ELLA YA NO SIENTE PLACER
¿Y puedes resistirlo así no más
como si nada hubiera ocurrido? He resistido cosas peores, creo que nos
endurecemos con el pasar del tiempo. ¿Y ni una botella de licor, drogas, nada?
Todo se termina por desvanecer, hasta las horas donde el sueño no llega y no
nos atraen ni los libros ni salir a ver qué noticias hay en la ciudad, ¿te
parece que haya algo nuevo? No sé, tal vez enterarse de los demás. Eso lo sé de
memoria, prefiero el silencio de lo que tengo, ¿sabes que las noches son
afables cuando todo miedo ha sido vencido? ¿Y entonces, qué harás? Escribir
como siempre, sabes bien que la literatura es infinita. Ella se levantó de la
cama mientras hacía a un lado su cabello largo negro. Se te vé bien así, con el
tono del foco de luz blanca. ¿Has pensado en las mujeres que dejaste en el
camino? No me vengas con el discurso trillado que estoy muy desgastado. No, no
me refiero a eso. ¿Y si cada una de ellas esperó algo de ti, y si fuiste su
última esperanza? Todos somos eso para todos, ¿me pasas el vaso con KR?-prendí
un tabaco, me agradaba más ella porque no le molestaba que calara cigarros-. En ese
momento pensé en otras cosas diferentes como por ejemplo: ¿lo que escribimos
una vez, podrá ser escrito otra y otras veces?, no, no me refería a repetirme
en mis escritos, trataba de entender los momentos de lucidez total cuando todo
es visto con claridad, cuando las palabras fluyen con precisión, cuando a
algunos autores se les perdieron sus textos en circunstancias diferentes y
sufrían por ello. Giré mis ojos sobre ella, estaba nerviosa, ansiosa, creo que
sentía angustia. Espera, quieres decirme algo importante pero no encuentras las
palabras para hacerlo. Ella empezó a dar pasos en la habitación, miraba hacia
alguna parte no conocida por sus ojos, se quitó la casaca negra de cuero y se
quedó en un polo con lentejuelas de una marca de ropa cara para mujer de color
negro también. Era la primera vez que no
veía el reloj, se acercó a su cartera y apagó el celular de manera repentina. No
es fácil poeta, no es fácil para mí. Qué no es fácil. Dime poeta, qué harías si
de pronto un día despiertas y te das cuentas que ya no tienes deseos sexuales,
cómo sería la vida para ti que tanto te gusta el sexo. Reí espontáneamente y le
dije lo primero que se me vino a la mente como una respuesta ya meditada: pues
pensaría solo en comer. Empecé a acomodarme en mi cama para servirme del vaso
con KR que ella me había alcanzado. Calé mi tabaco con placer. Cuando tuve años
de carencia de mujeres, solo pensaba en comer. Estoy empezando a abusar de los
chocolates. No, de eso no me quieres hablar. Es que no es fácil, no es fácil
decirlo así no más por no más. Hoy en la tarde estuve con un psicólogo, fue
inútil, inmediatamente me di cuenta que él estaba más perdido que yo, entonces
recordé tus escritos y te llamé, pensé que tal vez tú sí podrías entenderme. Bueno,
si me das el crédito de las respuestas, entonces dime qué sucede. Es que ya
nada es igual, había pasado la mañana con unos amigos tomando unas cervezas y
todo me parecía un tema trillado, algo que se había reiterado la mayor parte de
mi vida, algo que ya carecía de razón de ser. Esta semana hice el amor con
cerca de 15 hombres y nada ayudó… Es el sexo entonces, ¿me quieres decir que ya
no te llena el sexo? Ella se puso de espaldas, su trasero era bello, hermoso,
una de las razones por las cuales escribí muchas veces y por las que fui feliz a su lado.
