras perfectas para que el milagro se de

Y las horas marchan en paz, en quietud

Como el viento que frota mis narices y me repite que no estaré aquí para siempre

Que estas palabras detienen en la historia urbana

Los años universitarios donde fui feliz

Mientras sentado en la puerta de mi apartamento

Calmo de espíritu, sé de las empresas de los de destino difícil

Y entre un poco de café y una calada de cigarrillo mentolado

Mis pensamientos viajan a voluntad por todo el tiempo

A como me dé la gana

Mientras los niños siguen poblando este mundo

Y las bellas muchachas que no serán ya mías

Pasan dejando aromas propios de sus años

Entre las palabras que no diré, y mis ojos brillando por haber sido muy feliz,

Como siempre he pretendido escribir

Y así lo afirmo, como también escribo.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú




LO SAGRADO DE LOS LIBROS

 

Esperen, creo que me quedé en los noventas del siglo pasado

Entre lecturas de libros que no comprendía y creía entender

Sin saber por qué se escribieron de esa manera

De lo que ocurría en la historia y con los autores.

Creo que me pasé todos los noventas, toda esa década leyendo

A todos los autores que escribieron sobre sus experiencias

Sin haber dado el valor preciso de sus testimonios

Errores, aciertos, desaciertos, madurez que algunos alcanzaron

Estupidez alegre de existencia donde algunos pocos fueron felices

Y el resto, en su mayoría, apenas hombres sabios, nada más

Es decir, de los que abundamos.

En mi sano instinto, abría y cerraba libros luego de recorrer con mis dedos

Esos ficheros de los casilleros deletreados de la A a la Z

Sin duda fueron buenos tiempos, privilegiados para loas voraces lectores

Los que repasábamos autores para aprender más de estilos

Maneras para poder escribir, si eso, nadie lo enseña, uno mismo escribe a su manera

Como mejor pueda y le plazca

Que si hubo terrorismo o dictadura, eso lo repetían en los medios de comunicación

Y ahora recién percato que debía tomarme más en serio a las muchachas

No a los caudillos que puertas adentro, pretendían ser los ladrones de turno del país

Qué raro, rara la atmósfera donde parecía todo girar en torno de mí

Como si existiera en mi propio universo

Si así nací o fui formado o algunas personas nos protegemos de esa manera del resto del mundo

¿Alguien puede poner orden a todo?, eran mis exclamaciones sin saber

Que todos sabemos que el mundo siempre marcha mal

Que propuesta tras propuesta todo es un rotundo fracaso

Que para algunos el plato sobre la mesa es una bendición

Y para otros, el precio de su salud o libertad.

Mis dedos acariciaban las encuadernaciones como a una mujer

Y entiendo que esto era un ritual, casi tan sagrado como hacer el amor.

Pienso que sigo en los noventas, con mis abstracciones mientras caminaba

Por las muy poco pobladas calles de la ciudad

Pensando en las novelas que ya he escrito

En los temas que ya he desarrollado,

En todo lo que he resuelto, si también, lo tuve todo en contra, como todos, como todos.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

sábado, 19 de febrero de 2022






EL ESCRITOR QUE ES AMADO POR DIOS

 

Supongo que la muchacha aún piensa en su padre, en la dura experiencia de la pandemia

En por qué dejó su casa,

Dios sabe que todos cometimos muchos errores

Y también sabe que el camino que recorremos es un volver a empezar

Y que solo pocas personas desarrollamos un grado elevado de consciencia

Que la mayoría de personas se quedan estancadas en cierto nivel de aprendizaje

Y terminan por decir: hasta aquí llegué

Que en mi propia ciencia, he entendido que mi misión

Es escribir sobre las mujeres, porque ellas lo han pedido

Como se pide a un poeta que escriba cosas reales

No frases bonitas, sino, historias donde ellas dejen de soñar con aquello que tanto les duele

Si en esta tarea el amor no logra resolverse

Como las primeras enseñanzas a los niños que contemplo con alegría de victoria

Como los besos volados que le doy a mi madre cuando se asoma desde la ventana para saludarme

