lunes, 31 de julio de 2017

POEMA PARA LA MUCHACHA QUE BUSCA LA FELICIDAD




Ahora te hablaré muchacha sobre los libros
Y el Libre Albedrío,
Porque si buscas autores que te hablen del absurdo
De luchas perdidas
De tristezas o fracasos en el mundo,
Esos libros los vas a encontrar,
Pero si quieres llenar tu mente de escritos
Donde vence la felicidad
Y el Poeta te repite una y otra vez
Que la vida vale la pena,
Que el amor es sublime cuando no te daña,
Si acaso tras mis certezas
Y los testimonios de los que no se suicidaron
Porque la atracción hacia ustedes
Les dio una razón para seguir viviendo,
Y que en mis experiencias reiterativas
Al leerme, muchacha,
Llenes tu mente de lo que escribo
Tratando de sentir lo que yo siento cuando amo,
Debes comprender que soy consciente que al leerme
Mi voz suena en tu mente
Y no cesa ni hasta el cansancio
Como un eco agradable y excitante a la vez,
Con esas ansiedades de querer vivir lo mismo,
Porque como te escribí al principio,
Si quieres leer un libro
Que te hable sobre el absurdo el tedio
O de soledades inaguantables
O te den instrucciones para saltar al vacío,
Puedes encontrar a muchos de esos autores,
Y tu mente se llenará de esas experiencias negativas
Y pensarás en las derrotas de esos infelices escritores,
Por eso hablé del Libre Albedrío,
Cuando uno elige qué pensar para tener una mente sana,
Si es que acaso al escribir “felicidad”,
Mi voz resuene en tu mente
Y despierte en ti ese deseo, esa palabra que la traigo yo
A tus pensamientos.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco 

LA MUJER QUE ME HIZO ENTENDER A LA ETERNIDAD




Quiero quedarme así por toda la eternidad, ambos desnudos, piel a piel, yo sobre ti, sobre tu hermoso cuerpo, muchacha. Me había de pronto detenido al momento de estar haciéndole el amor, había tomado consciencia lo bella que era ella, mientras trataba de no romper el tercer preservativo en su hermoso trasero. Era una muchacha de cabello claro de solo 24 años, de piel muy blanca y vientre propio de madonnas. No sé en qué momento perdí la razón, si fue cuando observé lo fascinante de su rostro sonriente y feliz mientras me hacía el amor, con el esmero y dedicación de quien se ha dado cuenta que lo está haciendo por vez primera, con todos los riesgos que esto implica, cuando se es ya adulto y se creía conocer los males de amor para partir en busca de un mundo, donde la ilusión fuese recuperada. Porque después de haberla puesto con mis gruesos brazos sobre mí, dejando su sexo encima del mío, con las piernas cruzadas en mi entorno, dejando su rostro a la altura del mío, entre risas y aromas propios de ella, supe que mejor que el alcohol o las drogas, que el mismo premio Nobel, eran las mujeres, que todo se resume en ellas, que por alguna razón fui bendecido por Dios, para poder disfrutar de las mejores muchachas que fueron carentes en mi primera juventud, cuando a falta de tener sexo con ellas y, solo pudiese besarlas y a lo mucho, jugar con sus senos, entre días inacabables donde disfrutaba de la lectura diaria de cuanto libro llegase a mi mano, no sabía del poder del amor, cuando se tiene en frente de uno a una tigresa, una mujer que es capaz de despertar los sentimientos instintivos más intensos, hasta llegar a perder totalmente la razón y concluir que lo más bello que hay en este mundo, es una muchacha desnuda que quiere amarnos.
Porque eso fue lo que sentí, al momento de penetrarla con locura, sin piedad, sin ningún reparo en hacerle daño o pensar que se enamorase y ello le condujese por territorios sin salvación. Porque me detuve, junté mi con fuerza mi cuerpo con su espalda, como si mis 100kg de peso cayeran rendidos sobre ella, esos hombros que había besado con desesperación, me entregaron un reposo que me hizo pensar en la posibilidad de quedarme así, pegado junto a ella, por toda la eternidad. Y no solo lo pensé, lo dije a la vez, de manera espontánea, porque algo más dulce no conocí jamás, creo que otras personas le llaman amor, porque si bien es cierto, estaba dentro de ella, al tenerla rodeada por mis brazos donde mis manos se trenzaban con las suyas, descubrí el misterio de la eternidad, no esa que otros autores la han intentado describir sin mucho éxito.
Para mí la eternidad era estar en esa postura con ella, para siempre.
Si debo ser más gráfico, la muchacha tiene un derrier demasiado hermoso, mejor que la muchacha que fue mía ayer y a quien creí nadie podría reemplazar, hasta que hice el amor con esta otra muchacha que me reveló lo que los monjes tibetanos aún no entienden, o si acaso en las pagodas otros cultos extraños y raros, alejados de la  verdadera sabiduría, entiendan al universo sin la mujer, no sé, mi abstracción no va más allá si es que acaso la vida pueda ser llevadera sin una mujer, o sin todas las mujeres que quieran hacer el amor conmigo. Porque se perdía en mis ojos y por momentos ella no lo creía, mientras grababa en mi memoria ese rostro que alborozado había descubierto lo que nunca antes conoció: el amor.
¿3 horas?, sí, lo normal es que dure 3 horas en el lecho, por eso no eyaculo, no lo tomes como algo personal, ya tendremos días enteros para dedicarnos a explorar nuestros cuerpos y saber de las fieras que hemos despertado y que quieren solo que hagamos tú y yo, el amor.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA PÁGINA EN BLANCO




La página en blanco es un día perdido,
Horas donde no hubo labios frescos mordiendo los míos,
Una Luna inmensa al lado de un libro,
La vela consumiéndose mientras crepita el leño
Masticando la llama sonoras vibraciones
Donde descansa el fuego y mis ojos son su espejo.
La página en blanco es una larga calle
Donde alguien se ha descubierto sin rumbo,
Eligiendo entre el insano deseo de amar
O los cuerpos de las muchachas que nunca reclaman nada.
Una página en blanco es un celular que está apagado,
Una carta que hace años no se abre porque pertenece al olvido
O una foto donde no me reconozco,
Podría ser también un parque donde las personas no se hablan
Y son muchas como el silencio, como es el tedio
Cuando nadie entiende a nadie
Y no sabemos si es la palabra, o un autismo no diagnosticado.
La página en blanco es el fracaso de los que quisieron ser Poetas
Y se ocultan entre las sombras, sin tener nada para vivir.
Calo ahora mi tabaco, es un lunes que se marcha,
Una cita pendiente, nadie a quien querer amar
Y muchos cuerpos a los cuales amar.
La ciudad es eso, solo facturas y contratos,
Otro uso más práctico no se puede dar a las páginas en blanco,
-me dicen que la cena está servida-
Un lechón con bastante ají y papas doradas,
La noche tiene una Luna irrepetible
Y tu página sigue en blanco, en blanco.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA VOZ TORVA DEL SOLITARIO INVENCIBLE



No elegimos las circunstancias donde debemos ser hombres, los sueños de los niños son tan distintos cuando se ignora cómo es el mundo, es tan fácil ir de la mano de papá por las calles y creer que siempre todo irá bien, que ese mar del lugar donde nací, siempre será un fiel amigo al cual se puede recurrir cuando otras preguntas en su momento me hicieran entender que no escribía por ceder a la tentación de ser un escritor que fuese reconocido, alguien que recorriese el mundo y fuese recibido con honores en cuanta ciudad llegase, para conceder entrevistas y estar siempre rodeado de las mujeres más bellas. No jamás pensé en ello. Una tarde de invierno, frente a ese mar mencionado, antes de cumplir 18 años, me supe como siempre, como hasta ahora, sin un igual, sin nadie que me respondiera por qué la vida toma ciertos rumbos donde no tenemos capacidad de elección, donde libramos luchas muy lejanas a la paz normal de las personas que en mi entorno, comprendí, tuvieron un destino menos complicado del mío, porque así lo pensé muchos años después, luego de haber cumplido dos meses de internamiento en un psiquiátrico, a mis 27 años, cuando me formulase la pregunta: ¿esto es la vida?, ¿éste es el precio por luchar por mis derechos humanos? No tendría respuestas los siguientes internamientos psiquiátricos donde para poder ser libre, tuve que aceptar un diagnóstico que a partir de ese momento, me cerraría las puertas más importantes, las que son necesarias cuando se toman las decisiones que marcan un antes y un después en el destino que uno persigue y del cual uno desea adueñarse.
Me he reído tanto de esos intelectuales que se han llenado tanto la boca con frases ingeniosas y discursos revolucionarios, influyendo de manera confusa en tanto joven lector que les han leído, porque quizá nadie ha hablado más claro, más fuerte, nadie, tal vez, ha sido lo suficientemente sincero, como para recordarnos por qué luchamos, por qué callamos, por qué sentimos siempre que la vida no nos pertenece.
Si peleamos por tener un amigo, si peleamos por tener el amor de una muchacha, si peleamos por tener un lugar dentro de este mundo, si peleamos ante las decepciones y traiciones constantes, si peleamos ante la soledad total en el mundo, si llegado el momento, en el avanzar, encontramos la bandera abandonada de los que dieron todos sus alientos en contra de su voluntad, esos hombres que superaron todos los rituales y que no se rindieron a lo adverso y mantuvieron incólume sus principios, batallando constantemente para no ser cambiados por el mundo, si dentro de todas estas peleas, acaso solo reine el silencio otorgado solo para los que merecen paz, esas soledades como recompensa que deben ser aceptadas, como en este momento en que me he sentado a escribir y relatar la historia de los desiguales, los que sabemos del murmullo de esas olas a las cuales extrañamos, cuando en otros días, se vuelva a estar frente a ese mar para entregar los sentimientos que nadie entendió y que han de ser palabras encarnadas en hechos, libros, poemas, encrucijadas y experiencias extremas, donde se sabe, solo el mar podrá entender, al menos, alguien más fuerte no conozco hasta ahora, alguien con quien me pueda entender, cuando en momentos como este, pienso en quién podría escucharme, quién podría soportar las expresiones más vitales, sin ningún resquicio de envidia, sino con la honra propia de los que agradecen la compañía de esos hombres de voz torva e invencible, esos solitarios que han llegado a su orilla, con su bandera intacta, la bandera del destino, la bandera que somos todos nosotros y que pocos pueden llevar, en cada generación.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA MUCHACHA RUBIA DE OJOS CELESTES




