LA MAFIA


 


De hace miles de años pasados, hubo un hombre que se dedicó por entero al sexo, alguien que descreía de todo culto junto con sus mujeres y su pueblo, estableció normas, leyes, sin que rindiera ofrendas a nadie.

Llegar a los 100 años y hacerle el amor a sus miles de mujeres era lo mejor que pudo haberle pasado.

El origen de la historia puede ser más escabroso de lo que la humanidad pueda pensar.

¿Tomar un libro, así sea sagrado, sabiendo que lo escrito está lleno de mentiras?

-las personas buscan arquetipos para emularlos, Hollywood sabe bien eso, como Netflix: las personalidades se fabrican, se adquieren, personas enajenadas tienen mucho miedo a saber quiénes son

-las mujeres nacieron con libretos aprendidos, no es que todas sean iguales, no saben quiénes ser, no existen Las Nuevas Mujeres

-en los psiquiátricos hallé la lucha por la autenticidad, entre ser ellos mismos o, ser condenados por el orden establecido que condena lo original o genuino, no, no, no está permitido ser uno mismo en este mundo

La corrupción no es algo que apareciera como reza la leyenda en El Paraíso, esos son escritos dejados por Moisés- en realidad se sabe tanto hoy gracias a internet que, dudamos si realmente él existió- ¿es un gran plan todo esto?, porque los judíos son los dueños de la Oligarquía Tecnológica

Hace unos milenios atrás, alguien que negó la circuncisión y era hábil en los abortos, fue dichosamente feliz, sin necesitar de dios alguno, tuvo mujeres como se le fue permitido a Buda, ¿casi 30,000 esposas?, quién pues condenaría lo más bello si la felicidad es eso precisamente: el sexo

Desde esas épocas, antes que se secuestraran los pensamientos de la humanidad, una mujer estropeó los planes de este hombre que se hizo llamar desde entonces: Abraham.

Agar, anhelosa de tener un hijo de tal semental, con otra sabiduría superior al hombre que a sus 100 años seguía teniendo sexo las 24 horas del día y nunca envejecía, le dio un hijo, desencadenando la ira de Sara, esposa oficial del hombre centenario y dándole también otro hijo varón, desde entonces, todas sus miles de mujeres rompieron las reglas y se preñaron.

Abraham, el hombre centenario que nunca necesitó de un dios para ser feliz y pedir permiso para vivir, escuchó el llanto de sus hijos y mujeres al ver que tenían hambre y necesidad de lujos, alteró la historia para decidir ser el padre de las religiones abrahámicas y, de ser un hombre destinado a gozar eternamente de los goces de la carne, inventó a un dios, una religión que sería ahora global, leyes, mandamientos, castigos y condenas, de algo tenía que vivir: impuso los diezmos, eso que los infiernistas acusan como El Seno de Abraham.

Guerras, profetas, mesías y vulneraciones de consciencia, artistas famosos, narrativas de una historia universal que no debió ser…

La historia no tuvo el origen que todos piensan, es muy tarde para desandar tantos yerros y mentiras a lo largo de milenios, desde esos entonces donde el ser humano fue muy feliz, para ahora estar todo desbocado y perdido, si todo origen corrupto, desencadene sólo más corrupción y, un orden mundial, donde en nombre de sus sacrificios y dioses, lo único que importe sea el dinero.


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