ESTOY DENTRO DEL 3% DE LA POBLACIÓN MUNDIAL QUE RESISTE


 


Hace décadas salí del sistema: no consumo lo que todos consumen, en mi austeridad creo en el alma, ¿la conservas aún, o ya la vendiste? Niego todo tipo de servidumbre al sistema, estoy dentro de éste, pero no hago lo que ordena, opto por la autonomía de mi pensamiento sin alterar un orden donde no estoy. Me siento a fumar un cigarrillo mentolado a la puerta de mi apartamento y contemplo cómo el mundo se despedaza por tener un lugar en el statu quo. No se trata de haber elegido y estar en franca rebeldía, entre ser un esclavo o ser libre, opté por lo más difícil, ser libre, soy el escritor que se declara totalmente solo en el Cosmos.

En el silencio sólo pensamientos agradables se pueden tener, pero pocas personas soportan el silencio que hay en su interior. Alguien me dijo hace tiempo que sólo hay caos en el interior de las personas.

Esas evasiones cuando todo se destruye me conllevan a no poder contener mi impuso a escribir. Es como decirte que no recorrí el mundo y el mundo entero soy yo, es como escuchar a las personas para escuchar las palabras que antes fui, es como si abarca a toda la humanidad en mí. ¿El dolor?, háblame mejor de aquellas personas que están luchando por sus vidas en los hospitales, háblame de situaciones reales donde hay familias enteras que no pasarán una decente navidad, no porque falte dinero o personas en la mesa: hay valores que no pueden ser reemplazados por nada.

El luchador que debía inspirarme sólo tuve que ser yo. En el momento más difícil, el que pretendió de sabio, no contó con que yo tuviera las palabras que se me negaron para poder seguir aquí escribiendo.

Déjenme decirles que son de la puta madre y, por eso, no me meto en sus decisiones. Cada quien madura a su tiempo y, temo decirles que eso demanda esfuerzos sobrehumanos. Es como contemplar a las personas imbuidas en sus propias preocupaciones sin percatarse que hay algo más allá de todo esto. También quisiera creer en ello, que hay algo más allá de todo esto, que el propósito buscado no es vano, que el Cosmos tiene un sentido coherente que justifica todo. Pero muere gente en todas partes sin que nadie haga justicia. ¿Has pensado en el terror de las personas antes de ver el mundo en total soledad?

Hay soledades donde se resuelve todo o empujan a la destrucción personal. Opté por resolverlo todo sin miedo alguno, ya es una vieja costumbre en mí. Darme una pausa antes de proseguir el camino más duro desde el lugar donde no me muevo, es como responder aquello que nadie quiere escuchar. Me siento en silencio, no hay seres liminares en este lado del mundo para compartir silencios, apenas personas que buscan algo que les llene el vacío por breves momentos: ahondar en la experiencia humana, ¿comprender su condición?, mira que nunca entenderás a las personas en su actuar, hacen cada cosa de la cual nunca se arrepienten y, eso es como quedarse en la mitad de la calle, con una botella de ron, solo, en medio de mucha gente que también siente lo mismo, sin que se pueda remediar nada.

Dices que la amas, pero prefieres no amarla. Dices que la paz es lo ideal, pero estás en medio de la guerra como todos. Qué es mejor: una billetera llena de dinero o, la calma donde los enemigos prefieren no acercarse. Entonces dime, a quién amas, cuando no hay un manual para saber amar: todo es igual, procederes iguales, historias semejantes, palabras comunes, juramentos descubiertos que son milenarios. ¿La soledad?, y si ésta fuera otra forma de responder al dolor. Lejos de todo, es como mirar hasta donde empiezan nuevos caminos y, un siempre está lejos del destino: ¿si das mil vueltas al mundo, el errado eres tú? Basta con quedarse en un solo lugar y sentirse augusto.

De sabios, místicos, poetas íntegros y monjes, sólo la gente curiosa a veces quiere saber, será porque todos los fines de semana se toca fondo, ¿alguien tendrá un poco de esperanza antes de decir: se acabó todo?

Es que todos vemos al mundo desde donde estamos, con o sin privilegios. El mío es poder escribir y espantar al silencio. En la Edad Media hubo mucho silencio, ¿no pensó la humanidad todo lo que ahora es real? ¿No quemaron vivos a los que no pudieron contener sus palabras? Lamento decirles que el ser humano reacciona cada cierta cantidad de siglos, no de inmediato.

Al ver el mar, algo extraño he vuelto a sentir, sólo cerré mis ojos y sentí su bramido y fuerza: no habla, los únicos que hablamos somos nosotros y, eso, mi estimado lector, toma muchas décadas, ¿qué?, aprender a hablar lo que es necesario hablar.

Somos las palabras inconclusas, tiempos arrebatados por lo no elegido, esas palabras que se quedaron a mitad de camino y que se manifestaron antes que todo finalizara, sin tampoco saber por qué.


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