miércoles, 21 de junio de 2017

SMOOTH OPERATOR




¿Por qué tendría que haberla respetado?, ella quería ser amada, quería sentirse mujer. La desnudé con ansias, como si fuera un ritual. Su derrier era perfecto, más perfecto aún cuando le ordené que se inclinara en un ángulo de noventa grados apoyándose sobre la cama para entrar en ella. Su largo cabello negro estaba aún sujetado, me pidió entonces qué tipo de música quería escuchar mientras hacíamos el amor. Le contesté que pusiera los temas que a ella más le agradaban. Ella puso los temas con los cuales hace sus shows para los magnates. Está demás decir que era una mujer que bien podría trabajar para el cine de adultos, tal cual como ella me lo pidió cuando le dije que tengo amigas europeas que trabajan así. Luego de media hora de sexo en diferentes poses, me pidió entonces que yo eligiera una canción. Le dije que pusiera el tema de José José: Voy a llenarte toda. Ella estaba sobre mí. Entonces desaté su larga cabellera negra y con mis vigorosos brazos la alcé en peso a pesar de ser casi de mi talla si es que debo recordarle a mi amigo lector que mido un metro ochenta. Entonces acaricié con dulzura su larga cabellera hasta sujetarla con fuerza, hasta tenerla entre mi mano y sentir que estaba dominando a una yegua de verdad mientras ella complacida se sentía feliz. Palmazos fuertes sobre un derrier extremadamente blanco que culminaban en una cintura propia de modelos o aspirantes a cetros de reinas de belleza, surqué mis uñas sobre su espalda hasta dejarle las marcas rocas sobre una piel que estaba fría pese a estar muy excitada, a tener su sexo muy húmedo y caliente. Debes comprar xilocaina, me dijo, a las mujeres se nos irrita la vagina de tanto sexo, y tú, nunca paras de follar, y no es que no nos agrade hacer el amor sin parar, nos gustan los hombres insaciables como tú, pero se nos irrita la vagina cuando tenemos más de una hora de sexo continuo.
Hacía algunas pausas para saber de su cuerpo con mis ojos. La muchacha tenía algo de 20 años y una gracia propia de las diosas, si acaso eso fue lo que me atrajo de ella. Entonces me dijo que querían hace tiempo hacer un trío con otra de mis mujeres. Me habló de ella. Me dijo que querían ambas hacer el amor conmigo. La muchacha de quien me habló me brindó muy buen sexo varias veces hasta que de pronto desapareció, cosa que lo tomé con naturalidad porque sabía que no sería la única mujer dispuesta a amarme. Ella es ninfómana, le dije, disfruta mucho del placer, por eso nadie la comprende, no solamente sabe hacer bien el amor, simplemente un solo hombre no le basta. Como yo, me dijo la muchacha a quien embestía con furia cada vez que entraba en ella. Sí, como tú, las mujeres muy bellas tienen ese destino, poder elegir la cantidad de hombres que deseen. Como tú, me dijo, cómo yo qué, que los hombres como tú, los insaciables, los afortunados, los manguera, los que nunca embarazaron a una  mujer ni quieren hacerlo, esos destinados a morir invictos, es decir, sin dejar hijos, los elegidos para hacer el amor con todas las mujeres que quieren conocerte por la fama que te has hecho. ¿Sabes que eres nuestro favorito? Tu fama ha cruzado las ciudades en este país y, todas queremos conocerte apenas llegamos a esta ciudad. Nunca te enamoras pero dices cada cosa al momento de tener sexo con nosotras, que hace que olvidemos lo mierda que es la vida.
Está bien, quiero ver tu rostro y tus ojos mientras me haces el sexo oral.
Le pedí ello solo para contemplar lo superlativo de su belleza. Ella me complació y al mirarme vi los ojos de una mujer que disfrutaba del sexo, una mujer superior, alguien que llegado el momento perdió el control y se atrevió a decir que nunca se había enamorado, que quería saber qué era el amor. En ese momento aceptó ser mi mujer cuando le pedí que me entregara su alma, que repitiera una y otra vez que era solo mía y que querría serlo hasta el final de sus días, ante lo cual accedió mientras la tenía boca abajo y piel a piel, la penetraba mientras le sujetaba con fuerza de su larga cabellera y con mis 100 kilos de peso le decía: tú si eres de mi tipo: alta, cuerpo descomunal y perfecta.
Te llamaremos, fue lo que me dijo al momento de despedirme. Queremos follarte las dos, porque no nos respetas y no solo duras horas de horas en la cama, sino que haces el amor a las muchachas de aquí una tras de otra sin quedar satisfecho, siempre quieres más. ¿Sabes que los hombres tiemblan ante nuestra sola presencia? La cargué en peso, le abrí las piernas y entré en ella. Sonreía de felicidad, sus ojos no eran los ojos del amor, sus ojos eran los ojos del placer, de una felicidad que pocas personas han conocido o entienden.
Ok, estaré al tanto de la llamada de ambas, pero avísenme con anticipación, porque será una maratón de sexo. Apoyada con sus brazos en mis hombros apenas pudo decir sí mientras la arrimaba contra la pared y el celular no dejaba de tocar las melodías con las cuales ella hace sus shows para los magnates de la ciudad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL AMANTE IMPASIBLE



