EL MUCHACHO DE LOS OJOS DE PLATA
Uno entre todo el mundo, sólo podía ser alguien similar a un ser
mitológico
-los ancianos depravados creyeron que era una buena idea, llenarle de
experiencias crueles para hacerle sabio
Las taimadas e infames crearon leyendas sobre posesiones demoniacas y
embrujos
¡No vedle a los ojos que hipnotizan!
¡No vedle que no los olvidarás jamás!
-es que no encajará en ninguna parte
-¡que sea escritor!
-¡que sea santo!
-¡que vea a Dios!
El muchacho de los ojos de plata llegó un día a la adultez y comprendió
todo
Se sentó para siempre en un lugar del mundo
Y detuvo el tiempo desde sus escritos
No se corrompió ni se dejó ganar finalmente para ninguna causa
Desechó todo el maloliente saber que quisieron entregarle
Escribió su propio libro
Y con un sello propio de sus conocimientos, en su férrea voluntad
sagrada, el destino del manuscrito no podía ser vulnerado. Y se marchó
De todas partes del mundo llegaron personas para querer abrir y hojear
tal libro
Intentos vanos
¡Locura y maldiciones gritaba la gente para todo aquel que osara tocar
ese libro!
De centurias pasadas
En otros tiempos
Cuando evolucionó el ser humano
Hasta que tener ojos plateados fuera muy común
Un niño encontró el libro y lo abrió
Y encontró un saber preciado que hizo feliz al ser humano
Y el mundo fue distinto
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