Mira que al releer uno de mis libros recordé que significaste algo,
Pero fue hace tanto tiempo,
Yo me he convertido en un hombre interesante
Y con mucho éxito con las veinteañeras
Y la última vez que nos vimos
Te dije que ya no eras una quinceañera como para esperarte media hora
Como en su momento sí lo hacía, sin molestarme.
¿Te amé?
He olvidado eso, ello me conlleva a perseverar en mis escritos,
Debo seguir escribiendo para recordar lo que viví
Porque en su momento te vi como la mejor
Pero hay tanta diferencia entre un hombre de 45 años
Que sabe que nuestra plenitud la alcanzamos a los 55 años
Y gozo de tan buena salud y tanta potencia sexual
Y mira que estoy con las mejores
Y no me enamoro, a pesar que ellas se someten a todo.
Recuerdo la última vez que te tuve desnuda en mi habitación,
El cómo te mostrabas así al abrir las cortinas
Para marcar un territorio donde temiste perder.
Yo que vengo de familia de longevos
Donde los varones dejaron decenas de hijos
Para el orgullo de las sementeras que solo querían ello: un hijo.
Y pasarán las décadas y seguramente relea este escrito
Y siga riéndome de esos autores que pretendieron hablar sobre el amor.
A mi edad, es suficiente con que aprendan a hacer el amor conmigo,
Ya no hay mujer que pueda alcanzarme cuando voy a mil por hora
Mientras hago el amor y filosofo o canto a todo pulmón
O simplemente espero con ansiedad y felicidad a las que he de conocer.
Mira que alguna vez no tuve con quien conversar en plena desesperación
Y una amable mujer se disculpó conmigo cuando le dije que me sentí muy solo
Que solo quería conversar, que no podía más
Para que ella me entendiera disculpándose diciéndome
Que gustosa me habría conversado pero que esperaba desde su banca
A su amante,
Amante, esa palabra que no entendía.
Y los leo a todos mientras mi mente está llena de muchachas
Y no entiendo ya los ruegos de amor,
Para mí el amor a primera vista es solos segundos
Que preceden al amor, al placer, a no importarme a que no las vuelva a ver
Porque sé que hay cientos de muchachas más
Y yo, soy libre, como a muchos hombres comprometidos les gustaría ser
Mientras preservativo tras preservativo
Ya dos horas de sexo con dos muchachas no me basta.
Leí esa novela donde escribí sobre ti y otras muchachas más
Y me pregunté: ¿dónde se fue el amor?
No, eso no era amor.
¡Ahora lo sé!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

¿DE QUÉ ESCRIBE UN ESCRITOR?




Las experiencia vitales, llenas de mundo, donde el autor, le da vida a la palabra, para desde sus escritos, legar un aprendizaje donde la resistencia y, el amor a la vida, más allá de todos los rituales donde se jugó la vida, son el testimonio que se refleja en su obra, cuando se sabe un luchador, alguien que cree en la integridad, alguien que no pierde su religión, el Poeta que lleva la bandera y, es más fuerte que cualquier salmón.

domingo, 30 de julio de 2017

EL HIMEN




Afortunado aquel que tuvo muchas mujeres sin embarazarlas
Y de ellas disfrutó y supo cómo llevarlas al orgasmo,
Afortunado el buen amante que conoció el Punto G
Y con sus ojos vio el líquido que salió de la vagina de la mujer.
Afortunado el hombre que dominó el clítoris de la mujer
Y la vio en espasmos mientras su sexo vibraba
Si es que supo que pocas mujeres se dejan tocarlo.
Afortunado aquel que prolapsó los 32 pliegues anales de la muchacha
Para ver su miembro viril en sangre
Si acaso supo ver las diferencias entre partes contranaturas
Donde las muchachas vividas y no vividas
Ante sus ojos en pleno acto sexual, le mostraron diferentes anos,
Unos bien cerrados y con sus pliegues intactos
Y otros muy dilatados, con mucha experiencia en el amor.
Afortunado el hombre que sabe cuándo una mujer ajusta su pelvis
Para no caer en el cuento de vaginas estrechas
Que complican las posturas para el amor
O ante los novatos, que creen que el sexo de la mujer se cierra por temor.
Afortunado el hombre que lleva al orgasmo vaginal a sus mujeres
Y reconoce cuándo éstas lo están sintiendo, si es que acaso no lo revelan
Para que sus amantes nunca sepan cuándo alcanzan el clímax.
Afortunado el muchacho que vio orinarse de placer a sus mujeres
En pleno acto sexual, hasta comprender que es otra forma de orgasmo en ellas.
Más es más afortunado el hombre experimentado
Cuando la muchacha que se le entrega
Deja que le habrá sus labios vaginales
Para en sinceridad éste vea la membrana del himen
Que está a la vista y un pequeño agujero tiene
Por donde sale su menstruación.
Por eso muchacho que disfrutas de las mujeres,
En el largo aprendizaje del amor,
De todo esto hay evidencia para los experimentados
Cuando en los lechos, ningún secreto de las muchachas nos es ajeno,
Inclusive cuando tengas que elegir,
Si tienes ese privilegio.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco 

viernes, 28 de julio de 2017

LA MUCHACHA, EL APEGO Y EL AMOR





Cómo te digo muchacha que no soy el amor que buscas
Que puedo hacerte muy feliz
Y llenarte de los placeres superlativos que tanto buscas
Pero que no serás sin embargo mi única mujer
Por más que al momento de amarte
Sientas que soy plenamente tuyo.
Cómo te digo muchacha que debes buscar en otras hogueras
Ese deseo que he despertado en ti
Y que encuentro reiteradas veces en los cuerpos de decenas de muchachas
Que saben, a mí no deben aferrarse
Porque yo no me apego a ellas de igual manera.
No soy ningún Don Juan ni tampoco un canalla que juega al amor,
Mis citas solo las tengo con las muchachas que aman al amor
Y que tendrán que pasar muchos años
Para que recién esté interesado en querer conocer
A la mujer que sea mi socia cuando vea en ella
Lo que deba aprender y enseñar
Si es que solo la vea como la que sea la madre de mis hijos a tener.
En nada soy celoso ni absorbente con las que me brindan placer
Si acaso soy su maestro en esos lechos donde la felicidad encontramos,
Mas no puedo amarte, porque no te sería fiel
Así me perdonases una y mil veces y ningún reclamo alguno me  tuvieses.
Sé que en tu hogar hay muchos sueños e ilusiones donde soy el mejor
Y sé que estoy en tus pensamientos hasta en cada aliento que das
Y el fuego de tus entrañas ansía por conocer mi manera de amar,
Pero estoy más allá de los demás hombres cuando digo: te amo
Y amo sin esperar volver a encontrar a la muchacha a la que he amado,
Porque sin duda, otra muchacha volverá a amarme
Y volveré a decirle de igual forma: te amo
Y tú no vas a entender ese te amo cuando seas mía y no me vuelvas a ver más.
Mi corazón es mío y, por el mundo va, cantando canciones felices mientras ama,
Porque si duda, llegará el día en que habrá alguien cuya sabiduría sea superior a la mía
Y entre todos tal vez me elija, o tal vez yo la elija
Si es que antes no haya terminado por enamorarme del todo de la soledad
Y esta forma de amar,
Porque yo no me apego a ninguna de las muchachas con quienes sé del placer
Y tú, solo te aferrarías a mí,
Sin lograr entender nunca cuánto me costó conquistar esta libertad
Que no es común a todos los hombres
Y es el magnetismo que de mí te enloquece
Sin que yo haya hecho nada, para seducirte.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