O los platos que tanto le agradan a mi padre y que con buen ánimo le preparo

Si así vuelvo a pensar en la muchacha que dejó a su padre

Y en todas las derrotas de las personas que no pudieron con sus propios destinos

Si fui apartado de todo mal en el momento en que el mal reinó en el mundo

Y para eso estoy aquí, para dar gloria y honor y Mi Señor

Que en el momento de la Verdad

Como gran Maestro estuvo a mi lado, para que testimonie de él

En estas tardes de lluvia, donde las personas siguen buscando respuestas

Mientras desde donde estoy, otra es la dimensión que disfruto

Como recompensa por haber sido fiel y, debo agregar, con la ayuda de las divinidades

Porque de otra forma, sería igual que la muchacha que hasta ahora no se atreve

A pedir disculpas a su padre anciano a quien dejó

Cuando estuvimos todos contra todos

Cuando creímos, era el fin del mundo.

 

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 



VEO AMOR EN TODAS LAS MIRADAS

 

Esos aromas del amor, los olores de orgasmos donde las personas vencen a la existencia

-las calles y largas avenidas son lugares donde se mezclan muchas historias que desconocemos-

Sentado a la mesa, ordeno mi agua de soda mientras veo otra vez muchachas de otros países

Esos ojos claros parecen reflejar los míos, probablemente estén buscando su príncipe de amor

O quizás escapando de algo que ni tú ni yo podremos comprender

-en las fábricas los operarios siguen haciendo andar el mundo-

En la mañana casualmente me encontré con el V:. M:. de grado 33 y

Ya no tuve necesidad de saber de su conocimiento o sabiduría

-pensé que todo lo que tuvo que enseñarme fue dado y que ahora era yo mi propio maestro-

Pude percatar la tristeza y alegría en sus ojos, como quien se dice: por fin Mauricio ya no me necesita

Y pasé de largo para entrar en una ciudad donde la marcha es apurada

Donde veo mujeres con el vientre preñado

Y los ojos de nuevos niños que ignoran todo lo que hemos pasado

Como el cielo donde me he quedado antes que parta a recorrer el mundo

Y saber de la historia de las piedras angulares o las leyendas sobre la piedra filosofal

Que entre mis manos y donde vea, debo dejar pasar las derrotas de los demás

Si las mías están libres de sangre mas no de compasión

Que de mis rituales contra la muerte no tengo más nada sobre qué escribir

Apenas algunas palabras para decir adiós

Como la madrugada en que la Luna se me manifestó con todo su poder

O las otras noches donde me interrogué como se interroga aquella persona que ha vivido siglos

Que si bien antes de la pandemia, por las mujeres más aguerridas

Era considerado como un filósofo, un varón sabio

Ahora que tengo el cabello más blanco y la mirada calmada

Como quien ve a todas partes y se siente amado

Debo entender, Dios pone ángeles donde son necesitados

Para recordar que no estamos solos, si ese ángel soy yo

Y en mi bendición he sido perdonado por ser un ser humano

Alguien que ha tomado consciencia de todos sus errores

Y a quien se le ha entregado la oportunidad de renacer y estar limpio de todo

Si así, el olor a orgasmos es intenso

Y así no quiera dejar hijos, veo amor en todas las miradas

Y esto sí vale la pena, ¡claro que sí!

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 




EL ESCRITOR QUE RETORNÓ PARA VOLVER A QUEDARSE

 

