ANTI-STABLISHMENT
Así que eres escritor, afirmó el catedrático de Arquitectura que tuve
por el año 1994, eras un flaco, lector, rebelde, con ideas cuestionadoras. En realidad
no sabía que ocurría en la facultad, la mafia no sólo puede habitar en los
mismo sellos editoriales que contratan a escritores fantasmas para otros
autores, también puede estar en centros de estudios donde uno va para aprender.
Las enseñanzas son desalentadoras: si te quedas, aceptas nuestras reglas, sino,
estarás condenado al ostracismo.
Me quedé en el ostracismo, no podía aceptar lo inaceptable: un muchacho
que cree en los libros, espera lo mismo de la cátedra. Pero ellos dejaron de
creer hacía mucho tiempo en lo que enseñaban.
No puedes contener el genio de quien vé con detenimiento el error y al
querer solucionarlo, todos se oponen por el miedo a ser descubiertos: los
mejores nunca están en el lugar que merecieron estar, ¿recuerdas que escribí
líneas arriba sobre el ostracismo?
Siempre los libros serían un lugar para volver. Me decían los muchachos
de mi generación que más se aprendía hablando, que los libros no les enseñaban
nada. Cuando vi tesis que sirvieron para la licenciatura de muchos egresados,
volví a hallar los errores que señalé, debían ser solucionados: ortografía propia
de analfabetos, pensé, están en peligro, no saben interpretar con propiedad la
Ley. Después supe que el dinero puede comprar a los jueces, cuando comprendí
eso, también supe que aprendían más hablando para saber cómo transar con el
sistema.
Un ladrillo más en la pared, premios pagados, reseñas compradas,
engaños, automentiras en detrimento del conocimiento: el reflejo en el tiempo
de saberse equivocados por no haber enfrentado los errores que acusé.
¿Quién quiere ir contra la establecido cuando no existe otro orden
mejor? Las propuestas siempre terminaban por corromperse. Era el único que
podía pasar el día entero estudiando, escribiendo y soportando largas horas de silencio,
introspección, reflexión, soledad, sin tener miedo a perder la razón.
¿Y si te empiezan a perseguir por tus ideas? Contemplaba a los ebrios
muy desengañados de todo, inclinados hacia lo más abyecto: esos eran los que
hablaban de revolución, los que leían una y otra vez pequeños manuales de Marx
y Engels. No, no es que hubieran hallado la solución al mundo en esos textos,
habían encontrado la manera más cómoda para tener dinero para drogas y putas. Esos
eran los chalecos de los líderes que postularían a las elecciones en una
democracia donde el poder está diseñado para hacerse rico impunemente y luego
terminar presos. ¿A eso le llaman política?
Las muchachas no admiran a los Poetas, piensan que están perdiendo el
tiempo, prefieren por ejemplo a los que participan en carreras de autos, los de apellidos
notables que les harán el amor una noche, para luego dejarlas y dejar pasar a
la siguiente. ¿Qué clase de inteligencia femenina es esa?
¿Es Poeta?, que sea mártir entonces. Así deciden sin que te enteres si
es que has tenido la osadía de mostrar tus poemas. ¿Sabes qué es ser Poeta?,
recordarás esta palabra cuando tengas que soportar el destino de los
maldecidos.
“Hasta el más tonto se llenó de dinero con ese Presidente”, me comentó
en un bus, un hombre entrado en años, dándome a entender que el mundo marcha de
esa manera. Lo mismo me dijo un ex Decano: no se trata de leer muchos libros,
se trata de ser millonario, así se demuestra cuán inteligente eres. Creo que él
no entendía que los hombres más ricos, siempre empezaron con grandes capitales
heredados en vida por padres que se vinculaban con los amos del mundo.
La oportunidad puede ser una muchacha muy bella y un trabajo que no te
hará feliz. Cada muchacha viene con un trabajo conseguido. Digo con autoridad:
las oportunidades aparecen todos los días, así tenga uno casi 55 años,
entonces, te pregunto, ¿aprovechaste la primera oportunidad que apareció, u observas
como yo cómo es el patrón de la historia?
“¿Eso le vas a enseñar al hijo que tengas?”, el muchachón se quedó
perplejo, tomó conciencia que estaba cercano a ser padre, que el tiempo de
juventud para él se estaba acabando. “Es que, ¿no es suficiente con lo que sé?”.
Nunca es suficiente le refuté, tu hijo te va mentar la madre y le vas a dar la
razón.
No es que sea un descreído en los mecanismos del sistema, sucede que a
nadie le agrada lo que nos toca vivir, ante ello, mi presencia es un aviso
constante, si me han de hablar, debe estar a la altura de lo que represento: un
escritor que no ha transado con el sistema.
La soledad es más intensa por lo tanto, pero eso no quiera decir que uno
se sienta mal. Es mejor vivir lejos de falsas amistades, no todos cuentan con
el privilegio de estar en el ostracismo y ser un pensador libre. Es mejor a ser
alguien que está en todas partes con mucha gente y exige a cada momento le
digan si está haciendo lo correcto.
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