AFORISMO SOBRE LA VOLUNTAD DE PODER





Dijo el hombre sabio al muchacho que lo buscó:
¿Por qué viene ante mí alguien tan joven
Donde reina el silencio y la vida es meditación y pensamientos propios?
Muchacho que has subido nevados escarpados,
Aquí no está   la vida que debes experimentar
Tus años deben llenarse de experiencias vitales,
¿Qué respuestas buscas y crees debo tenerlas yo?
El muchacho de rostro bruñido por el frío de las alturas
Lleno de ansiedad en la mirada preguntó entonces a quien pensó:
“Este hombre sabio debe ser mi maestro buscado”.
Busco mi lugar dentro del mundo, hombre solitario.
Pues has venido al lugar errado, joven buscador,
Vé, mira, observa todas las montañas que nos rodean,
Aquí cada montaña tiene un hombre solitario como yo,
Aquí no hay espacio para nadie que busca su lugar dentro del mundo.
El joven llenó sus ojos del silencio majestuoso e invencible
Y pensó para sí que la estridencia de las grandes ciudades
Y el caos del cual escapaba
Solo podía ser suplido por la apacibilidad que allí se respiraba.
¿Y si fuera su discípulo y le nombrara como mi maestro?
Parece que no has entendido mis palabras muchacho buscador,
Aquí reina el silencio, la meditación y los pensamientos propios,
¿No has escuchado lo que te dije?
Todas las montañas que nos rodean tienen dueño,
Además, nunca tuve afán de ser maestro ni mucho menos tener discípulos,
Debes volver de donde provienes,
Aquí solo vivimos los que vencimos a la soledad, la locura y al mundo,
Pero tú estás huyendo de todo ello.
Y no dijo más el hombre sabio,
Eso es lo que relata el joven buscador desde el psiquiátrico
Sin que nadie le crea, nadie.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Aforista

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

DE LAS MUJERES QUE DEJAMOS IR




¿Qué opinas Mauricio?, me pidió que lo acompañase para esperarla. La esperamos más de una hora. Estaba él muy entusiasmado, parecía un adolescente como en sus primeras citas, siendo un cincuentón, si lo hubieras visto, le brillaban los ojos, hablaba con muchos elogios sobre ella, no dejaba de ver los minutos porque me pidió que estuviéramos 20 minutos antes que ella apareciera, en medio del parque, donde la gente iba y venía, donde él estaba a punto de encontrarse con quien repetía una y otra vez, con ella se quedaría, que sus épocas de don juan ya habían acabado, que no le sería infiel, que cuando la conoció, vio en ella una mujer de corazón raro de encontrar, tan dulce, tan buena, tan amorosa, se la tomó muy en serio Mauricio, mientras miraba con ansias el reloj, contando segundo a segundo, sintiendo esas emociones propias de los enamorados que sienten palpitar su pecho con angustia, con los estremecimientos propios de los que saben que eso no ocurre todos los días, que a nuestra edad las mujeres son solo para el sexo, no para el amor. No sé, tú tienes una manera diferente de ver al amor, te enamoras de cada muchacha que conoces y nunca das un paso hacia atrás, siempre estás con otra nueva muchacha de quien sin duda te enamorarás, pero no te esperanzas en más nada, salvo en el sexo compartido, en los adioses que no te duelen, entiendo que a tus 45 años, ciertas emociones te parecerán solo vagos recuerdos de vivencias que has dado por agotadas, pero él, con sus 57 años, allí, dentro del auto, si vieras cómo me hablaba de ella, por un momento pensé que me estaba hablando de una actriz de cine, de una mujer demasiado bella, con las virtudes propias de las que no existen ya. Yo solo le escuchaba mientras desde el auto, estacionados contando los minutos, él miraba a todas partes, tratando de adivinar por dónde aparecería, viéndose a toda hora en el espejo para ver si estaba bien peinado, la camisa bien presentable, oliéndose bien las axilas, la colonia que se había echado, si los zapatos brillaban bien o si el pantalón seguía bien planchado, preguntándome como un adolescente si estaba de buen ver, transpirando sin poder evitarlo, secándose con su pañuelo la frente una y otra vez, secando el sudor de las manos, mirando siempre hacia todas las esquinas del parque, diciéndome a viva voz: ¡es ella, es ella!, para luego decir que no, que se le parecía mucho, que los minutos pasaban Mauricio, que de pronto ya era la hora acordada y que él ya debía salir del auto para pararse en medio del parque como habían acordado, en medio de la multitud de personas que estaban sentadas en las bancas, entre los transeúntes, con el ramo de rosas en la mano como ella se lo pidió, como él accedió con seguridad, porque era un amor para siempre, una mujer de 30 años le había dicho que estaba dispuesta a empezar de nuevo la vida con él.
Saqué uno de mis tabacos mentolados para prenderlo, mientras sorbía de mi KR helada, escuchando el relato de mi amigo, con quien siempre suelo hablar de nuestras mujeres. Esta vez hablábamos de este conocido en común. Calé el tabaco sin anticiparme a nada en la historia. Después de los 40 años, los relatos como estos son impredecibles, las anécdotas sobre el amor se tornan más interesantes, antes de sacar las primeras conclusiones.
Y así fue Mauricio, se paró en medio de todas las personas, con el ramo de flores para ella, siempre frotándose con el pañuelo la frente, para secar el sudor de sus sienes, guardando inútilmente la calma para no ceder a la tentación de ver todas las esquinas del parque, quizá preguntándose si no le había entendido bien, si acaso él debía estar en otra parte del parque que era muy grande, que por la cantidad de personas, quizás ella no lo ubicaba, que debía ir de un lugar a otro cuando ya habían pasado los reglamentarios 15 minutos, que el celular de ella no contestaba llamada tras llamada, no, algo debió ocurrirle, no podía ser que no hubiese asistido a la cita, mientras miraba el ramo de flores, mientras sus ojos se estrellaban entre hombres maduros que empezaban a rumorear con sorna, mientras las mujeres murmuraban y empezaban a reírse de un cincuentón que estaba haciendo de cursi, escenificando la parte de los que aún no saben qué es el amor, porque no, este hombre era ya vivido, lo suficiente para un cincuentón que había vuelto a sonreír por haber cedido a la tentación de la ilusión, de sentir el amor otra vez, o creer en éste. Porque así insistió en esperar 10 minutos más, 20, 30, una hora, dos horas, hasta que tuve que salir del auto y decirle: “vamos estimado, ya fue”. Te juro que la cara que traía era una de esas caras que pocas veces vemos en la vida y que no deseamos volver a verlas. Lo dejé en su casa para estar seguro que no cometiese una insensatez, o volver a tomar, o quizá tomarse todas las pastillas que encontrara en su botiquín, es que se sintió después de mucho tiempo, eso, demasiado viejo, indeseable para el amor. Quiero estar solo, me dijo. Me marché y, ahora, quiero saber de tu opinión mi estimado Escritor.
En realidad no hay mucho qué decir mi estimado, le contesté de inmediato. Al parecer el tipo era demasiado bueno para ella y, eso ella se dio cuenta, porque quizá lo consideró como un volver a empezar con él, no es que el tipo haya sido un tonto, simplemente hasta las malas mujeres tienen corazón, no quiso hacerle daño, no quiso convertirlo en un suicida en potencia, mejor dicho: no quiso destruirle la vida. Nada le habría costado ir a la cita, hacer el amor con él y luego dejarlo con las excusas inverosímiles que siempre se dan en estos casos. ¿Entonces qué, no fue una  mierda con él al dejarlo plantado? No, habría sido una mierda si hubiera dejado que él se enamorara hasta los tuétanos. Lo pensó bien, no quiso hacerle daño, por eso no asistió a la cita. En otros términos, le hizo un gran favor, porque le dio a entender que ella no lo merecía, que solo lo habría hecho sufrir y, por lo que veo, tu amigo cincuentón, es demasiado buena gente. Ambos lo superarán. ¿Ambos?, sí, ambos, porque para ella también fue una oportunidad para volver a amar, pero deduciendo los acontecimientos como se dieron, él habría sufrido mucho en esa relación y, ella, al ver que podría haber hecho con él lo que se le viniera en gana, lo habría dejado estigmatizándose más como mujer fracasada y mala. ¿Y el ramo de rosas?, Mauricio, obvias que lo citó en un parque a una hora muy concurrida donde fue motivo de burla de todos los presentes. ¡Ah, el ramo de rosas!, ¿es que ustedes nunca entienden que las rosas son solo para las madres, que las mujeres a cierta edad no se conmueven con esas, que solo una madre sabe valorar lo que es un ramo de rosas? Que se dé por satisfecho de saber que se libró de una mala mujer y punto.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

