SÉ QUE TAMBIÉN QUERÍAS UNA HISTORIA PERFECTA



 


Cuando los adultos mayores empiezan a relatarme de cómo fueron sus tiempos y cuánto ha cambiado todo, me imagino relatando otro tipo de historias donde la acción le dio un peso brutal y franco a la palabra, después recuerdo las veces que testimonié mis enfrentamientos contra el mundo y eso explica el porqué de mis silencios. Eran muchachas que querían ser escritoras y preguntaban por lo que hice para desarrollar tanto mi visión honda de la condición humana, está demás decir que decidieron no ser escritoras, mis amigos me comentaban que no querían tener el intelecto que tengo a consecuencia de lo que escarmenté más allá de los libros que supieron, no fueron ficciones sino, realidades de hombres con voz de héroes.

Si he escrito para ti en este momento, es para que reflexiones qué significa la palabra: inconformidad. ¿No es mejor una vida simple? No, qué va. En la juventud somos la mayoría sensibles a los héroes, son como faros que nos señalan caminos a escoger en medio del mar, lo ideal es hacerles caso y no cuestionar desde la embarcación las cartografías de Mercator, así éstas no sean aplicables a la realidad, recuerden que Nikola Tesla le repetía constantemente a Albert Einstein que su Teoría de la Relatividad no era aplicable tampoco a esta realidad.

Cuando alguien me cuenta una historia fascinante que está llena de recuerdos que han marcado una vida, cuestiono mi nihilismo, mi negación de todo, ¿tengo derecho a recordarle que sus creencias no son verdaderas? Naturalmente todos sabemos que las creencias que el sistema nos ha dado, no son reales, la pregunta entonces es: ¿cómo pasamos el tiempo de manera tan entretenida?, porque la hemos pasado bien, así el juego se haya basado en una mentira. Aburridos son pues los discursos de un erudito que se pregunta cómo es la gramática del persa. Las bibliotecas no fueron hechas para jugar a ser intelectuales, hay personas diferentes que habitan allí porque el apetito por el conocimiento es superior a lo que brinda la realidad. Ser inconformes con lo que nos rodea y buscar otras realidades en el tiempo desde los libros. Alguien me ha dicho que éstas han pasado de moda, que ahora la gente lee desde su celular o computadora, que hay nuevas generaciones que están creciendo con la información digital. Ser simple es ser como los que salen en televisión representado a la farándula de un país, sé que eso es lo más inmediato, lo más real, ¿los libros?, un viaje en solitario hacia lo serio, grave e inolvidable, luego, cuando te enamoras, el mundo rechazado se hace real y sin que te des cuenta, terminas por seguir los consejos de los que salen en la televisión e integran a la farándula de tu país, es la realidad.

Ser inconforme, creo que todos somos inconformes hasta cierto punto, luego viene la edad del acatamiento, de la cooptación del sistema. No puedes decir que perdiste el tiempo tratando de hallar la sabiduría, no puedes negar que viviste en otra dimensión cuando la verdadera sabiduría está en hechos cotidianos y simples desde los que se te exige ser un igual entre iguales: se llama adaptación, ¿cuesta mucho?, anda mira los psiquiátricos y a los genios, ¡claro que cuesta mucho!, pero luego la marcha de la vida te gana y eres como el resto, hasta que escuchas la voz de un hijo tuyo que exclama con ferocidad: ¡no me gusta este mundo!, y sabes reconocer esas palabras, porque las has sentido y vivido.

Y ante ello, la historia que se reitera, nada puedes hacer, sólo dejar que pasen los años, hasta que tu hijo siente cabeza, así no sea feliz, como tú.

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