EL SISTEMA INVENTÓ EL AMOR PARA QUE SEAS SU ESCLAVO
¿Y ahora qué hice?- la muchacha estaba con el cabello teñido de colores,
entre rubio, pelirrojo y fucsia, cuando le increpé ello, respondió que estaba
así para su hombre. No me agradó, después pensé: me esperaba, se echó perfume
muy agradable, su hombre era yo.
Por qué debería renunciar a mi plácida soledad. He peleado mucho para
estar en paz, las mujeres sólo supieron ocasionarme problemas, dolores de
cabeza y angustias, ¿debería trabajar como un negro para mantener a quien no
elegí?, porque tampoco quiero elegir, me vale un carajo que tenga casi 55 años y
para muchos eso signifique haber perdido el tren.
No necesito amor. Es así de simple.
Si por décadas fui condenado al ostracismo y a la incomunicación, por
qué debería ser alguien que necesite amor. A fuerza de destinos no elegidos,
amo mi soledad, no el compromiso o tener hijos.
¿Es una ruptura contra lo establecido?, por qué debería tener una
relación de pareja, si 5,000 muchachas de la vida alegre que me complacieron en
todo lo que alguien superior a un Marqués de Sade disfrutó del sexo sin que pudieran retenerme, por qué tonta razón ahora
estuviera urgido de tener muchacha joven como para estar acompañado.
Salí del local y medité en lo frágil que es la mente de las personas,
aún no entienden que el amor es una invención a la cual nos fuerzan buscar,
para luego, en la decepción total, terminemos por maldecir nuestras
existencias.
Sentado frente a mi ordenador en mi dormitorio estudio, escribo con
total placidez, ya se le pasará, pienso, igual ellas me enseñaron eso, que ya
se me iba a pasar, porque también busqué el amor y, cuando creí halarlo, sólo
desdichas que no sopesaban la balanza ante el placer, recibí a cambio.
No cedí a ser un esclavo del sistema.
El amor es una invención del sistema: lo creó para que fueras su
esclavo.
Estoy fuera de todo esto, escribo, mi vida me pertenece, no temo a
envejecer ni a que mi apellido no se perpetúe, soy feliz así, está demás decir
que mis lectores me entienden.
Comentarios