lunes, 26 de junio de 2017

EL DÍA FINAL




Tenía los tres textos bíblicos en sus manos, el de los judeocristianos, el de los judíos y el de los islamitas. Parado frente al manantial, bebió del agua que los maestros le habían indicado, le darían vigor para poder vivir, sin tener que trabajar, sin tener que hacer uso de cualquier otro tipo de alimento para subsistir.
Había llevado a sus 200 mujeres a ese lugar alejado y, las hizo probar de las aguas del manantial y, luego hizo el amor con todas ellas durante muchos meses sin detenerse, solo haciendo pausas para beber de las aguas del manantial. Así, no necesitaban trabajar para poder subsistir, solo se dedicaba a hacerle el amor a todas sus mujeres sin nunca detenerse.
Habían pasado algunos meses de cuando los científicos habían descubierto la vacuna de la esterilidad. Los hombres tanto como las mujeres podían tener sexo continuo sin temer a que las mujeres en estado de fertilidad, quedasen embarazadas.
Antes de partir, como le indicaron los maestros, hacia el manantial, donde solo van los primeros hombres de cada era, le pidieron que escribiera el libro donde dejaba su investigación hecha sobre El Corán, La Biblia, y La Torá.
Estos libros sagrados citaban en sus génesis que la tierra era plana. Centenas de miles de personas en el mundo creían de nuevo, como en el medioevo que la Tierra era plana, argumentando con base científica y citas textuales de los libros sagrados, desde la palabra de Dios, que la tierra era redonda, plana, y circundada por la Antártida a la cual se llamó en estos textos sagrados, como el fin del mundo.
Los maestros le pidieron que dijera él lo que había investigado,  a falta de hombre justo y, lo divulgara ante el mundo entero. Una mentira sostuvo nuestra historia. Los textos sagrados mentían, si acaso la Tierra es esférica o geodésica. No era relevante creer si la Tierra era plana. Lo relevante era denunciar que estos libros escritos bajo la inspiración de Dios a sus profetas que, mintieron todo el tiempo.
Ya Eratóstones con la trigonometría había demostrado desde el polo norte, que la Tierra era esférica. De los viajes de los presocráticos entre otros, pasando por Platón y cuanto filósofo se preocupó por querer demostrar la esfericidad del planeta, el mundo estaba enfrentado entre dos dogmas, el que proponía que la Tierra era plana según las sagradas escritas o el Verbo de Dios y, los que usaban las ciencias para demostrar que la Tierra era esférica.
No pudo pasar mucho tiempo, tal vez algunos dos miles de años, para que estos libros sagrados no pudiesen seguir siendo los representantes fieles de la palabra de sus dioses.
El hombre habitó un año con sus 200 mujeres y fue feliz como ellas. Ya no podían concebir hijos, solo se dedicaban sin detenerse al disfrute de los placeres. La ciencia había logrado que sin que se alterara la bioquímica de la mujer, ella dejara de menstruar, tanto como el varón, el semental, al tener sus orgasmos, sus espermatozoides fueran estériles.
Verificó para el conocimiento de los maestros y la ciencia que el agua del manantial, estaba llena de ricos nutrientes, desde proteínas, minerales, vitaminas y todo lo que se requería para no tener que depender de esfuerzo alguno para trabajar sino solo aquel destinado  para hacer el amor.
Al retornar con sus 200 mujeres luego del tiempo en que vivió con ellas alimentándose de las aguas del manantial, los maestros consultaron al mundo entero si querían esa vida, donde ya no fuera necesario trabajar y donde todos se dedicasen a hacer el amor sin temor a perder la libertad por embarazar a sus mujeres.
El Escritor hacía una año atrás había expuesto la falsedad de los tres textos bíblicos más influyentes en todo el mundo: exponían éstos que la Tierra era plana. Ante la incertidumbre propia de los que descubrieron que el Dios de todas las religiones, desde sus sagradas escrituras, fue una mentira que dominó al mundo y, al sabernos solos en el universo, preguntándonos realmente sobre si debíamos seguir siendo Hombres Virtuosos o, si El Bien debía ser interpretado de otra manera, fue que este hombre en su regreso, testimonió sobre El Amor y, la humanidad estuvo de acuerdo. Era la renuncia al dinero, a perder la salud trabajando para otras personas, al derecho a decidir ser padres o no. Que como escrito está, la ciencia había logrado inventar una vacuna para la esterilidad del varón tanto como para la mujer.
Se consultó entonces al mundo entero, a vista que Dios no existía y las creencias se basaban en un absurdo que engañó por miles de años a la humanidad si, querían seguir bajo ese orden, donde sus vidas no les pertenecían y trabajaban y vivían para otras personas o, alimentarse de las aguas del manantial, y dedicarse hasta la muerte a hacer el amor sin desmayo alguno.
La respuesta fue unánime: ¡queremos morir haciendo el amor! Los maestros y los científicos entonces hicieron la pregunta más importante en la Historia Universal del hombre: ¿y no les importará que sean ustedes la última generación de la familia humana? Un hombre contestó: el paraíso que nos prometieron no existe, ni mucho menos la vida eterna o la resurrección, ustedes nos han demostrado que los tres textos sagrados más importantes nos han mentido, ¡la Tierra no es plana!, más en sus sagradas escrituras desde La Torá, El Corán y La Biblia, citada está tal afirmación. Millones de personas han muerto creyendo ir a un paraíso que ahora sabemos nunca existió. Reitero a voz del mundo entero, ahora que podemos hacer el amor a  nuestras mujeres sin el temor a embarazarlas y, hemos hallado el manantial del cual se bebe para poder vivir que, hallada la libertad tan negada, de igual manera negamos descendencia alguna, porque si Dios no existe y el Amor nunca fue hallado en este mundo o, lo que se nos enseñó de éste, solo tragedias, sufrimientos y desgracias nos ha traído, proclamamos nuestra libertad y nos autodeclaramos: Los Últimos Hombres, sin temor alguno ya, porque no hay Dios que nos juzgue y, no hay más allá alguno, ni vida eterna, ni deidad alguna que nos juzgue por solo dedicarnos a hacer el amor.
Sea la voluntad de todos entonces, que desaparezca no solo el dinero y la idea de Dios, sea ésta la última generación, la que se dedicó a hacer el Amor y alcanzó la Verdad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