La felicidad no podía ser otra cosa, saber que mis mujeres vendrán siempre a mi apartamento para hacer el amor, donde no hay dramas, celos, enredos, algo que malogre aquello que entiendo es lo más bello: el placer. Sentado ahora frente a mi ordenador desde el escritorio que está dentro de mi habitación, bajo una tarde de tenue garua, pienso en la muchacha de 22 años que ha retornado a la ciudad con quien me entiendo muy bien en el lecho, supongo que de eso se trata la vida de los amantes, de variar de mujer siempre y solo, solo cuando los orgasmos de uno no lleguen, pese a que ellas tienen orgasmos apenas las estoy penetrando, como si el hecho que yo les haga el amor fuese lo más excitante que les pudiera ocurrir con un varón y el sexo, hace que sean siempre ellas las que tengan digamos unos 8 o 9 orgasmos en todo el tiempo que tardo en alcanzar el mío, a veces sin lograrlo en un lapso de horas donde desisto y me doy por complacido,  por saberme dueño de esos cuerpos que ellas atentas me entregan para todas mis solicitudes. Y así, la existencia no puede ser mejor, como el retomar mis escritos de amante latino, de escritor que fuma cigarrillos mentolados, acompañado con jarras de café o aguas de soda minerales, para como en este momento, con todo el tiempo propio de un hombre soltero, que no rinde explicaciones a nadie y administra como le dé la gana sus horarios, es que vuelvo a recordar lo que escribiera antes del inicio de esta pandemia que se fue: escribir para mí, es un permanente orgasmo, si veo, el ser humano en nada ha cambiado y seguimos siendo los mismos, algunos mejores personas, leales como siempre a nuestros ideales, bajo la prueba de Dios o la Ética, donde como yo, me salvo de todo aquello que sea condenable. Me he preparado un par de huevos fritos en aceite vegetal y en breve calentaré mi cena, un caldo de pollo con fideos, papas y trozos de mazorca de maíz blanco cocido, sin duda he resistido lo suficiente como para poder decir que me siento orgulloso de mi persona, que hubo un tiempo en la pandemia que pasó donde fui más famoso de lo que creí alguna vez y, por cierto, no gané nada de dinero, solo fama y buen nombre, creo, lo más importante, esta paz y esta tranquilidad que me permite volver a escribir, luego de estos largos 2 años donde me dediqué a estudiar y entender la historia, lo que somos como seres humanos, nuestras reacciones ante circunstancias extremas cercanas a la muerte o, lo que es el amor para mí: el desear hacerle el amor a todas aquellas muchachas que solo desean algo: ser felices.

Sin que nada me apure, sin que nada me detenga, a mis 50 años, saludable para las muchachas que anhelan hacer el amor con sementales de fama connotada, siento agradables estas sensaciones propias de las horas de después de hacer el amor, sin haber dejado hijos no provocado abortos, habiendo entendido que lo mío es escribir sobre historias estupendas, no como la poesía dejada por Dante, creo, literatura como la dejada por los maestros de la literatura, con legados pesimistas, nunca ha sido mi propósito, si así escribo ahora sobre el placer, el amor, la eterna juventud y las dichas de los que somos bien amados por Dios y nos ha dado la libertad para escribir honras a su creación, así en este momento, mucha gente aún no tenga las nociones claras sobre lo que es la existencia, o mejor dicho: existir y ser libre, si solo necesite de hacer el amor con mis mujeres y escribir, escribir, como lo supe hacer desde que me aventuré en esta ardua labor que siendo placentera para mí, me deja satisfacciones como ésta, el poder elegir sobre qué experiencias escribir.

¡Oh, dichosa tarde de tenue lluvia!, dichosas estas palabras donde me vuelvo a reencontrar con mi literatura, para hacer con mis vigorosos brazos a un lado los escritos tristes, que los lectores no quieren saber más de penas, tristezas y dolores, que he llegado de nuevo, estoy de vuelta, y estoy aquí, para volver a quedarme, estimados lectores.

®Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

 

jueves, 10 de febrero de 2022

EL HOMO SAPIENS QUE SE ENAMORÓ DE LA VIA LÁCTEA


 


Y así, entre todo el universo de mujeres

Contemplé un ser mucho más hermoso y perfecto

Si fui simiente entre espermas

Y como homo sapiens soy otra forma de esperma

Que contempla la vulva del cielo

Esa que ustedes llaman La Vía Láctea

Cuyo misterio he logrado entender

Entre todo lo que somos

Lo que fuimos, lo que he de ser cuando la fecunde

Como destino ante La Luna que me abrió el camino

Para entrar en esa vulva que está en el firmamento

Por ser varón y quiera el cielo

Fecundar conmigo a otro varón

Para el nacimiento del ser esperado desde el amanecer de los tiempos

Cuando los sumos sacerdotes consultaban a los astros

Sin poder entender que La Vía Láctea es la vulva de una mujer

Que aún no ha sido fecundada

Si escribo como testimonio de lo que he de ser

En La Gran Obra Suprema

Donde otros hombres intentaron penetrarla

Sin ser los escogidos

Cuando al salir de este mundo

Contemplaron a la mujer de los tiempos

Que está fuera de este lugar donde vivimos

A quien contemplamos desde siempre y no ha sido amada.