SOBRE EL ORGULLO




Cuando hayas salvado a aquel que quiso quitarse la vida
Y lograses comprender lo que has hecho,
Siéntete orgulloso, guarda silencio y, no lo comentes.
Cuando hayas respondido lo que la muchacha buscó afanosamente
Luego de haber recorrido muchas ciudades
Y haber visto bastante de lo mismo y veas otra vez
En sus ojos brillar la esperanza,
Siéntete orgulloso, guarda silencio y, no lo comentes.
Cuando veas a alguien ayudar al que lo necesitó
Y ello te conmueva y te haga entender que aún hay corazón en el mundo,
Siéntete orgulloso, guarda el nombre de esa persona y, no lo comentes,
La fama de los buenos debe ser protegida para que sigan en su labor.
Y si por fin, lograste tu objetivo en esta brevedad que es la vida
Y al caminar por tu ciudad, te reconozcan
Y más que brindarte elogios, te dejen ser como uno más,
Siéntete orgulloso, te han dado la libertad, algo muy codiciado por los célebres.
Porque llegado el momento, cuando escuches el llamado que es a todos
Y seas solo tú el que responda
Y en actitud vehemente, alcances la gloria,
Siéntete orgulloso, guarda silencio y, no lo comentes,
Las historias legendarias son escasas, por tanto, misteriosas mientras menos se hable de ellas,
Sé misterioso entonces.
Y si Dios se te revelase, como solo lo hace con los Profetas,
Medita en tu propósito de vida
Y antes de alegrarte, discierne en la misión para la cual has sido elegido,
Dios no obra al azar, escoge a sus mejores hombres, cuando Él los necesita,
Entonces, después de haber cumplido tu misión,
Siéntete orgulloso, guarda silencio y, no lo comentes.
Porque del orgullo acabo de escribir, del porqué es necesario guardar silencio
Y del porque es necesario no comentarlo.
¿Sabes mi estimado lector que eso hacemos muchos dentro del mundo?

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

PARA LOS QUE ESTÁN A PUNTO DE PERDER LA FE





¡Ah, muchacho triste!,
Quizás otro Poeta no te lo haya dicho aún,
Pero yo vi a dos mujeres dar de comer a un joven orate
Que no tiene a nadie en el mundo
Cuya mirada solo tenía total desconfianza
Vestido en harapos para ser un rotundo indeseable
En ese restaurante donde todo huele bien.
¡Ah, muchacho soñador!,
Siempre habrá una amiga que aparecerá
Cuando parezca estar todo perdido,
Solo te podrá ofrecer el amor que dá una amiga a un amigo
Y quizá no la vuelvas a ver nunca más,
Pero sus palabras valdrán por 10 años de lucha solitaria
Para cuando llores entre habitaciones oscuras
Y sientas que nada tiene sentido.
Sé que es difícil confiar en las personas
Y que para todos nada es fácil,
Sé de los despertares en los psiquiátricos cuando nada parece valer la pena
De esas tardes donde el Sol quema y no hay nadie con quien conversar,
De cuando se siente estar a punto de explotar y no saber qué más hacer
Cuando tus ojos solo encuentran soledad
Y los recuerdos pueden ser muy dolorosos,
Quizá la muchacha que quiera rescatarte no tenga las respuestas que buscas
Quizás eso le duela más a ella que a ti,
El sentir la impotencia ante todos los riesgos que te enamores de ella
Debes entender que el ser escuchado es otra forma de decirte:
¡Sigue adelante!
Si no lo entiendes aún, hay un pacto milenario donde ellas aparecen
Para orar por tu destino, para que no te rindas
Para que tu sueño dorado siga firme.
Por ello, ¡no claudiques al llegar a la noche creyendo que el Mal ha vencido!
Aprenderás del amor todo lo que tengas que aprender
Y también serás un ganador cuando disfrutes de todas las que tengas que disfrutar,
Y llegado el día, conocerás a la que deba ser tu compañera
En esa sociedad donde todo es un volver a empezar,
Mas nunca te unas a una mujer por soledad o miedos,
Quien tenga que acompañarte debe ser tu igual,
Mientras tanto, considera que todo lo que te ocurre
Tiene una razón de ser: hacerte más fuerte.
Porque si vas a perder la fe en este momento,
Debes saber que eso lo ocurre a millones de personas en este mundo
Sean  varones o mujeres,
Que eso nos ha pasado a todos,
Antes de haber aprendido a amar la vida.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

