EL AUTOSTOP ES GRATIS, EL MUNDO TAMBIÉN
Estaré frente al mar como una esperanza he pensado mientras contemplo lo
que recorrí estando frente al mar como una esperanza
Los brazos de ella me esperan sin que los relojes o las menstruaciones
logren cerrar ciclos porque cuando tocas el alma de alguien, sabes que estás
vivo allí
-en una novela extraña para los de poca vida, alguien escribió lo mismo
que pienso y temo haber hallado un maestro que me enseñe a vivir, pero en mi
asombro, al leer el nombre del autor del texto, he descubierto que soy yo en
otro tiempo de hace tiempo cuando me adelanté a lo que ahora sienta y, sé, soy
yo en una naturaleza atemporal, la valía de la esencia, de ser constante en lo
que soy
Supondré que más allá de los cielos algo fascinante se me tiene vedado
revelar o estar ahí sin tener que dialogar con esas estrellas que lo tienen
todo menos lo que un homo sapiens tiene: verbo. Y no estoy hablando de dios
alguno.
-era como volar dentro de la memoria colectiva de los que me han leído y
se han recordado de esa tarde o noche, cansados y sin ánimos para continuar,
porque de pronto auténticas frases dieron sentido a todo y, sin querer, hubo
una razón qué recordar, un propósito sagrado que como juramento, es superior al
destino que se empeña en todo, menos donde no puede llegar: al corazón
Y me paré en medio de las avenidas principales de la ciudad y hallé
razón para sentarme en medio de las personas, en plenas veredas, no es que no
tuviera a dónde ir, mis sensaciones me dijeron: ¡alto!, ¿y si ya has llegado? Prendí
un cigarrillo mentolado y me di cuenta que la gente seguía su marcha, nunca la
gente repara en su alrededor, lo extraordinario no fue hecho para los ojos que
contemplan todo pero no lo verdadero
Nadie dijo nada, ningún policía me llamó la atención, esperé la noche,
creo que eso se llama: libertad
-es como hacer el amor sin saber el nombre de la muchacha que se entrega
y ama por horas, (los que hemos vivido hasta ahí, sabemos que son experiencias
muy comunes)
-igual, el pasaje hacia ninguna parte no tiene precio, es gratis, sólo
es cuestión de declararse completamente loco para no tener prejuicios, esos
arraigos donde queremos los mismos atardeceres son perdonados cuando la cena
está servida y hay gente que nos espera para necesitarnos
-una u otra ruta sin miedo, suficiente como para que nadie se atreva a
preguntarle al que vé con claridad, es que algunas frases te dan fama de
inmediato o, los silencios son una religión como una forma de vivir para llegar
bien lejos: lo siento, no hablo tu idioma
Llené mi memoria también de melodías, creo que todos hacemos eso
-pero estoy hablando de la memoria que soy yo para los que me leen,
estoy dentro de conciencias que sólo quieren leer textos afables que les hagan
olvidar lo duro que fue llegar a la noche: un auto en el camino al cual se
arroja una persona es una forma de decir: ¡hasta aquí, adiós mundo!, ¿quién fue
el escritor malvado que escribió eso?, sin duda alguna no soy yo
-manuales para ser feliz en el momento de los prados verdes que
comunican a oleajes de océanos donde los poemas del viejo barbudo estorban, las
visualizaciones no saben de palabras ni las buscan, en el horizonte hay deberes
inmediatos para no irse de aquí, ¿has pensado lo mismo que yo?: hallado el
amor, como fuera, en autostop, llevarla allí y sólo ser felices, porque los
boletos de viaje son gratis: una pareja de amantes tirando dedo en la carretera
hablan de un amor fuerte que el mundo no pudo vencer o, lo que será un recuerdo
para siempre
No es dónde está ni cuándo es el momento: el conglomerado de personas
que se aglutinan para escuchar al poeta maldito, al poeta vital, no quiere
aprender nada de lo que escribe, están presentes sólo para entender que lo que
debe lograrse contra todo, se logra, inclusive cuando se trata la eterna lucha
de ir contra el destino
-era una novela muy extraña que dice cosas muy bellas y hacen dar ganas
de estar muy vivo, por eso mi asombro fue mayor, esa novela la escribí hace
tiempo, en otro tiempo, como adelantándome a los sucesos, no, no me equivoqué:
¡escribí bien, muy bien!
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