Sea pues el homo sapiens que entiende esto

Entre todo lo no resuelto que estuvo oculto

Si en mi marcha comprendida

En el sueño de sus anhelos

Alguien por fin la ha entendido

Y le ama, en el trayecto de los homo sapiens que lograron ir al espacio

Y no entendieron nada, por no haber conocido eso llamado: Amor

Donde con ella, otro ser he de ser.

 

©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

10 de febrero del 2022

 

 

miércoles, 9 de febrero de 2022

POLÍMATA ENTRE TODOS LOS HORIZONTES DEL TIEMPO



 

Y a esta hora de la noche, querer conversar de cosas triviales y no profundas, no relacionadas con todo lo ignoto que nos fascina, dulce locura y extravío donde sabemos, no podemos comprenderlo todo, pero atraídos en la seducción del saber, el empeño es irresistible ante el cansancio propio de los que escriben hasta dejar el último aliento, los que devoran libros y dudan en dar uso a las horas del día y la noche, entre los cuerpos de las muchachas, o los textos, los documentales con imágenes preciosas, la búsqueda de las historias perdidas de otras épocas que, queriendo saber de éstas, el tiempo se hace como un universo que se propaga hacia todas partes, en la línea de la historia de quien observa hacia todas partes desde un solo lugar, calando un cigarrillo mentolado para sosegar y dar calma al entendimiento, aburrido de los placeres, de todas las formas aprendidas para hacer el amor, de los rituales propios donde las muchachas se convierten en el verbo de uno, hasta dejar de existir ellas y ser solo cuerpos donde uno se adueña hasta del alma, como visiones perpetuas que hablan del amor, del goce que ellas buscan en otros amantes inútilmente, las palabras donde el amor soy yo en otros ojos, otros miembros viriles, vagos orgasmos de maestros torpes que no entienden mis escritos, si mis ojos ahora se posan entre hace 10 millones de años y el miedo del futuro, del devenir que es duro aceptar y ante el cual solo queda adaptarse, que en soledad perfecta, es mi voz interna y mis pensamientos, lo que me proponen estos, reflexiones que me unen a Dios, hago un alto en mis estudios, para escribir esto que olvidaré también pronto, que del estudio nada nos queda, solo los hechos que perduran, vivas imágenes sentidas, para buscarme en el pasado, en otros rostros o personajes, entre sentirme extasiado, saciado, agradecido por lo que se conoce, decisión personal de no querer formar parte de la gran obra de las mujeres, no dejar simiente por saber que mi aprendizaje es imposible y sea el varón que de mis genes quieran vea luz, fuera más intenso que yo y por tanto, rechazo la condena y culpa, en mi negación a los pedidos del destino y los fracasos de eros o la derrota del amor, que bien sé, estos años de transición generacional, corresponden a la sabiduría precedida por una era que acabó sin que hable de mí, sino en general, si hay otro horizonte para el cual he sido invitado y, en mis ejercicios de soporte emocional, esté advertido que las realidades serán distintas en pocos años y, como testigo del pasado, escriba desde el tiempo de mi memoria y experiencias y, lo que tenga que suceder sin que en nada intervenga. Así, aspirando a la visión universal, antes que se nos impongan otras visiones o puntos de pista forzados para contemplar al mundo, mi Dios me ha otorgado el saber y poder de tener compañeras sumisas que me atiendan cuando el descanso sea necesario, dentro de la imposición de mi mente en ellas, para así poder confiar hasta en el aire que respire, si mis horas sean para entenderlo todo fuera de cualquier inevitable nuevo orden, donde en el uso de mi pensamiento libre, aprenda el arte del silencio, para no adueñarme del alma de las demás personas y así, mis obligaciones sean solo para con mis estudios y estos hallazgos difíciles de citar por ser innecesarios, a razón que las palabras en los textos no dicen todo lo que deben decir, sin temor alguno a ser egoísta en esta labor de escribir, por abnegarme ante el derecho de quienes sean mis iguales cuando todos seamos inmortales, y en ese tiempo donde la mayoría se extravíe más, me encierre para el mundo, por saber lo vano que es explicar ese momento de la historia que bien comprendo, este momento o los que vengan, que como esperma, lo que escribo sin ser entendido, expulse como higiene mental, advierta a mis lectoras no leerme más, que de hacerlo, han de entrar a otra parte que fue buscada desde las primeras preguntas antes que se empezara a hablar, cuando el homo sapiens entendió su privilegio de estar conectado con la mente que nos da claridad y arrastra hacia la sabiduría, sin que opongamos resistencia alguna, antes de que mis lectoras sepan, el universo está en mis pensamientos y que todo lo real, solo es real desde el ángulo con el cual se les hayan educado para entender lo que se ve, si el mío es propio, como voluntad aprendida de mis maestros elegidos por instinto, por elección, si la fecundación de mi alma entre por los ojos de mis lectoras, y ahora no esté solo sino acompañado de ustedes, percatadas de mis privilegios, cuando nunca nada estuvo coherente, y en mis afirmaciones, no sean estas palabras respuestas sino aventuras que rompan bloqueos mentales, para llegar hasta donde antes otros temieron, y en mi morada, cercano siempre a Dios, los deleites que conozco, viven dentro de ustedes, como yo vivo dentro del tiempo, en medio del laberinto de todo lo que ocurrió en la historia y entienda bien, el fuego de esos fluidos vaginales que les están cercanas a los espasmos que pocos varones conocieron de ustedes, estallen en delirios de felicidad y goces, como lo es cuando se trata del placer y la sabiduría, el fecundar mentes, La Nueva Gran Obra.

