AL BORDE DEL ABISMO SE PUEDE VER LAS RAZONES DEL RETORNO
Dices que es mucho todo, que algo salió mal en alguna parte de la vida,
tu vida, tu existencia, tus sueños, lo que querías hacer contigo. Tomo un libro
con páginas en blanco y me parece ver a una hermosa muchacha desnudándose para
mí: dice que me ama y no le creo. Entrego el libro al primer hombre que está en
el borde del abismo: toma, no salva, pero ayuda.
Los hombres de caída vertical han transitado tanto para no desear más
nada, es como percibir que, las perfecciones de los planes tuvieron inclusive
fallas. ¿No fueron éstos hechos por seres superinteligentes? ¿Puede un hombre
de poca inteligencia crear algo superior a él? En realidad eso somos: homo
sapiens que creamos cosas increíbles que terminan por dominarnos. Alguien ha
tomado el control y se ha cansado, ha dejado el monitor en estado continuo
mientras nos ha dejado solos en medio de todo, se supone que debía poner orden
y enseñarnos a ser felices. Creo que la historia va así en automático desde
siempre. Unos asumen su compromiso con el ser humano, otros prefieren hacer
dinero y predicar que es la única salvación, el mercader trajo de oriente
alfombra rojas para coronar la élite, sedas finas para muchachas que tienen tanto
sexo hasta preguntarse: ¿qué es la felicidad?
El libro de páginas en blanco está lleno de verdades que en otros
tiempos serán profecías. Temo sobre el poder de un libro en alguien que sepa
pensar. ¿Has leído los poemas de algún escritor brillante que se negó a
publicar sus escritos por saber del poder del alcance de sus palabras? ¡Esos
son los libros de los que todos huyen! Están en el borde del abismo. Alguien los
ha tomado y se ha sentado donde todo es peligro y oscuridad: dice que sólo de
esa manera, el alma se sacude y despierta. ¿El homo sapiens descubrió siempre
así lo existente?
Las explicaciones necesarias nunca llegaron a nosotros, sí, las que nos
aseguren con total seguridad por qué estamos aquí, por qué estoy escribiendo
estos extensos textos o, porque llevo décadas sin dejar de escribir, dime, ¿tú
vives?
Se me otorgaron sumos saberes para estar completo en mi visión. También contemplé
ese hermoso abismo sin miedo alguno, esa gravedad era como la paz en medio de
todo lo incierto y, todo era oscuro, digno de los que se hacen sabios sin saber
para qué. Hacia abajo hay otras realidades de las que sabemos, no hay retorno,
¿quién pues rompería los buenos hábitos para ceder a la insana tentación de
colapsar cuando se sabe, eso a nadie le ha de importar?
Desdibujados los escritos indescifrables donde hace épocas, órdenes
inentendibles describieron sociedades que no se volvieron a repetir: si
fracasaron, explique las razones del por qué sus métodos no se debían volver a
aplicar.
El libro de las páginas en blanco ha ocupado mi lugar en el tiempo, me
he levantado con la fuerza de un titán que pueda mover al universo y, le he
dejado caer, para que sus conocimientos jamás lleguen a manos de personas
astutas y predestinadas al poder. He visto la caída vertical de la historia
perdida sin dudar en ningún momento: otros derroteros deben existir. He caminado,
sin voltear a donde estuve, ese abismo que todos alguna vez hemos conocido y
del cual, sentimos sólo nostalgia, porque es nuestra historia, así sea anónima.
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