domingo, 25 de junio de 2017

BAJO LA PROTECCIÓN DE LAS VALQUIRIAS



Te diré muchacho lector, por qué no me quité la vida,
La derrota duele, duele cuando te han arrebatado por lo que tanto has luchado
Que en el segundo definitivo
Cuando solo era cuestión de jalar del gatillo
Cuando apenas a los 17 años, ya no habían más caminos para recorrer
Cuando los electrochoques me postraron meses en la cama
Pensando en todos los sueños que se desvanecían
Como cuando al cerrar la puerta del salón en la universidad
Y al voltear el rostro, mirase el rostro de cada uno de los universitarios
Preguntándome, qué más queda ahora, si yo no quiero renunciar.
Te diré muchacho lector, que no fue una sola vez
Fueron muchos días de muchos años cuando estuve contra todos
Cuando los felones conspiraron y quisieron desmentir lo vital
Cuando ningún taxi me quiso recoger en la noche de la ciudad
Y tuve miedo, miedo del día siguiente, del minuto donde todo parecía morir.
Te diré muchacho lector, había buscado tanto en los libros
Autor tras autor, buscaba la frase que me dijera:
¡No te rindas, aún te espera lo mejor de la vida!
Y sin embargo, libro tras libro, la frase no era hallada
En las tardes de desesperación, cuando no podía hablar
Por las fuertes drogas que me inyectaban los psiquiatras
Cuando tuve todas las razones para ser vil
Un asesino en serie,
Te diré muchacho lector, por qué no me quité la vida,
¿Sabes?, hay algo que debes entender
Yo quise ser feliz y, tras cada intento, la soledad se hacía más intensa
Mientras veía a los de mi generación sonreír y triunfar
Y solo tenía para mí las gradas de la Catedral
Y todas las horas inacabables sin tener con quién decirme: ¡no puedo más!
Porque además se me condicionó a negarme ese derecho
A nunca decirle a mis psicólogos que no estaba loco
Que me dolía la vida, que dentro de mí la voz crecía
Y que quería explotar sin que acaso temiera ser internado otra vez
Por no ser normal, por no ser entendido en mi lucha descomunal
Si acaso por ello me tomé una foto desnudo en plena Plaza de Armas de la ciudad
A vista de todo el mundo, a mediodía,
Para decirle a todo el mundo que mi única arma era yo
Y que para derrotarme, tendrían que derrotar todo lo que hice y haría
Solo para reclamar con intensidad, mi derecho a vivir, a ser feliz.
¿El Bien?, sí, el Bien fue y es mi Ley,
¡Fortuna para los valerosos que no saben de los más fuertes!,
Los que desde lejos admiran el coraje de los más solitarios
De los que inspiran a mover al mundo.
¡Ah, muchacho lector!, aquí estoy, cercano a mis 46 años
Cantando mi canto más victorioso de este momento,
Porque encontré el camino y, todo fluye sin esfuerzo alguno
Porque lo que en su momento fue arrebatado
Ahora me vanagloria en medio de los amigos que gané,
Esas huestes de iguales donde el segundo crucial
No fue vencido por el gatillo apretado,
Todos los amores perdidos, todas las preguntas gritadas a la ciudad que nadie
Pudo contestar, esta vida perdonada, a fuerza de imponerme
Cuando contra todo pronóstico, escribo ahora lo que lees mi amigo
Para la gloria de los que a la muerte vencimos
Y en vida, nos sabemos ya en la inmortalidad.
¿Entonces, te rendirás muchacho lector?
Porque yo tengo esa frase que no hallé en todos los cientos de libros que leí
Y que seguramente la has buscado tanto mientras te encierras en tu habitación
O las infinitas Bibliotecas, esos refugios donde buscábamos todos la vida,
Los que pulso a pulso entendimos, no había otro camino
Si el camino elegido nadie antes lo recorrió,
Si yo soy mi propio camino,
¡Si así debe ser contigo, muchacho lector!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

sábado, 24 de junio de 2017

TODOS LOS HOMBRES SOY YO PARA UN SOLO CORAZÓN



Sabes que podré hacerle el amor a cuanta mujer me lo pida
Y sabes bien que a pesar que las ciudades nos separen,
Los cuerpos de todas las muchachas que sean mías,
Los hombres que te posean, nunca podrán impedir
Que nuestros corazones, al pronunciar otros nombres
Dejen de sentirnos, entre besos con otras personas,
Sexo salvaje y continuo, noches largas de placer
Donde siempre estaremos tú y yo, en medio de los sedientos de amor.
La fuerza con que eres mía no la entenderá nadie,
Apenas desde algún café, nuestros corazones palpitarán
Viendo con piedad en los ojos de los perdedores,
Los que piden caridad, y son usados mientras nos sentimos
Y al ver detrás de las pupilas de cualquier muchacha
Te desee con más intensidad, a pesar que no estés más a mi lado
A pesar de que otras manos te aprisionen con violencia
A pesar que otros hombres pretendan hacerte suya
Y al cerrar los ojos, mi olor te llene otra vez
Y al abrazarlos hasta hundir tus uñas en sus espaldas
Lo que estés pidiendo a Dios, sea olvidarme en cada nuevo amante
Cuando llega la noche y vuelves la mirada sobre mí
Sobre el tiempo donde soy el que te estremece
Entre escalofríos y lágrimas de felicidad,
Porque estoy vivo dentro de ti y, nadie logra llenar ni llegar
Hasta donde doy yo sentido o razón a tu vida.
Y así, el placer es nuestro, y cada piel es conocimiento
Mientras tus pensamientos se convierten en plegarias
Porque nadie huye, nadie está escapando, nadie está esperanzándose,
Y de pronto vuelves a perder la razón y, tus pasos yerran en plenas calles
Porque sientes mi magnetismo invadir todo el universo
Y entonces tienes ganas de follar con el primer corajudo que necesite amor
Para sentirme otra vez, a pesar de no ser yo el que te penetre
Cuando en el momento de la entrega, una vez más
En el orgasmo más intenso y extenuante, cuando volteas el rostro
Desnuda como te sé, tu alma grita interiormente mi nombre
Hasta que el sol vuelva a reinar, hasta sentir la humedad de tu sexo otra vez
Mientras muerdes tus labios frente al espejo
Y me visualizas en mi locura de amarte en cuanta muchacha derrotada
Nunca sacie lo que sabes, solo tú puedes completar.
Deja que cale un tabaco mentolado y que les hable a ellas
Todo lo que piensas y solo yo sé sacarlo de tu mente.
Y así nos sentimos mientras tu cuerpo se enfría y calienta hasta enloquecer
Tratando de entender el misterio de la eternidad que te he entregado
Tratando de querer saber por qué sigo vivo dentro de ti
Por qué mi voz retumba en tus venas, cuando te masturbas
Y memorizas 1,000 números de celulares para no recordar el mío,
Para no tomar el primer avión para golpear la puerta de mi casa
Y recuperar el alma que te quité, temblorosa y a la vez irremediablemente feliz
De saber que al hacerte mía, será la última vez,
Porque no podrás soportar tanto placer y amor
Si acaso poco importa la vida, cuando se sabe que se morirá amando.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

