jueves, 25 de mayo de 2017

DEL AMOR, LA MÚSICA Y LA DANZA



Claro que hubo un tiempo en que me pasaba toda una noche
Bailando en las discotecas,
Pero eran años en donde no sabía del placer.
Las discotecas son solo para los impotentes
O para los hombres ebrios que hacen el amor
Con mujeres ebrias, donde la experiencia no es digna de ser recordada.
¿Buscar el amor entre extrañas en una discoteca?
Para mí es una pérdida de tiempo,
Ellas desde que pusieron un pie en las discos
Ya pensaron en su hombre a cazar
Y no precisamente están buscando una aventura
Cuando el sexo está a la mano en cualquier  lugar de la ciudad,
Ellas están buscando una relación seria
Cosa que es menos lo que busque.
Y sí, podría pasarme hasta la madrugada bailando
Pero me gusta más hacer el amor,
Así, que entre perder el tiempo bailando toda una noche
Y escribir, prefiero el escribir
A no ser que la muchacha que me llame para ir a bailar
Entienda que prefiero hacer el amor toda la noche
A estar entre varones impotentes que buscan camorra
Para compensar su virilidad disminuida.
Le veo más sentido hacer el amor con música,
Ésa es la danza que honra más
La unión perfecta entre las canciones y el coito
Porque sientes al entrar y salir en una mujer
El verdadero baile en las caderas
Cuando la música alcanza su verdadero sentido.
Si es que no he sido claro aún
Las mejores pistas de baile son los lechos
Donde se tiene sexo con una muchacha que engancha el ritmo
Con esas canciones donde el cuerpo reviente de placer
Y son los temas de moda, cuando las sabidurías
Tienen algo nuevo qué enseñarnos.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA MUJER TENTADA



Todos podemos olvidar
Dejar ir, dejar pasar,
Porque en serio, me gustaría corresponderte
Pero estoy con las libres,
¿Por qué entonces dime,
El placer serían complicaciones en mi vida?
Sí, sé que estoy en tus sueños húmedos
Y me ves caminar a paso raudo
Estremeciéndote, mas debes dejar de pensarme
No es de hombres amar a la mujer de otro hombre,
Si es que acaso ser hombre implica
Escoger entre las libres, quién ha de ser la amada.
Sé que no lo vas a entender,
Que crees que la infidelidad puede ser excusada
Pero existiendo tantas muchachas en el mundo
¿Por qué tendría que complicarme la vida contigo?
Y eres bella, muy bella,
Pero no eres la única mujer muy bella en la ciudad.
No te juzgo ni te critico por estar tentada,
La danza de los felices es un arte hecho amor en los lechos
Donde el peligro ronda constantemente
Cuando el amor se asoma
Y todo podría terminar en un nada me importa.
Yo he pensado en el hombre con el cual te has casado,
Debe darte ahora sexo decadente,
Pero le diste el Sí final a él
Después de haber sabido de todas las diferencias
Entre unos y otros.
¿Crees que ser hombre es ser un animal que se deja dominar por su pene?
Podría decirte que sí, pero entre una muchacha libre y otra
No hay tiempo para desear a las mujeres casadas.
Estoy dentro de los que podemos elegir
Y no perdemos nuestra libertad
Con mujeres casadas, estimada.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


ESOS JEANS ANTES DEL AMOR




Se te ve muy sexy con los jeans apretados,
Cuánto celebro que disfrutes del sexo
Que no me odies por ser hombre
Que entiendas que el hacerte el amor
Me hace muy bien,
Que cuando te quito el jean
Vuelvo a hacer el ritual de siempre
Como cuando te lo vuelves a poner
Y contemplo tu derrier
Y te digo lo bien que te queda ese jean.
¡Oh, muchacha que me conociste sonriente,
Ganador ante las nuevas experiencias!,
¿Por qué no debería sonreírte
Si sé que vas a ser mía?
¡Ah, los que buscan los placeres
Los que habitaron muchas décadas en las montañas,
Ellos me entienden, cuando contemplo tu cuerpo
Y el fetiche de los jeans!
Porque tu jean puede ser verte sentada cantando una canción
Mientras pienso en tu sexo,
Tu jean puede ser una larga avenida donde caminas
Y te gustas, te sientes soberbiamente bella
Y yo pienso que muchacha más orgullosa que tú no existe
En ese momento.
Por ello, una muchacha en jean, antes del amor
Es el mejor afrodisiaco para saber por qué
En todas las Mitologías el Bien venció,
Esos propósitos de los más fuertes.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

miércoles, 24 de mayo de 2017

LA MUCHACHA QUE PERDIÓ EL CONTROL AL DESPERTARSE



He cerrado mis persianas
Entre una mano en el teclado
Y otra con la taza con té helado
Mientras veo tu número en el celular,
¿Debería llamarte?
La muchacha estuvo esperando desde muy temprano
A que saliera a fumar mi tabaco desde mi balcón
Y al verme, se marchó furiosa
Logrando que hasta ahora  la siga pensando.
Al prender la luz de la lámpara
Para escribir un poema
He pensado en mejor dejarte ir
Porque sé que ella volverá,
Ha perdido el control
Se ha expuesto ante la crítica de todos,
¡Le ha valido un carajo!
Si acaso esté amenazando a las demás.
He encendido un tabaco
Para no pensar en los problemas de las obsesivas
Tendré que encontrar 10 respuestas más de las que tengo
Para hacerla mía sin que se enamore.
Sus ojos detenidos en los míos
Me mostraron el rostro bello que solo se reserva para el amor.
Si de por sí la ciudad es muy pequeña para las obstinadas
Cuando todo sucede sin esfuerzo alguno
¿Debería preocuparme por quien tal vez solo quiera una historia
Antes de rendirse totalmente por esos hastíos
Donde no se sabe para qué vivimos?
Yo que tengo millares de proverbios desde la experiencia
He dado vuelta a la página,
Lo peor  sería cuando no sea ella la única que se pare en la esquina de mi casa
Esperando horas de horas a que despierte
Para salir a mi balcón a fumar mi tabaco.
He revisado los cajones de mi escritorio,
Allí están los forte,
Todo lo demás puede ser afrontado,
Mientras pienso en nuevas 10 respuestas,
Para cuando sea el momento.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

DE LOS MALAGÜEROS DEL AMOR



Qué rápido pasó de moda
La canción que tanto nos interpretó.
¿Otra mártir más del amor?
¿Otro derrotero para no morder el polvo?
¿Una nueva sabiduría en descubrimiento?
¿No cantamos a todo pulmón lo que la muchacha nos decía?
¿No era eso amor?
Qué leyendas deberíamos seguir
Para no ceder a la incertidumbre
Antes que el mundo termine por tragarnos a todos
Y decidir nunca más escuchar las canciones más bellas.
¿Existe algún lugar en el mundo
Donde los ritmos más bailables
No estén llenos de desamores?
¡Ah, el canto triunfalista fue escrito
Por un loco bebedor al cual nadie escucha!
Claro que ella tenía razón
Y además era muy bella,
Quisiste ir tras el mundo, y así lo cantabas,
Querías otra vez la libertad
Mientras que los veteranos pensábamos
En las otras tardes de soledad,
Esas tardes del arrepentimiento
Cuando ya no estás en las ansias de los hombres.
Qué rápido pasó de moda
La canción que entusiasmó a los que tanto se amaron.
El miedo vence ante el no saber qué saber seguir,
Si acaso esto siempre ha sido así
Cuando las muchachas han buscado respuestas
Cuando no han sabido qué hacer
Ante la llegada inminente del amor
Dejándolas paralizadas en plena ciudad
Entre una histeria llena de felicidad,
Deseando que el sentimiento nunca terminase,
Hasta antes de la llegada de las aves malagüeras,
Las que solo saben decir:
¡Esto acabó, es momento de volver a empezar!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