jueves, 27 de julio de 2017

LA LITERATURA Y EL SEXO, DIÁLOGO




¿Y entonces me alcanzarás tus libros uno de estos días? Desnudos sobre la cama, ella sabía que había escrito sobre nuestros encuentros, lo que no sabía era que la Literatura era una causa perdida por la mayoría de autores que escribieron lo que no debieron escribir. ¿Y por qué a tus 45 años no eres un Escritor exitoso? El sexo había sido bueno, relajante, medicina precisa para olvidarse de todo lo que perturba el ánimo, pensé que no todos gozaban de mis privilegios, que el trabajo agota a las personas, que los que estudian temen enamorarse porque vieron en las demás parejas eso que se llama celos, las infidelidades, la pérdida de concentración para poder estudiar, entre botellas de alcohol, las malas amistades y eso, justamente eso, esos libros que enloquecían a los jóvenes lectores que los leían como la crítica los había considerado: de culto. ¿En serio quieres leer?, ¡claro!, no creas que me pasaré toda mi vida ejerciendo este oficio, la juventud en nosotras las mujeres es algo que se va rápido, cuando pase de los 30 años, seré vista por ustedes los hombres como una  mujer no elegible en medio de centenas de muchachas veinteañeras que me sacarán del camino, ¿sabes?, tal vez estudiando una carrera técnica pueda progresar en la vida. Ella se había escapado de su casa a los 13 años. Desde los mensajes del whatsapp corroboré que no era educada por su pésima redacción, que sus conocimientos se remitían al arte de amar, no, ella no necesitaba leer a Ovidio ni al Decamerón, menos a Sade o las tragedias griegas; las conversaciones que sostenía con sus compañeras de trabajo superaban la ficción, se aburriría en las primeras páginas, esos textos no tenían nada qué enseñarle, a lo mucho Los Miserables la harían llorar, Julio Verne ante sus delicadas manos no sería leído por ella en más de dos páginas, demasiada información de  finales del siglo XIX que ahora era inútil, como lo sería Melville o Knut Hamsun, estaba demás recomendarle que no leyera a Bukowski ni a los poetas simbolistas, que los Filósofos son muy densos y escriben lo mejor de su pensamiento en griego o latín, para concluir en que no tenían respuestas, solo interrogantes que jamás serían resueltas. Si tal vez le hablase de las teorías de la física o le hiciese entender la importancia de las matemáticas. No, eso también era vano, la realidad es otra, la juventud un sueño que se vive en ignorancia, la memoria, algo que se va llenando de recuerdos hasta que de pronto ya no se puede asimilar más conocimientos porque lo que se estudia termina siendo asociado con vivencias que nada tienen que ver con las cátedras, como si intuyendo se aprendiera lo que disertan los catedráticos. Debía decirle que los exámenes en las universidades se venden, que todo es política, que los favores sexuales abren muchas puertas, que aquí en la ciudad siempre hay alguien que conoce a alguien y todos terminan pasándose la voz que hay una meretriz en la escuela donde se estudia y, lo peor de todo, que no tiene a nadie para que defienda sus derechos. Porque el conocimiento es milenario y, al estudiar alguna carrera, siempre uno termina remontándose al pasado, a la historia y, allí todo empieza a complicarse porque aparecen los términos técnicos donde se confunde la arquitectura, la economía, la biología, entre discursos revolucionarios que tarde o temprano terminan en lo de siempre: la corrupción ante un mundo defraudado que se quiso cambiar. Todos se venden.
Porque no he tranzado con la corrupción, por eso no soy un Escritor exitoso. Porque me niego a escribir sobre las miserias del ser humano. No creo que un muchacho o una muchacha lectora, quiera llenar su consciencia con experiencias negativas. ¿Sabes?, aprendí algo valioso de los cientos de libros que leí por obligación: a cuidar mis pensamientos, a dominar mi mente y enfocarme en aquello que me hiciera feliz, así fuera desde la fantasía. Quizás eso contribuyó a que me salvara entre otras cosas, más allá de lo que vi, de las traiciones donde supe quiénes eran mis amigos de verdad, de mi búsqueda del amor y mi desengaño sobre éste. El cómo vi a los más talentosos perderse en medio de las drogas y otros vicios, la soledad de los fuertes que aprendieron a honrar su palabra, las experiencias en los psiquiátricos por querer mejorar este mundo, donde me hice humano, sin que necesariamente aún tuviera criterio de consciencia o, la voluntad para decir no a todo aquello que en su momento me hizo daño, como el saber valorar la inteligencia para discernir entre lo que es bueno o malo. ¿Sabes?, al final nos vamos quedando solos, creo que debemos prepararnos para ello, sea con hijos o sin hijos. Nuestro destino va acompañado siempre de la soledad. Debemos estar siempre preparados para ello, porque te podría decir que estudies sobre tus derechos, pero no sé si me harás caso; tristemente aprendemos de nuestros errores, nuestros errores nos hacen entender qué es la Ley, por qué no debemos violarla, cuál es el precio de los que acaban en la cárcel o muertos en un tiroteo, si es que no terminan violados dentro de prisión por  más bravo y temerario que haya sido el que desafió al orden establecido irresponsablemente, por querer llevar una  vida fácil. Mucho bla bla blá, Poeta, no me dices a qué autores debo leer, al menos me recomendarás uno peruano. Pero la Literatura peruana es muy realista, es decir, lo deja a uno pesimista y, al fin y al cabo, a quién le importa cómo es la burguesía limeña o esa clase media que nuestros narradores describieron con patetismo. No, los poetas que conocí, lentamente vieron morir sus sueños, entre sus mejores años, en medio de borracheras y muchachas que abortaban abusivamente, fumando marihuana y gritando revolución en plenas calles. Otros se fueron al extranjero, pero parece que nada aprendieron, porque en París el mundo es más grande que esa ciudad, donde hay intelectuales políglotas que se han recorrido todo el mundo y, sus lecturas empezaron desde la infancia con autores que no llegaron nunca a nosotros, como los mismos judíos ortodoxos que no permiten que sus hijos lean lo que nosotros leemos, ni vean el cine o la televisión que consumimos. Ni mucho menos estudien lo que nosotros estudiamos en las universidades de este lado del mundo. Los intelectuales de la clase alta del mundo aprendieron a balbucear en varios idiomas a la vez, entre comentarios de política, desde las mejores playas del mundo, rodeados de cónsules, enterados de cómo es el sistema, con modales muy finos, con un criterio que vino desde la cuna entre los mejores maestros de artes marciales, subiendo nevados, cruzando las selvas o manejando lujosos autos en las ciudades donde entraron respetados por sus apellidos, por la fortuna de sus antepasados, nunca pensando en vivir de la Literatura, viéndola a ésta apenas como una distracción, entre reconocimientos donde tenía que vencer el conocimiento y la sabiduría que otros llaman talento, esa prosapia donde las puertas del mundo estuvieron siempre para ellos abiertas para escribir historias que valen la pena ser leídas.
¿Entonces no me vas a decir qué libro debo leer?
Contemplé el hermoso cuerpo de la muchacha de un par de décadas de abriles, desnuda, con los senos aún duros, su vientre virgen, con su piel aún libre de tatuajes, sin rastros de estar medicada por algún psiquiatra. Era sana y salvaje. Mejor dicho, sus ojos estaban llenos de ciudades que recorrió desde los 13 años, cuando no aguantó a su padre ni a su madre y quiso más que huir, ser feliz, sola en el mundo, sin que nadie la controlase ni le dijese qué debía hacer con su vida. Primero debes saber qué te gusta de la vida, ¿qué te gusta de la vida?, claro, además de hacer el amor.
No lo sé, me contestó.
En realidad nadie sabe qué quiere de la vida y, nadie debe decirle a otra persona qué debe hacer con su vida, no por arrogarse autoridades morales, sino porque es uno mismo el que persigue sus propios sueños, contra todo.
Cuando sepas qué quieres de la vida, buscarás los libros que te den los conocimientos que requieras para saber cómo enfrentar este mundo. Mientras tanto, procura aprender buenos modales, educar tu manera de hablar, ganar roce con personas de diferentes clases sociales, cuidar de no vincularte con delincuentes ni mucho menos caer en vicios de los cuales no hay retorno. Sé que lo que te aconsejo suena a sermón de sacerdote, pero si me pides un consejo, te daré el único que sé: “las oportunidades en esta vida llegan solo para quienes saben aprovecharlas”. Cuando estés preparada, tu instinto te dirá qué hacer, en ese momento tendrás que tomar una decisión, que puede inclusive ir más allá de lo bueno y lo malo. A veces salvándole la vida a un hombre importante en la cama, hasta hacerle recuperar la fe en la humanidad lo puede resolver todo. Porque si quieres recibir algo, debes primero aprender a darlo y, dar es una labor tan ingrata, porque eso nadie lo reconoce, salvo el que conoce el camino, el que ha triunfado.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA MUJER QUE ODIABA A LOS HOMBRES






Pero qué quieres que te diga, se muere de celos, no soporta verme feliz, está sumida en una amargura donde la gente la ve con lástima, pena y sin ninguna otra oportunidad para ser feliz, que cuál fue su pecado: ser promiscua mientras juraba amor, a tal punto que ningún hombre empezó a verla como una mujer digna para estar en una relación de pareja. En realidad la gente siente piedad de ella y nadie quiere acercársele. Ya la conocen y saben de su patología y, para las personas normales, es una infiel incorregible que solo se dedica a destruir vidas mientras entra a los chats de gays y se dedica a enamorar a mujeres que creen que desde su identidad falsa, ella es hombre.
Mucho drama estimado, esa mujer está salada, por eso nadie la quiere, se murmura que es lesbiana y que nos odia a los hombres, que solo quiere destruir vidas, llenarse de hijos para que le pasen una pensión y, demostrar de esa forma que ella se siente superior más allá de su racismo y de renegar de la ciudad en donde vive, declarando que sus compañeros de trabajo son gays e indios.
¿Pero tú crees que a estas alturas alguien le haga caso? No, ya es bien conocida, es mitómana y encima, ni sabe hacer el amor fuera de las enfermedades que tiene. La verdad que da lástima, está cada vez más vieja y solitaria, la ven como loca, desesperada por atrapar al primer ingenuo que no conozca del amor para hacerlo suyo, pero como ya es cuarentona, no hay hombres para ella, luego de haberle destruido la vida a dos hombres con los cuales jugó a tal punto que hasta ahora están solteros y no creen en el amor. Se comenta que tiene esquizofrenia y que disfruta haciendo daño a los hombres.
¿Pero por qué hace eso, no entiendo? Bueno, la razón es que quiere operarse y cambiarse de sexo y, defiende la postura que las mujeres son superiores a los hombres, pero eso no desmedra en nada que ejerciera la prostitución y se haya acostado con más de 100 hombres y no sé cuántas mujeres.
Es terrible lo que me comentas. Pues se trata de una psicópata que no tiene criterio de consciencia, de malas costumbres, es decir, una mala gente que ya todo el mundo conoce. Esa es la razón del porqué todos los hombres le rehuyen, no solo porque se sabe que su afán perverso es querer destruirles la vida, sino porque está llena de odio y lo único que desea es destruir vidas. No soporta ver felices a los demás, mucho menos si son hombres.
Le fue infiel a cuanta pareja tuvo, ya sabes, cuando fue joven, porque ahora está ni para los perros. Pero, qué es lo que quieres decirme estimado, ah, bueno, que cada quien recibe lo que se merece, hasta una meretriz tiene más corazón que esa mujer vacía que se victimiza ante la primera oportunidad que le dan.
¿Y entonces, por qué me comentas esto? En nombre de las  mujeres decentes y de buen corazón, de las que son dignas de serles fieles, de las que merecen  ser madres y llevar el apellido de sus esposos, porque es necesario acotar que no todas las mujeres son como ellas, para ser más claro, es un pésimo referente del género femenino, pero eso ya lo sabe todo el mundo. Es odiada por todas las solteronas que la culpan por haber destruido la vida de todos sus amantes. Algunos se volvieron misóginos y otros no paran de viajar para hallar la paz que ella les robó y, desde la soledad de su habitación, disfruta y ríe, tras su condena de no querer ser tratada por ningún hombre. Lo mejor sería internarla en un psiquiátrico, que bien sabemos, las psicópatas solo significan un peligro para la sociedad, sobre todo cuando no respetan a nadie y enamoran a personas inocentes, en este caso, hombres sin vida y mundo, solo con el único fin de hacerles daño. ¿Entonces es en serio que odia a todos los hombres? Creo más bien que se odia así misma y ahora con más fuerza, por estar vieja y sin opciones para atrapar dentro de su desesperación alguien que le crea todo lo que diga, mientras vuelva a sus andadas, siendo infiel, sin escrúpulo alguno, pero no temas, no todas las mujeres son como ella, hay las que están destinadas a casarse y ser respetadas y decentes, pero no es precisamente éste el caso.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 26 de julio de 2017