 

©Julo Mauricio Pacheco Polanco

Escritor y Pensador Libre

Arequipa, Perú

9 de febrero del 2022

 

sábado, 15 de enero de 2022

EN NOMBRE DE LA LITERATURA PARTE I




Me habla del sexo que tiene con sus amantes y parece no darse cuenta que no me interesa. Estamos sobre mi cama vestidos mientras fumo un cigarrillo mentolado. Ella quiere fumar marihuana, le repito una vez más que eso no está permitido en mi apartamento. Era una buena amante cuando la conocí, elegida entre un grupo de muchachas para hacer el amor, en esos años cuando mi sabiduría eran solo los orgasmos, dichas prohibidas en la ciudad donde radico, prohibidas para los hombres como yo que negamos las relaciones de pareja y solo hacíamos uso del servicio del sexo al paso brindado por ellas en esas casas de citas que ya no existen. Cómo le decía que la belleza no lo es todo, cómo le hacía entender que debía decir cosas que me interesaran, algo distinto a lo que experimento diariamente, sentarme en la puerta de mi apartamento que da a la calle de un barrio tranquilo por donde pasan pocos autos o personas, mientras bronceo más mi piel entre cordiales saludos de vecinos tan igual de aburridos de la existencia como yo. Es 14 de enero del 2022 y las noticias solo saben hablar de una tercera guerra mundial, ¿qué número de tercera guerra mundial es?, me pregunto mientras apago el ordenador desde donde observo al mundo, para luego de mis horas diarias de estudio, tomar mis pastillas para dormir sin querer pensar en nada, solo tener la mente en blanco y dejarme llevar por la paz, tranquilidad, extraña sensación podrán decir mis lectores, para un escritor como yo que está exiliado en la ciudad donde radica y, no desea recorrer un mundo del cual ignora todo como de igual manera sabe todo, en la misma proporción que tenga a mi alcance la información sugerida por internet, cosa que acepto con resignación, porque sé que lo que llega a conocimiento de mi observación es información filtrada, tal vez manipulada, orientada a que tenga ciertas nociones sobre una realidad que pocas personas han logrado descifrar en su totalidad o, en su sano juicio, desistieron en su intento por considerar ello, una gran pérdida de tiempo, pese a saber que todos tenemos el derecho de saber para qué hemos venido a este mundo.

