viernes, 16 de marzo de 2018

UNA KR Y UN TABACO PARA EL ESCRITOR




Supongo que alguna vez fue el amor
-una muchacha de 13 años virgen de ojos muy claros en la puerta de mi casa-
-alguien de quien no sé nada; muchas vidas dentro de muchas vidas-
Supongo que un beso perfecto fue recordado décadas después
Con una española más alta que yo que también tenía los ojos claros
-una carta desde Europa donde me prometía volver-
-tantas promesas para el amor todos hemos hecho-
-yo también las he hecho, pero la verdad, es que nunca me enamoro-
En esos años tal vez sí, como tener unos labios frescos mordiéndolos
Bosa nova para ti mientras nunca llegabas a tiempo
-la muchacha rubia se había comprado una chaqueta idéntica a la mía-
Y nos hablábamos sin entendernos
-alguna vez tuviste el trasero perfecto, pero pasó el verano y lo perdiste
Y no precisamente conmigo-
Un tabaco para calarlo bajo la lluvia
Los borceguíes pisando con fuerza entre los charcos
Tus ojos verdes ofrendados como prueba de amor
-dijiste que te los arrancarías si algo me pasaba, qué rápido me olvidaste-
Supongo que la rubia de ojos azules está muy lejos de ser la mujer que amé
-me gustabas porque eres más alta que yo y porque eras tú la que me buscaba-
Yo no sabía de estos derroteros donde escribo sobre las muchachas
Riéndome para mis adentros
-sin duda me llevé los mejores momentos de cada una-
-ensayaban frente a su espejo una y otra vez cómo impresionarme-
-no era fácil conversar con un poeta en ciernes que a sus 27 años había leído media Biblioteca-
¿Me odiaste porque no te hice el amor?
¿Era poco entender que no quería embarazarte o que pensara que ya estabas embarazada?
-los besos eran así, con tetas y nada más-
-ocultos entre un parque no quise penetrarte a pesar que lo habías hecho todo conmigo-
-al día siguiente apenas corroborabas lo que pensaba en ese momento:
Otro muchacho te había hecho el amor; no, no eras como yo, resistente al sexo,
O al menos, no sabías decir: No-
A mis 46 años me he apartado de las mujeres problemáticas
Prefiero la soledad en un café con una cola negra
El cortés saludo que no otorga nada
Y las muchachas de hoteles donde sé, nada es verdadero.
Yo no inventé este juego, jamás pensé que era un juego
Solo busqué a la invencible
Y ya es tarde, enterado de que toman la píldora desde que menstrúan
No me apresuro en nada
-es plácido escribir mientras calo mi tabaco y pruebo de mi KR-
Es que es cierto lo que les digo a las muchachas mientras les hago el amor:
Me voy a quedar solo
Yo no me enamoro nunca.

Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta

Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco

No hay comentarios:

MANIFIESTO EN CONTRA DE LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD DEL PARTIDO COMUNISTA CHINO Y XI JINPING, PERPETRADOS CONTRA PERÚ Y EL MUNDO

Cuando hubo el huayco aquí en Arequipa, un fenómeno inusual, empecé a gritar, porque lo vi frente a mis ojos, acusé a China y al HAARP. Er...