Esos amores autodestructivos, yo diría más bien que es propio para hombres inmaduros, para hombres que no han tomado consciencia que hay miles de mujeres en cualquier parte de la ciudad que son felices cuando uno les hace el amor. Recuerdo aquella noche cuando noté que la relación que alguna vez tuve, me estaba haciendo daño, que me ponía muy violento y, que estaba pronto a cometer un feminicido. Mi reacción inmediata fue llamar a la policía y delante de la que fuera mi pareja en ese entonces, hacerle jurar que no me buscara, ni me llamara ni que se me acercara nunca más.
Los celos solo son producidos por mujeres inmaduras, mujeres que a consciencia del daño psicológico infringido en el varón, lo desquician y hacen perder el control. Yo no quise eso para mi vida, yo no quise terminar como titular en un diario sensacionalista como autor de un crimen pasional. Llamé a la policía he hice mi descargo.
Hablé de esos amores autodestructivos, pero también hablé que ciertamente, hay miles de muchachas en la ciudad, que desean ser amadas, como debo remitirme a hace un par de días, cuando hice el amor con dos mujeres muy diferentes, una, intelectual, precisa para la filosofía al momento de hacer el amor, insumisa hasta cierto momento por no querer quitarse el sostén, hasta haberla hecho sentir mi mujer, siempre ella, con los lentes puestos, dialogando sobre Platón, Pascal, Feminismo, la libertad, la realidad universitaria, qué es el sexo para las mujeres, cómo es la economía en la ciudad, qué métodos se utilizan para ser un buen orador, mejor dicho, en el caso de ella, qué técnicas debía utilizar para dominar el auditorio, y todo esto dicho sea con claridad, mientras le hacía el amor en todas las diferentes maneras posibles en una hora de sexo, donde la sentí muy fría, distante, descreída de nosotros los hombres, al menos, hasta que empecé a sentir el calor de su sexo, mientras ella poco a poco se quitó el sostén y, se entregó al placer que le brindaba, mientras me deleitaba de sus formas, del color de su piel, de su mirada fría que encontró en mí, alguien con quién hacer el amor y a la vez conversar, como si se tratara de un terapeuta sexual que combinaba el sexo, con sus preocupaciones, sus miedos, todo lo que le impedía ser libre, por más que reafirmara una y otra vez que ella era dueña de su vida, que se pertenecía a sí misma.
Al terminar la hora de sexo, me dijo entonces que era cierto todo lo que le habían dicho de mí, que me gusta hacer el amor filosofando, que no transpiro mientras durante una hora de sexo continuo, sin necesidad de que me hicieran el sexo oral, soy feliz con cada muchacha que he de conocer para el amor y, que era alguien extraño, porque había hecho el amor con más de 50 mujeres demasiado bellas, hermosas, peligrosas y, que nunca las volvía a llamar, nunca quería volver a querer saber de ellas, que no me enamoraba ni las reclamaba como si fueran de mi propiedad, que en mí, el apetito sexual radicaba en hacer el amor con diferentes muchachas en donde me entregaba totalmente, para luego, volver a recuperar mi impasibilidad y recuperar mi libertad. La muchacha era universitaria, tendía a lo sumo 20 años. Fue mía.
Al salir de la habitación, otra muchacha, aburrida por no tener nada qué hacer, luego que le dijera a mi amigo que una hora de sexo no me bastaba, que estaba insatisfecho, me sugirió que hiciera el amor con la mujer sentada sobre el sofá que nada tenía qué hacer. Era hermosa y de otros 20 años también, mejor dicho, tenía también una vagina virgen, es decir, no era una mujer que hubiese estado preñada. La vi como veo a todas, es decir, sin asombrarme por su belleza, porque estoy acostumbrado a hacer el amor con mujeres sumamente bellas. Ella percató eso y se levantó de su asiento para demostrarme que era excepcional. Y lo logró, demostró lo que era en realidad. La tomé de la mano y le dije, hagamos el amor una hora más. Entonces cuando ya la tuve desnuda, pensé en cuántos hombres habrían perdido la cabeza por ella, cuántos habrían caído en la bancarrota solo por su pericia para hacer el amor. Era demasiado hermosa, empoderada en la belleza sabida que emanaba con sus ojos, su rostro, sus gemidos, su silencio y actitud complaciente y sumisa. Su cuerpo era desigual en comparación con las demás mujeres que conocí. Era una mujer destinada a tener por lo menos 15 hijos por poseer tanta belleza, tal cual como le dije, era una mujer condenada a recibir elogios siempre cada vez que cruzaran su mirada con los ojos de algún hombre y espontáneamente le dijeran que ella era muy linda. Puntualicé que su misión en esta vida era rescatar a los hombres suicidas, que el amor cobrara significado solo con ella, y que el cariño que brindaba tenía mucho poder. Luego de la hora de sexo, sin haber eyaculado y haberla hecha mía, prendí un tabaco, me despedí y, caminé un trecho por las calles hasta llegar al paradero para volver a casa. Pensé en los amores autodestructivos y los feminicidios otra vez. Era algo de lo cual me había salvado, algo que pudo haberme llevado a mi desgracia, me felicité por haber llamado a la policía para que esa mujer no me buscara más. Es cierto que dolió un buen tiempo el desamor, pero conocí mujeres demasiado bellas desde entonces, algo superior a esos trances donde no se es feliz, algo que yo llamo: felicidad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LEYENDA SOBRE EL HOMBRE JUSTO



Yo conocí una vez un tipo demasiado bueno,
Sí, demasiado bueno para este mundo.
No resaltaba solo en la bondad, además tenía el serio defecto de creer en los demás.
Tentado estuve de decirle que este mundo está lleno de miserables,
Pero sabía que no me creería,
Porque lo vi feliz descubriendo el mundo,
Luchando por tener un amigo para poder reír,
Una muchacha a quién amar.
Lo conocí cuando apenas tenía 16 años
Y creía que todos eran como él.
No sabía aún de lo que costaba ganarse una moneda para comprar un pan,
No conocía el  mundo de los obreros
Ni otros sórdidos personajes que desdicen el socialismo.
Crecía contra todo por haber sido llamado a decir siempre la verdad.
Odiado por los sodomitas, al llegar a la edad madura
Demostró que el hombre es hombre y, la mujer es mujer.
Internado en las calles de la ciudad
Brillaba como un santo cuya luz ofendía a los empecinados en practicar el Mal.
De sus años mancebos, se comenta que escribió hasta el desvarío
Y que fue fiel a la Patria como al mundo mismo.
Llamado a disfrutar de las mujeres, entendió que el amor era solo una etapa
Y lo precedente: la vida de los libres.
¡Ah, de su soledad!, aprendizaje donde pudo conocer al ser humano.
Me preguntaba si acaso algún día sería como los demás,
Si acaso el mundo lo corrompería.
Dicen que es un lobo solitario al cual acuden cuando se llega al límite.
Hoy lo encontré con su sonrisa franca hablándome de la libertad
Con la autoridad propia de los que la han conquistado.
Caminamos un trecho en silencio mientras entendí rápidamente que se había hecho sabio.
¿Es necesario el Bien?, le pregunté entonces.
Su rostro maduro era sereno y radiante, y finalmente me dijo:
¿Si yo soy el Bien, tú serás también el Bien?
Desconcertado pensé un momento, y luego le dije que sí.
Entonces sí es necesario el Bien.
Yo conocí un tipo demasiado bueno que el mundo no pudo corromper.
Hablemos ahora de lo justo, me dijo,
Y fue entonces que comprendí su soledad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

martes, 20 de junio de 2017

LA DESPEDIDA DE LA LITERATURA



No quiero ser este destino
Lo que tuve que decir, lo he dicho ya.
La felicidad la he encontrado
Y no es la Literatura,
Son muchachas y muchachas, la vida misma.
No quiero seguir escribiendo
Tal vez cuando tenga más de 100 años relea estos escritos
Y satisfecho me diré:
¡Cumpliste tu deber!
¿Si alguien me hizo caso?
En esos años me diré que no tuvo importancia,
Que para esos entonces
Estaré más ocupado haciendo el amor
A mis 100 años
Con más muchachas.
¿Hice el mejor de mis poemas?
¡Muchas veces contestaré!
¿Escribiste la novela de tu generación?
¡Lo hice con sangre!, a mucha honra responderé.
Ya no hay más sobre qué escribir,
Todo lo que tuve que aportar, lo aporté.
Cedo el paso a los que deban escribir
Y no es que esté cansado, sino que veo este oficio como algo inútil.
A partir de ahora me dedicaré a buscar otros derroteros,
Y si tú mi amigo lector, quisieras ser Escritor
Puedo decirte que nunca esperes nada de nadie,
Porque no te harán nunca caso y quizá solo escribas para ti.
Si me dijeras que con tus escritos podrías salvar una vida,
Te daré toda la razón y, si ése es tu afán, pues adelante.
Sin embargo debo recordarte que el mundo no puede ser resuelto con un poema.
Es cierto, los Escritores son los punta de lanza que cambian la historia,
Pero debo serte honesto amigo escritor:
¡El mundo no quiere cambiar!
Ahora si me lo permites amigo lector, voy a retirarme a hacer el amor,
Que eso es la vida, si es que pocos la han hallado
Sin perder su libertad,
Porque El Grito lo he dado muchas veces,
Y nada ha cambiado.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Ex Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