viernes, 23 de junio de 2017

TANTOS ESCRITORES Y POCOS SABIOS




Todo el mundo escribe, pero nadie da respuestas,
Cuando un hombre se siente impotente con su palabra,
Cuando ésta ya no basta, cuando dos hombres se enfrentan,
Cuando un Juez debe decidir quién tiene la razón,
Cuando un niño tiene hambre
Y su padre está desesperado
Y nadie le quiere dar trabajo,
Porque el estómago está vacío
Y la mujer quiere darle una fiesta de quince años a su hija
Porque ella nunca la tuvo
Y solo tiene su cuerpo para hacer dinero.
¡Ah, nadie hace caso a los Patriarcas por más Leyes que dieron!
Porque te enseñan desde niño a ser competitivo
Y te condicionan como exitoso si llegas bien lejos en el mundo,
Así hayas destruido muchas vidas.
Entonces, ¿para qué sirve la palabra?
¿Para qué sirve la palabra si unos son más listos que otros
Y siempre quieren sacar ventaja ante la primera ocasión?
¡Tantos escritores y pocos sabios!
Tantos libros escritos y tan pocas respuestas,
Tanta agitación en los recitales y tan pocos resultados.
¿Te cuesta tanto hacer caso a La Ley?
¿Les cuesta tanto entender que el de al lado tiene sentimientos?
¿Que las personas no deben verse entre sí como enemigas?
¿Me quieres decir que Dios solo quiere dividirnos
Y que en  su nombre las Guerras son Santas?
¡Inteligencias retorcidas y sin provecho!
¡Tantos escritores y pocos sabios!
¡Tantos libros y tan pocas respuestas!
El desarrollo de la personalidad no quiere decir que uno deba ser un tirano.
El individualismo no quiere decir que uno sea egoísta e insensible.
¿Qué estamos escribiendo?
¿Qué libros estamos entregando a los niños lectores?
¿Qué valores diariamente deben ser defendidos?
Porque un hombre sabio no es el que derrocha erudición
O tiene a base de miedo a miles de personas bajo su sombra.
Un hombre sabio es el que responde a lo que parece imposible de ser resuelto.
¿No hemos evolucionado?
¡Solo nos hemos dividido más entre unos y otros!
¿Dónde están los sabios que solucionen esto?
¡Tantos escritores y tan pocos sabios!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LAS VERDADERAS PREGUNTAS




¿Para qué están construyendo bombas?
No tiene sentido,
¿Piensan usarlas algún día?
Es decir, mientras yo escribo este poema
¿Hay alguien en frente de un botón esperando la orden?
¿Por qué las grandes potencias siguen en la carrera armamentista?
¿Tienen misiles apuntando a las ciudades más importantes del mundo?
Primeramente, ¿nos han preguntado si queremos morir?
¿Nos han consultado si queremos guerra?
¿Nos han pedido permiso por nuestras vidas?
¿Por qué le decimos genio a Einstein si su conocimiento
Sirvió para las bombas nucleares?
¿Así honramos la memoria de quienes debieron quemar sus libros?
¿Qué quiere el científico demostrar cuando ha creado algo tan mortal?
¿Que tiene poder sobre todos nosotros, que es más inteligente?
¡Contéstenme!
¿Para qué están construyendo bombas?
¿Para desaparecer a todo un continente?
¿Para que ardan a miles de grados centígrados las personas?
¿Tiene consciencia el científico que inventa esto?
¿Tiene consciencia el Presidente que paga esto?
¿Las grandes potencias mundiales están esperando algo?
Porque no nos han consultado si queremos guerra,
No nos han pedido permiso para morir todos por sus razones,
No nos han preguntado si estamos de acuerdo con sus intereses.
¿Para qué están construyendo bombas?
¡Contéstenme!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA PLENITUD DE LA NOCHE DE LOS QUE NO TIENEN DÓNDE RETORNAR



