EL HOMBRE QUE HABLA MILES DE MILLONES DE VECES MÁS RÁPIDO QUE EL RESTO
De estos conocimientos, poco se habló en los orígenes de los tiempos,
del por qué se utilizó instrumentos musicales rudimentarios, como si de esa
manera, quisiéramos comunicarnos con lo divino.
Qué es lo divino sino la intuición de nuestros sentidos de algo
superior, algo que sólo puede ser concebido por el ser humano.
Somos un Cosmos que evoluciona constantemente. Cada uno de nosotros
contiene restos de estrellas condensadas que en algún momento explotaron. Era inevitable
por tanto que el homo sapiens apareciera dentro de todo esto orden cósmico.
La vida busca a la vida y ésta se retroalimenta de la vida misma y,
nosotros somos vida, vida que buscó desde hace miles de millones de años,
manifestarse. Y evolucionó el Cosmos hasta algo llamado cerebro, como expresión
máxima de todo aquello que existe en lo inconmensurable y necesita verbo,
palabra, para su constante transformación. Un ser liminar es aquel que cruza
umbrales de desarrollo o evolución, transitando entre lo desconocido, siempre
hacia algo superior, a eso le llamamos lo divino, la consecuencia de un Cosmos
que sigue evolucionando a través de nosotros si es que el cerebro tuvo que
desarrollar el habla, para poder transmitir los conocimientos obtenidos, para
haber podido desarrollar la original tecnología de la palabra, hasta lo que
ahora es la informática y las IA o algo más evolucionado, según la vida misma
que busca mecanismos para su propia plenitud: el interfaz o conexión entre lo
humano y lo creado por el mismo humano, una expresión superlativa del
conocimiento, del cómo evoluciona el Cosmos a través de nosotros, es decir,
tener un microchip en nuestro cerebro que sea un interfaz que se comunique con
ordenadores de mucha potencia de velocidad o memoria, como grandes bases de
datos donde esté todo el conocimiento humano, sean desde las ciencias, artes y
tecnologías.
Somos la vida misma evolucionando de manera constante. Hemos alcanzado y
alcanzaremos lo que debemos alcanzar. Y esto no es algo que esté en nuestro ADN
de manera azarosa, el ser humano en constante estado liminar, estado de
transformación hacia lo desconocido, se hibrida constantemente con cada
conocimiento adquirido hacia algo que muchos puedan llamar como verdad y afirme
yo, es el resultado de una fuerza vital inherente a lo que somos: energía que se
hizo materia pensante y está en constante evolución: el pensamiento que puede ser
explicado por la influencia en las neuronas por hormonas segregadas por un organismo que debe perpetuarse desde la procreación, provocando diferentes reacciones químicas en nuestro cerebro que delinean o
condicionan los móviles de nuestra conducta. Aprender de todo esto no es producto
del azar, estamos destinados a desarrollar nuestra inteligencia a grados
exponenciales para alcanzar sabidurías que permitan resolver lo que se cree, es
imposible entender.
Y el entendimiento es necesario para esa evolución constante del Cosmos desde nosotros, los homo sapiens.
Todo es como un germen desde donde el homo sapiens desde que empezó a
serlo, ya tenía dentro de sí un plan genético para alcanzar lo que somos y
seremos en el futuro. Ese plan genético es toda la información que existe en el Cosmos y que se manifiesta en nosotros. Somos la mejor expresión de todo lo que nos rodea, porque en algún momento, todo desaparecerá y, justo en ese momento, el ser humano habrá alcanzado el saber máximo que le permita volver a momentos de singularización, donde el Cosmos, pueda volverse a crear y, la vida no se extinga, si probablemente este sea un proceso infinito y eterno que se mantiene desde siempre.
Los primeros instrumentos musicales fueron buscados para comunicarse con
lo que se creyó, era divino o deidad, en esos tiempos donde apenas el homo
sapiens se comunicaba con sonidos guturales y las palabras eran escasas ante
los hallazgos y comprensión de cada conquista humana ante lo desconocido, a lo
cual tuvo que nombrar con palabras para su entendimiento, hubo un tiempo, en que el
homo sapiens creía entender lo que estaba a su alrededor, pero no sabía cómo
nombrarlo con palabras y, fue entonces que se hizo de extraños y simples
aparatos para expresar lo que sentía en eso llamado: alma, mediante sonidos que
buscaban la melodía que fuera acorde a lo que ellos sentían en su ser. Si el
alma es la frecuencia con ese germen u origen de lo que somos, eso lo sabremos
en el futuro, lo cierto es que hay melodías que complacen a las personas desde
tiempos remotos y vemos en ellas el reflejo de nuestra alma.
La tecnología propone hablar a miles de millones de veces superiores a
como hablamos actualmente, hoy 4 de enero de 2026. Lo que no saben estos
prodigios es que esto se logró hace decenas de miles de años, cuando el primer
hombre que hizo melodías, expresó en éstas, el verbo que se descifra en miles
de millones de palabras que contienen todo el saber a alcanzar y por la velocidad de su enunciación, tiene la naturaleza de melodías, si cada melodía
compuesta por el homo sapiens sean conocimientos comunicados que
contienen miles de millones de palabras que describen con exactitud todos los
misterios que nos rodean, si así sea el Alma del homo sapiens o, el registro de
nuestro ADN desde donde contenemos toda la verdad desde mucho antes que
empezáramos a hablar con sabiduría, si en esas expresiones melódicas estuviera
el registro de un verbo a desarrollar, miles de millones de palabras que lo
explican todo y sea definido como Alma.
Lean bien estos seres liminares: estamos a un paso de alcanzar esa
velocidad de hablar a miles de millones de veces más veloces que nuestra habla
normal: el hallazgo será que esa comunicación tendrá naturaleza de melodías,
como lo fue en el inicio, de nuestro estar aquí, si reitere, somos un Cosmos en
evolución constante y en nosotros está la evolución del Cosmos, en los seres
humanos que transitamos como seres liminares.
Si el destino de la evolución sea el encontrarnos con nosotros mismos, justo antes que el Cosmos desaparezca y, sea necesario hacer uso de la sabiduría total, para que la vida permanezca, así todo vuelva a empezar desde cero, en eso que ustedes quisieron entender como: eternidad.
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