martes, 13 de junio de 2017

YO ME IMPUSE A LA CIENCIA DE LOS ASTROS



Ahora que sé de la voluntad universal
Como lo fue con todos los Cristos,
Según la ciencia de los astros,
He de confesar que siento tristeza y ganas de llorar,
Si acaso aún recuerde la noche en que le gritara a la Luna
Diciéndole que nunca me iba a vencer.
Yo debí haber muerto a los 27 años
Para darle razón a las cerca de 1,000 páginas de esa juventud manceba
Desde donde sentí que era un hombre entre un millón.
Debería sentirme victorioso
En mi condición de apartado
En el total rigor de las soledades obligadas
Cuando en ignorancia, desde antes que naciera
Ya había sido escogido para escribir.
La voluntad universal fue un millón de hombres,
Mi sabiduría se remite a tal proporción,
Si deba recordar aquella tarde,
Cuando mi padre me confesara, que para la Literatura
Predestinado fui antes de nacer.
Un único amigo tuve en esa juventud
Y pocas muchachas a quien besar.
Yo era un hombre que el destino señaló su muerte a los 27 años
Para la gloria de una sociedad sin héroes.
A tanta soledad y ostracismo, los libros me quedaron
A pesar que no los entendía en mi afán de leerlos con avidez.
Yo te diré algo joven lector, la voluntad universal es así
Porque desde antes de nacer, ya se interrogaba sobre lo que habría de escribir.
¿Quién dijo entonces cuando fui solo contra el mundo que conocí,
Que ahora a mis 45 años no entendiera de esto?
Porque si hemos de hablar de la voluntad universal y los escogidos
Yo fui el que arrancó esa página de la historia a escribirse
Cuando fui más fuerte a la proporción que me señaló
Y el primero en decirle al destino que conmigo no triunfó.
Si fue mi voluntad ante la voluntad universal
En el día de la ira justa al hacerme nombrar Libertad en torvo grito
Tembló la ciudad por sus pecados en mi paso decidido
Cuando peleé por mi vida, doblegando a la voluntad universal,
Eso que en consenso se llama: destino.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


domingo, 11 de junio de 2017

HIPATIA DE ALEJANDRÍA Y, EL AMANUENSE MALDITO



En la noche está el misterio de los tiempos.
Y esto lo supieron los primeros Filósofos
Y así es la naturaleza de lo que no es inteligible al hombre,
Sea así Dios en todas las culturas,
Sea así la imposición de la Fe.
Hipatia de Alejandría entendía también
Que siempre el ojo del hombre, sería el centro de la Tierra
En relación a su observación de la bóveda celeste.
Virgen en el sentido más absoluto de los primeros apartados
Entendió a la Luna y todo el conocimiento que con ella se perdió
Y que ahora es un misterio para el hombre común,
Si es que coincidimos que la filosofía del hombre es inconclusa
O incompleta, porque la mujer calla lo que sabe
Y es contrario a todo lo que el hombre ignora.
Y erramos en el delirio de ciencias que son Literaturas
Cuando la realidad es otra
Si es que hay un secreto bien guardado
Y cuyos labios inmaculados fueron silenciados
En Hipatia.
¡Oh, Hipatia, enterada de la verdadera astronomía!,
Falsos Patriarcas volvieron a escribir la historia
Y hasta ahora no sabemos nada
Si los verdaderos libros otros los tienen
Y el amanuense maldito, mintió al traducir los textos.
Porque el hombre aspira a la sabiduría
Y la mujer desprecia por tanto a la filosofía por considerarla cosa de tontos,
Por estar en ellas todo resuelto, desde más antes que ti Hipatia,
Cuando el mundo cambió
Y los falsos patriarcas entregaron al hombre
Ciencias que éste no entiende hasta hoy.
¡Hipatia, pura y no tocada!, nadie como tú supo qué es el Sol y la Luna
Que en el amanecer de los hombres,
Las muchachas contemplan la estrella de los deseos
Y nada ignoran del cielo, algo resuelto para ellas desde siempre
Y que el hombre letrado conoció hasta tu muerte,
Que es cuando verdaderamente cambió el mundo,
Mientras el amanuense maldito antes de morir,
Otros libros entregó a su quema
Para el privilegio de la Biblioteca que todos buscan
¡Solo hallada cuando sea el fin de esta era!,
Lo mal llamado fin del mundo,
Lo que en propiedad signifique volver a la verdad perdida,
Lo que hemos pensado todos,
¡Antes de ser quemados, asesinados o internados en los psiquiátricos!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LAS HORAS QUE NOS QUITAN



