EL VACÍO LEGAL DEL SISTEMA



Estamos jugando a la democracia, derrochamos dinero entre todos los candidatos mientras vemos cómo se les hace agua la boca. El dinero, ¡el dinero! Nos hacen llamar los Amos del Mundo. También dicen sabiamente que, sólo aquel que es millonario, no le interesa el dinero. Nosotros tenemos todo el dinero del mundo. Es cierto, estamos jugando a la democracia, nos divertimos viendo a las personas todo lo que son capaces de hacer por eso que despreciamos nosotros: el dinero

Hemos llegado hasta aquí, porque hallamos antes que ustedes “el vacío legal del sistema”. Dinero, mucho dinero para que empiece el espectáculo, ¡oh, sí!, sus promesas que ni ellas se las creen, tampoco sus militantes: promesas generosas de dinero fácil con lobistas, trabajo en el aparato del estado, comedores populares y ayudas a los más necesitados. Pagamos a los medios de comunicación, a las redes sociales, juntamos a los S&Q 500 y aceptan nuestras condiciones, tenemos el control, ustedes también lo habrían hecho, lo hemos visto todo el tiempo, no son diferentes a nosotros. Da igual lo que suceda en la fiesta democrática, da igual quién gane, las reglas las ponemos en todo el mundo, inventamos cantantes contestatarios, escritores con ideologías contrarias a nuestra postura, pagamos a todos, hasta a los opositores.

Cómo aprendimos tanto en tan poco tiempo. Sólo supimos reconocer el patrón de la historia, los ciclos de ésta, en qué momentos hubo rupturas, como el progresismo de las revoluciones industriales, las grandes guerras mundiales, cualquier forma de gobierno, la financiamos, le pagamos a un escritor fantasma para inventar al enemigo, escribieron Los Protocolos de los Sabios de Sion. Ustedes, los que leen, por supuesto que no le dieron validez al texto, mas hallaron una razón para sacar ventaja, ¡hay un enemigo que se adueñó del mundo, a él!

¡Oh, sí!, pero si no están tranquilos si algo no sucede. Puede ocurrir una gran tercera guerra mundial y rogarán por paz y, cuando llegue esta, protestarán por estar aburridos, así les demos un modelo de convivencia que funcione para todos. No, la felicidad no es suficiente, menos el placer o la gloria, siempre están al asecho de algo que deba ser descubierto, algo que les dé sentido a sus vidas. ¿La sabiduría para disfrutar de la vida?, no, no hay que ser genios para darnos cuenta que, en nuestra historia humana, hay personas excepcionales, el resto sólo quiere dar rienda suelta a sus primarios instintos.

¿Humanos autodestructivos? Diré, no, humanos atrapados en su propia naturaleza, sin poder entender por qué se comportan neciamente, tampoco quieren hacerlo, nadie quiere respuestas que solucionen vidas o el mundo, eso puede esperar para los que les toquen escribir libros que serán premiados pero nadie leerá.

Dinero, ¿para qué?, no importa la respuesta, nadie tiene por qué fijarse si tiene o no respuesta esa pregunta en relación al dinero, sólo dinero, en exorbitantes cantidades, para ponerlo en los pisos donde estén en bragas, muchachas de la vida alegre, para botarlo desde lo alto de un helicóptero y contemplar el espectáculo desde el cielo: multitudes apretujándose por el dinero.

¿Qué me ofreces para ser tu militante en tu partido? Gana el que ofrece más, gana el que da más beneficios y privilegios.

La pregunta en democracia siempre fue: ¿y tú qué me das para que vote por ti?

Somos los que hemos hallado el vacío legal en el sistema, acumulamos todo el dinero del mundo, no somos diferentes a ustedes en nada, nos sentamos frente al visor a manera de Un Gran Hermano, del resto se encargan ustedes, total, es su show y, sabemos, si hubiera injusticias o muertes, lo primero en preguntarse sería: ¿qué habas se cuecen ahí?

Cada elección debe ser una historia nueva, así el homo sapiens sea siempre el mismo, de lo contrario los científicos se escandalizarían afirmando: ¡no existe la evolución!

Y si hubiera guerras, la razón hallaría argumentos para ser indiferente.

Son pocos los que de manera visceral y con bases muy razonables, se han enfrentado contra todo, el resto, la masa, está enferma de aburrimiento, ¡a ellos como a Blas Pascal! Total, el Carpe Diem siempre fue una consigna, nunca una emoción viva y, lo peor es que el homo sapiens es incapaz de pensar por sí mismo, adoran las consignas generacionales, ¡eso les dá sentido a sus vidas!, prefieren una respuesta fabricada por nuestros geniecillos a quienes dimos todo para aportar ideas, ideas y más ideas, si lo que existe es un pánico a tener autonomía mental, el miedo a pensar diferente no es algo que se explique con la antropología, es sólo el reconocimiento de las limitaciones personales y, alcanzar el saber, toma muchas generaciones y toda una vida, a un precio que es impagable, así pues, ¿quién quiere la gloria?, si se vino a este mundo con espectáculo garantizado, así sean siempre los otros los que pasen hambre, los que pierdan sus derechos, los que guarden silencio, ¡esos apasionados y románticos que aún no entienden, están luchando en solitario!, y esas luchas estorban en las butacas, son vivencias pasadas donde casi todo un continente desapareció, siempre algo nuevo, diferente, que cause gracia, risa, miedo, emociones muy fuertes, intensidad de la vida en todas sus extensiones. ¿Se han dado cuenta que esto es el homo sapiens?

A nosotros no nos culpen, sólo llegamos primero donde ustedes nunca quisieron ir. Esto lo explica todo, si acaso un niño pregunte: ¿dónde está dios?, dándonos sugerencias para nuestros planes, antes que sea oficial y obligatorias la locura y la irresponsabilidad, en eso que ustedes cada cierta generación explican como: Nuevo Orden Mundial, narrativas pagadas llegadas a tiempo, antes que empiecen a maldecirnos, no porque la riqueza esté mal distribuida, sino, porque este mundo sea una mierda, por carecer del morbo tan necesario para la humanidad de ustedes.


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