El muchacho que estaba totalmente solo en el mundo
Solo tenía una moneda en el bolsillo,
Estaba en frente de dos mujeres,
Una vendía maná
Y la otra era una anciana ciega que cantaba en medio de la calle.
El muchacho que no tenía adónde volver
Metió su mano al bolsillo
Y pensó en el hambre que sentiría en las horas siguientes
Todos los días siguientes,
Era una sola moneda
Que bien pudo gastarla en un baño público
Para asearse, peinarse y estar decente dentro del mundo.
El muchacho que contempló a las personas ir y venir
En pleno boulevard, con bolsas llenas de compras,
Entre parejas que sonreían y creían en el amor,
Recordó lo que había leído durante tantos años
Mientras pensaba: ¿dónde dormiré ahora que sé del destino de los sin casa?
La mujer que vendía el maná, cansada de esperar su venta, se marchó,
Este buen muchacho pensó que la moneda ella  la necesitaba mucho,
Que su moneda habría significado no solo un pan para su hogar,
Sino la fe que se requiere para volver al día siguiente,
Para seguir vendiendo maná.
Por supuesto que era una decisión difícil,
Pero este sabio muchacho al verla parada allí, pensó que tendría ella
Más posibilidades de sobrevivir.
El muchacho que conoció la soledad total en el mundo
Y que no tenía adónde volver, pensó en el destino de la mujer ciega
Que nunca vería su mano silente colocando su única moneda
En la lata de limosnas que estaba casi vacía.
Este muchacho de 27 años pensó que una anciana ciega
Tenía mínimas posibilidades para ganarse la vida de otra forma
Y fue que en silencio dejó su única moneda en la lata de la anciana ciega
Porque los brazos flacos del muchacho tendrían fuerza para enfrentar al mundo,
El mundo que la anciana ciega no podía ver.
Debía ser el inicio de muchas noches de soledad total para el muchacho que
No tenía adónde volver,
Sin embargo horas después alzó el grito en plenas calles:
¡Yo protesto!, expresó con vehemente energía.
Meses después despertaría en la sala de observación de un psiquiátrico.
El Dictador no quería Poetas defensores de la Democracia.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL AMIGO NÚMERO SIETE MIL MILLONES



No, Mauricio, no escribas para los felices,
Ellos ahora ríen con sus amantes y solo tienen tiempo para vivir.
¿Has meditado qué empuja al muchacho, qué busca la muchacha, cuando leen un poema?
Las preguntas que todos nos hemos hecho
Permanecen en el tiempo y,
Al abrir un libro, abrigamos la esperanza de encontrar una nueva respuesta.
Y no es la respuesta en sí la que acompaña al lector para darle esperanzas,
Es el testimonio de quien la escribió.
Una muchacha que gastó todos sus ahorros para leer un libro
Es una muchacha que está buscando otra respuesta para el amor,
Un joven que abre un libro, es un joven que quiere que le recuerden
Por qué debe seguir luchando.
No, Mauricio, no escribas para los que ya han llegado a la cima,
Ellos conocen su propio camino y han sabido triunfar,
No necesitan que les hablen sobre la vida, porque de ésta más bien ellos
Pueden enseñar,
Escribe más bien para el que dude, para el que tenga miedo,
Para el que no quiera salir más de su habitación,
Para el que encontró en la Biblioteca su último hogar,
Escribe para el que necesita el mundo que en la realidad no encontró
Y contra el cual estás segundo a segundo, insistiendo desde tus escritos
Hacerlo diferente, porque no es solo lo escrito lo que cuenta,
Es también el testimonio, la palabra que cobra valor con los actos del Poeta.
¡Ah, es tan fácil llenar un libro de 1,000 páginas y al leerlo,
No desear volver a leer un libro nunca más!
Por ello, sé siempre sincero, sí, ¡sincero!,
Porque eso es algo raro de encontrar y toca el alma del lector
Cuando éste está buscando precisamente ello,
Después de haber buscado en todas partes, en la hora de los desengaños,
En los días donde se hace necesario creer en alguien.
Mauricio, si vas a escribir, piensa en el que ahora te está leyendo,
Dile que el mundo vale la pena, porque eso es lo que tú sientes
Y así lo escribes.
Dile que no deje de creer sin que deje de ser justo,
Y recuérdale que es importante, que merece sus sueños,
Que el mundo no es solo una habitación o una completa Biblioteca.
A veces un pequeño gesto puede mover el impulso de los que nacieron para ser
Los más valientes; ese pequeño gesto puede ser una palabra,
El peso de una palabra, cuando ésta es sostenida por la voz terca,
La voz terca del que no cede el brazo,
¡Ante este inmenso mundo!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA ENSEÑANZA DEL SILENCIO



El maestro me dijo: debes aprender a vivir en silencio,
No todo el tiempo estaré a tu lado,
Por ello es necesario el silencio,
Para cuando ya no necesites más dialogar.
El maestro también dijo:
Debes aprender a prescindir de las mujeres,
El destino de los más fuertes es vivir en soledad,
Solo de esa manera, estando dentro del mundo, podrás escribir.
¿Cómo estando dentro del mundo en soledad podré escribir, maestro?
Le pregunté sin entender lo último dicho.
Cuando entiendas que la soledad es lo único que nos acompaña dentro del mundo,
Tu libertad será tu mayor dicha,
Todo lo que escribes nace de tu interior
Y es original en la medida que fuiste formado en el silencio
Para que tu consciencia solo expresase lo que un alma pura debe expresar,
Y así en silencio, deberás vivir y escribir, siempre dentro del mundo,
Porque solo desde el silencio, se puede ver con lucidez al mundo
Donde todos hablan, repiten, gritan, e imploran la paz
Que en el silencio está.
Domina al silencio en tu compañía
Y conviértelo en palabra mientras estés rodeado de mundo,
El silencio es el equilibrio entre tú y todo lo que te rodea,
Solo te estoy preparando para la mayor de tus soledades,
Para cuando ya no tengas a nadie a tu lado
Y vencedor, en el silencio halles regocijo y sabiduría.
El universo solo puede ser sentido desde el silencio
Como las noches que se te hacen cortas cuando escribes hasta el amanecer,
El silencio es la fuerza que te empuja a escribir,
Es la voz que contienes en ti y que no tienes con quien compartirla.
¡Ah, Mauricio!, ¿no has escrito siempre desde el silencio?
¡Es el silencio el origen de tu verbo!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL MOMENTO EXTREMO