Las máquinas trabajaban, hasta que llegó la hora del retiro de todo el personal operario. Poco a poco el personal luego de ducharse, salían de los vestidores mientras hacía la ronda de reconocimiento de las plantas, hasta apagar sus luces, hasta sentir el silencio y la soledad de las noches donde uno podía caminar para combatir el recio frío, o simplemente quedarse sentado mientras se sintonizaba alguna radio desde el celular para escuchar o bien las noticias, o esos temas de los sesentas que hablaban del amor. ¿Eso era el amor?, es decir, entregar la mitad del día  a otras personas si acaso hablo de 12 horas diarias donde, se compartía el trabajo con ingenieros, empleados y operarios. Algo aprendí de los lugares donde laboré: todo es diplomacia y distancia. El saber hablar lo oportuno y tratar de no cometer muchos errores no solo era algo con lo cual lidiar, además estaba la mirada del otro, una mirada indiferente, nunca solidaria, una mirada desde donde se sentía otro tipo de soledad.
En realidad cada quien veía sus propios intereses. Encontrar amigos en el trabajo era algo raro. Creer en lo que te podían enseñar era perder el tiempo. Te podían dar indicaciones para que puedas realizar bien tu labor, pero parte de ellas eran ciertas y, otras, la más cercana expresión al “aprende tú solo, que igualmente a mí me costó lo mismo”.
Iba apagando paso a paso las fuentes de luz mientras el silencio ganaba a las horas. Desde mi celular sonaba un tema de Jimmy Fontana: “Cuánto te amo”.  ¿Dónde están los sueños de las personas?, me preguntaba, ¿dónde están mis sueños? ¿Es esto la vida?, me interrogaba mientras me sentaba en una de las sillas desde donde laboraban las costureras. Podía empezar a contemplar desde la oscuridad de la planta las máquinas de costura, los planchadores, las oficinas de los jefes de producción, podía además caminar, caminar sin rumbo fijo, mientras la noche transcurría, pensando no solo en la vida que llevaba, sino, en la vida de cada una de las personas que laboraban allí. Que por qué todos compartíamos ese destino, quizás era porque de algo había que vivir, considerando que las 12 horas restantes eran para descansar, porque uno terminaba cansado entre desvelos y lo que bien llamé en ese momento: el tiempo perdido mientras uno envejece.
Porque no todos tuvieron la suerte que yo tuve. La gente trabajaba para afrontar responsabilidades. Ya adaptados al rigor del trabajo, con el dinero ganado, se pagaban su alimentación, gastos de vivienda, luz, agua y, la especialización en el trabajo con cursos en institutos de la ciudad.
Eso es el mundo: esperar así a la muerte, resignados, sin esperanza, al menos eso yo sentía mientras caminaba sin rumbo fijo por las plantas de la fábrica, pensando que en todas partes donde laboré, cuando ya no había más nada qué hacer, hasta esperar el final del turno para retirarse a casa, era inevitable pensar en la vida, en qué era ésta, en el amor, en la realidad desde donde fueron otros los hombres que hicieron la historia.
¿Qué era pues un sueño? No todas las personas se quedaban a trabajar de por vida en las fábricas por ejemplo. Era ya una constante cambiar de oficio o, bien porque el tedio de lo repetitivo, lo constante en la labores, donde uno se siente nada, hacía que las personas siguieran buscando un trabajo que les hiciera sentir realizados. En otros casos, era común el decir de los compañeros de trabajo que dejaban de laborar el “ya fue”, porque entendí que las personas nos gastamos, desde nuestras distintas paranoias, esas ideas que hacían de la mirada de los demás un infierno. ¿Reír?, claro que se podía reír y así, pasar meses enteros riendo en el trabajo, sintiéndose uno útil, feliz con el trabajo, pero eso duraba solo unos cuantos meses, porque lo normal era después llorar, llorar con la rabia de los que se desengañan y han perdido su encanto especial con el cual se empezó a laborar, si es que conseguir un trabajo le daba razón a las luchas personales dentro de la ciudad.
No concibo una ciudad sin personas que trabajen o que tengan que trabajar, es decir, por ejemplo, ingenieros que pasaron por los rigores de la universidad, los empleados que de igual manera estudiaron en la universidad y superaron a cuanto compañero universitario se tuvo, en medio de una competencia donde solo los mejores acababan sus carreras, si es que se llama mejores a los más competitivos. Porque los obreros y operarios querían seguir especializándose para no sentirse menos, si acaso se pensase en hacer todo lo posible en seguir a la par, una carrera universitaria para no ser menos ante la mirada de los demás, ese reconocimiento entre unos y otros que tiene mucha relación con el status, con el: “yo soy más que tú, soy mejor que tú”.
El tema de Jimmy Fontana acababa, mas no la noche. El seguir caminando sin rumbo fijo tratando de convencerme que la vida solo podía ser de esa forma y que uno no debía complicarse tanto con este tipo de pensamientos, que el dinero ganado me permitiría tener mis artefactos, electrodomésticos, muebles y cuanto bien estuviera a mi alcance, jamás pudo persuadir esa tristeza de saber que mi vida se remitiría a la labor repetitiva de todos los días, desde donde las madrugadas tenían otro sabor, distinto al sentido cuando se ingresó a la universidad y se creía que el futuro era todo, menos lo que en ese momento yo experimentaba.
¿Había solución para esto? Pensaba en los ecosistemas, las energías renovables autónomas, en tierras de cultivos donde el trueque fuera la base para contratos sociales de convivencia, pero aun así, era necesario que alguien desde otras fábricas por ejemplo, produjeran el celular con el cual acompañaba esa soledad y que me  permitía escuchar esas canciones donde lo que cantaban los cantantes, era un contraste muy lejano a lo observado, a pesar de ser baladas románticas donde el amor triunfaba, algo muy propio de nosotros los latinos, algo raro en otras culturas o países.
Éramos todos allí y la total soledad a la vez, evitando cometer errores, contemplándonos a veces como empleados que no estaríamos todo el tiempo laborando juntos, o mejor dicho, aguantándonos unos a otros, desde nuestra paranoias, si he de llamar paranoias a nuestras consciencias señaladas desde todas las posibles censuras, si acaso los solteros la pasaban mal, por carecer de sexo o compañía femenina al retornar a sus casas o, los casados otras preocupaciones tuvieran.
Sea como fuera, las ciudades sostenían de esa forma la economía del país. La vida de las personas sostenían al sistema sea como fuera, desde los ingenieros, hasta los operarios, desde los ricos a los pobres, desde los que trabajan solo para beber, o para tener sexo con marocas, hasta los que debían pasar pensión por alimentos por algún hijo tenido en un descuido, hasta los infieles y los que padecían el tormento de la infidelidad, hasta los felizmente casados que vivían lejos y solo contaban con pocas horas, entre el cansancio del trabajo y los cambios de turno que los terminaba por convertir en extraños con hijos a quienes conocían poco.
¿Alguna propuesta de cambio? Porque mientras en las universidades, los muchachos y muchachas vivían a consciencia al máximo sus solterías, entre tertulias muy interesantes, bohemias a las cuales sabían, no disfrutarían mucho, entre materias aprobadas con notas mínimas por darse cuenta que eran conocimientos que solo servían para tener un título profesional, un aprendizaje diferente a lo que se realizaba en esas fábricas donde se tenía que aprender todo de nuevo.
Prendí un tabaco en medio de la soledad de la fábrica, y tomé la decisión que todos tomaron: la vida no está aquí, renuncié, como muchos lo hacen diariamente, a pesar de sus obligaciones o responsabilidades. ¿Las razones?, ya las expliqué. Mientras tanto, la economía seguía marchando, entre desesperaciones por no saber luego qué hacer con los días donde no se hace nada, esos días donde uno se siente también nadie, hasta tomar consciencia que no había otra opción, esa de volver a entrevistarse con el Jefe de Personal, para reinsertarse al trabajo de todos los días.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


sábado, 10 de junio de 2017

CUANDO EL MÁS ALLÁ DEJÓ DE SER UN MISTERIO



El mundo que pensamos, no es lo que realmente creemos de él. Cuando la NASA llegó a la Luna, todo el conocimiento del ser humano fue rebatido, hasta ser inservible, solo aplicable a los aportes de los científicos que intentaron explicar desde los campos eléctricos, hasta la fisión, es decir, la separación de las moléculas que, desde las leyes de la anti gravedad, hasta las enseñanzas de Buda, cuando habló de universos paralelos, dio cabida a Literaturas, desde donde se intentase explicar las dimensiones por donde nos desplazamos. Una molécula de dos átomos de oxígeno, al ser fisionada o separada, no solo abre un campo donde la masa puede caber en espacios infinitamente pequeños, sino, además, lograr que esta masa pasase a otra dimensión.
Esto lo dice la ciencia, no yo.
Porque hasta finales de los sesentas, después de que USA hubiera disfrutado de los dorados años cincuenta, los pocos conocimientos aplicados a la tecnología con que contamos, se remitían desde sus bases de exploraciones espaciales a computadores, cuya aplicación cabe ahora en un celular, en pleno 2017.
El ser humano fue feliz cuando se dio el primer paso en el espacio, al pisar la Luna. Pero esto fue solo una ficción. Un intento de explicar lo que hasta ese entonces, los de la NASA no podían ni pueden entender hasta ahora.
No existe actualmente una foto satelital de la Tierra. Todas han sido hechas en base a ordenadores y, las que fueron tomadas desde la Luna, son fotos superpuestas que forzadamente debían convencer al hombre, que desde el espacio, nuestra inteligencia ya era capaz de darnos esperanzas de un esplendor nunca antes conocido.
Por Fe, aceptamos la teoría de la Gravedad de Newton, cuando en realidad, nadie ha llegado al centro de la Tierra, si es que aceptamos que desde ese mismo centro, la gravedad nos atrae a nosotros los hombres, e impide que levitemos en el espacio.
Pero otros hombres descubrieron los campos electromagnéticos y, en base a esto, se demostró que la anti gravedad existe y, su conocimiento puede ser aplicado por cualquier persona, con una base ilustrada de física.
Esa alunización, además de ser una película desde donde se intentó convencer al ser humano que habíamos conquistado el espacio, fue una decisión obligada por los científicos de la NASA, para evitar que lo hallado, llegase al saber del hombre en torno a la Luna, el Sol y, cuanto astro hay en el firmamento, si es que los cálculos científicos sufrieron un desbarajuste, hasta ser inaplicables en lo que habían descubierto cuando llegaron por primera vez a la Luna.
Porque antes que el hombre viera por la televisión el alunizaje de los astronautas en la Luna, ya los de la NASA habían llegado a ésta y, lo que hallaron, no tuvo explicación, como no la tiene hasta ahora, escapando de nuestra comprensión cada vez que la vemos desde sus fases lunares y dudamos si en verdad hemos llegado a ella o, los archivos que tenemos del alunizaje, sean producto del cine norteamericano.
Lo cierto es que no solo fue la Luna, a la cual se puede ver desde simples telescopios, como a otros astros y al Sol mismo. Porque la llegar a la Luna, el hombre se dio cuenta que habían otras interpretaciones para el universo y que no podían ser divulgadas al ser humano, ya que esto podría ocasionar confusiones donde todo sería negado, desde las creencias religiosas, hasta el sentido de la vida, ocasionando una revolución mundial, desde donde se dudase de todo.
Porque los primeros hombres que llegaron a la Luna, cuyas identidades desconocemos, no volvieron jamás y, esto no fue precisamente producto de errores de cálculo al momento de alunizar o poder tener una nave en el espacio allá por finales de los sesentas.
La Luna era todo lo contrario a lo que se creyó desde los orígenes de la civilización y, esto negaba la historia del hombre mismo.
Ya en otros intentos, sin aproximarse mucho a ésta, a su sorpresa al retornar a la Tierra, los de la NASA en Top Secret, acordaron junto con la Organización de las Naciones Unidas, no revelar lo encontrado para no generar caos mundial. Y así, las potencias que llegan al espacio, en consenso obligado, solo pueden contemplar lo inexplicable, al enterarse que la Luna no es un satélite artificial, sino, un campo electro magnético de fisión nuclear, desde donde se tiene acceso a otra realidad, otro universo, que viene a ser la paradoja más inverosímil  del mundo, porque al llegar a ésta y entrar en ella, entraban a nuestro mundo otra vez, sin poder entender nada de este fenómeno.
No hubo otra opción. El cine nos salvó de una de las realidades más ocultadas hasta el momento por el hombre, cuando aún cree que el hombre piso la Luna y ha llegado con sus satélites a otros planetas, porque la Luna es una especie de puerta que conduce a nuestro mundo de nuevo y, ante ello, el ser humano, no está preparado, si es que esto niegue todo tipo de dogma y ciencia y, nos haga entender que todo el tiempo hemos estado equivocados, que el mundo que pensamos no es realmente lo que es y, que nada sabemos de nuestro estar aquí, si acaso pudiésemos explicar esto.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL ARJÉ MÁS RECIENTE



