¡CÓMO CUESTA ESTAR VIVO EN PERÚ!
100 Grupos de Poder Económico en Perú con 1,242 empresas, con élites
dentro de las élites
-hasta cuándo los políticos arribistas seguirán diciendo en todas las
elecciones que somos un país muy rico
Perú tiene en reservas sólo $90,000 millones de dólares, la misma
cantidad de un solo oligarca ruso o chino
-Carlos Rodríguez Pastor es el hombre más rico de Perú, según la
Fundación Friedrich Ebert y apenas pasa de los $12,000 millones de dólares, el
resto llega a lo mucho a los $1,000 millones de dólares
Tomo mi Cool Fresh y pienso en lo que dijo Antonio Raymondi: “El Perú es
un mendigo sentado en un banco de oro”
-en realidad ni somos ricos, ni contamos con los recursos naturales
necesarios para ser una potencia mundial
-un operador de créditos va a ofrecer dinero a un comerciante informal,
el comerciante en ese momento piensa en que las ventas del día no fueron
buenas, el operador de créditos no fidelizó a ningún nuevo cliente, piensa en
que no llegará a la meta del mes jamás, la tasa de interés del banco es alta,
no puede competir con los que hacen créditos “cuenta gota”, es decir, La Mafia
que cobra todos los días pequeñas cantidades de dinero por préstamos para que
el comerciante pueda hacer su negocio, igual quiebra, el sicario le pega 20
balazos, la Ley no interviene porque las leyes protegen a los delincuentes, no
se hizo el crédito, el operador pensó en volver a trabajar en construcción
civil, si tuviera cupo, si hubieran contratado a los de su gremio, si tuviera
otra vez que recibir tratamiento por la hernia y el dolor de riñones de la vez
pasada cuando metió pico y pala y casi se cae de un andamio de 10 metros de
altura y muere, ¿agente de seguridad otra vez?, no, descartado, lo que pagan,
no alcanza para comer, el operador sabe que debe cumplir con la meta para el
banco, el operador de créditos tiene mujer e hijos, hace tiempo pensó en
dejarlo todo, en perder el alma, ¿manejar otra vez buses de transporte?, no, el
estrés hace que los choferes trabajen un solo día y no quieran volver a manejar
buses de transporte público en la ciudad, el tráfico es imposible a toda hora: “no
hay dinero”, le responde la comerciante que no vendió nada hoy y está pensando
en el venezolano que vendrá en cualquier momento en la moto y no sabe de dónde
sacar dinero para pagarle, hace una llamada por celular, está pidiendo otro
préstamo a otro “cuenta gotas” para pagar el préstamo que debe- se sirve un
plato suculento de caldo de pollo con bastante papa, fideos y su huevo duro-
está pensando en viajar, ¿otra ciudad?, ya estuvo en Gamarra, pensó que le iría
bien en el negocio de las camisetas de la Selección Peruana de Fútbol, pero no
clasificamos al mundial, quebró, ¿aceptar trabajar como negra en una mina
ilegal donde se labora 18 horas diarias?, si al menos fuera bonita para meterse
de puta pensó, ¿en qué ciudad de Perú se puede hacer dinero?, donde fue, era la
misma historia: “no hay trabajo”, tal vez si pidiera otro préstamo para buscar
destino en un mercado de Buenos Aires, porque en Bolivia la realidad ya no es
como antes- le paga a la casera que le vendió el almuerzo, su único alimento
del día, ella le pregunta: ¿mañana también? Es que en realidad nunca son los
mismos comerciantes, la gente va como gitanos de ciudad en ciudad, ni siquiera
le alcanza para pagar por un plato de comida en un comedor popular- está
recordando que al hijo de su vecina del mercado lo volvieron a meter preso por
tener vínculos con el hampa, todo por el sucio dinero, no hay para comer, no
hay para alimentos, el banco va a embargar todo, ¿para qué quiere el banco un
lote cercado con piedras sobre piedras en la periferia de la ciudad?, los
medicamentos son caros y ella sigue engordando a pesar que sólo come una vez al
día, le han dicho que en las minerías ilegales pagan bien pero se pierde la vida
y no hay garantías
-el operador de créditos no logró hacer un solo crédito ese día, está
desmoralizado, viene Navidad y sabe que la gente va y viene en las calles
céntricas de la ciudad sin haber comprado nada: comercios llenos de productos
