SALA DE MEDITACIÓN
La cosa no va bien, pensé que vendiendo cerveza haría dinero. La mujer,
los hijos que sólo saben crecer y pedir, pedir, pedir dinero, cómo carajos hago
dinero aquí, ¿alguien me puede decir?, ¿para esto estudié Literatura?, porque
sepa usted bien, no soy un analfabeto o iletrado, sepa usted bien que fui
catedrático en una prestigiosa universidad y sí, hasta auto tuve, auto del año,
sépalo bien, ¿ah?, vieja, en esa mesa quieren dos más, sabes cómo es el flaco,
ese termina siempre por pedir fiado, es buen pagador, pero no se te ocurra
darle fiado, cerveza fiada, cerveza no pagada nunca más, ¡por adelantado vieja,
por adelantado!, ellos conocen bien las reglas, pero me preguntaba usted quién
fui yo, ah, un erudito, alguien que podía leer en alemán clásico a Kant, ¿sabe
usted alemán?, porque también fui guía de turista, la cosa iba muy bien, sobre
ruedas como se decía en los tiempos de Juan Rulfo, qué, ¿no sabe quién es
Rulfo?, vaya que la gente no sabe nada de las revoluciones que hubieron en
América después de las guerras de la Independencia, olvídelo, sí, me iba bien
como guía de turistas, claro que me iba muy bien, tan bien que me compré un
lote y con mis ahorros, terminé por construir esta pequeña casa que, qué, que
no tiene terminado el segundo piso, ¿y qué esperaba?, la vieja pensó que era yo
un buen partido, en primera me invitó un whisky de etiqueta azul y todo lo
demás me conduce a la conversación que tengo con usted, hijos, cambiar pañales,
horarios de trabajo que ya no podía asumir, la pérdida total de la libertad, me
gasté todo el dinero ahorrado para un futuro en Berlín, sí, porque aunque usted
no lo sepa, también quise hacer cine, la cosa iba bien, estaba por conseguir
una beca, esas becas que dan el Ministerio de Cultura, carajo, cómo se va al
carajo la vida todo por una noche donde uno borracho, bota la leche dentro de
una mujer, ¿que la amé?, fíjese que ese es un tema que me intriga, porque mucha
gente me habla del amor y me parece que me hablaran de cosas que no existen,
los veo como si fueran orates o gente sin mucha razón, qué, ¿el amor existe?,
¡huevadas!, no me venga con ese cuento, ¡vieja!, ¿te pagó el flaco?, vé, ¿a eso
le llama amor usted?, ni me hace caso, no me respeta, encima la preñé 3 veces,
yo, todo un catedrático en una universidad de prestigio, sí, bueno, no sé si de
prestigio, pero, ¿a quién carajos le importa si la universidad donde uno
estudia es de prestigio?, ¡a las universidades se van a hacer relaciones
sociales!, esos señoritos van a reclutar a sus empleados en las universidades,
¿sabes que en estos tiempos, las universidades son grandes centros sociales?,
allí mandan los padres a sus hijos, una vez de haberse enterado que los ricachones han mandado sus herederos a la universidad para que tenga aduladores y acatadores, claro
está, con el fin de darles trabajo en la empresa de sus padres, qué, por favor,
yo no inventé la vida ni el mundo, bueno sí, la cerraron, justo cuando el
destino me volvía a sonreír, cerraron la universidad, lo sé, era un escándalo
entrar en ella, ya, ya recuerdo, se dedicaron a tomar, en las afueras, esos
huariques de mierda me cagaron la existencia, le juro que volví a sonreír y que
miraba la vida con esperanza, así no hubiera conocido el amor, qué, ¿que esto
también es un huarique?, oiga que no le permito tremenda insolencia, sepa usted
que soy Doctor en Humanidades, ¿sabe cuánto esfuerzo demanda devorar libros,
estudiarlos, entenderlos, para ser un Doctor?, qué, ¿no sabe qué es eso?, ¿no
sabe qué es rendir un examen de grado?, ¡no!, hombre, no, no se vaya por favor,
no quise ofenderlo, usted es diferente, me escucha, poca gente lo hace, nadie
me escucha, usted sí y eso es poco usual en mi vida, a nadie le interesa lo que
me pasa, mucho menos cómo fue mi vida, quien fui.
Sí, su historia es interesante, no sé de qué me está hablando, ¿Doctor,
me dice?, y encima sabe alemán, bueno, la verdad es que también soy un tipo
solitario, y siempre me da sed, todas las tardes bebo, pasé por aquí, lo vi
sentado a la mesa bebiendo solo y, decidí acercarme, los hombres solitarios que
se sientan a beber solos, son los que tienen historias más interesantes, mi
vida no es extraordinaria, no hice grandes cosas como usted, soy un simple cajero
de un supermercado o, bueno, lo era, ¿sabe?, había dejado de beber desde que conseguí el
trabajo, sabe que no es fácil conseguir trabajo hoy en día, pero esta maldita
cerveza, ayer no pude más, tomé una cerveza, le juro que iba a tomar una sola
y, no paro desde ayer, hoy me botaron del trabajo, vaya, ya fui otra vez, ¡salud!, pero dígame, ¿no le parece
poco prudente que siendo usted el dueño, no diré huarique, porque se me ofende,
digamos, local, no le parece reitero la pregunta que no debería beber?, total,
el que vende cerveza es alguien que tiene bajo control la bebida.
Fui un gran bebedor en la universidad, dejé el alcohol, me ayudaron en
AA, era El Padrino, ayudaba a los que querían beber y los llevaba a antros o
huariques como éste para darles moral y hacerles sentir que se podía vencer al
alcohol. Está usted hablando con El Padrino, El Padrino que se fue a la mierda
por haber hecho dinero y por tanto, haber atraído a esa mujer que ve usted, la
trato de “vieja” para que me diera 3 hijos y una vida muy desdichada.
El tipo se me quedó mirando seriamente para finalmente decir: vaya que
tuve razón, los borrachos solitarios sí que tienen las mejores historias para
ser escuchadas, estuve conversando con un pobre alcohólico que se inventa
historias y tuvo un pasado glorioso donde hasta inclusive fue El Padrino.
El tipo empezó a reírse, señor policía, se estaba burlando de mí, por
eso lo agarré a puñetazos, no pensé que se me pasaría la mano, pero, ¿ya
reaccionó en Emergencias del hospital?, qué, está muerto, ah, no, son sólo
lesiones, pero, ¿usted sí me cree, no?, ¿no, no me cree?
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