En otros tiempos, no escribo sobre los primeros tiempos, cuando la Luna aún no existía, antes de los grandes cataclismos, propios de una tecnología superior a la que contamos, existió una civilización que floreció en el África, a lo largo de este continente y, que dominó el mundo. Grandes cubiertas de arena donde ahora no hay agua, considerados como los desiertos, ocultan hasta ahora, ciudades de ciencia avanzada desde donde el hombre ya exploraba el espacio, ese espacio que la NASA quiere conquistar y, de cuyo conocimiento, no ha revelado nada.
El clima no siempre fue el que tenemos y, el ideal se halló en ese continente, donde florecían culturas de hombres de piel nacarada, sucos y de ojos claros, esos primeros hombres que, al llegar a Europa, descartaron toda posibilidad de vivir en ésta, por poseer un clima inhóspito para el ser humano; se asentaron en el continente africano, donde era agradable la vida y, luego de haber recorrido todo el mundo, desarrollando sus conocimientos en la medicina, la astronomía, las matemáticas, las ingenierías y cuanto saber superior inclusive al nuestro, les permitió contar con una civilización superior a la actual, hasta el día en que llegaron al espacio, esto, cuando aún la Luna no existía, antes del cataclismo que hizo a los bárbaros emigrar al norte de la India, por no ser aceptados dadas sus creencias y costumbres, en el continente africano.
Europa era un continente de clima árido, de sol intenso y escasa agua, imposible para el desarrollo de una civilización. Los hombres trataron de dominar el agreste suelo, con pocos ríos y, montañas muy rocosas, de las cuales ningún fruto se podía cosechar.
Porque en otros tiempos, como ahora, como lo es siempre, hubieron civilizaciones más desarrolladas y, otras en vías de desarrollo.
Paralelamente, una cultura anterior a la Sumeria, llevó al medio oriente, los conocimientos aprendidos para entender los astros, para tener su propia agricultura y, los remedios necesarios para la medicina. Ya por esos entonces, Egipto empezaba a dar a conocer parte de esos conocimientos, contando como esclavos a los hebreos, para las diferentes labores necesarias dentro de su imperio. Pero nada de lo que aportó hasta ahora la cultura egipcia, fue superior a la desarrollada en las zonas más espléndidas de ese continente.
Los hebreos libres, empezaron a recorrer los diferentes lugares poblados del mundo, con el fin de asimilar la mayor cantidad de conocimientos, para sí, cuando conquistasen su libertad, pudiesen tener una civilización propia. En contraposición siglos después, a lo propuesto por los sacerdotes expertos en matemáticas del medio oriente y, lo estudiado por los presocráticos, cuando explicaron que la Tierra era esférica, estos, los primeros Patriarcas Bíblicos, dieron otra interpretación al mundo, diciendo que su Dios la hizo plana y redonda. No era un debate de saberes, era un principio dogmático para establecer su propia interpretación del planeta y el universo. Supieron por tanto del gran significado de las fechas en relación a los astros y los augurios para con los Profetas y, consignaron bajo un entendimiento agudo  de la concepción, entre cálculos de partos, para que su Salvador naciera la misma fecha y hora en que nacieron otros dioses que pertenecieron a otras civilizaciones, con el fin de apoderarse del conocimiento de esas culturas, que de no haber sido conquistadas, hasta ahora seguirían adorando a los dioses que les dieron vida.
Poco sabemos de cómo fueron esos tiempos, si acaso, después de cada guerra, era necesario destruir todo alcance de las ciencias y tecnologías propias de cada civilización, por temor a que cayeran en manos de sacerdotes que pudieran usar en contra del conquistador, esos conocimientos. Y así, mientras las civilizaciones del África, se desarrollaban en modelos de convivencia óptimos, las hordas de bárbaros, para poder sobrevivir, conspiraron por la lucha del territorio fértil y los elevados conocimientos alcanzados por esas civilizaciones que, optaron por entrar a estas potencias desarrolladas, como esclavos, para así, aprender de sus ciencias, hasta el día en que vieran oportuno rebelarse y dominar el mundo.
Pero esto ocurrió en los tiempos antes que existiera la Luna, escribí, con propiedad, cuando aún los egipcios no tenían bien definidas sus deidades, cuando la astronomía era leída por los sacerdotes de otra forma y, estos hombres del África, al verse imposibilitados de convivir con los bárbaros, por poseer éstos vilezas como: la codicia, ansias de poder y, creer en el derecho de conquista, cuyo pensamiento era considerado como una expresión violenta contraria a sus principios, permitieron que todos los pueblos del mundo entraran en sus dominios, fracasando en el intento de enseñarles las virtudes necesarias para la buena convivencia social, abandonaron este mundo en lo que bien vendríamos a llamar: su máxima expresión científica y tecnológica, luego de haber estado muchos siglos en el espacio, fuera de la Tierra, hasta haber terminado de construir su propio planeta, un satélite artificial que al girar en el espacio, ocasionó los cataclismos propios en la Europa de los bárbaros, influyendo no solo en las creencias de los egipcios a quienes protegieron por un tiempo y, quedando como deidad hasta ahora de los árabes que tienen como símbolo sagrado a la Luna.
Y el clima en el mundo cambió tanto que el Sol incidió con una fuerza imposible de ser soportada por los hombres que habitaron en el África, quemando su piel, si es que nos remitimos a que los primeros primates fueron hallados en ese continente y, estos hombres de inteligencia superior a la que contamos actualmente, se encargaron de borrar todo vestigio de su desarrollo, para dar cabida al florecimiento de otras culturas que tuvieron que empezar todo de nuevo, desde las explicaciones de sus deidades y, ese nuevo firmamento, donde la Luna recién apareció en éste y, otras fueran las explicaciones del mundo.
Esto fue en otros tiempos, cuando el saber humano era superior al que actualmente contamos, cuando aún la Luna no existía, la razón por la cual la NASA no revela todo lo que sabe, en medio de nuestra total ignorancia, en estos inicios del siglo XXI.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

