MI PROPIO COSMOS
Hay una realidad
que inventé donde sólo yo gobierno
Ahí no hay
dios malo o bueno
Tampoco mitos
creados por malvados intelectuales
Se trata de
un lugar donde sólo habitan los que hemos desarrollado la imaginación
Si en los
años sesenta del siglo pasado, afirmaron los jóvenes: “¡la imaginación al
poder!”, pues he tomado el poder sobre mis pensamientos
Así, ordeno
mi propio Cosmos y dispongo qué deseo ocurra y quiénes deben y no estar
Dirán que eso
no es posible
Que nadie es
dueño de sus pensamientos
Que es
imposible evadir malos recuerdos
Que existen
culpas que no condenan
Que no existe
alguien tan libre que tenga tiempo o ninguna obligación, para poder disfrutar
de su mente
Si mis
lectores se preguntasen cómo logro tal soberanía absoluta de pensamiento
Se deba
entender que todo debe ser resteado
Cualquier evocación
dolora, evadida en su necesidad
Sólo somos
homo sapiens
Apenas algunas
personas llegaron a conocerse y entenderse
Quizá la
verdadera sabiduría empiece con los pensamientos generosos hacia uno mismo
¿Son éstos
los universos paralelos de los que habló Buda?
¿Son éstos
los edenes que no pudieron ser hallados en los libros sagrados?
¿Saberes
perdidos en el tiempo por golosos Popes o emperadores que fueron cegados por la
pasión y el poder?
Que sepa,
nadie es tan digno para proponer algo que se jacte de ser bueno para la
humanidad, ni nadie ha logrado desentrañar los misterios más profundos del alma
humana
Sin embargo,
luego de horadar el tiempo para entrar en mi propia dimensión, ésta es mi
verdad más genuina, la que se quiso vulnerar y no se pudo
¿Qué te hace
pues inmensamente rico?, ¿ser un amo del mundo y por ello despreciado y odiado
por la humanidad?, o ser alguien que escribe y vive por placer desde un lugar
del mundo donde se puede existir
Sin reconocimientos
Sin Premios
Nobel
Sin grandes
riquezas
Sólo con la
paz mental propia de los que hemos luchado toda una existencia, para
alcanzarnos
Si alcanzarse
sea la mejor manera de escribir
Existir
Ser
En medio de
tantas incertidumbres que niego, cada vez que me sumerjo en mi mente
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