LAS MUJERES LIBRES Y EL ESCRITOR



Entiendo ahora a mis padres  cuando se opusieron a que me case. No es que ellos no crean en el amor, ya se acercan al medio siglo de estar unidos, pero me quisieron libre, para vivir la vida de los que superaron las experiencias que para muchos fue el final de su camino. Ahora sé qué es disfrutar de una muchacha y sé, que siempre vendrá otra para enseñarme a amar de la manera en qué se amar, sin aferrarme a nadie, sin esperar lo propio de las que hago mías. Mi mundo desde entonces creció luego de pruebas difíciles donde me negué a evadir el duelo con drogas y alcohol,  refugiándome en los libros, en amigos espontáneos con quienes compartí mi aprendizaje moral, si acaso desde entonces, muchas veces quisieron atraparme para terminar en los brazos de una sola mujer, cosa ante lo cual peleé para no ser desdichado, qué hombre que se sabe capaz de hacer el amor a todas las muchachas que solo quieren placer, se uniría a una sola, renunciado a todas aquellas que al igual que yo, comprendemos el amor de otra manera, sin necesidad de llamarnos cada 30 minutos, para conversar sin parar por horas de horas, donde entiendo, la experiencia sería diferente, si acaso vencí el patrón errado del amor, desde donde los celos y las discusiones no eran la vida.
Si uno ya sabe que en mi camino, ellas nunca dejarán de llegar, siempre una reemplazando a otra, sin pensar en el olvido, solo compartiendo lechos donde cada encuentro es un crecimiento personal para mí, la Literatura desde donde escribo con placidez y solo necesito escribir, leer y, salir de casa para hacer el amor, muy lejano de los encadenamientos donde solo hay discusiones y ahora que me sé, sería infiel a las dos semanas siguientes.
No solo escarmenté ante los embarazos no deseados, también aprendí a valorar mi libertad y nunca más hacer promesas a sabiendas que éstas ni yo las espero, ni ellas tampoco. Una tarde de libertad es sentarme en un café sin ser molestado, usando el celular solo para llamar a esas muchachas que están en mi estadio de vida. ¿Debo cargar con alguna culpa o arrepentimiento?, si no recuerdo ya nada de esos días. Mi paz fue saber que alguien más señaló el camino del amor para ser feliz en ese momento y liberarme del estigma o maldición de aquellas tardes cuando a gritos en plenas calles, pedía sexo, totalmente enfurecido, sin importarme lo que la gente dijera, atrapado en los excesos de una testosterona que creo, confundí con amor.
¿Por qué habría entonces de detenerme si soy el que elige tras mis privilegios de hombre de mundo? No, no es sexismo, es el normal proceso donde la evolución me dice que la dicha está en cada muchacha nueva que es mía. ¿Qué eso pocas personas lo pueden entender? A mis 45 años me basta con escribir, aprovechar el poco tiempo que me queda para leer y, dedicarme a recorrer hoteles donde cada habitación es un territorio donde celebro el no haberme casado ni estar atado a una sola mujer, como ellas de igual manera lo entienden, cuando aprendieron a olvidar esas experiencias que les desengañaron de lo que es creído erradamente como eterno. Si debo ser redundante, estoy enamorado de este estilo de vida y, sé que no tendré final, que seguiré así sin detenerme, sin ánimos de dejar hijos, salvo aquellos que como éste, sean el conocimiento que comparta para aquellos y aquellas que se aferran al pasado, porque no se necesita decir adiós ni esperanzarse en un reencuentro. Puedo con todas y sé que ésa es mi forma asertiva de estar dentro del mundo. Porque no me desentiendo de mis luchas por un mundo mejor, cuando desde mis escritos hablo sobre lo que necesita el ser humano, si acaso ahora esté con las muchachas que no pierden la fe cuando hacen el amor conmigo, sino, por el contrario, entienden esta forma de ser felices, responsables de nuestras entregas, sin ánimos de retenerme, atesorándome como el amante que alguna vez escribió sobre cada una de ellas y se rio de lo que otros autores dijeron, cuando hablaron de lo absurdo.
Quizá la libertad sea eso, quizá mi madurez me haga entender que mi estadio evolutivo es diferente para muchas personas, que las muchachas que para muchos pueden ser muy bellas, para mí son experiencias que paso de largo, por conocer a las ganadoras, las que están frente a frente a la soledad y, son dueñas de su sexualidad, con capacidad de decisión sobre su cuerpo, en medio de todas esas fantasías precisas para el goce, esas muchachas que sobrevivieron a todo y no requieren de psiquiatras, las que no pueden ser dañadas y que sin embargo, sin jugar a las valientes, no le temen a los suicidios del pasado, cuando todo se resumía en un hombre, como si nosotros los hombres fuésemos la razón de ser, para sentirse completas y dependientes, mujeres completas que solo son mujeres si tienen a su lado a un hombre.
Mi mundo es éste, un mundo donde nadie depende de nadie y, donde en el lecho, los amantes hemos descubierto otra manera de concebir a la vida, como bien puedo llamarle: la filosofía de las mujeres superiores, las que evolucionaron y, no lloran, cuando uno se marcha, sino que contentas, saben que el amor está a la mano, un amor diferente que solo mi estimado lector y lectora lo entenderá, cuando haya superado todas las caídas inevitables, hasta convertirse en los y las invencibles del amor, en esta brevedad que no merece una casa, para dos personas que forzarán estar unidas, así se odien a muerte  y no se puedan ni ver, si acaso esa vida no quisieron mis padres para mí, cuando se opusieron a que me casara, para que disfrute de todas esas muchachas que han ido más lejos que todas y, marcan la pauta de la independencia, las propias decisiones, los consentimientos y acuerdos, cuando soy con ellas, la aventura que fue prohibida, cuando anhelaron ser libres, como fue en mi caso y, así ahora recién lo entiendo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

