NO PERDER EL ALMA
La anciana estaba en la vereda contraria, agachada, con una bolsa llena
de alimentos
Me acerqué a dos vecinos
Les dije que no podíamos perder el alma
Que debíamos ayudarla
Ellos me dijeron que sí
Los 3 pasamos de los 54 años
Y de pronto
Apareció una muchacha que acudió a ella
La tomó de la mano
Y alzó la bolsa con las manos
Y se llevó a la anciana
Les dije a mis vecinos:
No sólo tenemos alma
Tenemos además la conciencia tranquila
Íbamos a ayudarla
Pasé de largo despidiéndome de ellos
Mi padre me esperaba en el apartamento
Llevaba en la mano una bandeja de huevos
Que mi hermano me pidió comprara
Para el desayuno de él y mi madre
Se llama: tener corazón
Puedes llamarle alma si gustas.
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