viernes, 9 de junio de 2017

LO QUE NO SABE LA MUJER DEL HOMBRE



Si el amor es 100% sexo y tenga relación con la Musa,
Con la belleza en el cuerpo de la mujer,
Más allá de la edad, si sea de 18 años o de 40
Lo que no sabe la mujer, es que su presencia
En la vida del hombre, no solo le permite declarar la Paz Mundial,
Tener la sonrisa propia de los felices que rinden bien en el trabajo o,
Se sienten más seguros de sí mismos, con más aplomo,
Con la inteligencia rápida, con 20 respuestas para cualquier problema,
Si es que el amor es 100% sexo, y
La mujer le entregue más que placer,
Sino sabiduría tácita, la propia de una mente que está serena,
Que ha disfrutado del mayor goce de la vida,
Si es que me refiero a la mujer,
Cuando le hacemos el amor,
Cuando las endorfinas nos dicen que podemos enfrentar al mundo,
Si acaso el miedo desaparece, como el estrés
O los dolores de cabeza
O el sexo mismo sea un gimnasio completo
Donde ellas nos den salud.
Lo que no sabe la mujer de nosotros los hombres,
Es que la fortaleza nuestra, proviene de la conquista,
De cuando ellas se entregan, y cura ello todo mal.
De mi deber de decirlo, si es que ustedes no lo han notado,
Al unirse dos cuerpos noche a noche para amarse,
Todo fluye sin esfuerzo para nosotros,
La imaginación y la creatividad es fecunda
Y la agudeza en el pensamiento se desarrolla hasta lo impresionante,
Si por tanto, el hombre y la mujer no deben vivir en soledad,
Si deba enfatizar que la belleza es algo tan subjetivo
Y que no hay un solo patrón de belleza que en exclusividad
Sea la Musa de cada hombre,
Cuando se trate del amor y las bien llamadas:
Bendiciones del placer.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA TIERRA PLANA: FAKE, LA GRAN CONSPIRACIÓN


LA MELODÍA DE DIOS PROHIBIDA



Los eruditos me han de dar la razón
De cuando leí en el Diccionario de la Real Academia
De la Lengua Española que,
En la época de Juan Bautista
La escala musical alcanzaba nueve notas
En relación al vigor más intenso de los hombres.
De este saber ocultado
Hubo un Hacedor de la música
Que componía excepcionales melodías
Que por ser tan perfectas
Y tener un genio tan inigualable para el ser humano,
La realeza lo apartó y decidió
Que solo ellos pudieran escuchar sus composiciones
Siempre con partituras de nueve notas
Con instrumentos imposibles
Que él mismo elaboraba a ciencia de ser sabiduría ancestral y,
Que solo pueden ser oídas actualmente
Por un reducido número de intelectuales  potentados,
Sabedores del talento incomprensible que no debe llegar al mundo,
Ha dejado, comentan en los Music Hall de Manhattan,
Entre Rabinos que estudian la Cábala
Y científicos poseedores del conocimiento perdido de la Alquimia,
Que compuso la melodía infinita y superlativa,
Para la cual, desde abadías en muchos siglos
Los extraordinarios músicos de todo el mundo,
Siguen siendo educados para dedicarse en turnos
A dedicarse de por vida, a proseguir con lo que este Hacedor inició alguna vez
Y dicen los hombres sabios, es la melodía de Dios que,
Debe ésta permanecer siendo ejecutada,
Entre el transcurrir de generaciones a lo largo del tiempo.
Se me ha permitido compartir lo inconfesable de esta Opus Magnum,
Solo para dar Fe de la existencia de Nuestro Señor
Y de su eternidad por sobre todos los tiempos,
Como es así lo que inspira, congraciado con su bien amado hijo
A quien le habló en aparición divina
Compartiéndole el secreto, para componer lo prohibido,
Solo para mostrar su bondad ante los más fuertes.
Y fue que a cada nota le dio un número y, ese número es Pi,
Por tanto, la melodía nunca se repite hasta el infinito,
Si acaso a cada número le dio una nota, siendo así que
El 3,14159265358979323846… que nunca termina,
Sigue siendo escuchada por los que preservan el saber del hombre y,
Dicen los representantes de Dios, es el pacto hecho con sus hijos,
Cuando tengan que recordar en el momento más difícil,
Que la vida en el universo nunca cesará,
Mientras la melodía siga siendo ejecutada.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA BÓVEDA DONDE GIRA EL SOL Y LA LUNA



Esos matemáticos no pudieron
Hacer que el área de un círculo
Éntre en el área de un cuadrado,
Si es que el lado del cuadrado
Es el diámetro del círculo.
¡Ah, los griegos dijeron que el área del círculo es
El número Pi, multiplicado por el radio del círculo
Elevado al cuadrado, siendo el radio elevado al cuadrado
El área del Cuadrado cuyo lado es dos radios del círculo!,
¿No es Pi, el número aperiódico, que explica el relieve que va
Desde el Himalaya hasta los desiertos de Nazca, por citar un ejemplo?
Si el valor truncado de Pi es: 3,14159265358979323846…
Cuyo nombre significó para los griegos: “periferia”,
Si es que incluyera al mar, como está escrito así en I Reyes 7:23-24:
“Hizo el Mar de metal fundido que tenía diez codos de borde a borde,
Era enteramente redondo,
Y de cinco codos de altura,
Un cordón de treinta codos medía su contorno.
Debajo del borde había calabazas todo en derredor,
Daban vuelta al Mar a lo largo de treinta codos;
Había dos filas  de calabazas  fundidas en una sola pieza”.
Porque así se habló en los orígenes sobre los confines del mundo
Y así se explica Pi,
Al problema matemático irresoluble de geometría,
Cuando hablamos de la cuadratura del círculo,
El miedo de los marinos mercantes ante el horizonte, el alta mar,
Los libros quemados en La Biblioteca de Alejandría y,
Esos amanuenses que eruditos en la matemática sin rigor,
Demostraron la esfericidad de la tierra,
Hasta la llegada de la Ilustración,
Mintiéndonos a todos con conocimientos perversos
Para que Charles Darwin nos humille diciendo que descendemos del mono,
Para que Newton hablara de la gravedad que venía del centro de la Tierra que
Ningún científico conoce,
Hasta llegar a Einstein para decirnos que todo es relativo,
Mientras los ingenieros construían rieles en perfecta linealidad
Sin que nunca se curvasen de manera convexa éstos, en miles de kilómetros,
Si es que el cine primero fue en la U.R.S.S.,
Antes que el bielorruso judío Luis B. Mayer
Conquistara a inicios del siglo XX con la Metro-Goldwym-Mayer
Norteamérica y, el Sputnik, en el año Geofísico Internacional (1957),
Establecido por la Organización de las Naciones Unidas,
Cuando la fotografía tenía más de 100 años de antigüedad y,
Desde entonces, nos dicen que el hombre pisó la Luna y,
La ciencia empezó a basar todas sus teorías en un: quizá, tal vez,
Podría, ser… teorías tras teorías que cada día son más incomprensibles,
A no ser que seas tan erudito en matemáticas y en física,
Si acaso quisieras contradecirles
En toda esa farsa con la cual quieren explicar al universo
Con películas que hasta en comerciales están.
Porque Heráclito de Efeso, dijo 500 años antes de Cristo:
“todo cambia de una forma constante, lo que es en este momento,
Nunca más lo volverá a ser y, lo que fue en su momento,
Nunca más lo será”, sí desde sus contrarios ya adelantó:
“Lo frío se calienta y lo caliente se enfría”.
Porque he de decirles, que el mundo ha de cambiar,
Porque la duda está sembrada
Y otra explicación ha de tener el Universo,
Porque las verdades que tenemos, a su final han llegado.
Porque si me vas a decir que la NASA oculta
A alienígenas que viven en la Luna o Marte
Con tecnologías más avanzadas que la nuestra,
Te recordaré estimado lector que la que tenemos
Recién está avanzando a pasos agigantados
Y hace siglos, habríamos sido dominados
Si acaso lo único que domina al mundo entero, es el dinero.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