DIÁLOGO ENTRE DOS VETERANOS DEL AMOR



Decir te amo antes de partir es otra forma de permanecer en la mente de las que supieron que conmigo  pudieron ir más allá que el sumo placer, es marcar mi territorio dejando la posibilidad de tal vez volver a hacer el amor con ellas otra vez, de dejarlas con el recuerdo que hay alguien que piensa en ellas, porque decir te amo es bello cuando las muchachas han sido complacidas, cuando me han encontrado y quieren que retorne, a pesar de saber respetar el código de no llamar a mi número por más que se mueran de ganas. Porque soy la paz que se ha perdido en un contexto donde no se permite amar, sin importarme trasgredir ese principio para salvarse de las horas del suicidio, de los días donde el descreimiento obliga a las pastillas que evaden lo que es mortal, lo que solo se permite compartir mientras dure el sexo, entre soledades donde se sabe, en nadie se puede  confiar y, recuerdan ese te amo tantas veces como cuando es necesario recordar esa imagen mía, confiable, de buena gente, el que es capaz de entenderlas, el que les arranca a esas veinteañeras las frases que solo se dicen cuando se ha cedido totalmente: "no, aún no he conocido el amor". Pero qué es el amor sino los días donde no se repite muchacha y se quiere saber de todas, del no querer estar con una sola, de hacer de psicoterapeuta sexual, donde ellas recuperan su autoestima a base de placer y diálogos propios de un Escritor que se ha leído toda una Biblioteca y sabe de las mafias que hay en el poder, del cómo hacer dinero fácil sin querer hacerlo, pese a ser plenamente consciente que necesite de cada una de ellas para ser feliz por lo menos con tres de ellas, turno a turno, en esas horas donde me pregunto, ¡vaya para contradicción que debo ser, me niego a romper mi ética y negociar con este sistema, a pesar de que lo único que quiero es hacer el amor con ellas y sé, que el dinero que necesite, la mafia me lo podría dar, pero no, mis escritos están por sobre todo, soy demasiado ambicioso como para corromperme!
Mi amigo veterano me hablaba de una de sus mujeres, del cómo ella había logrado conocerlo totalmente. Era tarde para él, ya eran semanas de diálogos constantes donde buscaba una razón para querer hallar un explicación, algún argumento que le convenza que no debía dejarla. Pero mi estimado, a nuestra edad no repetimos muchachas, pude decirle, pero era inútil. Ella había logrado conocerlo en su totalidad, en resumen, el afecto de las muchachas que yo no busco, ella se lo había brindado. Pensaba que a su edad y, con todo el dinero que tiene, podía muy bien tener tres muchachas de veinte años para el día, pero no, al parecer, su fijación por las relaciones estables, a pesar de ser un hombre de mundo, enamorado del poder que ejercía en sus negocios y, la bondad ante las mujeres que sabían llegar a su corazón, le impedían decirle adiós a quien de pronto ganó todos los territorios donde me di cuenta, él ya dependía de ella.
Sin embargo él tenía un record interesante, más de 300 mujeres para sus 55 años, suma nada despreciable considerando que conozco hombres que se casaron con el primer amor de su vida. Yo apenas llegaba a 100 muchachas cuyos nombres he olvidado y cuya cantidad no pararía hasta cansarme del sexo, si acaso tenemos como referente a Anthony Quinn, octagenario que seguía teniendo sexo con muchachas de treinta años que le daban hijos muy suyos. Él es el alfa, nos repetíamos una y otra vez. Debo ser puntual, sin bien, yo no repito muchacha cada semana, él tenía su propio harem de 5 mujeres a las cuales solo les pedía lealtad, cosa rara en ciertas mujeres.
Es el afecto Mauricio, esa mujer se dio cuenta de los detalles que mis demás mujeres no percataron. Hablamos inmediatamente de los corazones buenos mientras contemplaba el Principito tallado en su estudio, esa estatua de madera me hizo pensar en los tallados de la masonería, era un tallado en madera que tenía un espacio vacío para el corazón, un corazón que permanecía ya varios años sin ser ocupado por algo real, alguien en quien creer, algo que aniquilase de una vez y por todas a la soledad, quizás ella era esa soledad donde desde lo incierto hacía darle sentido a algo que valiera la pena.
¿O era la nostalgia por algo que fue bello? Quizá no lo entienda, quizás el amor para mí sea borrar memoria con cada muchacha si es que debo puntualizar que me enamoro cada media hora y, después de esa cada media hora, el amor vuelva triunfante a mí, sin ningún tipo de miedo a la soledad, a las canas que hay en mi cabello y las arrugas de mi rostro que en nada disminuyen mi autoestima sino, más bien, me dan seguridad y elegancia, ese aplomo de saberme imponente ante esas veinteañeras que me ven como alguien cuyo misterio debe ser descifrado inmediatamente luego de desnudarme y contemplar mi miembro viril erecto, ansioso como mis ojos felices, de solo saber que otra muchacha nueva me ha esperado para ser mía.
Reitero estimado, a nuestra edad no repetimos mujeres, y sin son muchachas que tienen fortaleza y no se enamoran, mucho mejor, ambos sabemos que las inocentes no están dentro de nuestros planes, yo no quiero estar con una muchacha que me ame y se corte luego las venas, soy incapaz de serle fiel hasta a una princesa nórdica y, eso lo saben todas las mujeres que me conocen.
¿Entonces qué hago con ella?, me preguntó el veterano que tiene su harem de 5 mujeres. Pues nada, dejar que pasen los días, conociéndote, con un fin de semana donde ella te recuerde por qué fue tu favorita, todo volverá a ser como fue. Eres incapaz de decirle no a las mujeres por las cuales has dejado crecer un cariño que en tu forma de ser, siempre fue de la mano con las relaciones estables. ¿Y es en serio eso de que no te enamoras?, creo que he caído en el lugar común del amar al amor, siendo cada muchacha nueva el amor. Pero eso no quiere decir que debas hacer lo mismo que yo, cada quien tiene su propia forma de amar. ¿Entonces  nunca tendrás pareja estable? Mira, te responderé como respondí a un vecino mío cuando me dijo de esquina a esquina que me envidiaba mucho por no estar casado: “no me caso porque quiero disfrutar de todas”, a lo que al momento me dijo, “¿y no piensas tener hijos?”. Y qué le contestaste, ah, que mi potencia sexual me permite disfrutar con preservativo tan intensamente como si no lo tuviera, que sigo invicto, es decir, sin hijos y, que no los tendré nunca. ¿Y por qué no quieres tener hijos, Mauricio, si eres un privilegiado, nadie tiene tanta suerte como tú?, ¡eres feliz! La razón debe ser esa: soy feliz, la respuesta es: quiero seguir siéndolo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