martes, 23 de mayo de 2017

EN DEFENSA DE LA POESÍA Y CONTRA PLATÓN



Si Platón tuviera hasta ahora razón en torno a la Poesía
Por su desprecio a ésta
Quizá sea porque nadie le dijo que los Poetas de este tiempo
Encontramos las palabras que él desconoció
Para expresar lo que los sabios no entendieron,
La palabra precisa, lejana de las Ideas
Donde una generación fue entendida
En esos versos que trascendieron al tiempo.
¿Qué es pues lo clásico sino lo que perdura
Y no es letra muerta ante el devenir de los siglos?
Que pocos lo logran, es cierto,
Lo auténtico brilla en soledad y así de imponente es,
Cuando los hombres buscaron entenderse
Blasfemando contra las copias para no ser otros.
Lo individual es una voz original donde cada quien se describe,
¿No es la poesía lo que precede a un momento feliz?
¿Qué tragedia puede ser inferior que no merezca ser una versión propia?
¡Ah, Platón, la totalidad es un engaño lleno de imposiciones!
Nada tan real como la frase que no se repitió
Y explicó lo que los hombres y mujeres buscaron
Entre noches de placer o soledad.
Los suicidas que llegaron al límite donde otras verdades son legítimas
También tuvieron algo qué decirnos.
Si, es verdad, que para hacer poesía
Debes conocer a todos los Poetas
Hasta antes de ser un Poeta,
Sí, es verdad, debe ser la vivencia como es siempre
Diferente como lo es cada escrito
Antes de llegar a la medianoche
Cuando  urge escribir los inevitables alcances de lo mudable.
Hay una secuencia donde alguien escribe para su tiempo
Y hay una secuencia para los que estén después de este ahora
Para en voz firme seguir luchando
Cuando las circunstancias sean otras,
Entre el sexo, el dinero y el poder.
Ningún grito de Libertad será el mismo,
Las luchas tienen contextos diferentes en cada etapa de la historia.
No pues Platón, no pretendas decirnos que la Poesía debe estar fuera de La República,
No hay copias en este mundo donde todos somos diferentes,
El amor, por ejemplo, no es una historia común
A pesar de tener las mismas frases de siempre.
Cada poema que sea digno de ser poema,
Encierra la bendita evolución que nos aleja del pasado,
Por tanto, fuiste hace tiempo Platón y por ello,
Es normal que te comprendamos,
Porque fuiste hace siglos
Y éstos, son otros tiempos.
                                         
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


¿YA HAS SENTIDO GIRAR EL MUNDO A TU ALREDEDOR?



Para los que no entendieron el sentido común
Y el lenguaje universal de todo acontecimiento,
Adelanto que lo que pienses
Recibirá el eco en las palabras del mundo,
Así, si amas, todo lo que escuches tendrá relación con el amor,
Desde una canción en la radio en el autobús
Hasta el titular donde encontraste lo que te inquieta.
Los videntes saben de estas mañas después de unas cuantas preguntas
Y el libro que has escogido hablará de lo que piensas
Y así pensarás que todo coincide
Que todo gira en torno a ti
A pesar que los alienistas aleguen que es un delirio que debe ser tratado.
Pocas personas, las que soportaron estas revelaciones
Dejaron fluir sus pensamientos y búsquedas
Cuando soportaron los reconocimientos donde se repitieron
En las voces de las muchachas, de los hombres serios
De los ebrios de los bares
De los que pasan a tu lado donde estés
Si esto es aplicable a toda vivencia
Antes de vencer a la locura.
Para los que entendieron el sentido común
El tercer ojo dejó de ser algo indescifrable,
En un café se reúnen muchas personas
Pero dentro de todas esas voces
Solo escucharás lo que piensas,
Tu atención solo reconocerá lo que llena tu mente,
Si es dinero, si es destino, si es la libertad
Si es el placer, si es la persecución,
¿No es llamado esto paranoia?
Poco saben los psiquiatras sobre esto,
Poco sabe el hombre normal de este saber.
Por ello, cuando dejes fluir al universo que te acompaña
En tus pensamientos, en medio de muchas realidades
Que se unen para que tus sentidos ofuscados
Presientan la lectura de tus pensamientos
La vulnerablidad que es inexplicable,
Sintiéndote una sola persona con el todo
Y ello te cause temor, el pánico propio de los descubiertos,
Entiende que esto es lo que los sabios comprendieron como sentido común,
La voz del alma cuando sintoniza
Lo que le llena el alma.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


EL ÁNGEL, EL AMOR Y, EL ORIGEN DE LA LITERATURA



Dicen que el ángel no tiene sentimientos
Que todas las muchachas que toca
Alcanzan los misterios donde nadie antes ha estado
Y que ha dejado tanta memoria
Que su amor se ha convertido en cientos de libros
Donde las páginas escritas lo buscan todas las horas.
Porque cuando parte,
Las calles de la ciudad carecen de sentido
Y los días son contados como los minutos
Antes que la voz alcance la tesitura de la canción más aguda
Cuando se grita a todo pulmón lo que se siente
Y ese grito es una melodía que emociona a todos.
El ángel aparece cuando es invocado
Pero nunca más retorna,
Dicen que es incapaz de amar,
Que prefiere ser amado.
Algo extraño tiene este ángel que logra ser amado.
Lo han visto entre jardines explicando qué es el amor
A las nínfulas cuyos labios son sagrados
Y él protege cuando oran bajo la estrella de los deseos
En los amaneceres de los sueños despiertos,
Antes de encontrar todas las revelaciones de la vida,
Antes de entenderlo todo.
La muchacha que no creía en la poesía
Lo halló escogiendo libros en una librería extraña
Donde poca gente va, donde nadie sabe dónde está
Y cuando le preguntó sobre sus conocimientos
El ángel se llevó un dedo a la boca y pidió silencio
Porque llevaba un libro único entre sus manos
Que probablemente fue escrito por una mujer muy sabia
Donde detalló lo que es el amor y nadie entiende.
La muchacha que no creía en la poesía halló unas páginas extrañas
Llenas de gráficos superiores a su aprendizaje
Y su mente revolucionó como nunca antes imaginó
Y le preguntó al ángel, ¿es eso poesía?,
Es sabiduría, la poesía no fue hecha para el papel,
Fue hecha para hacerla en los lechos donde el deseo nunca acaba.
¿Y sabes ese arte?, ¡ah, la muchacha cuando vio partir al ángel,
Traicionó los propósitos establecidos y después de haber vivido
Las enseñanzas del ángel, para no olvidarlo,
Escribió y su maldición fue hacer poesía!
Donde termina la carretera, las experimentadas aún lo recuerdan
Y hablan bien del cómo nunca se enamoró,
Del cómo solo pretendió siempre ser amado.
Así es este ángel que es buscado para las amantes del misterio,
Las que confunden los latidos del corazón y el fuego en sus entrañas
Con lo propio del placer, que va más allá de un te quiero, un te amo,
Palabras simples que nada expresan cuando habló el ángel de ser feliz,
Vanamente descritos en esos centenares de libros,
De todas sus aprendices,
Y así dicen, fue el origen de la Literatura.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL TERAPEUTA SEXUAL