Ella me pregunta sobre qué opino en relación a las palabras de sus amantes mientras lee su celular desde una red social, acaba de darse cuenta que ello me es indiferente y, si está ahora en mi apartamento, es porque es buena conmigo cuando la necesito para hacer mi higiene sexual, pero hemos hecho tantas veces el amor que el verla ahora sentada sobre mi cama, como una visita de alguien que se siente sola, me hace meditar en la urgencia de nuevas muchachas para el sexo. Qué opinas sobre lo que ellos me dicen. Doy una bocanada de humo por la atmósfera de mi habitación, esperando el final de la pandemia, esperando el inicio de la endemia, que todo esto acabe por fin. Ah. Me parecen conversaciones infantiles, propias de adolescentes que recién han descubierto el sexo. Miro mi celular y mis prisas me hacen agradecerle por su visita sin dejar de mencionarle que la llamaré cuando la necesite. Ella se retira sin saber yo si sabe ella por dónde carajos se fue su existencia hace tiempo, tampoco es mi problema, no estoy obligado a resolver el destino de todas las personas, con haber resuelto el mío estoy satisfecho, si las demás personas llegaran a entender ello, no, me equivoco, aquí todo se trata de dinero, con dinero se compra amor, casas, viajes, títulos profesionales y, hasta la mejor celda en prisión. Dentro del reducido universo de mujeres con las que me he quedado, donde soy complacido al máximo, si mis lectores den el total rigor al significado: máximo, comprendan por qué me sea muy difícil amar o meditar en la posibilidad de convivir con alguien o tener una relación de pareja, mejor diré que me agrada la soledad, el fumar mis cigarrillos sin ser molestado, escribir cuando se me plazca, no tener horarios para realizar mis labores intelectuales, ajustarme a una austera pero cómodo estilo de vida, lo necesario para poder abocarme a escribir y pensar en todos los errores cometidos por mi persona y los registrados por la historia, al menos la historia que estudio y está a mi alcance desde internet. Pero esta no era mi sabiduría, al menos la escrita en mis miles de escritos o decenas de libros, que para maravillarme sobre los primeros ojos en el instante de contemplar con asombro este mundo, los descubrimientos del cielo o los abismos, el saber la hora precisa para contemplar la primera estrella que aparece en el cielo de esta ciudad o, el reconocimiento de la belleza en el placer, en el amor duradero y eterno de solo pocas horas, como fue en su momento en otros años cuando hice mías a cientos de muchachas a quienes arrebaté el alma, en rituales donde oraban a un dios llamado Mauricio, a quienes ellas sin dudar en ningún momento, entregaban su alma, quizá porque eran muy dichosas, muy felices, o porque Mauricio soy yo. Debieron llevar unas existencias de mierda como para acceder a todas mis solicitudes como la entrega del alma, porque en sus orgasmos nadie podrá borrar de mis recuerdos, los rostros iluminados de gozo y alegría, vivencias que comenzaron a formar una leyenda en torno a mis recurrentes visitas a esas casas de citas donde era bienvenido y en el esmero de cumplir mis solicitudes, complacido para recordar cómo debió ser el amor alguna vez, si se tratar de volver tras las renuncias a los sueños con príncipes azules, fantasías donde alguna vez todo debió ser perfecto, así fuera en los lugares nunca pensados por ellas, cuando desde el despertar a la vida, jamás pensarían allí terminarían, no sé si encontrando el amor conmigo, o haciendo real viejas oraciones olvidadas, antes de ser devoradas por un mundo inmenso que cambia de amos cada cierto tiempo, sin que lleguemos a saber quiénes son y las razones de sus determinaciones tan frías ante lo que somos, si ser dios podría visualizarse en la imagen de alguien que nos ve desde todo lo alto y se hace una errada noción de nosotros, porque bien diferente es ver todo desde lo más alto, a estar en el llano donde esas personas que bien podrían parecer hormigas, son capaces de matarle hasta a él mismo.


©Julio Mauricio Pacheco Polanco

Pensador Libre y Escritor

jueves, 24 de junio de 2021

miércoles, 12 de mayo de 2021

ORGASMO


ESCRIBÍ BASTANTE SOBRE EL ORGASMO Y ME DI CUENTA QUE LAS PALABRAS NO ALCANZARON A EXPRESAR TODO LO QUE SIENTO CUANDO LE HAGO EL AMOR A MIS MUJERES. EN TIEMPOS DE ABSTINENCIA, ME QUEDA EL TECLADO PARA RECORDAR LAS MÁS PERFECTAS EMOCIONES, COMO CUANDO SE LE HACE EL AMOR A LAS MUJERES.

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...