¿Beber como lo hacen los demás cuando ya no soportan más?
No, a pesar de saber que podría pasar toda la tarde en un bar
Conversando con extraños o poetas muy letrados,
Pero sé que ésa no es mi salida.
¿Fumar un poco de marihuana para evadir lo que ahora siento?
No, ser hombre implica afrontar los trances sin ayuda de drogas.
¿Entonces qué, visitar a la psicóloga que no visito hace muchos años?
No, es perder el tiempo, ella necesita más consejos que yo,
A lo mucho me hablará de la vida sabiendo que soy más agudo que ella,
Que ella solo ha teorizado lo que yo conozco.
Qué hacer entonces ahora que necesito conversar,
¿Llamar a alguna amiga para salir de este trance?,
Para serle honesto mi estimado lector, no tengo amigas,
Las muchachas con las cuales hago el amor, solo saben llevarse todos mis ahorros.
Tal vez leerme a mí mismo me ayude,
O tal vez sentándome desde el balcón al dejar bañarme por la luz solar
Entienda que estos momentos pasan,
Entienda que no es la primera vez que me sienta así.
Entonces podría salir con mi jarro de Kola Real
Para calar mi tabaco mentolado,
Mientras lleno mi cabeza de ese rock de los ochentas
Desde los audífonos de mi celular.
Después de todo, no hay nada más por qué preocuparse,
La Ley está de mi lado, no embaracé a ninguna de las muchachas que fueron mías,
No tengo deudas con nadie ni el banco me llama a cada momento.
Cosa rara es la Libertad, diría que es un privilegio solo para los más fuertes,
Para los que no levantamos la mirada ante nadie
O solo estamos acostumbrados a ver a todos de frente.
Así son mis silencios, mientras poco a poco empiezo a recordar todo lo bueno que he vivido,
Los días de gloria que acertadamente supe buscar
Para que en momentos como éste,
Me repita que ser fuerte y libre sin depender de nadie
Es un misterio que llena mis escritos.
El sol es agradable,
Estoy llenando mi cabeza de rock ochentero,
Los ideales de mi generación siguen vivos,
¡Seguimos haciendo fuerza frente a frente al sistema!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA LIGA ANÓNIMA DE LA JUSTICIA




Debo creer que existe otra verdad,
Mi fe perdura en el libro aún no escrito.
Porque mientras me pregunto, por qué hay pocas canciones de amor victorioso,
Me es difícil ser indiferente al recuerdo de aquel niño que lloraba,
La bandeja con barquillos y crema de huevo estaba tirada en el piso,
Y yo solo tenía una naranja entre mis manos para darle.
Alguna vez mandé una carta a un tipo realmente poderoso
Para pedirle juntar 10 millones de firmas
Con el fin de que las grandes potencias destinasen lo que gastan en 2 días
En su carrera armamentista, algo de 4,000 millones de dólares,
Para que la gente pobre del mundo se generara empleo,
Mas hasta ahora espero la respuesta.
No, no volvería a escribirle al Papa por la Paz Mundial,
Un internamiento con cura de sueño y estado vegetal me costó tal carta.
Insisto, lo que cantan y escriben los jóvenes no puede ser un error,
No hablo de los que beben y se drogan, mucho menos de los tatuados
O los que rápidamente tranzaron con el sistema.
Sigo escribiendo para que mi esperanza no muera,
Y lo hago gratis a pesar de tener solo para comer,
¿Tú has soñado lo mismo que yo cuando hemos visto la realidad?
Porque mi reacción ha sido de espanto cuando tuve 17 años
Y sentí que de golpe al mundo fui lanzado,
Sin estar preparado para poder enfrentarlo.
No tienen en esto nada de culpa mis padres,
Qué culpa tienen ellos que en todas partes la gente prefiera el Mal,
¿Será esa la razón por la cual me niego a tener hijos?
¿Qué le diría, que se enfrente contra todo como yo?
Mi camino no ha sido nada fácil, por ello, en mi desamparo
¡Jamás sería tan egoísta como para traerlo al mundo!
A pesar de saber que no hay nada más hermoso
Que sentir cómo revientan los pulmones de un bebé que llora a medianoche.
Seguimos en camino, yo desde mi soledad, y tú mi estimado lector
Entre el Bien y el Mal, deliberando hasta cuándo podrás resistir,
Porque muchos ya dejaron de leerme cuando se dieron cuenta que estamos muy solos,
Otros por el contrario hacen más firmes sus pasos
Entre ciudades donde la mafia manda a matar sin contemplación alguna.
Solo tenía una naranja para aquel niño que lloraba y quería trabajar,
Era la naranja con la cual me alimentaría esa noche,
Era le fe de ese niño que lloraba,
Era necesario decirle que el Bien existe,
Así tuviera la forma de una naranja.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL SILENCIO DE LOS RUDOS



Una erección perenne, dura.
A esta hora debería estar haciendo el amor,
A mi antojo, con 10 mujeres,
Pero no, la realidad es otra,
Ninguna mujer se fija en un hombre que no tiene dinero.
¿Dinero?
Lo puedo tener, ¿pero eso no significaría renunciar a mi Ética?
Todos los que viven de la vida fácil disfrutan ahora de placeres,
Recorren el mundo y tienen a las mujeres más bellas,
Muchachas que admiran la inteligencia en un hombre,
Solo por tener dinero.
Dicen que todos trabajan para alguien,
Y no es que no quiera trabajar para alguien
¿Pero eso no significaría poner el dedo en la llaga otra vez?
Solo silencio,
Pocas palabras para pronunciarlas al día,
Gestos educados, frialdad,
Una erección perenne, dura.
Un hombre solo, en medio del mundo,
Solo alguien que escribe,
Alguien que renuncia a sus 45 años a lo mejor de la vida:
Las muchachas,
Solo por no querer tranzar con el sistema,
Por no querer ensuciar mis manos,
Con el dinero de la corrupción.
Una erección perenne, dura,
La resistencia.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

jueves, 22 de junio de 2017

¿POR QUÉ LE TEME EL MUNDO A LA FILOSOFÍA?



