DEL LIBRO DEL DÍA DONDE NADA ACABA
Mirar desde la ventana los recuerdos cuando no se puede regresar en el tiempo, es como haber hallado la mejor manera de volver a rehacer la vida si el genio apareciera y te concediera el deseo. El hielo, el frío, el Sol que no es el mismo de donde uno proviene, la frialdad de la mujer que te acompaña, los libros para aprender otro idioma que no te gusta o, el destino otra vez donde juraste nunca más volver pero sabes, no te queda de otra. Encontraste muchos dioses a lo largo del viaje, los suficientes como para ver ojos fanáticos y milagros que sin explicación, venerados eran si así es cada sociedad y, no puedes ir contra ello. Tomar una taza con café, porque la suerte no fue hallarlo en el supermercado sino, sobrevivir al frío y la nieve. Tomar una taza con café caliente mientras otros mastican el pan de hace semanas, duro, acompañado de dulces amargos y un aroma a vacío donde sólo hay soledad y tristeza: ese libro dijo cosas muy ciertas pero duele volver a leerlo, po...