navideños pero nadie compra, se vende poco, todo al pierde, ¿para qué quiere el
banco productos navideños, dónde los va a almacenar cuando no tenga más qué
embargar?, prende un cigarrillo, el mismo que prende todas las mañanas cuando
sale de su casa para comprar el pan luego de los reclamos de su mujer por la
falta de dinero- ella ya no es bella como antes, el amor, gran cosa el amor, es
que de verdad fue feliz, pero otra cosa es tener hijos y ser responsable de
éstos, ¿vuelvo o no vuelvo?, siempre se hace esa pregunta cada vez que sale a
comprar el pan y prende un cigarro por la angustia- una camioneta perifonea y
reparte volantes de un candidato a la presidencia de Perú, él sabe que no
cumplirá sus promesas de campaña, ¿por quién voto ahora?, nos han mentido
tanto, piensa
-¿2 semanas y sin haber cerrado créditos?, le dice su supervisora, baja
la mirada, su enfado es notorio, su jefe le pedirá explicaciones de inmediato,
no le pagan para dar esas respuestas: “si no cerramos créditos, nos sacan del
puesto a todos”. El amor es eso, hace creer que todo se puede, que el mundo es
posible de ser enfrentado con todas nuestras fuerzas, el jefe de la supervisora
recuerda en ese momento que los métodos anticonceptivos no funcionan, pero
siempre está erecto y, su mujer, siempre quiere tener sexo, no, ¿otra vez a
repartir recibos de luz en calles donde hay perros que le hacían la vida
imposible?, eso no era vida, le entregaban 2,000 recibos desordenados que él
debía poner en orden durante toda la noche para luego de un descanso de pocas
horas, salir bien temprano a repartir los recibos: ¡esto no es vida!, ¿para esto
estudié 5 años en la universidad?, ¡bah!, en realidad en esa universidad nunca
se estudió nada, el autoengaño, saber que pagando la pensión aseguraba aprobar
el semestre o acabar la carrera: los ojos tristes de sus padres que dieron
todos los ahorros desde que él nació para que no consiguiera trabajo para al
menos tener una vida sin problemas económicos
-la mujer del operador de créditos dice que está cansada de vender
gelatinas a los compañeros de clases de sus hijos, ya se le están acabando las
energías y el buen ánimo, está pensando seriamente en que toda la familia se
vaya al campo a cosechar las papas, al menos dan de comer, ¿los estudios’,
¿para qué sirven los estudios?
Keiko Fujimori tiene la culpa de todo, eso dicen las redes sociales, lo
que no dicen las redes sociales es que los Grupos de Poder Económicos en Perú
no saben de dónde sacar dinero en un país donde no hay dinero
-era un buen trabajo ese de ser recolectora de basura con los camiones,
pero cambiaron de alcalde, se acabó “los buenos tiempos”, ¿son buenos tiempos
recoger basura en los camiones del Municipio?, hace dos días atrás fue a pedir
recomendación para barrer las calles, la paga es buena al menos, un barbijo con
lentes y un sombrero, suficientes para no ser reconocida por nadie, eso pensó
la supervisora de los agentes de créditos que no lograban cerrar operaciones
crediticias en la ciudad
Este año no hay pavo, a lo mucho pollo y ¡Keiko tiene la culpa!
-¡Ni de a vainas!, no pienso volver a trabajar de chofer para ingenieros
en las minas, es un infierno manejar en carreteras donde sólo entra una
camioneta y uno se cruza con camiones de carga pesada y entonces, ahí sí, uno
se pregunta si eso es la vida, porque si uno no rinde, te despiden, ¡qué las
AFP´S devuelvan todas mis aportaciones!, pero las AFP´S son del banco y, la
gente prefiere guardar su dinero en sótanos de sus casas, el banco cobra mucho
por los ahorros, cobra hasta por retirar pocas sumas de dinero, qué hago,
piensa el mismo jefe de la supervisora con quien trabaja para el mismo banco
“No más pobres en un país rico”, dijo Pedro Castillo, la pregunta es, de
qué riqueza habló
-¿y si me asocio con los cobradores venezolanos para hacer las cobranzas
“cuenta gotas”, no, eso es prisión, pensó el operador de créditos, bueno, al
menos en la prisión me darán comida, techo y hasta un sueldo, sé que es poco,
pero eso alcanzará para mantener a mi mujer e hijos…
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