¡Oh, los dedos acusadores de los que están libres de culpa!
Esos muchachos que recién empiezan a conocer el mundo,
¿No plantearán un nuevo paradigma de la Ética?
¿Quién mejor para cuestionar que un mancebo que está libre de corrupción?
¡Ah, pero si es el orden el que le teme a los que piensan!
Esos profesores que enseñan a medias
¿Podrán responder ante las injusticias que hay en el mundo?
O serán despedidos cuando contesten con la verdad
Ante una inminente alzada propia de los que han sido llamados para el cambio.
¿Podrá el maestro explicar los densos escritos en latín o griego?
¿Podrá traducir del difícil alemán el pensamiento europeo?
¿Qué explicación en francés dará sobre Jean Paul Sartre?
¿Querrán citar los mancebos en lenguas clásicas lo que el profesor no sabe?
¡Oh, hemos llegado al final de una era!,
Porque los Maestros dejaron su semilla,
Y ahora deben ser otros los que deban enseñar,
Porque en mi generación se dudó de todo
Y nos persiguieron como locos por pensar diferente,
Pero desde que la física teórica empezó a decir cada disparate
Y la psiquiatría defendió a la locura hasta hacerla normal,
Los mancebos llenos de preguntas, inevitablemente pondrán el dedo en la llaga,
Y desde la Filosofía todo será sometido al juicio del aula.
Porque si mi generación negó todo,
Esta generación verá en los libros las mentiras y verdades de sus autores
Si acaso las universidades teman a los mancebos ilustrados,
Porque todos hemos sabido del tan aclamado “por qué”
Si éste vaya desde las ciencias hasta la Ética,
Si así surjan las propuestas, si acaso el conocimiento sea otra vez de todos,
Con la inmensa diferencia que el mundo está al alcance de un ordenador
Donde los mancebos desde Buenos Aires a Madrid,
Desde Arequipa a México, desde Manhattan hasta Londres
Y desde Berlín hasta Tokio, ya no nos preguntemos:
¿Para qué sirve la Filosofía?, si no,
¡¿Qué haremos con ésta?!
 ¡Qué!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

ALGUIEN ESTÁ ESCRIBIENDO POR UN MEJOR MUNDO



No, no se trata de declarar quién tiene más qué decir, en la Literatura
Si acaso el aprendizaje no valga la pena ser considerado.
Puedes escribir cientos de libros y, en ello nadie podrá quitarte tal derecho,
Pero hay otra forma de hacer Literatura cuando buscas el mundo que todos necesitamos,
Puedes desafiar a todo como un auténtico rebelde,
Puedes patalear y rebelarte, pero te diré algo amigo escritor,
Solo escuchan a aquellos cuya sinceridad coincide con el sentir mundial.
El silencio es algo contra lo cual luchamos los Escritores,
Porque desde el momento en que la fiesta fue solo para pocos,
Los buenos propósitos no sirven de nada,
Así escribas cientos de libros para que finalmente todo siga igual.
¿Has pensado en hacerte millonario con lo que escribes?
Te daré la razón si se trata de vivir de algo,
Es cierto, es tu trabajo, pero como todo trabajo, debe ser bien hecho,
Porque si has elegido como oficio a la Literatura
Sea cual fuera tu visión del mundo, debes recordar que las ideas influencian
Y si vas a hablar del amor a tu antojo, nada va a cambiar
Y el hombre y la mujer van a estar juntos, en larga soledad.
No puedes permitirte odiar mientras hablas de cambiar al mundo,
Mucho menos tener las manos sucias con dinero mal habido
Mientras pretendes alzar la bandera de la libertad.
¿Es duro ser Escritor?, no, no lo es, diré más bien que es el estado óptimo para vivir,
Pero si lo que vives solo va a servir para confundir al joven lector,
Pues te estás equivocando, las personas ya no tienen de qué conversar
Dentro de sus diálogos triviales, así que no vengas con más mentiras
Mientras aún hay hombres que maldicen su suerte.
No, no, no se trata de escribir cientos de libros y decir que tienes mucho más qué aportar,
A veces un solo libro dice más que todos los libros ya escritos.
La Palabra, todos han buscado los significados de La Palabra,
¿Entiendes qué es La Palabra?, porque si no la has usado dentro del mundo
Cuando éste ha callado mortalmente lleno de miedo,
Entonces no escribas, que también pagan bien por ser corrector de estilo,
Que al fin y al cabo, es lo que les queda a los que persiguieron el talento
Y no entendieron que la Literatura, es un Verbo Testimonial.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


DEL POETA Y LA MUCHACHA FELIZ



¿Sabes?, en este momento, mientras me lees
Y yo bebo mi Kola Real, desde un atardecer de Arequipa,
He intentado recordar tu nombre,
Visualizar tu rostro, tratar de verte en mis pensamientos
Mas solo alcanzo a sentir tu alma,
¿Creo que hicimos todo al revés, no?
Hacer el amor sin saber nuestros nombres
Y hacer el amor para siempre,
Como solo es permitido pocas veces para los comunes mortales.
¿Si te extraño?, no, la respuesta es no,
En otro día, otra muchacha me hará pensar lo mismo
Y por supuesto, sentir con más intensidad.
Para la ciudad siempre seré un solitario que rara vez aparece,
Para los hoteles discretos,
Un hombre que será feliz y que luego escribirá sobre ello,
A pesar de no saber el nombre de las muchachas que se me entregan,
A pesar de no poder recordar sus rostros,
Si acaso cuando camino por las calles siempre me pregunte:
¿Esa mujer fue mía también?
¿Sabes?, realmente no tengo dinero,
Mi noche más triste fue desearte mientras caminaba las calles
Y me preguntaba qué extraño oficio es éste el de ser Escritor:
Buena fama, nombre ganado, éxito con las más bellas,
Conocedor de cómo hacer corruptamente fortuna de la noche a la mañana,
¿Pero es así el corazón del Poeta que vence en los lechos
Y les dice a sus muchachas que otro mundo existe
Y es tratado de ser expresado desde mis escritos?
Recuérdame, porque sé que sabes todo de mí,
Sabes la cantidad innumerable de lunares que hay en mi piel
Te mueres por querer entender qué siento cuando te hago mía,
Porque me lo has confesado cuando te amé
Y hombre más feliz no has conocido.
Deja que acabe este vaso con mi Kola Real,
En breve saldré a calar un tabaco,
Para sentir el atardecer mientras te pienso y siento que pienso a todas.
Y si acaso al leerme te sientas otra vez viva
Y recuerdes todo lo que te dije y cómo te hice el amor
Cómo tu cuerpo aprendió a entender al mío
En breves segundos, donde rápidamente me hice amo de ti
Te pido solo algo, ahora que has pasado a la inmortalidad,
Desde mis escritos, desde estos versos,
Vuelve a pronunciar mi nombre cuando otra vez seas plenamente feliz,
Y grítalo para certeza de los vencedores,
Porque el día de los brazos que se extienden hasta el universo
No es común a todos, o debiera serlo,
En el momento de la lucidez, de la filosofía,
A pesar reitero, de haber hecho todo al revés,
Es decir, haber unido nuestras almas
Siendo dos completos extraños, dentro del mundo,
Que sabían que nunca más se volverían a encontrar.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