Mauricio, no la está pasando bien, se ha enterado de tu fama de insaciable en el lecho y, eres justo lo que necesita. Tiene muchos problemas y sabe que te gusta conversar mientras haces el amor sobre los problemas que tienen, es que eres el único que las escucha, sabes que nadie escucha a nadie, pero tú solo no les das placer, además logras desnudarles el alma. Todas las muchachas que hablan de ti, dicen siempre lo mismo, que no solo eres un buen amante, sino alguien que logra comprenderlas, que mientras estás con ellas en la intimidad, se siente tan en confianza que lo que no logra un terapeuta o psicólogo, lo logras tú mientras sienten placer. Dejé de escribir en ese momento ante la llamada de mi amigo y tomé el primer carro para ir al encuentro con ella.
Recordé en ese momento a una amiga de la universidad que tenía muchos problemas y cuando visitó por primera vez a una psicóloga, se había quedado muda, sin poder decir una sola palabra. Ella era una muchacha como tantas que, sin saber qué hacer ni a quién recurrir cuando ya no soportaban más la existencia, seguían el consejo de quienes ya visitaban a terapeutas para buscar consejos que casi siempre no eran seguidos.
En realidad lo que la gente quiere es que sepas que les importas, que lo que te confiesan es relevante para uno, que la soledad desaparece cuando encuentras alguien que no solo te entiende, sino que comparte tus penas como si te conociera de años, de toda la vida, si acaso de esa forma se pueda llamar una relación que tiene vínculos de intimidad, algo que va más allá de la necesitada amistad, de lo que no se puede decir a los amigos o amigas, por temor a ser criticadas, censuradas, juzgadas o, malentendidas.
La muchacha no solo se quedó toda la hora con la terapeuta en silencio, sino que además se sintió una extraña, con el blindaje propio de quien piensa primero, ¿por qué tendría que contarle mis problemas a una extraña? La psicóloga, luego de la hora tensa de silencio, comprendió que no la estaba ayudando. ¿Estudias Literatura, no?, sí, respondió finalmente la muchacha quien me comentara con lujo de detalles su experiencia con la terapeuta, sino que además me dijo que sentía haber cometido un error, que ha pedido de ella, le dijo que solo había una forma de ayudarle y pensó que podía hacerlo si mi amiga escribiera un relato donde narrase sus problemas, cosa que sí hizo para luego terminar por romper el escrito. Más me has ayudado tú Mauricio, no necesito contarte mis problemas, pero siento tu presencia y, creo que eso es todo lo que necesito.
Porque cuando llegué, la mujer celebró que me conociera sonriente, como un ganador que esperó con ansiedad saber de nuevas mujeres donde una nueva puerta dentro del universo que nunca acaba, se me abriría al momento de hacerla mía, esos momentos donde de pronto, luego de decretarlas como reinas, por sentirlas mías, elogiando la belleza que se me daba a disfrutar, dándome cuenta que en el acto del amor, esto eleva la autoestima de las mujeres, siendo por ello que se relajara más y sin miedo alguno, desnudara su alma ante mí, para que alcanzara a tocarla, cuando me hablara de sus ex parejas, del maltrato que recibió de esos hombres que le dejaron una muchacha de 15 años a la cual ella quería hacerle su quince años, algo que como me dijera, ella no tuvo y, quería que su hija sí lo tuviera, despotricando contra el padre de la muchacha en mención, un hombre extremadamente inseguro y celoso que la acosó tanto que terminó por cansarla, hasta pedir garantías y el derecho a que no se le acercase 200 metros a la redonda, a pesar de caer en sus enredos, en esas llamadas donde él la citaba a hoteles donde le ofrecía sumas cuantiosas de dinero, jugando con sus sentimientos, a pesar que ella le decía que la niña estaba escuchando todo el maltrato psicológico que le estaba haciendo. ¿Entonces no tienes pareja ahora?, no, es mejor así, le dije, las parejas estables solo sirven para controlarnos y ocasionarnos problemas, es tan difícil encontrar alguien maduro que pueda entenderse con uno, entendiendo que cada quien es dueño de su vida. Por ello, no me resultó extraño que mientras hacíamos el amor, ella se sintiera tan cómoda conmigo que, empezara a narrarme la historia de su vida, de los aprietos por los que pasaba, de lo necesitada que estaba de no sentirse sola, o el no tener con quién conversar sobre problemas que pensaba, a nadie le importaban.
Un orgasmo alcanzado luego de acceder a un pedido mío en el que solicitaba que opusiera resistencia en el sexo, con su consentimiento, para hacer más salvaje el amor, terminó en los besos propios de las transferencias que siempre se dan entre psicólogos y pacientes, porque era mejor hacer el amor y contar todos los problemas que ella tenía con alguien que no solo le hacía disfrutar en el acto, sino que además escuchaba con atención cada confesión suya, hasta fusionar lo más intenso que es el placer, con las angustias y preocupaciones que no le dejaban tranquila y le ocasionaban ansiedades difíciles de afrontar.
No se equivocaron con la recomendación, Mauricio, me dijo finalmente. Seré tuya todas las veces que lo desees, me haces bien, muy bien y, no sé cómo expresarlo con palabras que ahora no me alcanzan para darte las gracias por haberme no solo escuchado, sino entendido, porque no solo me has hecho el amor de una manera en que me ha gustado en demasía y que quiero se vuelva a repetir, sino que me has escuchado y, eso, pocas personas lo hacen, en este mundo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