jueves, 8 de junio de 2017

LA LEY



Aquella tarde de manera furiosa le dije al Comisario de la Comisaría de Santa Marta: ¡haga un operativo anti drogas por todo el Cercado de la ciudad!, me ha detenido usted injustamente por estar indocumentado. Soy Escritor, he salido decenas de veces por los medios de comunicación y he declarado estar en contra de la corrupción y las drogas. Ahora me quiere dejar en libertad luego de haberme amenazado con estar detenido por 4 horas en la carceleta. Sus hombres de boinas rojas me detuvieron en plena Plaza de Armas y, por mi propia voluntad he venido en el auto de la policía a su Comisaría a quejarme. Acaban de ver en su base de datos y ahora pretenden disculparse. ¡Haga inmediatamente un operativo antidrogas por todo el Cercado de la ciudad y meta presos a todos los delincuentes y vendedores de drogas! El Comisario observó el Documento de Identidad que trajeron mis familiares sobre su despacho. No. No me quise ir hasta que se me resarciera moralmente por la infamia a la cual había sido sometido. Cogió el teléfono y ordenó el operativo antidrogas.
El Brigadier me dijo, Señor Pacheco, han soplado, están enterados de la ronda que usted desea hacer donde vive. Es inútil, no vamos a encontrar a nadie. Eso fue hace años, cuando recién llegué a vivir a la zona residencial que era territorio de narcotraficantes.
Semanas después declaré por los medios de comunicación mi campaña en contra de las drogas. Fui acosado por decenas de cambistas que lavaban dinero para toda una red de familias que blanqueaban dólares para muchas de personas que viven a dos cuadras de mi casa. Mi queja fue expuesta en la Comisaría de Yanahuara. El oficial que me atendió se asustó. ¡Los cambistas!, dijo nerviosamente. Están en la jurisdicción del Distrito de Cayma. Era inútil. Sabía que allí no me harían caso. En ese distrito fui sometido a una cruel tortura por estar con contra del mal vivir de las personas que bebían en demasía y consumían drogas sin que la policía hiciera nada. Semanas después, cayó esa red de lavado de dinero que era protegida por policías inescrupulosos. Los noticieros hicieron público el escándalo. Ese acoso por parte de esos vecinos fue esclarecido recién para mí: vivían de esa red de lavado de dinero.
Es lo que se llama: la vida fácil.
Nadie escapa de la Ley en Perú. Todo está registrado. Todos los ordenadores son rastreados por los servicios de delitos informáticos de la policía peruana. Aquí, el que delinque, cae tarde o temprano. La cárcel es un lugar donde la mafia sigue delinquiendo desde celdas doradas donde los Dones callan, nunca cantan, mientras disfrutan de todas las comodidades, desde bellas mujeres, hasta televisores, computadoras y celulares, con whiskys de marca de por medio y tabacos. Las condenas son largas, de por vida si es posible. Aquí en Perú, hasta los ex Presidentes caen y son perseguidos por la Ley. Todo llega a saberse tarde o temprano.
Es común en estos amaneceres, mientras escribo, que las sirenas de los autos policiales suenen a cada momento, persiguiendo seguramente a delincuentes a los cuales les cayó todo el peso de la Ley. Escucho desde mi habitación, donde escribo, los autos policiales a velocidades persiguiendo a otros autos. Siempre suelen pasar por mi vereda cuando suelo salir a calar un tabaco desde mi balcón y los observo dar la ronda respectiva.
La Fiscal redactaba mientras escribía sobre mis declaraciones: “Escritor, hace campaña contra las drogas”. De la Comisaría hasta la Gobernatura, hasta la Fiscalía, las notificaciones constantes, amenazas de muerte, el hecho que a voces me dijeran que me iban a cortar entre 12 y me iban a dejar muerto en cualquier momento, no me amedrentó. Robos constantes, ebrios todas las noches haciendo escándalos donde se agarraban a golpes, gente drogada, cansaban a los vecinos de la zona donde vivo. “El caso está archivado definitivamente, puede retirarse Señor Pacheco”, me dijo finalmente la Fiscal. En ese momento, la mafia supo de mí.
Los autos policiales siguen rondando el lugar donde vivo. Aún se cuecen habas aquí, lo presumo, pero a mis 45 años aprendí algo valioso: La Ley en Perú, tarda, pero llega. Mejor dicho: nadie escapa de ella.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL DÍA EN QUE INTENTARON SILENCIAR A LA LITERATURA



No digas que no lo intenté hasta el final,
No digas que  no denuncié todo lo corrupto que hay en el mundo,
No digas que fui cómplice de tus vilezas,
No digas que no quise salvar al mundo,
No digas que fui yo quien se calló.
No digas que La Literatura carece de propósito,
No digas que trancé con la corrupción,
No digas que dejé de ser correcto, probo,
No digas que renuncio a seguir la virtud,
No digas que tuve miedo, ¡nunca tuve miedo!
No digas que hoy 8 de junio del 2017, la Libertad en el mundo existe.
No digas que no cumplí con mi deber.
Ha muerto la Libertad de Expresión,
Ha muerto más no en mí, el deseo de un mundo justo.
No te agrada que sea un Librepensador,
No te agrada que resista a ser como tú,
No te agrada que crea en la Ética,
No te agrada la avanzada en el pensamiento,
No te agrada el que piensa diferente,
No te agrada que el conocimiento esté al alcance de todo el mundo,
No te agrada la gente que lee,
No te agrada los que no hemos tranzado con el sistema,
No te agrada que desde La Literatura el lector piense, cuestione,
No te agrada el amor al conocimiento o la sabiduría.
Si hablo de virtud y me callan,
Qué dejaremos de legado a las nuevas generaciones,
Qué luchas abrazarán los que se comprometen con el mundo,
Si ya no se trata de lucrar con La Literatura,
Se trata de salvar al mundo mediante ésta.
Me pretendes callar.
Me pretendes silenciar.
Pretendes dar un final a La Literatura.
El mundo ni yo hemos perdido,
Solo has dejado en evidencia, quién eres.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Librepensador, Escritor y Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