DE LOS QUE NO PERDIERON SU RELIGIÓN



El poeta quería hacer un poema,
Pero nunca tuvo experiencias vitales.
Escribía sobre sus manos, sobre cáscaras de huevos
O cualquier otra tontería.
El poeta que soñó con hacer temblar a su ciudad
A lo mucho terminó ebrio en un bar
Repitiendo lo que había leído.
Todo lo que los eruditos te hablen de la locura es errado,
Impostores en conocimientos que quisieron conquistar
A lo mucho fumaron marihuana
Sintiendo terror.
¿Sabes cómo se ve tu ciudad desde la montaña donde pocos llegan
Luego de haber cantado algo magnífico y memorable?
El poeta no sintió el sabor a la muerte  cuando en proclama pública
Debió ofrecer su vida por la Patria cuando era su cita con la Historia.
El poeta no conoció el atardecer en la carretera sin fin
Sin una sola moneda en el bolsillo
Cuando quiso ir tras sus sueños: ¡salvar al mundo!
El poeta, creyó que solo leyendo se haría sabio
Y se quedó ciego sin conocer a la mujer,
Mejor dicho, a las que debieron ser sus mujeres,
Mientras pasó su vida encerrado en las Bibliotecas
Antes de tener el coraje de vivir.
Un hombre solo en la urbe es la urbe misma palpitando,
La soledad de todos,
Y a la vez, el poema que todos esperan de él.
Las horas supremas son de su conocimiento
Y no le es extraña la tragedia como los laureles
Así lo único que tenga sean sus poemas.
Alguna vez dije: “quiero saber si es verdad lo que he escrito”,
En ese momento el mundo fue mío,
Al verificar mis versos,
Al saber que no era solo palabra escrita en el papel.
La muerte y el poeta son solemnes amigos,
Otra cosa es la historia para cuando ya no esté,
Para cuando sea imposible no nombrarlo antes de tomar la decisión definitiva.
Librado de la maldición que el destino impronta en el Poeta
Llegaré a ti siempre, porque ya es difícil ignorarme,
Estés donde estés, hables el idioma que hables.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


LO QUE LE FALTÓ ESCRIBIR AL MARQUÉS DE SADE



De cómo dejé de creer que el amor es guerra
Fue cuando entendí el verdadero romance.
El amor dura lo que puede ser un día y una noche
Donde nadie se aferra a nadie
Y donde se sabe con quién se ha de amar.
El amor no es extrañar ni encadenarse a alguien,
No es un cáncer que destruye al corazón.
Me dirán que las personas no están preparadas para amar así.
Con recordar de vez en cuando lo vivido basta,
Pero mi memoria ya no recuerda nombres,
Todas se han mezclado para enseñarme qué es ser feliz,
Y en ello hallo razón, sabiduría.
Las noches de soledad se vuelven afables
Y las noches de pasión, filosofía para destruir sofás, camas
Y cuanto esté en el camino para dos cuerpos que se aman
Y arrasan con todo, hasta sentir la plenitud.
Nadie se marcha en el amor,
Nadie deja a nadie en el amor,
Nadie debe ser retenido en el amor,
Nadie debe negarse a la entrega
Y nadie debe decir adiós.
Es raro decir adiós a lo que nos llena completamente,
Un hasta siempre es recordarse en muchos cuerpos
Con otras muchachas, o ellas con otros muchachos.
Yo creía que el amor es guerra,
Simplemente no sabía amar.
Las verdaderas amantes arrancan de sí las espinas
Si son rosas blancas, cremas o rojas o azules,
Nunca el amante deja de aprender
Y nunca se cansa de decir: gracias.
Unas podrían volver, aunque lo normal es que estén en otros lechos
Siendo amadas, sintiéndose amadas.
Somos pocos, lo sé, escasos y extraños,
Difíciles de entender, así es nuestra sociedad,
Porque donde hubo un Club de Poetas Muertos,
Precedió una Sociedad de Amantes Felices.
Testimonio para el amanecer mientras el cielo aclara,
Una caja con cientos de preservativos es mi maleta para recorrer el mundo,
No necesito más nada, si ha de ser así mi suerte,
El pertenecer a los que aman a las mujeres que tienen vagina Barbie,
Las más raras, las que se saben Diosas
Y solo se aman con sus iguales.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


