LA LITERATURA ES UN BIEN COMÚN Y ES UN DERECHO QUE ESTÉ AL ALCANCE DE TODOS
Al principio, mis libros viajaron hasta Buenos Aires, Bogotá,
Valparaíso, New York, Valencia, Morelia, Berlín, Ámsterdam… luego, mis palabras
audaces que fueron censuradas en Arequipa, cruzaron continentes hasta llegar a
todo el mundo: ciudades que nunca he conocido, con costumbres y creencias
diferentes a las mías. También soy diferente aquí donde vivo.
-una muchacha leyendo desde su celular un texto mío donde habla de la
condición humana, un puente, las vísceras y el corazón, el coraje, ella piensa:
“se tomó una foto desnudo en la Plaza de Armas de su ciudad, no conocía aún el
amor, quería cambiar al mundo”. Se bajó del balaustre del puente, pensó
entonces que el miedo era algo extraño, que si debía morir, debía ser en medio
de un mundo salvaje, no por su propia decisión, “la aventura es un destino”,
pensó, mientras buscó más información del escritor por internet: “¡toda su obra
está aquí!, no quiere vivir de la literatura, veo que sus libros están en
Amazon, mas nadie los compra y, veo que también los publica desde un Blogger,
¡no ha recorrido el mundo y escribe como un trotamundos!, ¿tanto ha sentido?:
electrochoques, tratamientos psiquiátricos desde los 18 años, escritos
constantes, una fama que iba aumentando, extrema soledad, muy extrema soledad,
muchos libros leídos, demasiados libros leídos, cura de sueño, estado vegetal,
pérdida de la memoria, corazón roto por una experiencia desigual, 5,000 muchachas
de la vida alegre, así las nombra en sus escritos a las putas veinteañeras,
estudios sin concluir, rebelde, contestatario, nihilista, con muchas razones,
ser liminar, alguien que venció a la soledad…”, meditó la muchacha mientras
secó sus lágrimas, después de todo, siempre quiso conocer la India, “31 años y
tomarse una foto desnudo en pleno mediodía en la Plaza de Armas de una ciudad
importante de Perú, eso es violencia institucional”.
-las bibliotecas son lugares raros, contienen textos de hombres con
carácter desigual, destinados a ahondar en el genio humano, esos abismos de lo
que somos, sólo ellos pudieron afrontarlo todo: estadistas, filósofos, poetas,
hombres que fueron testigos de su tiempo y dejaron en esos textos el reflejo de
lo que somos
-¿quién quiere ir a una biblioteca donde sólo va a encontrar sabidurías
difíciles de entender? El lenguaje puede ser muy claro, pero leer esos libros,
es leer la vida, la existencia, es experimentar lo que estos prodigios
conocieron
¡Llego internet!, gritó el muchacho que quería saber de los libros. Sus padres
siempre le dijeron que eso era perder el tiempo, que los libros son un
privilegio que sólo pocas personas pueden darse el gusto de tenerlos, a lo suyo
que era labrar el campo, comer un pedazo de pan y respirar el aire lleno de
polvo. Es un pueblo alejado en Etiopía, un pueblo muy pobre, dentro de una
cultura donde todos están destinados a realizar grandes peregrinajes para morir
en esa Capilla donde está El Arca de la Alianza. ¿Y si hubiera otra verdad?,
preguntó el muchacho. ¿Puede haber algo diferente a lo que sabemos desde hace miles
de años? Él lo afirma, ¡piensa sin restricciones, cuestiona lo incuestionable,
cree en el futuro! ¿Quién?, preguntó el padre, un hombre flaco, de piel muy
bruñida por el Sol y rostro arrugado, cansado, con ojos que vieron morir muchas
tardes sin esperanza. Está hablando de un escritor que publica hace más de 2
décadas desde internet gratis, dijo la madre del muchacho. Escribir gratis,
¿quién hace eso durante más de dos décadas?, los escritores sólo perturban a
los muchachos que leen sus libros. ¡No quiero ser como los demás!, afirmó el
muchacho, mientras corrió hasta el primer locutorio del pueblo, donde había una
cabina de internet, cruzar 10 kilómetros corriendo bajo un Sol abrazador,
descalzo, a sus 14 años para finalmente llegar al local, sin dinero y,
contemplar las 2 computadoras que eran alquiladas por 2 muchachos que aún no
sabían manejarlas bien. El muchacho tampoco sabía manejar un ordenador, mucho
menos navegar en internet, no contaba con dinero para pagar el alquiler de una
hora de una PC, sin embargo, sabía que en algún lugar del mundo, alguien
tampoco quería ser como los demás, podría esperar, el pueblo ya tenía internet,
habría oportunidad de leer al escritor que publica gratis desde hace más de 2
décadas y es leído en todo el mundo, al hecho de que éste no haya recorrido el
mundo, que viviera en una ciudad donde estaba censurado sólo por pensar
diferente y declarar que los libros son un bien común y, un derecho fundamental
que va más allá del monopolio de los sellos editoriales, alguien que se negaba
a ser como los demás, alguien que buscaba algo diferente en la vida
El muchacho se quedó parado en la puerta de la cabina de internet. Entonces
soñó y pensó que él también podría hacer algo diferente con su vida.
-“ya habrá dinero algún día para leerle gratis, tendré lo más cercano a
un libro entre mis manos, los escritos de quien sí leyó los mejores libros de
la historia de la humanidad, sólo por amor al conocimiento, como si sólo de eso
se tratara la existencia”, pensó en ese instante el muchacho, como si entre
todas las interrogantes que hicieron famoso al escritor de internet, hubiese
hallado su propia verdad.
Hay personas que no queremos vivir en vano, personas que no queremos
morir, que queremos entender aquello que nos rodea, el pasado, el presente, la
vista hacia el futuro. Hay personas que ven más allá del fin del mundo, porque
los han vivido todos, porque algo han entendido, en medio de un caos y un orden
que, sin saberlo, espera siempre por aquellos que contribuyan con su carácter
lo que el mundo necesita, sin que nadie sepa qué es, hasta saber que algo
mejoró, en una historia humana, donde se ha luchado, por vencer al destino.
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