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EL DÍA EN QUE INTENTARON SILENCIAR A LA LITERATURA



No digas que no lo intenté hasta el final,
No digas que denuncié todo lo corrupto que hay en el mundo,
No digas que fui cómplice que tus vilezas,
No digas que no quise salvar al mundo,
No digas que fui yo quien se calló.
No digas que La Literatura carece de propósito,
No digas que trancé con la corrupción,
No digas que dejé de ser correcto, probo,
No digas que renuncio a seguir la virtud,
No digas que tuve miedo, ¡nunca tuve miedo!
No digas que hoy 8 de junio del 2017, la Libertad en el mundo existe.
No digas que no cumplí con mi deber.
Ha muerto la Libertad de Expresión,
Ha muerto más no en mí, el deseo de un mundo justo.
No te agrada que sea un Librepensador,
No te agrada que resista a ser como tú,
No te agrada que crea en la Ética,
No te agrada la avanzada en el pensamiento,
No te agrada el que piensa diferente,
No te agrada que el conocimiento esté al alcance de todo el mundo,
No te agrada la gente que lee,
No te agrada los que no hemos tranzado con el sistema,
No te agrada que desde La Literatura el lector piense, cuestione,
No te agrada el amor al conocimiento o la sabiduría.
Si hablo de virtud y me callan,
Qué dejaremos de legado a las nuevas generaciones,
Qué luchas abrazarán los que se comprometen con el mundo,
Si ya no se trata de lucrar con La Literatura,
Se trata de salvar al mundo mediante ésta.
Me pretendes callar.
Me pretendes silenciar.
Pretendes dar un final a La Literatura.
El mundo ni yo hemos perdido,
Solo has dejado en evidencia, quién eres.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Librepensador, Escritor y Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 7 de junio de 2017

LOS DUEÑOS DEL SABER DE LA COSMOLOGÍA



Sin embargo, hubo una civilización que sí evolucionó en la práctica de la virtud. Desde la época de los babilónicos hasta la quema de libros en la Biblioteca de Alejandría, los escribas se tomaron la molestia de copiar manuscrito tras manuscrito, si acaso eran algo de 900,000, porque cautelosos y conocedores del ser humano, preservaron el conocimiento del medio oriente, de los griegos y egipcios, ante la posibilidad de una terrible guerra y quema de libros.
El medioevo a entender de muchos sabios, fue una época de estancamiento para nosotros, los simples hombres, quienes no pudimos aportar los conocimientos de la medicina que daba alcances asombrosos, de la astronomía que daba hallazgos impresionantes para esos entonces, y si acaso, la esfericidad de la tierra conocida en los albores de algunas culturas y, que fueran estudiadas por los presocráticos, si es que acaso los egipcios ya conocían el número Pi y, la ingeniería no solo era asombrosa, sino capaz de realizar construcciones que hasta ahora son enigmas dentro de nuestra historia.
Porque después de Noe, en ese diluvio universal, cuando Dios enfurecido con su creación, buscó al último hombre justo tras su ira y en arrepentimiento del ser humano al cual dio vida, si tomáramos como una alegoría de esos instintos primarios donde, la sabiduría no era común a todos y, la inteligencia, fuera un don raro que, acompañado de la templanza y la virtud, en esos entonces estaba representado en lo corrupto de lo más abyecto, otros hombres, abocados como auténticos filósofos, amantes del saber, discretos ante La Ley y los vicios, respetuosos del orden propuesto por los Patriarcas en bien de órdenes establecidos para la sana convivencia en sociedad, entendieron que el ser humano llevaría esa constante a lo largo de la historia que le deparase. Que era necesario apartarse de quienes prefirieron lo disoluto, el dinero fácil y, el rechazo a cualquier propuesta ética en bien del desarrollo humano.
Esos hombres que salvaron los conocimientos perdidos, quizá cruzaron el Atlántico y, poblaron islas como esas Américas, para volver a empezar la historia que el hombre había destruido por sus afanes de poder y riqueza, entre ladrones, guerras y reyes de poca inteligencia, incapaces de gobernar las tierras conquistadas, si es que dejaron en el mar que cruza los océanos, a guardianes celosos que impidieron el paso desde El Pacífico, hasta el Atlántico, a quienes se atrevieran a profanar con sus mezquindades, el paraíso que compartieron por unos cuantos siglos, hasta desistir del todo, cuando sus conocimientos científicos ya desarrollados, propios de una tecnología que recién la conocemos en el 2017 y, que para fines de año, desde este mes de junio, será más  impresionante de lo que hasta ahora sabemos, fue, que estos hombres, mientras el mundo era sometido por el oscurantismo de los que ejercieron el poder en occidente, entre disputas y traiciones, como diferentes interpretaciones del hombre más puro que tuvo el mundo, Jesús, usadas para sus propios fines, en vez de perder el tiempo entre humanos que involucionaban por acuerdos relacionados con el pan, la vivienda y, esa obediencia donde pensar diferente era motivo de hogueras y torturas, ya conocieron los aportes del número Gamma que tiene algo de 300 años de antigüedad hasta el presente y, acaso, lo usaron para todos los alcances que ahora cuenta el hombre postmoderno.
Y es cierto, se apartaron y se dedicaron al correcto uso del sexo y la sabiduría, entregando sus enseñanzas a quienes encontraron en esas tierras que Cristóbal Colon hallaría muchos siglos después. Hasta que se marcharon, hasta que decidieron dejarnos para siempre y estar atentos, vigilantes, ante el transcurrir de la humanidad, por poseer un estadio de vida más elevado, donde la violencia era rechazada, donde la paz y la convivencia social se basó en respetos propios de inteligencias desarrolladas por querer saber qué era la vida, dónde está Dios, bajo preceptos justos y probos, siempre atentos, ante el desconocimiento del hombre común y corrupto, el que rechaza a los libros y descree de las virtudes, impidiendo sea apretado el botón, ese botón que haga desaparecer el planeta y que es controlado por los hombres más fuertes de este mundo, quienes en un silencio obligado, se abstienen de la destrucción final, porque alguna vez el hombre fue bueno, alguna vez, un grupo de hombres justos decidieron apartarse de todos los demás y, desde las estrellas nos acompañan, hasta que sea el momento en decirle a toda la humanidad: ¡basta!, el mundo puede ser de otra manera. Que de esto puedo testimoniar, cuando me pregunten por la capacidad de la inteligencia humana, cuando es orientada hacia el Bien, cuando el hombre no se explica qué son esos objetos voladores no identificados, si acaso somos nosotros, pero con miles de años de diferencia en evolución, conviviendo en paz, por voluntad.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

YO TAMBIÉN ESTOY EN CONTRA DEL RACISMO


lunes, 5 de junio de 2017

DE LA VIRTUD



El mundo que en mis ojos fueron sueños ayer
Con mi palabra testimonio que me sé
De mujeres y esquinas donde sonora fue mi voz
En mi paciencia la virtud resuena mientras me esperan,
Sea el tiempo, sea yo, y sea el hombre,
¿A cuánto dije No para escribir este poema?
Como es mi soledad, así es mi fortaleza
Noches donde podría tener amor
Noches donde mis pensamientos son todo el universo
Donde en mí se inclinan todas las balanzas
Donde el propósito madura,
Sea otro día entre la furia y la firmeza de mi templanza.
¿Escuché esto antes cuando cerraba los libros?
Los labios veletas a mi paso marcharon
Pero jamás mi corazón destruyeron,
Lo que tomé, mis manos limpias honraron
Y lo que dejé, devolvieron más honradas mis manos.
¡Oh, mundo donde a de ser la voluntad de los que se proponen!
¡No creas muchacho en el discurso del millonario corrupto,
Ni en el saber de los que hieden en sus habitaciones!
Hazte paso en donde nadie antes ha ido.
El mundo que en mis ojos fueron sueños ayer
Son como estos poemas, cuando tuve que decir muchas veces No
Para escribir con mi palabra lo que en testimonio sé.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...