POEMA PARA EL QUE SE VA A SUICIDAR AHORA



Antes que te cortes las venas,
Antes que renuncies a todo,
No niego que tengas muchas razones,
Que creas que tu dolor no lo conozco,
Que tu soledad total también la he sentido
Y al igual que tú
He golpeado de rabia llorando el piso de un Terminal Terrestre
Sin tener adónde ir.
Antes que te cortes las venas,
Quiero que sepas que todas las traiciones las conozco
Que muchas veces las muchachas que amé
Desaparecieron de mi vida sin saber por qué,
Antes que te cortes las venas
Mientras gritas y lloras y nadie te hace caso,
Antes que me digas que no soportas tu mente
Que dentro de ti todo es un caos
Que no hay nadie en este mundo que no te haya defraudado,
Antes que hagas el uso legítimo a no seguir sufriendo,
Antes de rebelarte contra todo y decir por fin ¡basta!,
Ahora que sientes que ya no puedes más,
Ahora que te cagas de miedo y a la par sientes mucha ira,
Antes que te cortes las venas,
Antes que le pongas final a todo,
En este mismo momento que me lees,
No te hablaré de Dios ni de tus padres,
Ni de la sociedad ni de tus amigos que ahora no están.
Antes que te marches, si es que lo hicieras después de lo que tenga que decirte,
¿Sabes que reirán tu suicidio?
¿Sabes que lo celebrarán como un triunfo sobre ti?
¿Sabes que tu sueño no fue destruido por ti sino por los que no quieren verte feliz?
¿Sabes que al marcharte de este mundo, al cortarte las venas,
Las personas que te hicieron daño harán fiesta?
Ahora que te han quitado la razón
Y te han hecho creer que no mereces vivir,
¿Me dejarás decirte que pasé por lo mismo que tú?
Porque si vences este trance, lo vencerás todo.
Te diré que a mis 45 años he visto escarmentar a los viles
Y los he olvidado, porque sus miserias han sido tan crueles
Que he podido entender lo que ahora quieren inducirte a hacer.
No niego tus razones,
No niego que sientas ahora todo el pesado mundo sobre ti
Y que sientas a todo el mundo como tu enemigo, amigo mío,
Tampoco te hagas un tatuaje ni te pongas aretes o cadenas,
Ni te drogues o te dediques a beber,
Mientras yo siga escribiendo, seré tu compañero,
Y cantaré con toda mi fuerza para que no te sientas solo otra vez,
Y te recordaré desde mis escritos todo lo que has olvidado o debes aprender,
Porque eres de los míos, los que no tuvimos más opción que la desconfianza y la soledad,
Y te enseñaré a ser fuerte cuando sientas que has perdido el norte
Y a mi lado podrás llorar todo lo que quieras
Sin que te haga preguntas ni te juzgue.
Deja esa navaja, has encontrado un amigo, el aliado más fuerte
Lo que yo nunca tuve,
Es momento de conversar, tienes mucho qué decir,
Como todo el mundo,
Como todo el mundo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 21 de junio de 2017

DE LAS PREGUNTAS ELEMENTALES Y LAS MUCHACHAS



Esos teóricos que especulan sobre la felicidad,
Los fracasados que beben sin desmayo
Por no haber podido soportar el desamor,
¡Esos infelices que se niegan a estar en este ahora!
No te negaré de la tragedia común a todos en el amor,
Pero el mundo está en el cuerpo de las muchachas,
Hacer el amor, ¡hacer el amor!,
¿Cuesta tanto entender ello?,
No yerres en el camino, que no hemos venido para llorar penas,
Hemos venido a este mundo para guardar rudos silencios entre hombres
E inacabables diálogos con innumerables muchachas mientras se hace el amor.
Por ello, no te niegues a saber de cada una de ellas,
La sabiduría nunca se dio entre un hombre y otro hombre,
La sabiduría que sostiene al mundo se dá entre un hombre y una mujer
¡Mientras se ama!
He pensado en los suicidas, en los que se aferraron a una sola mujer,
He pensado en los poetas que nada de la vida aprendieron
Y que tras sus versos, apología a la muerte hacen.
¡Ah, los amargados que no saben curar sus heridas en los labios de las muchachas!
¿Dime qué sientes cuando te drogas?
¿Dime qué sientes cuando te embriagas?
¿No es tiempo perdido?
¿Y quién fue el truhan que no supo nada del amor y te engañó
Diciéndote que el olvido no existe?
Deja a las que tengan que partir, ellas ya cumplieron su misión en tu vida
Y apresura tus pasos tras otros vientres,
Los campeones rendimos honores a quienes nos hacen felices.
¿Negarás el amor a la muchacha triste que quiere tocar su alma con la tuya?
Te diré que cuando un hombre y una mujer se aman
El universo gira sobre sí mismo y Dios se complace  otra vez en su creación.
Porque en los años donde sea obligado recordar
La memoria contenta te dirá que has vivido
Y el amor que te dio vida honrado será,
Porque para eso hemos venido a este mundo,
Si es que aún preguntas: ¿para qué vivimos?,
¿Por qué vivimos?, entre las tantas preguntas que te formularás
Hasta antes de hacerte libre,
Hasta antes de entender, que la vida siempre fue más fuerte.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


VERSOS PARA LA MEDIANOCHE



¡Oh, amanecer de los libres!
El libro que nunca cesa encierra silencios necesarios.
Necesarios para recordar, meditar
Y otra vez usar la balanza bajo mi mano justa.
Hallada la fórmula para existir
Sé ya de los prescindibles.
Una muchacha a esta hora anhela saber de mis artes en el amor,
Y alguien carente de sabiduría no sabe qué escribir.
¿Cómo pretendes hablarle de la vida al joven muchacho,
Si sabes bien que tu aprendizaje está lleno de mentiras?
¿Quién dijo que de esto y aquello no se debe escribir?
¿Qué charlatán escritor pretende enseñar a vivir
Si a esta hora no se soporta por haberse traicionado
Recordando los días en que se quedó sin religión,
Al darse cuenta que en la hora crucial fue cobarde?
¡Oh, amanecer de los libres!,
¡Así escribo para los viandantes, los ganadores,
Los que conocimos el verdadero camino de la vida
Y no escribimos sobre miserias y amarguras!
Muchacha triste que leíste los libros equivocados,
Te diré que la felicidad es algo real
Y que todo lo que te enseñaron sobre el Amor está errado.
Has orado tanto para ser oída
Y los falsos poetas han intentado matar tu esperanza
Con experiencias donde fueron devorados por el mundo
Por ser débiles de voluntad o fuerza.
Yo canto a esta hora para los que quieren vivir
¡Y canto fuerte para que el mundo se llene de alegrías!
La vidente mayor me ha cantado mi suerte
Y me ha dicho que veré 10 generaciones más para ser más vigoroso,
Para que mis versos acompañen a los solitarios y las afligidas.
Cada paso firme en soledad, es complacido al escribir
Si acaso mis silencios forzados sean compensados al momento de amar.
¡Oh amanecer de los libres!
Así escribo yo, así es el verbo del Poeta.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL ESCRITOR



Ser Escritor implica ser solitario y fuerte. Lo cual no quiera decir que uno deba ser como todo contra lo cual lucha. La mística del Escritor radica en su fortaleza y, en la certeza de saberse una voz aislada, que no debe necesitar de nadie, en sus momentos de mayor duda. Pero no por ello, el Mal debe vencer en el mundo, ¿no mi estimado lector?

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...