EL ESCRITOR SALAZ QUE DOMINÓ A LA LEONA



Es que soy estrecha. Era otra debutante a la cual le había aclarado que yo era difícil de satisfacer, que normalmente suelo hacer horas de horas el amor y mi apetito no es saciado. Al principio, cuando empezó a morderme y hundir sus uñas afiladas abriendo surcos por mi espalda, pensó que era un fanfarrón, pero cuando de pronto su sexo se abrió hasta ceder a mi voluntad, dejando de lado ese cuento de que era estrecha, no solo empezó a enamorarse, sino que empezó a entregarse al momento de hacer el amor. Porque no solo empezó a gemir de verdad y a decirme que quería sentir lo que yo sentía cuando la penetraba, haciéndome todo tipo de preguntas, desde dónde vivo, a qué me dedico, que con quien vivo, si era soltero y sin hijos. ¿Por qué no te casaste?, esa pregunta era una constante en mi vida con todas las mujeres que eran mías. He pasado de las 50 mujeres, ¿no crees que es suficiente razón?, pues no quiero quedarme con una sola, las quiero a todas.
Cuando la desnudé, contemplé un ombligo perfecto, una obra de arte echa por un obstetra que quiso hacerle un favor para cuando conociera el amor, si acaso empecé a hacerle el amor besándolo con deleite, porque además de ser alta, sus senos grandes, eran  perfectos para mis pequeñas manos que empezaron a engolosinarse en estos cuando ella estaba sobre mí y se deshacía en besos, en te quieros, mientras me pedía el número de mi celular, si acaso sin dudarlo, me entregara el ticket del suyo que suelen entregar cuando adquieres un nuevo equipo,  claro que era un número que ella no sabía de memoria y que me lo entregaba para que la llamara cuando quisiera, que era mía y, que quería seguir siéndolo, esmerándose en sus movimientos,  sonriendo para mis ojos de felicidad, repitiendo que era una leona, que así se sentía conmigo, mientras sujetaba con fuerza de su cabellera larga, para luego alzarla en peso y colocarla en las posiciones que deseara sobre la cama.
Quizás entendió que era yo alguien con quién podía conversar sobre la vida mientras hacíamos el amor, porque de inmediato, luego de la primera hora de sexo continuo, empezó a quejarse conmigo por las cosas que le pasaban, que sus problemas de pronto al confesármelos me hicieron entender que me estaba tratando más que como a un amante elegido, sino, como al terapeuta que necesitaba, para liberarse de todo lo que le agobiaba, esas tensiones que solo pueden ser tratadas de manera eficaz con una buena hora de sexo continuo donde sus ojos enloquecían y no paraba de jadear. Sí, pensé, la mejor terapia para cualquier tipo de problema, es el sexo, el sexo alivia cualquier pena, las amarguras, los desazones o la soledad, donde pareciera que nada vale la pena. Y fue entonces que la hacía feliz mientras le decía que era mi gatitta, una muchacha con características propias de las mujeres del Mediterráneo, no solo por su biotipo, sino por lo ardiente que era en el lecho. Para ser más puntual, pasamos de la hora de sexo y seguíamos en los movimientos frenéticos, con su sexo chorrreando y bien caliente, olvidándose de todo, con ganas de seguir haciendo el amor sin parar todo lo que fuera posible.
Luego de ordenarle todas las posturas posibles donde dominada a la leona en celo, contemplaba de vez en cuando su sexo perforado, esos labios donde quedaba el orificio por el cual yo entraba y salía con mi vigor sexual, le pregunté si quería seguir viéndose conmigo. Para el momento, ella ya estaba rendida, dispuesta a complacerme en cualquier antojo mío, sumisa y femenina, hembra al fin y al cabo, sensibilidad hecha para el placer, complacida en lo que de pronto le pareció algo muy lejano de la realidad, como si nunca hubiera conocido a alguien que doblegara su vagina estrecha, hasta de pronto vencer la terquedad de su pelvis, para luego sentir sus paredes vaginales abiertas, un territorio libre donde yo era el dominador.
Al ver la hora en el celular, comprendí que esa mujer había hecho un derroche de energía superior al cual estuvo acostumbrada con cualquier otro amante. Me entregó su número y me pidió que no la olvidase, que la llamase, si acaso se aseguró primero de guardar mi número con diligencia, repitiéndolo con nerviosismo una y otra vez, gastando el saldo que le quedó para llamarme y verificar que no le mentía, que nuestro reencuentro sería pronto, con esas ansias con las cuales me besó, cuando supe en ese momento que toda presentación, donde dijesen que eran leonas indomables, jamás pudieron disuadir mis deseos, al ver traseros desnudos, donde el feliz había de ser yo, una vez más.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

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Julio Mauricio Pacheco Polanco 

EL LUGAR DENTRO DEL MUNDO



¡Ah, el destino terrible de los Poetas!
No era el equivocado yo,
Los buscadores otro camino tomamos
Antes que el verbo nos alcance en plena marcha
Solo para testimoniar
Que estuve entre personas enfermas
Donde tuve que contemplar
Las desdichas de los que perseveraron
En quitarle la esperanza
A los que siendo felices
Al leerles, les negaban toda fe hacia el presente.
¿Por qué entonces abandoné a los extraviados
A sabiendas del precio de la soledad?,
De la compulsión entre el Bien y el Mal,
Donde fui necesario para retornar brioso
Y proclamar que desde sus escritos
La vida no era eso,
Que los poemas son Cantares de celebración
Donde los versos malignos son expulsados con los infelices,
A sus avernos de donde no deben salir nunca.
¿No fue mi voz una espada que les incomodó tanto?
Porque se atribuyeron el derecho
Para escribir sobre la vida
Estos nefastos personajes
Desvirtuando a los poemas, al Poeta que invencible
Había descubierto la vida donde el mundo está.
¿O solo escribían para enfermar a los lectores
Que habitan entre bares y de todo reniegan?
¿Viste a la muchacha danzar de alegría
Cuando los rituales eran el alborozo
Para volver a empezar?
¡Ah, maestros de la palabra
Que nada aportaron a los muchachos desorientados
Que dejaron de leer, por encontrar
Seudo poetas que carecían de sabiduría,
Si acaso la sabiduría es otra cosa,
Como he tenido que testimoniar
Después de haber habitado en el infierno!

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

NUNCA LO DI TODO POR PERDIDO



Hace 10 años atrás,
La soledad era obligada, no elegida.
Las muchachas apenas podían verme desde las camionetas
Mientras sentado desde las bancas de las avenidas
Me preguntaba qué se sentiría tener el derrier
De una muchacha, apoyado en mí, mientras se conversara con otras personas
Desde cualquier lugar del mundo.
Tuve que ser más fuerte que mí mismo
Para no estar con la última mujer de la ciudad.
Soy yo el que debe elegir con qué muchacha estar, pensaba,
Y no me rendí.
Hace 10 años atrás,
Cuando aún era estigmatizable cualquier trastorno de la personalidad
Supe que las valientes solo van tras los ganadores,
Que a lo mucho, era solo un Poeta
Cuyo conocimiento de la vida se limitaba
A algunos poemas épicos,
Algunas hazañas incomprendidas,
Alguien que nunca estuvo dispuesto a beber y a drogarse
Para estar dentro del grupo de personas
Donde podría hallar el amor de quien creyera en la poesía,
Sin duda una muchacha tóxica que creía en lo oscuro,
Que amaba lo enfermo, que buscaba un poeta
Para autodestruirse en compañía,
Para tener con quién decirle al mundo que le gustaba estar enferma.
Debí ser un loco extraño para todos,
Porque yo no quería hablar sobre trastornos mentales,
Solo quería ser feliz,
Saber qué se sentía tener el derrier de una muchacha
Apoyado en mi miembro erecto, con jeanes,
En plena conversación con los amigos
En cualquier avenida.
Eran los años del tabaco y la desesperación,
Hace 10 años,
Cuando supe que era necesario vencer,
Si acaso no me sé ahora un vencedor.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

LA VIDA ESTÁ AQUÍ



Una mirada, la mirada, el reconocimiento de sí mismo
El saber que no se estará para siempre aquí.
Las muchachas de las cuales disfruto,
Sexo y un vaso con Coca Cola en un café.
Silencio, silencio agradable donde lo pienso todo,
A las que conocí y doy las gracias
Por haber pasado por mi vida,
Por ser mi Literatura, por ser mi sabiduría.
Una mirada que contempla y contempló lo incierto,
Eso que se llamó: el miedo al futuro,
Un tabaco recién encendido,
Las noches felices donde no duermo por pasármela escribiendo,
Las noches donde duermo y tengo sueños agradables,
Mis propios consejos, las canciones que compuse,
La búsqueda que dejó de ser un misterio para mí,
La experiencia que fue necesaria para ser vital,
Los diálogos donde encontré las otras interrogantes,
Un amigo al que veo regularmente
Los compañeros de ruta que supieron entenderme
A pesar de que yo aún no me entendía.
La muchacha que renunció a embarazarse de mí
Para que siguiera siendo libre,
El tránsito donde las calles mudan constantemente,
La no necesidad de nadie ahora,
El deseo permanente, todas las muchachas poseídas
Y las que llegarán con seguridad.
El momento donde nadie sabe dónde estoy
El libro que pretendió decirlo todo y entendí
Debía terminarlo yo, sin que necesariamente
El libro llegase a su final.
Las otras experiencias a las cuales renuncié,
Las horas que son solo mías,
Las palabras que escriben lo que soñaste
Cuando hice un poema que te interpretó,
Las cartas que nunca escribí,
Este momento que acabó por convertirse en Literatura,
Lo que siempre he reiterado cuando he hablado de la Libertad,
¿Entiendes sobre lo que escribo muchacho lector?
Tiene importancia este momento
Tiene importancia la vida,
Olvida lo que te detiene, busca el amor entre las piernas de la muchacha
Que te sonríe, que quiere ser feliz a tu lado,
Olvida los domingos de soledad,
La vida está aquí,
¿Es tan difícil entender ello?