DIÁLOGO DE DOS VETERANOS SOBRE MUJERES






Decir te amo antes de partir es otra forma de permanecer en la mente de las que supieron que conmigo  pudieron ir más allá que el sumo placer, es marcar mi territorio dejando la posibilidad de tal vez volver a hacer el amor con ellas otra vez, de dejarlas con el recuerdo que hay alguien que piensa en ellas, porque decir te amo es bello cuando las muchachas han sido complacidas, cuando me han encontrado y quieren que retorne, a pesar de saber respetar el código de no llamar a mi número por más que se mueran de ganas. Porque soy la paz que se ha perdido en un contexto donde no se permite amar, sin importarme trasgredir ese principio para salvarse de las horas del suicidio, de los días donde el descreimiento obliga a las pastillas que evaden lo que es mortal, lo que solo se permite compartir mientras dure el sexo, entre soledades donde se sabe, en nadie se puede  confiar y, recuerdan ese te amo tantas veces como cuando es necesario recordar esa imagen mía, confiable, de buena gente, el que es capaz de entenderlas, el que les arranca a esas veinteañeras las frases que solo se dicen cuando se ha cedido totalmente: "no, aún no he conocido el amor". Pero qué es el amor sino los días donde no se repite muchacha y se quiere saber de todas, del no querer estar con una sola, de hacer de psicoterapeuta sexual, donde ellas recuperan su autoestima a base de placer y diálogos propios de un Escritor que se ha leído toda una Biblioteca y sabe de las mafias que hay en el poder, del cómo hacer dinero fácil sin querer hacerlo, pese a ser plenamente consciente que necesite de cada una de ellas para ser feliz por lo menos con tres de ellas, turno a turno, en esas horas donde me pregunto, ¡vaya para contradicción que debo ser, me niego a romper mi ética y negociar con este sistema, a pesar de que lo único que quiero es hacer el amor con ellas y sé, que el dinero que necesite, la mafia me lo podría dar, pero no, mis escritos están por sobre todo, soy demasiado ambicioso como para corromperme!
Mi amigo veterano me hablaba de una de sus mujeres, del cómo ella había logrado conocerlo totalmente. Era tarde para él, ya eran semanas de diálogos constantes donde buscaba una razón para querer hallar un explicación, algún argumento que le convenza que no debía dejarla. Pero mi estimado, a nuestra edad no repetimos muchachas, pude decirle, pero era inútil. Ella había logrado conocerlo en su totalidad, en resumen, el afecto de las muchachas que yo no busco, ella se lo había brindado. Pensaba que a su edad y, con todo el dinero que tiene, podía muy bien tener tres muchachas de veinte años para el día, pero no, al parecer, su fijación por las relaciones estables, a pesar de ser un hombre de mundo, enamorado del poder que ejercía en sus negocios y, la bondad ante las mujeres que sabían llegar a su corazón, le impedían decirle adiós a quien de pronto ganó todos los territorios donde me di cuenta, él ya dependía de ella.
Sin embargo él tenía un record interesante, más de 300 mujeres para sus 55 años, suma nada despreciable considerando que conozco hombres que se casaron con el primer amor de su vida. Yo apenas llegaba a 100 muchachas cuyos nombres he olvidado y cuya cantidad no pararía hasta cansarme del sexo, si acaso tenemos como referente a Anthony Quinn, octagenario que seguía teniendo sexo con muchachas de treinta años que le daban hijos muy suyos. Él es el alfa, nos repetíamos una y otra vez. Debo ser puntual, sin bien, yo no repito muchacha cada semana, él tenía su propio harem de 5 mujeres a las cuales solo les pedía lealtad, cosa rara en ciertas mujeres.
Es el afecto Mauricio, esa mujer se dio cuenta de los detalles que mis demás mujeres no percataron. Hablamos inmediatamente de los corazones buenos mientras contemplaba el Principito tallado en su estudio, esa estatua de madera me hizo pensar en los tallados de la masonería, era un tallado en madera que tenía un espacio vacío para el corazón, un corazón que permanecía ya varios años sin ser ocupado por algo real, alguien en quien creer, algo que aniquilase de una vez y por todas a la soledad, quizás ella era esa soledad donde desde lo incierto hacía darle sentido a algo que valiera la pena.
¿O era la nostalgia por algo que fue bello? Quizá no lo entienda, quizás el amor para mí sea borrar memoria con cada muchacha si es que debo puntualizar que me enamoro cada media hora y, después de esa cada media hora, el amor vuelva triunfante a mí, sin ningún tipo de miedo a la soledad, a las canas que hay en mi cabello y las arrugas de mi rostro que en nada disminuyen mi autoestima sino, más bien, me dan seguridad y elegancia, ese aplomo de saberme imponente ante esas veinteañeras que me ven como alguien cuyo misterio debe ser descifrado inmediatamente luego de desnudarme y contemplar mi miembro viril erecto, ansioso como mis ojos felices, de solo saber que otra muchacha nueva me ha esperado para ser mía.
Reitero estimado, a nuestra edad no repetimos mujeres, y sin son muchachas que tienen fortaleza y no se enamoran, mucho mejor, ambos sabemos que las inocentes no están dentro de nuestros planes, yo no quiero estar con una muchacha que me ame y se corte luego las venas, soy incapaz de serle fiel hasta a una princesa nórdica y, eso lo saben todas las mujeres que me conocen.
¿Entonces qué hago con ella?, me preguntó el veterano que tiene su harem de 5 mujeres. Pues nada, dejar que pasen los días, conociéndote, con un fin de semana donde ella te recuerde por qué fue tu favorita, todo volverá a ser como fue. Eres incapaz de decirle no a las mujeres por las cuales has dejado crecer un cariño que en tu forma de ser, siempre fue de la mano con las relaciones estables. ¿Y es en serio eso de que no te enamoras?, creo que he caído en el lugar común del amar al amor, siendo cada muchacha nueva el amor. Pero eso no quiere decir que debas hacer lo mismo que yo, cada quien tiene su propia forma de amar. ¿Entonces  nunca tendrás pareja estable? Mira, te responderé como respondí a un vecino mío cuando me dijo de esquina a esquina que me envidiaba mucho por no estar casado: “no me caso porque quiero disfrutar de todas”, a lo que al momento me dijo, “¿y no piensas tener hijos?”. Y qué le contestaste, ah, que mi potencia sexual me permite disfrutar con preservativo tan intensamente como si no lo tuviera, que sigo invicto, es decir, sin hijos y, que no los tendré nunca. ¿Y por qué no quieres tener hijos, Mauricio, si eres un privilegiado, nadie tiene tanta suerte como tú?, ¡eres feliz! La razón debe ser esa: soy feliz, la respuesta es: quiero seguir siéndolo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

ELOGIO PARA LOS AMANTES QUE AMAN Y NO SE ENAMORAN





No, no espero nada de ti, creo que nos pasa lo mismo, creo que eso se lo he dicho a todas las muchachas que he conocido y conoceré, ¿qué?, que no espero nada de ti, (en su momento), porque sé que no estarás cuando esté a punto de dinamitar el mundo, cuando mis silencios me digan que lo maravilloso tiene precio, que el amor es una invención que tiene forma de trato, cuando un hombre solitario y, una mujer que me ve como ve a los demás hombres con los que estuvo todo el día, sabe bien que el amor que ella brinda, forma parte de su trabajo, porque para ser más sincero, he borrado de la agenda de mi celular decenas de números cuando he vuelto a llamar para conversar de cosas triviales y las que me han contestado, se han desentendido luego que me he quedado sin dinero, ese dinero que compró algo ficticio que duró un par de horas, donde se busca al amor. Porque así como lo busqué yo con ellas en todos los lechos posibles, de igual manera, esos orgasmos con los cuales las domino, solo significan horas felices donde aprendimos a ser fríos, a no esperar un retorno, a mi negativa de eyacular cuando las hago mías, porque sé que solo son mías mientras tenga dinero, a pesar que las complazca, a pesar que me den media hora de tiempo extra que no es cobrado, a pesar que se lleven lo mejor de mi poesía o las canciones que les cante a todo pulmón, mientras tengo sexo con ellas. Porque media hora después, al marcar sus números, la voz se tornará fría al contestarme, al desentenderse de tomar un café o una KR en un café, que no hay tiempo para un Poeta que solo tiene dinero para hacer el amor una vez por semana, que se masturba diariamente y se pregunta en qué momento dejé de creer en las mujeres, lo cual no quiere decir que disfrute de ellas, que las necesite. Ah, seguramente sea esa mi razón a alejarme de todas las personas, he dejado de creer en tanta gente, me he refugiado tanto en mis escritos que de pronto, terminé sin darme cuenta por aceptar este tipo de relaciones, creo que es mejor a las relaciones donde mi libertad esté supeditada a una desdicha que conocí varias veces y advertido entendí que, el amor está bien para los inocentes, que yo he ido más allá, sobre todo lo convenido, cuando he hallado entre mis brazos fuertes, muchachas muy bellas, sumisas, complacientes, perfectas para esas eternidades donde ambas partes sabemos, solo es un sueño, un sueño que ha de durar mientras se tenga dinero, mientras uno se quiera seguir aferrando a la vida, conscientes que en nuestros aprendizajes, las lecciones recibidas han sido contundentes.
Sabido de la atracción de las veinteañeras por los cuarentones como yo, educados y veteranos en la cama, nadie promete sobre lo dicho que no sea sincero luego de haber sido cerrada la puerta de la habitación, cuando exhausto se ha tenido buen sexo, sin compromisos, sin riesgos de embarazos no deseados, siempre con preservativos que son cambiados una y otra vez, donde ellas lo entregan todo, desde el alma hasta el corazón, dejando en cada beso o incontable penetrada, lo poco que les quede del día, cuando han sido amadas por otros hombres solitarios como yo que nos salvamos a tiempo de cantinas, malas influencias o, soledades donde es necesario saber de pasiones propias de los libres, los que no somos capaces de aguantar a otra persona por más de dos horas, a no ser que sea en el lecho, porque para ser más sincero, no puedo entender los enamoramientos, para mí el amor es una muchacha que conozca a primera vista a la cual deba hacerle el amor en minutos, luego de haber sido ella la elegida entre el grupo de veinteañeras que se me presentan, precisamente para saber del placer, de las frases que se renuevan a fuerza de lo que siento al poseerlas, sin reparo alguno en entregarme como ellas lo hacen también, sin miedo a perder la razón o la cabeza, por el resto del par de horas de sexo continuo, donde habrá amado con tanta intensidad que las enloqueceré por querer saber qué es lo que tanto siento, desde el momento en que se me ha reconocido como El Preferido, el cuarentón que disfruta de cada una de ellas y que solo se enamora como se puede enamorar uno, solo por un par de horas, pareciendo ser algo tan sublime como son los sentimientos que parecen durar para siempre y, que se desvanecen luego de cerrarse la puerta, cuando me marcho y por las calles de retorno a casa, dudo por unos segundos y las llamo como quien quiere saber si fue real lo compartido, para escuchar esas voces frías, distantes, de muchachas penetradas que dejé llorando de felicidad y que se paseaban desnudas por los ambientes luego de haber sido bien amadas de manera increíble.
No, lo bueno de la vida no puede ser tan real, no puedo ser el sueño perseguido que de pronto aparece un sábado o domingo y, rompe los esquemas y las esperanzas, a tal punto de meditar en los hijos que alguna vez se deseó tener. Tantas veces fui elegido, piel a piel, para ser instruido en la sabiduría de los fuertes, los que sabemos otras rutas, otros caminos, donde ellas lo son todo y a la vez, un nombre y un recuerdo que será olvidado, cuando otra muchacha me enseñe su forma de amar, bajo dominios donde reino y, sin piedad, les enseño cómo vencer eso llamado amor, después de unos billetes que se llevan todos mis ahorros y, el derroche atlético de quien no para de hablar mientras hace el sexo hasta de pronto ser el que escucha, el que llega a lo más profundo de cada una de ellas, es decir, el sexo entre vaginas y cerebros, donde mi voz permanece cuando responde a sus penas, aflicciones y soledades, esos destinos dentro de un mundo donde no hay espacio para nadie más. Porque es tan sencillo estar dentro de ellas y repetir una y otra vez: “mi alma pertenece a Mauricio, Mauricio me está haciendo el amor, amo a Mauricio, Mauricio es mi dueño, Mauricio es mi marido, solo soy de Mauricio, él está en mi mente desde que descubrí el amor, él es el amor, le pertenezco, soy feliz a su lado, a nadie más amaré, quiero ser suya por siempre, quiero estar eternamente haciendo el amor a su lado” y, así, sentimientos sinceros que fluyen mientras les sujeto con violencia del cabello y les meto mis dedos en su boca para que los succionen mientras empiezan a tener sus orgasmos, mientras luchan vanamente a ser masturbadas mientras las coloco en posición invertida a la mía boca arriba sobre la cama para dejar sin lecho sus cabezas y penetrarlas por la boca mientras beso sus ombligos y lucho contras sus piernas que se juntan, para que no conquiste sus clítoris y eyaculen en el momento de la perdición total, cuando saben que se enamorarán para siempre, si es que ese para siempre dura, hasta que cierre la puerta y me marche, sabiendo que hemos sido felices, así nadie lo entienda, así el miedo les haga negar contestar mis llamadas, salvo si tenga el dinero suficiente para retornar con las ansias de un león, para volver a dominarlas y ser más tema de conversación de ellas, cuando comparan a sus amantes, así pasen muchas semanas en mi ausencia, y mi nombre real siga vigente, desde diferentes ciudades, así sepan que esté haciendo el amor a una nueva muchacha que me vea como alguien diferente, el hombre que amaba sin enamorarse y, que sin embargo es feliz.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA ENCRUCIJADA HASTA ANTES DEL DISCURSO DEL 28 DE JULIO