Debería llorar, pero no me salen las lágrimas, es como un vacío que nadie puede
llenar, ni siquiera se trata de sentir, de enamorarse, de querer volver a
empezar la vida con un hombre al cual atienda bien y complazca en todo. Sí, sé
que si te propones, podrías ser la mujer ideal, la mujer perfecta para amar. Es
que ya no se trata de eso, ya no siento placer al momento de hacer el amor, ya
no me gusta el sexo, ¡esto no se lo puedo decir a mis amigas! Porqué, ¿porque
te verían como una mujer que dejó de ser mujer? ¿Soy solo sexo, es decir, como
mujer, soy solo sexo? Mi vida ha sido siempre eso, sexo, sexo y más sexo. Ahora
que ya no siento nada al momento de estar en la intimidad con un hombre,
¿entonces qué soy?, porque me miro en el espejo y me pregunto si dejó de tener
sentido tener buenas tetas, un buen trasero, un bello rostro, ¿en qué lugar del
mundo me quedaré ahora cuando lo único que me llenaba ahora solo me hace sentir
nada?, ¡Nada, poeta, nada!, eso me siento: ¡nada! Puse el vaso con KR sobre el
piso de cerámico blanco que brillaba y le dije: ven, quiero darte un abrazo. Ella
dudó un momento, se sentía muy frágil, vulnerable, hasta que a manera de una
gata de quien no esperas qué reacción tendrá, se recostó a mi lado y cruzó su
brazo sobre mi pecho mientras hundía el otro debajo de mi cuello. ¿Y entonces
qué, poeta, seguir a un gurú para que me dé una verdad que no me creeré, que
ninguna mujer se cree, solo para decir que mi vida tiene sentido?, dime, me ves
bonita, sí, lo sé, olvídalo, tampoco eso va a resultar, porque todos los
hombres con los que estuve estos días me lo han repetido hasta el cansancio y
eso ya no me ayuda en nada. Para qué
sirvo entonces si ya no siento nada, si siento que he dejado de ser mujer, una
mujer que disfruta del sexo, ¿las mujeres debemos disfrutar el sexo, no poeta? Su
piel alcanzó una temperatura cálida pero eso no significó para nada que
quisiera hacer el amor, era otro el calor que de pronto me di cuenta, ella
necesitaba. No poeta, es inútil, no hay nada que me puedas decir, que de esto
ya lo hablé con mis amigas cientos de veces y es un tema que nos cuesta
aceptar, es el terror nuestro a que un día de pronto nos ocurra como les ocurre
a las demás mujeres cuando dejan de sentir placer al momento de hacer el amor.
¿Para qué debo vivir entonces, si solo sé hacer el amor y pensé siempre que el
deseo lo sería todo? Tú querías cambiar el mundo, ¿no?, querías alcanzar
respuestas para todas las personas, ¿puedes responderme ahora, qué debo hacer? Le
pedí permiso para poner un poco de música, era la guitarra de Gary Moore. Puedes
desvestirte. ¿Qué?, no, no lo soportaría una vez más, es horrible tener sexo y
saber que ya no sientes nada; hacerlo una vez más sin sentir nada sería darme
una razón para suicidarme. Tengo sueño, puedes quedarte a dormir. ¿Ah? Sí,
puedes quedarte a dormir, no te haré el amor, estás muy cansada. Gracias, pero
igual, ya no me volverás a llamar, esta noche me dejarás estar a tu lado y
contendrás tus ganas de penetrarme, pero no volverás a llamarme porque ya no
soy una mujer, porque ya no siento nada al momento de amar. ¡Mauricio!, dime
algo, respóndeme por favor, ¡dame la respuesta a lo que deba hacer!
Solo duerme, trata de dormir,
porque es cierto, no tengo respuestas para lo que me preguntas, pero si gustas,
por fin podremos ser amigos, sin prisas para amar, viendo el reloj, puedes ser
mi amiga, porque te llenaste de sexo, pero te faltó que te llenaran el alma. ¿Y
cómo se llena el alma carajo, Mauricio? Como ahora, compartiendo nuestra manera
de pensar. ¡Pero igual, cuando quieras hacer el amor, no me volverás a llamar!,
¡ya no sirvo poeta, ya no sirvo!
Esa noche ella durmió muy
cansada, agobiada, sin esperanzas, deseando solo no despertar jamás. Era cierto
lo que me increpaba, cómo quería cambiar al mundo sino podía salvar a una sola
persona.
No la volví a ver nunca más, su
celular dejó de sonar. Alguien me dijo que está ahora en un convento de clausura.
La verdad es que no sé si crea en Dios. La verdad es que no sé nada de ella
desde entonces. La verdad es que no sabía yo nada del ser humano.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor
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Julio Mauricio Pacheco Polanco
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