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco


lunes, 22 de mayo de 2017

LA TEMPLANZA ES UNA VIRTUD QUE NO SE OLVIDA HASTA LA MUERTE



Para los que viven el momento,
Entre excesos equivocados
Cuando aún no se han percatado de los errores
Que en un solo instante lo cambia todo,
Acaso un embarazo no deseado
Una pelea donde mataste a alguien,
El no retorno del alcohol o las drogas,
Las sentencias del que vivió y ahora se dedica a aconsejar
A pesar de saber que no será oído,
Para los que viven el momento
Y se desentienden del norte
Sea cual fuera,
Para los que optaron por el camino fácil
Y ahora están presos,
Para ellos que alcanzaron la vida
Y dejaron de soñar para vivirla
Y la perdieron en ese mismo momento,
Para quienes se sintieron dueños del mundo
Y tuvieron que aprender a sonreír
Para no mostrar las miserias que los hundieron del todo,
Para los que se quedaron a mitad de camino
Y se cegaron con la fama y el reconocimiento
Sin darse cuenta de la libertad que perdieron,
Para los que se creyeron todas las alabanzas
Y no quisieron entender del rigor de la soledad
Del no deber confiar en nadie
Sin perder la frescura de lo sincero,
Para los que dijeron: “hasta aquí llegué” y,
Para quienes llegaron sin encontrar nada
Para esos que viven el momento
Sin medirse en los excesos,
Les traigo una mala noticia,
La vida para la mayoría es una larga búsqueda
Que concluye en hallarla solo por un instante.
¡Ah, de los virtuosos que rechazamos el aprendizaje de la felicidad
En base al dolor!, cuánto no hemos escrito
Sobre lo que desconoce el que está a punto de saberse
Y se ciega con falsedades que han de durar nada.
No puedes culpar al mundo por la ebriedad buscada
Cuando alcanzaste el sueño perseguido,
Ni nos odies, ni nos maldigas,
Ni quieras poner una bomba bajo una torre de alta tensión.
¿Te diste cuenta que solo seguías un libreto
Que te condujo finalmente a ser la copia
De lo que antes alguien ya vivió?
Entonces, cuando te sientes a mi mesa a hablar sobre la Libertad,
Si no me entiendes, no necesariamente seas tú el que tenga la razón,
Los perdidos tienen intereses superiores
Que están muy lejanos de lo que alguna vez sintieron
Cuando fueron íntegros y cedieron a la tentación del mundo
Para ahora dedicarse a hacerse la vida imposible entre unos y otros,
Esperando la celada para los venturados,
Los que tengan que conocer la vida
En medio de arpías y serpientes,
Entre gente que se sabe poca cosa.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco

CUANDO LE PREGUNTARON AL POETA, DÓNDE ESTÁ LA VIDA



Yo no he escrito para los que nada tienen que perder,
Ni tampoco para mortificar a mis lectores
Con historias infelices donde uno se deprima más.
En mis años mozos busqué los verdaderos libros
Y a los verdaderos maestros,
Pero solo hallé sabidurías erradas que insistieron en decirme
Que el ser humano está enfermo y,
Por supuesto, no estuve de acuerdo
A pesar de llevar tratamiento psiquiátrico.
Yo no he hecho poemas para hacer llorar a las muchachas
Ni para engañar con caminos que no he recorrido,
Tampoco he escrito para que sigan mis huellas,
Los caminos por donde vencí
Son las certezas dentro del panorama incierto
De donde partirán tus propios caminos
Que han de estar llenos de tu propia sabiduría.
Desde mis escritos, no he intentado imponer un pensamiento
Ni pretender ser la Ley que lo explique todo,
He escuchado aquí y allá
Como he visto también
Y he vivido como vivo, en lo que mi voluntad determine
Sin buscar la excusa que me redima o perdone.
Puede ser duro para algunos
Y puede ser eficaz para otros,
Cuando hablo de las diversas soledades en el mundo
O cuando testimonio sobre todas las libertades que conozca,
Sin embargo, en mi avanzar, me he negado a la derrota
Y a dejar finales patéticos donde la esperanza muere
Y triunfe el absurdo y el pesimismo.
De lo que pueda compartir sin que quiera llegar a ser el que enseña
He entendido así mi Literatura mientras he crecido y sigo creciendo,
No podría ser tan miserable de decirte que todo está perdido,
Que solo existen cuestionamientos,
Yo puedo afirmar sobre éstos que existen
Para que nuestra generación los responda,
Otra cosa es no estar de acuerdo en ello y discrepar
Entre los iconoclastas y los derrotistas,
Porque si el estar convencido es una enfermedad que niega la vida
Ante ello nada puedo hacer,
Porque cuando me preguntan dónde está  la vida
A pesar de poder señalarla
Entiendo que ésta debe ser sentida,
Para saber qué es la vida.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

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Julio Mauricio Pacheco Polanco



LA LEYENDA DEL MAESTRO



Dice el cazador que tuvo que aprender a ser sabio
Cuando la vio partir,
Desde entonces agradecido está
Por haber entendido recién el amor de los libres.
Muchacha que dices  ser la mejor de todas
Medita que las rubias de ojos celestes se han sentido totalmente perdidas
Cuando el corazón se partió en mil pedazos
Y lloraron por amor
A pesar de haberse reconocido como reinas invencibles.
Unos labios sensuales y una mirada que insinúa
Son el peligro de quienes aman el peligro,
Las sábanas  orinadas
Las recurrentes compras de preservativos en los hoteles.
Dice el cazador que ya conoce de las horribles caídas y la soledad del amor
Que es difícil tomar una decisión,
Que el amor sucede cada media hora
Y así de igual manera se va.
Yo vi al hombre lujurioso que escribía sobre sexo
Vendiendo sus libros por las calles de la ciudad
Por no haber hecho caso a los consejos al momento de amar,
Tanta sabiduría con las mujeres
Y ahora ni una sola moneda para llevar el pan a su casa,
Si acaso el hijo que tiene no fue producto del amor
Sino de la lujuria.
¡Ah, cazador que evita las trampas,
Recorres los hoteles de la ciudad y así es feliz!
Yo he pensado en que tiene razón,
Como así concuerdo en saber elegir a las libres,
A las que no se les dá el nombre completo ni la dirección,
Esas muchachas que nunca más se volverá a ver ni extrañar.
Muchacha que disfrutas y derrotaste los prejuicios o la censura
Ya no piensas en las vencidas de ojos celestes que aún no olvidan,
Dicen que el mundo ha cambiado,
Entiendo que es de ésta forma,
¿Alguien que nos enseñe otra manera de amar?
El Maestro solo escribe,
Sabe que recorre el camino que todos quisieran seguir,
Y así, contempla los abismos con indiferencia
Mientras hace poesía
Y prefiere seguir libre.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco


DIÁLOGO ANTES DE ENTABLAR UNA RELACIÓN DE PAREJA



Debes entender muchacha que ser mujer, no significa depender emocional ni económicamente de un hombre, que eres libre de asumir tus propias decisiones, que tienes derecho a ser autónoma y primero haberte entendido para así, poder entender a las demás personas y escucharme en este caso a mí, que soy hombre. Si te deseo sumisa, eso no quiere decir que no me guste el sexo donde seas la que tome la iniciativa y quieras ser dominante, ello también me excita, me excita que te atrevas a ser también la guía en el momento del sexo, que me enseñes a hacer el amor como tú lo sientes mejor, porque eso me hará sentir mejor a mí. No quiero que esperes una llamada mía para que sientas que el día tiene sentido, ni tampoco es de mi interés revisar tu celular o WhatsApp. Si me eres infiel, usaré entonces preservativo y no me molestaré, si quieres seguir disfrutando al hacer el amor conmigo, pues lo haremos, pero ya no seremos pareja, ya no habrá vínculos entre tú y yo. Las muchachas que desean ser felices en el lecho están en todas partes. Si debiera preocuparme por el hecho que me fuiste infiel, te diré que no lo haría, meditaría sobre el error en mis búsquedas al momento de elegir pareja y, para la próxima vez, no estaría con alguien que trasgrede la unión por querer dejarse llevar por esos instintos que entiendo son normales, que me pudieron jugar una mala pasada a mí también, pero pasa que cuando estoy en una relación de pareja, reservo todos mis instintos animales y perversos para con quien esté. Así que no lo tomaré como una ofensa u agravio a mi virilidad, pensaré que cometí un error al momento de elegir a alguien que no sabe controlarse y, como te reitero, si gustas, podremos hacer el amor, tener sexo continuo como siempre, te seguiré sintiendo como si fueras mi mujer, pero ya no estarás dentro de la que puede ser llamada, “la favorita”, así que no tendrás ningún derecho sobre mí, porque si bien, no soy celoso, entiendo que no eres tú quien precisamente deba quedarse a mi lado. Ahora, si filosofas como siempre sueles hacerlo, de la manera que tanto me agrada, haciéndome pensar, generándome interrogantes para mis escritos, te diré que no me haré problemas en seguir siendo amigos, sabes que me gusta filosofar, pero ello no significa que cuando más me necesites y yo no pueda estar allí, sea porque quizás esté haciendo el amor con otra muchacha de las tantas donde tú ya formas parte, deberás comprender que a lo mucho, mientras esté haciendo el amor, te hablaré desde el celular y seré tu mejor amigo si así lo prefieres, pero ya no estarás dentro de mis prioridades.
No tienes entonces aclarado el tema, estar pensando todo el día en mí o hacer todo lo que haces, por mí. Yo no soy esa razón que buscas para darle un sentido a tu vida. Tampoco debo ser el que te haga la terapia cuando te deprimas, no soy bueno dando consejos, cada vez que los doy, las personas sienten una revolución dentro de sí mismas y, eso me da miedo, porque soy responsable por cada palabra que digo y, tras mi entusiasmo por la vida, suelo alcanzar alientos donde la realidad termina por desengañar más a las personas que creen como yo, que todo es posible. No te limites a nada si es que de pronto quieres crecer profesionalmente y debas renunciar a mí, no te preocupes, lo entenderé, porque eso podría pasar conmigo y, ambos sabemos, nuestros sueños no pueden estar supeditados al sexo a pesar de ser lo más bello que hay entre un hombre libre y una mujer libre. Adelante, si debes seguir tus metas, estoy de acuerdo, no te odiaré, te daré las gracias por haberte conocido y haberme hecho muy feliz. Ello lo comprenderás cuando me veas feliz al verte realizar tus metas y no intente retenerte o aferrarme a lo que fue bello en  su momento y cumplió su ciclo. Sin duda, otra muchacha querrá también saber de mí, como yo de ella y, tal vez pase un tiempo entre los brazos de muchas muchachas hasta desde mi nuevo estadio de vida, en el largo aprendizaje que es la vida de los libres, vuelva a elegir a otra muchacha que me eleve sobre vivencias donde el amor sea una experiencia que me descubra ante emociones donde antes nunca estuve y me permitan crecer como persona.
Estaré feliz por ti, feliz de saber que formé parte de tu crecimiento personal, que alguna vez fuimos más que amigos, más que amantes y, no te negaré, celebraré tus éxitos dentro del mundo, como creo que tú harías lo mismo. Y si acaso aprendiste de mi libertad y sea con el tiempo un grato recuerdo en los otros años cuando me llames para recordar lo bien que la pasamos y cuán felices fuimos alguna vez, podremos salir a tomar un café y calar unos tabacos y filosofar como en los viejos tiempos y, si nos nace, volveremos a hacer el amor para no saber hasta cuándo nos volvamos a encontrar.
Por ello, no pienses todo el tiempo que tras nuestra unión, mis derechos sobre ti sean en términos de esclavitud, una cosa es que aceptes que te someta en el lecho y allí te haga sentir el amor para luego de haberte hecho mía, retome mis escritos, sin esperar más nada de ti, porque no necesito que me digas Te Amo, o cosas que me parecen están fuera de contexto, porque se supone que he elegido a una mujer superior que está de acuerdo con que escriba, que sabe que no deseo tener hijos, que eso es decisión de dos, no de ti solamente y, que eres importante para mí, porque me inspiras a escribir, como espero yo, te inspire a ir tras tus metas, que si en el perseverar de la vida, nos quedamos juntos por ser muy perfecta nuestra unión, estaré feliz, pero si no se pueda dar este ideal, no habrá nada qué temer, porque cuando nos conocimos, luego de hacer el amor y darnos cuenta que nos gusta hacerlo juntos, nos sentaremos a la mesa de un café y dialogaremos claro, hablaremos qué pasa con nosotros, qué esperamos de ambos y, qué queremos de la vida. Si por esas razones válidas de la vida, llegásemos a un acuerdo y vea que estás en un nivel elevado de vida como yo lo estoy, aceptaré ser tu pareja estable, visitaremos a un ginecólogo para que nos trate y así poder tener todo el sexo posible que queramos sin que resultes embarazada y ninguna de nuestras metas se trunque con niños que de pronto cambien totalmente nuestras vidas. Y te mostraré con  orgullo ante mis amistades y te llevaré de la mano siendo consciente que te llevas una etapa de mi vida que no se volverá a repetir, como igual te pase a ti y, daremos las gracias al universo, por el amor que vivimos, sintiendo solo el presente, porque eso es lo único que existe, inclusive en el amor.


Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

domingo, 21 de mayo de 2017

AUTISMO



¿Yo era autista? Mis habilidades creativas fueron reconocidas de inmediato por mis profesores, solo hallo esa explicación al porqué acabé mis estudios secundarios cuando solo me dedicaba a escribir en clases, componer canciones, o dibujar. Fuera del mal comportamiento que tenía, a mis 15 años, cuando los muchachos de mi generación debutaban sexualmente, sea en burdeles o con sus enamoradas, yo no tenía ánimos para salir de casa, más bien, hacía mis propias maquetas de estadios, donde con las chapas de las gaseosas a quienes les pintaba camisetas de clubes y les ponía el número de su camiseta, en esos días plácidos de verano, en el dormitorio que daba a la calle, narraba apoteósicos partidos de fútbol estando las ventanas abiertas de par en par, relatando memorables partidos que fluían de mi imaginación, ante la perplejidad de los muchachos más mayores que yo, quienes me veían con asombro, porque mi voz podía ser oída casi a media cuadra de distancia cuando gritaba goool, cuando con el pasar de los días, al pasar estos muchachos por mi casa, también gritaran goool mientras festejaban algo que creo, fue original.
Mi profesora de primaria siempre me sentaba en una carpeta muy cercana a su escritorio en el salón de clases, me alentaba a perder el temor al público haciéndome declamar poemas desde los 6 años por sugerencia de mi padre, ya a los 7 años hacía teatro. Sin embargo no tenía ese miedo escénico que ya en la universidad lo noté en alumnos brillantes que, temían hablar en público.
Era algo excepcional que con mis 16 años, tuviera un programa radial y me expresara con una voz clara, rápida y agradable para los radioyentes, cuando compartí mis gustos musicales en ese verano cuando las radios estuvieron de moda en El Puerto Bravo de Mollendo y, era inconcebible el hecho que las muchachas fueran a buscarme a la radio y, yo empezara a temblar, hasta  esconderme en la cabina de radio, a negarme salir a recibirlas. Tuvo una muchacha de belleza extraordinaria tocar la puerta de mi casa para pedirme que fuera su enamorado una noche inesperada cuando fueron así mis primeros besos.
En la Facultad de Arquitectura, causé alboroto por mi peculiar forma de ser, no solo había leído demasiado, sino que creía que lo podía todo y, sin saberlo, vivía mi propio mundo, una realidad propia, no solo al momento de enamorar a las muchachas en presencia de los comentarios escandalizados de los muchachos presentes o la atención de las muchachas que secretamente celebraban mi libertad. Por eso, cuando conseguí el apoyo de 8 Decanatos, para publicar una revista multidisciplinaria en la que era seguido por los representes de los Centro de Estudiantes de las Escuelas más importantes de la universidad, considerando que ésta tenía en esos entonces algo de 30,000 estudiantes, mis entrevistas con los Decanos dejaron solo una certeza: la determinación, porque notaba que los Delegados de cada Centro de Estudiantes, no hablaban nada en dichas entrevistas, tartamudeaban y, yo no entendía por qué. A mis 25 años era alguien en quien las demás personas creían, alguien que decía, ¡lo vamos a hacer!, y los pasos siguientes eran ir tras el propósito, en compañía de quienes creían en mí. Todo despertar puede ser brutal, sobre todo cuando lo haces en medio de 30,000 personas ante las que te has hecho conocido, como me lo dijera el profesor de Teatro de la universidad, quien me advirtió ante mi ignorancia que, me iba a ser conocido con el proyecto de la revista en menos de dos días por toda la universidad.
Mi refugio en los libros, mis escritos de los noventas, ese millar de páginas llenas de incoherencias donde valoro el estado puro de alguien que solo tenía un amigo y enamoraba a las muchachas desde las Bibliotecas o las plazas, me señalaron como alguien diferente. Mi mundo propio quizás era un misterio hasta la noche en que el destino me llamara y se supiera qué había dentro de mi corazón en medio de una ciudad que tenía en ese entonces, un millón de habitantes, cuando no venció el silencio. Quizá por eso, las personas que entraron en mi vida, se comportaron como fieles amigos, cuidadosos en el trato, inspirados en quien les recordaba su niñez o el amigo que siempre buscaron cuando se sintieron solos. Porque si bien el trato con la gente que conocí no era constante, porque aprendí a vivir en soledad, siempre aparecían mis amigos cuando estaban en la experiencia límite, a pesar de no tener las respuestas que ellos a sabiendas buscaban, quizá solo querían tenerme presente, en el momento extremo, cuando ya no se puede más y se tiene esa certeza, que se tiene alguien con quien contar.
Sí, fue horrible la soledad y, fue magnífico mi esplendor y, es más plácido el poder dedicarme a lo que de pronto, entiendo de manera consciente, pueda serle útil a las personas que me lean, porque eso me pasó a mí, cuando estuve solo en el mundo, y al leer a los autores de la Literatura Universal, me di cuenta que lo mismo les pasaba a ellos, que tenía muchas razones para seguir leyendo todos los días y ser amigo de luchadores sociales, poetas y filósofos que dentro del mundo, visionaron el mundo que yo quería vivir.
Es extraño, solo salgo de casa para hacer el amor o para reunirme con amigos que a tiempo supe cuidar, ser medido en mi conocimiento y, alentarlos en sus metas, porque aprendí algo con el tiempo desde mi propio mundo: condicionar en las demás personas sus virtudes, porque eso mismo hicieron conmigo los libros, la gente que me apreció y aprecia, cuando se dieron cuenta que no era egoísta, era alguien, o soy alguien, que vive su propio mundo y, es feliz.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco 

NO SE VA EL AMOR



No se va el amor
Son ansiedades satisfechas
Un cuerpo que ya no hace sentir nada,
Una conversación llena de reclamos,
No, no se va el amor,
La rutina es el placebo de los que  temen a la soledad,
No es que uno quiera ser infiel
Cuando los sentimientos mueren
No se va el amor,
Se va el deseo de hacer el amor con quien antes fue la mejor,
Por eso, cuando la guerra está declarada
Los lechos se multiplican,
Otras sabidurías seducen y maravillan.
El cuerpo de una muchacha es una cartografía que tiene final.
Porque cuando comprendemos que no queremos cadenas
Donde ya no hay deseo,
Partimos, partimos ante el llamado de la amante que quiere otras caricias.
Otra cosa es el amor cuando se filosofa,
Las hay desde las cristianas hasta las budistas,
Poco puerto es una sola cama para amar una sola vez
Y la vida es breve, tan breve que
No se va el amor
El que se va es el deseo
Para que venga otro amor
Mientras nuestro olfato gastado
Se complace en otros aromas
De mujeres excitadas.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

HAIKUS Y EL AZUL DEL MISTERIO

  HAIKUS Y EL AZUL DEL       MISTERIO   JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO     01 de agosto de 2026   Arequipa, Perú      ...