Hay una maldición que perjudica seriamente a mi país, se llama: Fujimori. Toda nuestra realidad gira en torno a esta nefasta familia que nos perjudica notablemente. Desde su Dictadura que fue rechazada rotundamente por el pueblo peruano, hasta el presente, hemos venido votando por el mal menor cada vez que hubo elecciones presidenciales. Votamos en contra del fujimorismo cuando García Pérez nos gobernó, votamos en contra del fujimorismo cuando Ollanta Humala nos gobernó, votamos en contra del fujimorismo cuando el actual Presidente que tenemos, PPK, nos gobierna, en medio de una desorganización total, con microempresarios que siniestran sus empresas por no tener liquides para afrontar sus pagarés con los bancos, con huelgas de maestros que se mueren de hambre, maestros que tienen a su alcance ahora, en esta era de la globalización el internet, desde donde están más capacitados, pero no por ello, bien pagados, en días donde las garantías constitucionales se levantaron en una ciudad de Perú, donde se podía arrestar solo bajo sospecha a cualquier persona, invadir domicilios sin orden de allanamiento, sin permiso para reunirse por ninguna razón así sea sin armas, sea cual fuera el tema a tratar y, todo por qué, porque tenemos un Presidente que de Economía no sabe nada, un Presidente que no puede detener aún al ex Presidente, Alejandro Toledo porque asumió cargos de función en su gobierno como el mismo Primer Ministro, Zavala, en relación a contratos en perjuicio del pueblo peruano.
Veamos cómo con nuestro dinero enriquecemos a quienes se favorecen de las leyes que dan desde el Ejecutivo por parte de quienes gobiernan, porque los impuestos que se pagan son elevados, y van desde los que se aplican a los que están dentro de la 5ta categoría, sean obreros, mineros o cuanta persona tenga un contrato del cual se descuente un tributo que no solo les afecta a ellos sino, a las pequeñas y medianas empresas, desde el Impuesto General a las Ventas o el Impuesto del Valor Agregado, que vienen a ser sumas millonarias de todo aquel que quiera hacer dinero honradamente en Perú. Ese dinero recaudado, se va para el beneficio de quienes en el gobierno, favorecen por ejemplo contratos millonarios como el Aeropuerto Chinchero en Cuzco por citar un ejemplo, sin mencionar las mafias que existen en la agricultura que se reparten los mercados bajo amenazas de muerte para que se queden en silencio todo aquel que reclame por sus derechos sea cual fuera el cultivo en estas mafias internacionales.
En suma, no solo hay una desorganización en un gobierno donde se prometió luchar contra la corrupción y empezar con la mejora de calidad de vida del pueblo peruano, sino que además, se presume, el rebrote del terrorismo y el lavado de dinero es algo ya real, sino, véanse los contratos de la banca cuando en sus cláusulas advierten de las medidas legales cuando las cuentas de dinero provienen de estos flagelos, sean del narcoterrorismo o los que lavan dinero.
Y todo porque estamos hace más de 16 años votando en contra de esa maldición llamada Fujimori que tanto daño nos hace. Una familia que hasta ahora no devuelve todo lo que robó al pueblo peruano que los rechazó cuando estuvieron en el poder desde la Dictadura y, que ahora sigue obstaculizando el gobierno desde su mayoría parlamentaria en detrimento de nuestra economía, sin importarles en lo más mínimo la amenaza de inflación ante la que estamos y, la inestabilidad económica desde donde se teme invertir en este país donde hay siniestros constantes sospechosos por quiebras de microempresas o, buses de turistas que se vuelcan en rutas por donde no deberían estar, sin que nadie pueda afrontar las debidas responsabilidades.
Porque veamos por donde veamos, la democracia con la cual contamos, solo nos ha entregado gobernantes corruptos que siendo algunos impunes, están blindados por el Poder Judicial y, otros, se ríen de nuestra justicia como Toledo, desde el extranjero.
¿La Revolución?, ah, eso está bien para los borrachitos, desviados y drogadictos que solo quieren llegar al poder para hacer lo mismo que hacen los conservadores. Cualquier discurso maoísta-leninista-marxista es mentiroso y corrupto: solo quieren lo mismo que han hecho los que nos han gobernado y gobiernan, ver sus beneficios a toda costa. La izquierda en el Perú seguirá siendo la misma de siempre: discursos de ebrios oradores que esnifan coca o fuman marihuana mientras le hacen el amor a sus camaradas sin importar el sexo que tengan.
No tenemos una vía que nos rescate en esta coyuntura donde nadie quiere meterse en política por saber que ésta apesta y nadie, nadie está libre de tener un pasado corrupto o sea capaz de decirle no a la corrupción o el dinero fácil.
Estamos a casi nada de decir que hemos entrado a una silente y callada Dictadura desde el momento en que se levantaron las Garantías Constitucionales en mencionada ciudad en Perú, ante reclamos legítimos de suba de sueldos, porque la plata no le alcanza a nadie para vivir y, este 28 de julio, PPK, el Presidente que por tradición, fue elegido como mal menor, ante esa maldición que arrastramos llamada: Fujimori, no sabe qué dirá ante sus promesas incumplidas a pesar de haber dicho en plena campaña que se conocía los más de 1,000 valles que contamos en Perú y, ser un experto en Economía.
Así no podemos decir: ¡Vive el Perú!, así no.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL HOMO SAPIENS

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